Pepe Lobo y la paz nacional

(Víctor Manuel Ramos)

Estafeta

Como bien lo ha dicho Pepe Lobo, una de sus funciones fundamentales es mantener la paz en la República y, para lograr eso, deberá instrumentalizar las estrategias que considere convenientes, incluida la posibilidad de ir a buscar al Presidente Zelaya, a Dominicana, con la seguridad, eso sí, de que le brindará toda la protección que se merece un ex mandatario que se encuentra en la mira de los grupúsculos ultraconservadores del país, adictos al sicariato.
De tal manera que, es un error, de Juan Ramón Martínez, calificar esta postura de Lobo Sosa como una iniciativa fuera de ley. En lo que si estamos de acuerdo es en que la actual Corte Suprema de Justicia, que si ha violentado la Constitución y las leyes, no dará ninguna orden en atención a las peticiones de Lobo, y tampoco atenderán sus sugerencias el Fiscal General, ni el Comisionado de los Derechos Humanos. ¿Por qué? Simplemente porque estas tres instituciones, al frente de quienes están, tienen profunda ligazón con la ruptura constitucional que se produjo el pasado 28 de junio mediante un golpe de Estado militar.
Martínez, por más que pinte la mona, sabe perfectamente que no vivimos en un Estado de derecho. Que esa ficción se rompió el 28 de junio del año pasado. Bueno realmente desde muchos décadas atrás, porque, realmente, Honduras nunca ha vivido en un Estado de derecho, simplemente porque quienes nos han desgobernado han ignorado paladinamente la ley. En otras ocasiones he enumerado pormenorizadamente las violaciones a la Constitución que han cometido los mandatarios de la época que se dice es democrática, sin que les haya pasado nada, sin que hayan sido sometidos a juicios justos e imparciales.
El reto principal planteado a Lobo, repito, es el de mantener la paz interna y de retornar al concierto de naciones. Todo eso no es posible mientras unos cuantos, atrincherados en el grupúsculo de los camisetas blancas, sigan creyendo que son dueños del destino de Honduras y que deben, a como dé lugar, para impedir los cambios que conduzcan a que se les escape el control del país y que éste pase a manos de la mayoría de sus ciudadanos.
La comunidad internacional y la mayoría del pueblo hondureño, aglutinado en el Frente Nacional de Resistencia, han sido claros y tajantes: no habrá reconocimiento mientras no se cumplan ciertas condiciones que son realmente trascendentes: Destitución de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, del Fiscal General y del Comisionado de los Derechos Humanos a quienes se les sindica como ligados al golpe de Estado; el retorno de Manuel Zelaya al país, con todas las seguridades a su vida y a su libertad; la sanción a los militares que ejecutaron el Golpe de Estado y a los civiles que actuaron como cómplices, incluido Micheleti; el castigo a los responsables de los asesinatos, las torturas y los atropellos cometidos en la humanidad del pueblo protestando en contra de los usurpadores del poder, el castigo a los salteadores de Radio Globo y Cholusat Sur. Más claro no canta un gallo.
Respuestas contundentes ha recibido Lobo, en el interior del país, a través de la masivas marchas que reivindican a su Patria, y, en el extranjero, con el rechazo para que asistiera a la Cumbre de Madrid con la Unión Europea, con el rechazo de Kishner por la participación de Lobo en la Conferencia sobre Haití en República Dominicana, la ausencia del reconocimiento del gobierno de Honduras por parte de la mayoría absoluta de los gobierno de y naciones amigas, las dificultades para reinsertar al país en el Sistema de integración centroamericano y en la OEA. Todo esto, con las consecuencias de que el país no puede acceder a la cooperación internacional, necesaria para resolver ingentes problemas que aquejan a la mayoría de los hondureños sumidos en la miseria, por obra y gracia de esta Democracia.
El grupo golpista, que se ha estado reuniendo para conspirar en contra de Lobo, bajo la iniciativa de Micheleti, el héroe de nuestro tiempo, está aterrorizada frente a la posibilidad de tener que enfrentar la justicia y por eso inventan cucos, monstruos inimaginables que vendrían a devorarnos si no conservamos esta sacrosanta democracia que ha permitido el enriquecimiento ilícito de funcionarios y empresarios. Por eso le están ofreciendo a Lobo un pijama, como la que le recetaron a Villeda y a Zelaya.
Por eso, Juan Ramón califica a Lobo de hombre opaco, no transparente, inconsistente, que le gusta jugar a las engañifas (emboscadas, en palabras de Martínez) e imagina poderes extraterrestres que podrían venir a secuestrar a Zelaya, una vez en el territorio nacional, para aplicarle, fuera del ámbito nacional, severas sanciones y quizá hasta torturas.
Si Lobo Sosa es incapaz de asegurar la seguridad de Zelaya (ni siquiera darle protección en contra de la delincuencia común, como asegura Martínez), si no tiene el ascendiente necesario sobre la Corte Suprema de Justicia, organismo obligado a gobernar también para la búsqueda de la paz, ni sobre el Fiscal General, y quizá tampoco sobre la Policía Nacional, ni el ejército ¿cómo se atreve a decir que la renuencia de Zelaya a retornar al país es una mera payasada?
Lobo, sin embargo tiene la sartén por el mango, si es que quiere realmente reivindicarse. Ya ha dado pasos positivos: reconocer que lo que ocurrió el pasado 28 de junio fue un golpe de Estado, admitir que está dispuesto a permitir el retorno de Zelaya. Pero tiene que armarse de valentía y ejecutar las medidas que todo el pueblo está esperando: interpelar y destituir a la Corte Suprema de Justicia en el Congreso Nacional, integrado, en su mayoría, por diputados de su partido; interpelar y destituir al Fiscal General y al Comisionado de los Derechos Humanos; destituir y retornar a los tribunales a los militares responsables del golpe de Estado, incluido Romeo Vázquez; ordenar una investigación de los delitos de corrupción cometidos por los miembros del régimen golpista y los asesinatos y atropellos en contra del pueblo y de los medios de comunicación.
No es sencillo, pero ese es el único camino que puede tomar Pepe, si es que realmente quiere sacar a Honduras del atolladero en que la metieron, Micheleti, Romeo Vázques y sus comparsas.
victormanuelramosrivera@yahoo.com.mx

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