La crisis en el Banco Central (VI)

CONVOCATORIA A TODA LA MILITANCIA NACIONAL Y POPULAR

Militantes de distintas organizaciones políticas y sociales, junto a dirigentes del movimiento obrero organizado, debatirán de cara al Bicentenario acerca de diversas líneas de acción conjunta para apoyar al Gobierno democrático de Cristina Fernández de Kirchner y profundizar el camino iniciado en el 2003, ante el avance de la derecha destituyente que pretende volver a imponer el modelo neoliberal de saqueo y exclusión social.

La cita es este viernes 15 a las 17 hs. en el Teatro Bambalinas, Chacabuco 955, Capital Federal.

La convocatoria es abierta a todos aquellos que sientan que ha llegado el momento de encontrarse y organizarse para salir a bancar el Proyecto Nacional y Popular.

Carta Abierta Córdoba

Se pronuncia:

En defensa del gobierno popular

La conjura de los desestabilizadores, empujada por el Grupo Clarín y articulada por políticos destituyentes, en esta nueva ofensiva contra el gobierno nacional, pone en evidencia la crisis ética donde repta.

El presidente del Banco Central destituido se presenta ante la sociedad como si hubiera accedido a la función por elección popular. De súbito, quien defendió el pago de deuda con reservas disponibles en el 2006 y ahora curiosamente –sin ruborizarse- se opone, pretende imponer criterios de política económica, que sólo le corresponde a la Presidenta de la Nación, elegida por el pueblo. "Institucionalidad", mienten los saboteadores.

Conducta ética que se inspira en el caso patético de un Vicepresidente que ejerce el gobierno y que es, a la vez, el candidato presidencial de la oposición, alentado por el partido centenario que lo echó de sus filas y ahora lo acoge como hombre providencial, por meros cálculos electorales. Los inmorales se retroalimentan.

La cohorte de defensores de Pérez Redrado, completan el cuadro de crisis moral de la oposición al gobierno popular. Rasgan sus vestiduras por la decisión de pagar la deuda que ellos generaron; hablan que lo hacen en defensa del salario, ellos que nos condujeran a la más grande exclusión social, los creadores de los corralitos y los corralones, que nos obligó a ganar la calle en los jornadas históricas del 19 y 20 de diciembre de 2001, donde por la brutal represión, tuvimos como saldo más de 30 compatriotas muertos.

El verdadero motivo de la asonada mediática, como en anteriores intentonas, es la restauración conservadora. Lo que rechazan es un Estado activo al servicio de las mayorías, lo que pretenden es reducir el gasto público, eliminar las retenciones a las ganancias extraordinarias, retornar a la flexibilización del trabajo, insistir con las fórmulas privatistas y desregulatorias. Lo que se pretende es utilizar los recursos fiscales para el pago de la deuda, en detrimento de la inversión social y el fomento a la actividad productiva.

Es por eso que desde Carta Abierta Córdoba, convocamos a la defensa del proyecto nacional y popular en marcha, y nos comprometemos en la tarea de profundización de las medidas que lleva adelante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

La sobreactuación de Pérez Redrado en el intento de situarse por arriba de la función presidencial, nos hace conscientes de que la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central -como lo ha expresado el ex presidente Néstor Kirchner- es una asignatura pendiente, como lo es también el funcionamiento del sistema financiero, vestigios del orden neoliberal. Ha llegado el momento de plantearse una profunda reforma fiscal, con equidad y sentido nacional.

Carta Abierta Córdoba, enero de 2010

Grupo Coordinador Carta Abierta Córdoba
http://cartaabiertacordoba.blogspot.com
CUANDO EL CHANCHO GRITA APARECE EL DUEÑO

“El antiproyecto que padece la Argentina no es, en definitiva, sino un dispositivo de una configuración mundial de los mercados financieros especulativos que se desarrolla en detrimento, inclusive, del propio capitalismo productivo, su “enemigo” último, lo que necesariamente debe destruir, no será por supuesto, la “subversión”, ni el “comunismo”, ni tal o cual ideología o partido, ni el sistema democrático como tal, etc. etc., sino aquello que es lo diametralmente opuesto a la especulación, esto es el trabajo” [1]

La desopilante comedia de enredos que parece haberse desatado por “culpa” de la “discrecionalidad” de la Presidenta, quien “abusando” del poder desplazó a uno de los miembros del directorio del Banco Central de la República Argentina , concretamente a su presidente, bien mirado exhibe un proyecto (antiproyecto) que se resiste a ser cambiado. Que para impedirlo apela a los instrumentos que a modo de cepo nos ha legado: los medios de comunicación, la institucionalización del modelo especulativo, y un sistema judicial con jueces permeables a la presión de la opinión publicada. Todo en un contexto de una dirigencia partidaria forjada en el pragmatismo de la lucha por el cargo.

Hay un viejo dicho propio de la sabiduría popular que dice que cuando el chancho grita aparece el dueño. El tema del BCRA hizo gritar al coro de crispados opositores, comunicadores y opinadores, que no gritan en nombre propio sino en defensa del mantenimiento del “orden” del mundo de los negocios financieros, el “global”.

Bajo la discusión formal lo que esconden es la resistencia a la recuperación de los instrumentos que necesitamos para construir la soberanía económica. No se trata del cómo sino del para qué. El dueño del chancho se asienta en tres pilares: el poder financiero, el poder militar y el poder propagandístico a cargo de los medios de comunicación. Sabe con meri diana claridad que haber derogado el saqueo de recursos sociales a manos de las AFJP constituye una bisagra entre lo especulativo y lo productivo, y que lo que sigue es la reforma tributaria, la de la carta orgánica del BCRA y la del sistema financiero.

