Las nuevas dictaduras latinoamericanas.

(Jorge Beinstein)

El ascenso autoritario

La radicalización reaccionaria de los gobiernos de países como Paraguay, Argentina, Brasil, México u Honduras comienza a generar la polémica en torno de su caracterización.

Los tiempos mejores.

(Carolina Vásquez Araya)

Hace falta una buena limpieza de primavera para sacar toda la basura.

El fraude estaba cantado desde el momento mismo en que los dirigentes de la máxima organización gremial del empresariado guatemalteco decidieron engrasarle los rodos a la campaña de FCN, con un actor de tercera al frente. Desde ese momento, los grandes consorcios le pusieron el pomo al frasco para demostrar, una vez más, que su inveterada costumbre de incidir desde las sombras en los destinos del país buscando apoyar a quien les garantizara su ya histórica hegemonía, siempre funciona.

CARTA A UN BUEN TIPO DESINFORMADO.

(Carlos Andrés Ortiz)

Excelente persona y muy bueno en tu trabajo. Seguramente honesto y servicial.
En otros temas te perdés en las anécdotas, lo cual es muy de clase media desinformada.
Odias o despreciás al peronismo –y al “populismo”, como te lo inculcaron los medios concentrados-, básicamente por prejuicios y distorsiones conceptuales muy acentuadas, y te aferrás a esos erróneos pensamientos como una cuestión de “honor personal”, lo cual te dificulta evaluar con objetividad y buenas razones concretas...los prejuicios te tapan.

La magia del estafador.

(Gustavo Rosa)

www.apuntesdiscontinuos.blogspot.com

POMPEO, BOLTON Y EL DESORDEN INTERNACIONAL.

(Julio Yao)

Desde la noche de los tiempos, nada es posible sin algún orden,. Sin un orden internacional es imposible una coexistencia pacífica o conflictiva.

Entre Estados, pueblos y naciones, siempre ha habido reglas de juego que contribuyan a mantener o regular la paz o el conflicto. Cuando ese orden no existe o no se respeta, cunden el caos, la incertidumbre y la anarquía.

La humanidad bajo el acoso de EEUU y la OTAN.

(Diego Olivera Evia)
Fuente Barometro Internacional
La mentira y los falsos positivos como guerra global