Sobre la Guerra Guazú-Guerra de la Triple Alianza

José Yorg, el cooperario)

Parte 1°

Como maestro de escuelas considero imprescindible utilizar provechosamente el generoso espacio periodístico de este medio para hacer conocer la historia, en especial la historia Latinoamérica.

No para levantar rencores,sino conocimiento que hermane y oriente en las actuales circunstancias históricas.

En esta ocasión encararemos el estudio de la Guerra Guazú-Guerra de la Triple Alianza- y usaremos el método de análisis sobre un valioso y elocuente material de irrefutable contenido: DESPACHO PRIVADO DEL MARQUES DE CAXIAS, MARISCAL DE EJERCITO EN LA GUERRA CONTRA EL GOBIERNO DEL PARAGUAY, A S.M. EL EMPERADOR DEL BRASIL DON PEDRO II, esperando la efectiva participación escrita que la incorporaremos como parte de este trabajo.

Cuartel General en Marcha en Tuyucué 18 de Noviembre de 1867

Majestad.

Después de besar respetuosamente la mano Imperial de V.M., paso a cumplir con su augusta orden de informar a V.M. por vía privada, de la situación e incidentes más culminantes de los ejércitos imperiales, y de manera precisa que V.M. me ha encargado.

No obstante el esfuerzo destinado en formar la conciencia de las tropas, de que el lamentable acontecimiento de Tuyutí fue favorable para nuestras armas, por tener el pequeño resto de nuestras fuerzas en aquel campo restablecido la posesión de las posiciones perdidas en manos del enemigo, durante e! combate, tales han sido sus efectos, como ya tuve la honra de informar a V.M., que es moralmente imposible sofocar la profunda conmoción que ese deplorable acontecimiento produjo y aún está produciendo en nuestras tropas.

Los gloriosos e importantes acontecimientos que por su parte coronaron nuestras armas en Vanguardia y nos dieron la ocasión de realizar la ejecución de nuestro gran pensamiento, de nuestra gran operación militar y nuestro gran paso estratégico de sitiar completamente al enemigo por agua y tierra, como el más eficaz, el más poderoso y el único medio de vencerlo, haciéndole rendirse por falta de víveres, por falta de municiones y por falta de todo recurso de que se provea con su comunicación con el resto del país, ha servido, no hay duda, de un admirable y prodigioso estímulo para nuestras fuerzas. Después de cortar la línea telegráfica en su curso desde Villa del Pilar, después de tener cortada la comunicación terrestre del enemigo, sobre la parte oriental del río Paraguay, y llegar hasta la margen izquierda de este río y establecido en un punto de la fuerte batería, de nuestros mejores cañones, como tengo oficial y particularmente informado de todo eso a V.M., era natural que hubiese un gran y universal regocijo en todo el Ejército, en que participamos, al más alto grado, sus jefes, porque creíamos, ciertamente, que no más de cuatro o seis, y cuando mucho, ocho o diez días, serían únicamente necesarios para que López se rindiese incondicionalmente con todo su ejército.

El contraste de Tuyutí fue adormecido por esta inesperada y felicísima perspectiva; pero me es pesaroso tener que informar a V.M. que si grande fue la esperanza, el ánimo y la satisfacción de los ejércitos imperiales del que tengo la gran honra de ser su comandante en jefe y en grado aún mucho mayor fue su creciente desilusión y su desmoralizador desaliento, cuando se vio por hechos prácticos de lamentables efectos y consecuencias, que el enemigo no solo conserva su vigor, después de tantos días de cerrado sitio, sino que, burlando nuestras esperanzas y nuestros medios, abrió un camino grande y largo de comunicación por la parte del Chaco, que se encuentra protegido y fuera del alcance de nuestras armas.

Un estratega europeo, un militar cualquiera que conozca el arte de la guerra, opinará, sin duda, que enviemos nuestras fuerzas al Chaco para que nos apoderemos de esa nueva vía de comuni¬cación del enemigo; pero aquel que estuviese en el teatro de la guerra, aquel que estudiase y sintiese las operaciones y los acontecimientos existentes en ella, estoy persuadido que dirá lo que digo: que esa operación es de todo punto de vista imposible, apoyado en los siguientes fundamentos.

Todos los encuentros, todos los asaltos, todos los combates existentes desde Coimbra y Tuyutí, muestran y demuestran, de una manera incontestable, que los soldados paraguayos están caracterizados por una bravura, por un arrojo, por una intrepidez y por una valentía que raya a la ferocidad, sin ejemplo en la historia del mundo.

Cuando esos soldados eran reclutas, esas cualidades ya las tenían y se habían adiestrado de una manera sorprendente. Hoy esos soldados reúnen a esas cualidades la pericia militar adquirida en los combates; su disciplina proverbial de morir antes que rendirse y morir antes de caer prisioneros, porque tienen esa orden de su jefe, había aumentado por la moral adquirida, es necesario decirlo, porque es la verdad, en las victorias, lo que viene a formar un conjunto que constituye esos soldados en un soldado extraordinario, invencible, sobrehumano.

López tiene también el don sobrenatural de magnetizar a los soldados, infundiéndoles un espíritu que no se puede explicar suficientemente con las palabras: el caso es que se vuelven ex¬traordinarios, lejos de temer el peligro, enfrentando con un arrojo sorprendente, lejos de economizar su vida, parece que buscan con frenético interés y ocasión de sacrificarla heroicamente y venderla por otra vida o por muchas vidas de sus enemigos. Todo eso hace que, ante los soldados paraguayos, no sean garan¬tía la ventaja numérica, la ventaja de elementos y las ventajas de posición: todo es fácil y accesible para ellos. A estas circuns¬tancias que son de inestimable importancia, se une un fenómeno verdaderamente sorprendente. El número de los soldados de López es incalculable, todo cálculo a este respecto es falible, porque todos los cálculos han fallado. López tiene un gran número de fuerzas en su cuadrilátero de Paso Pucú; tiene fuerzas fuera de esas posiciones; tiene fuerzas en el interior de la República; tiene fuerzas en el Alto Paraguay; tiene fuerzas estacionadas en varios campamentos como Asunción, Cerro León y otros, y tiene fuerzas en el Chaco: y todas esas fuerzas son una misma en su valor, en su entusiasmo y su disciplina y moral; y todas esas fuerzas no son de soldados sin armas, ni de armas sin soldados, sino de fuerzas tanto al N. como al S.; aquí y en todas partes, ayer y hoy ya se han experimentado. Esas fuerzas tampoco son de hombres desnudos y hambrientos, sino de hombres, no obs¬tante, mal vestidos, robustos, de soldados que sean de nueve palmos o de cinco, todos son uno.

Análisis
Primera aproximación: Nos evidencia el contenido del documento en estudio hasta esta parte el enorme respeto que prodiga el Marqués DE CAXIAS, Mariscal de Ejercito brasileño a su enemigo paraguayo Mariscal López.

Segunda aproximación: que López no era el “Bárbaro opresor que impedía civilización”.

Tercera aproximación: para comprender las cualidades físicas y espirituales del soldado paraguayo reconocido y valorado por el Marqués DE CAXIAS, considero importante e imprescindible, antes de abocarnos al tema central de este ensayo, indagar cómo era el Paraguay antes de la contienda.

Espero amables comentarios y aportes.

¡En la fraternidad, un abrazo cooperativo!

*Fuente del material extraido de http://maranduarandu.blogspot.com/

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