Ensayos Literarios

Poemas Concisos: una explicación.

(Winston Orrillo)

Mi nuevo libro no es una sorpresa estilística, porque, desde hace más de cincuenta años, cuando comienza mi obra poética, asomaba la concisión como virtud y desiderátum. Ella permitía el humor, el amor, la filosofía y, siempre, la concepión política del mundo.
He aquí algunas muestras de aquéllas, ya lejanas pero siempre actuales, porque la poesía, es para siempre:
De entonces:

"Mi mujer/tiene/dientes de leche/ todavía". ...
tu sexo/ que huele a mandarinas". ...
"El amor: una vieja inscripción/ pintada/ en una vieja pared/ pero con sangre"...

Más del Escribidor: Tema del Autor y el Narrador.

(Julio Carmona)

HAY QUE DESLINDAR UN HECHO PUNTUAL: que si los yerros acusados no pertenecieran al «narrador serio» (como evidentemente lo son) sino a un “narrador loco” o a los personajes, entonces se podría admitir su validez o verosimilitud. Tal es el caso de las escenas “elaboradas” por Pedro Camacho, el escribidor de La tía Julia... En el Capítulo X de esta novela (no olvidemos que los capítulos pares corresponden a las historias de Pedro Camacho que van paralelas a los capítulos impares del «narrador serio») se dice de uno de los personajes de Camacho:

COORDENADAS: UNA POÉTICA RESPLANDECIENTE CONTRA EL PODER Y LA RELIGIÓN.

(José G. Martínez Fernández)

"No uses ninguna palabra superficial, ningún adjetivo que no revele algo"

Ezra Pound.

"El lenguaje es una creación estética"

EL ENCANTO SUBLIME DE ROSINA.

(Rolando Lucio)

La columna de Mempo: Vigencia de Neruda.

(Mempo Giardinelli)

En estos tiempos argentinos y latinoamericanos de devastación económica y social, de diagnósticos y bonos miserables, y tanto periodismo cloacal, y cuando los retrocesos nacionales y populares son tan palpables como dolorosos, no tiene por qué resultar exótico desdeñar tanta realidad sombría por un rato, unas horas o minutos.

EL OPTIMISMO DEL POETA JULIO NELSON MONTERO.

(ROSINA VALCÁRCEL)

Anticona, Piélago y San Marcos

Éramos estudiantes, resplandecía la luz de la tarde en las faldas del nevado Anticona en pleno otoño de 1964. El doctor Javier Pulgar Vidal nos enseñaba las regiones de nuestra geografía –en una excursión que cubría todo el valle del Rímac, hasta los 4 836 m– y en plena ruta Lima-Huancayo me agobió el soroche. Tuve pronta ayuda y una vez repuesta me sorprendieron el caminar firme y la actitud contemplativa, serena, de un compañero acomedido, joven esbelto, quien silbaba la hermosa melodía rusa “Dos guitarras”.