Zelaya: de frente a la Patria

(Víctor Manuel Ramos)

En el artículo de Nery Alexis Gaitán, tambien amigo y compañero de Academia de la Lengua , todo comienza bien, pues hace referencia a la triste historia política de Honduras, dominada por políticos deshonestos, solamente ungidos por el deseo de acumular fortuna (léase Maduro, Callejas, Pineda Ponce, Micheleti, Flores, mas la recua de militares que han asaltado al país…). Destaca como esos políticos inescrupulosos han efectuado los crímenes más grandes en contra del pueblo hondureño.

Donde comienzan sus incongruencias es cuando atribuye a Manuel Zelaya Rosales, el Presidente Constitucional de Honduras, la autoría de la crisis por la que atraviesa el país. A renglón seguido le acusa de ser falto de valores y de amor a su país y de atentar en contra del orden democrático que hemos elegido los hondureños ¿?. Sigue con el dedo acusador en contra de Zelaya al sostener que fue expulsado de la titularidad del ejecutivo de manera legal y que se ha dedicado a desprestigiar al pueblo hondureño.

¿Qué decir? Bueno que no es cierto lo que afirma Nery en su artículo. Los culpables de la crisis que atraviesa el país son los golpistas y no el Presidente Zelaya. Son los golpistas quienes han generado el repudio internacional en contra del gobierno usurpador y la crisis política y financiera que tiene arrinconados a los hondureños.

Podrá calificarse de falto de valores y de amor a su país a Manuel Zelaya quien realmente ha sido el primer mandatario en preocuparse verdaderamente por los pobres de este país y porque ha sido removido de su puesto como Presidente por la oligarquía que vio, en la apertura democrática propuesta por él, el principio del fin de sus privilegios y de sus abusos en contra de los hondureños en nombre de una falsa democracia. No voy a insistir en la ilegalidad con que actuaron los golpistas militares al ametrallar y asaltar la vivienda del Presidente y al expulsarlo violentamente a Costa Rica, impidiéndole defenderse y violentando la constitución.

Pareciera que RAVIBER también ha prestado, a Nery, su lupa distorsionadora de la realidad. Para mi amigo Gaitán, Zelaya está totalmente desprestigiado, asunto que no es realmente verdadero. Por el contrario, el Presidente goza de una extraordinaria popularidad en Honduras y en el mundo. Por eso le tienen arrinconado en la Embajada de Brasil, porque le temen a su popularidad y a la justeza de sus planteamientos y porque saben que si le permiten salir es capaz de convocar a la mayoría de los hondureños para marchar hacia el palacio presidencial para expulsar a los intrusos. Zelaya no es ningún prófugo de la justicia, Alexis, él no ha huido, por el contrario, le han expulsado violentamente. Él intentó por varios medios regresar al país. Está en la Embajada porque los militares tienen acordonada esa sede diplomática y le niegan toda garantía y su legítimo puesto como Presidente Constitucional. Escuche Radio Globo, querido Nery, y se convencerá del cariño y la admiración que concita el Presidente Zelaya. Tan cierto es esto que el Fiscal General está acusando a la cúpula militar por el delito de haber expatriado al Presidente.

Qué falta de amor puede haber en Zelaya al llamar al desconocimiento de las elecciones que se han realizado bajo el amparo de un gobierno usurpador y cuyas cifras han sido adulteradas para esconder la derrota que les propinó el pueblo a los golpistas al no asistir a las urnas. Qué falta de patriotismo podrá ser abogar por una nueva constitución en la que se recojan las aspiraciones de la mayoría, para sustituir la actual que solo asegura a la oligarquía el usufructo del país.

Los caminos que le quedan a Zelaya son, por el contrario, halagadores. Por ahora es el verdadero líder de Honduras. Ni Pepe, ni Elvin, ni Micheleti cuentan con el respaldo y el cariño que ha concitado Zelaya. Y, es seguro que por la forma admirable con que ha conducido la Resistencia pacífica en contra del golpe de Estado, él se convertirá en un verdadero factor de cambio, que conducirá a nuestro pueblo al logro de las más urgentes y justas reivindicaciones. A quienes les espera la cárcel es a los usurpadores, a los golpistas y a los responsables de los asesinatos y la represión en contra de los miembros de la Resistencia y del cierre y el atropello de varios medios de comunicación. Zelaya no ha cometido ningún crimen: en todo caso sus culpas son: cambiar la fórmula petrolera, elevar el salario mínimo a una cifra más digna, ejecutar varios proyectos a favor de los pobres con los dineros del ALBA, promover la democracia participativa, compartir con el pueblo sus angustias. Zelaya no ha asesinado, no ha cerrado medios, no ha garroteado al pueblo ni ha provocado desapariciones. Zelaya, es más, destituyó a Romeo Vásquez, demostrando que como Presidente es el comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas.

Nery estaría contento si Zelaya y el pueblo aceptaran sumisamente el golpe de Estado. Si eso fuera así, el Presidente sería un virtuoso, porque eso es necesario, como lo cree mi amigo, para la paz en Honduras, una paz que sería la negación del sentir y el pensar de las mayorías, una paz semejante a la que impusieron el fatídico General Tiburcio Carías y el criminal Gustavo Álvarez Martinez.

No entiendo estas posturas de Nery.

Querido amigo, no se haga bolas, como dicen los muchachos. Zelaya no está de espaldas a la Patria , ni solo, ni desprestigiado. Está de frente contra la felonía y la traición, está acompañado de la mayoría del pueblo y con un prestigio a nivel nacional e internacional, aunque Ud. no lo crea.ery Alexis Gaitán. Antes del 28 de junio se excusaba de asistir a las sesiones de la Academia de la Lengua porque estaba ocupado, decía, en redactar los discursos de Zelaya. Pienso yo como, habiendo recibido tal confianza, ahora le traiciona. No quisiera pensar que está agradeciendo, de esta manera, el Premio Nacional de Literatura que le han otorgado fraudulentamente los golpistas. Y digo fraudulentamente porque Nery sabe que esos premios son otorgados por un Jurado que está integrado, entre otros, por la Academia Hondureña de la Lengua y que en esta ocasión no fuimos convocados.