El nombre y apellido de los jurídicamente agraviados (Alfonso Prat Gay, Federico Pinedo, Patricia Bullrich Luro Puyerredón, etc.), los ahora “expertos” constitucionalistas (Gregorio Badeni, Félix Loñ, Daniel Sabsay), abogados como el patrocinante de la Provincia de San Luis (Horacio Liendo (h)), hablan por sí mismos. Pero mejor que detenernos en ellos que siempre tienen sustitutos dispuestos a cumplir ese rol, adentrémonos en la realidad de los hechos.

Un análisis serio no puede omitir el contexto. Estados Unidos de Norteamérica acaba de acordar instalar siete bases militares en Colombia, respaldó al golpe institucional en Honduras y su presidente premiado como… ¿Nóbel de la paz? resolvió la crisis económica mediante un salvataje a los bancos y no a su gente.

Bajo el ropaje ritual se ve claramente la histórica tensión entre el propio proyecto y el de otro, tensión que viene desde los albores de la Revolución de Mayo, cuando el Directorio negó a San Martín los recursos que destinó a un acuerdo con los españoles (sucesores del Rey depuesto). Dependencia “inteligente” que no se dice pero persiste en el ideario de muchos dirigentes. El saqueo padecido a manos de la Baring Brothers y del FMI nos debería servir de escarmiento.

En suma no estamos discutiendo un Decreto de Necesidad y Urgencia, saquémonos la careta, lo que está en juego es la tensión entre liberación o dependencia.

El caso del BCRA
El núcleo duro de resistencia a la investigación de la Deuda Externa fue el BCRA que siempre opuso una férrea negativa a revelar documentación respecto a la Deuda. Hecho que -de paso agreguemos- nunca escandalizó a los que ahora se dicen adalides de la República (ni a los que se desgañitan gritando contra la “no confiablilidad” del INDEC). Endeudamiento que Alejandro Olmos demostró fue ilegítimo y funcional (causa y efecto) del condicionamiento de la Argentina al libre ejercicio de sus políticas soberanas.

El BCRA nace en 1935 - a consecuencia del pacto Runciman-Roca - como un banco privado controlado por los ingleses, en el marco del Proyecto del Ochenta, el de la “dependencia inteligente” de Gran Bretaña y Europa. Desde su creación, salvo el interregno en que fuera nacionalizado por Perón, fue funcional al axioma Rothschild:

“Denme la emisión de moneda y no me importa quién haga las leyes”.

No fue casualidad que cancelado el último pago del primer endeudamiento externo con la banca inglesa, el de la Baring Brothers , tras la declaración de la independencia económica, lo primero que hizo el golpe de estado de 1955 que derrocó a Perón fue hacernos ingresar al Fondo Monetario Internacional, preparando el camino para el nuevo sometimiento a los mercaderes del dinero.

Cuando banqueros propios y ajenos utilizan las reservas para facilitar sus negocios concentrados o para cobrar sus acreencias, no se escucha la queja de ningún “civilizado”; muy por el contrario, se habla de honrar las deudas. Cuando se supone que similares recursos tendrán como destino a los “bárbaros”, estalla la protesta. No hay que aumentar el gasto público, vociferan.

El BCRA es un instrumento diseñado para institucionalizar la dependencia, la vigencia del modelo especulativo global. Su rol legal es el de de emitir o restringir el circulante y determinar el valor de la moneda, bajando o subiendo la tasa de interés y determinando el tipo de crédito (abundante y barato o escaso y caro), decisiones que hacen a la calidad de vida de los argentinos.

Hablando de Bancos Centrales, preguntémonos ¿por qué lo que es bueno para Gran Bretaña no lo es para la Argentina? ¿Por qué en Gran Bretaña se sostiene un circulante del 90% de su moneda, y para la Argentina se lo limita al 13% de los pesos? ¿Por qué el interés anual de Gran Bretaña es del 3% y en Argentina está por las nubes?

Cuando se discute si el Gobierno Nacional puede remover al Presidente del BCRA no se está discutiendo una cuestión funcional, ni mucho menos de división de poderes, la verdadera discusión, lo que está en juego, es el control que el BCRA tiene sobre este o cualquier otro gobierno.

Resulta un aporte esclarecedor al debate entre lo real y lo formal lo que Lord Castelraegh proponía en el Parlamento Británico, cuando decía:

“Dejemos que los nativos (hoy argentinos) elijan sus gobiernos y tengamos para nosotros (los ingleses) la hegemonía comercial en el Río de la Plata” (01/05/1807)

Hegemonía comercial que en el actual modelo “global” es preponderantemente financiera, garantizada y ejercida por hombres que van y vienen de bancos de Londres a la presidencia del BCRA como en un juego de “esquinitas”, tal el caso -que no se debe pasar por alto- de Mario Blejer (señalado como candidato a sustituir a Martín Pérez Redrado) y Alfonso Prat Gay (uno de los amparista ante la Jueza Sarmiento ).

¿Dónde está el Poder Financiero? En el Banco Central. Uno de los pilares del “orden” internacional. La discusión sobre las formas encubre la discusión sobre el poder real

La crispación de los crispadores
El otro pilar del “orden” internacional es el poder propagandístico a cargo de los medios de comunicación, es un instrumento ligado a los intereses anglo-norteamericanos, que impone valores funcionales a la lógica de dominación y que bajo el ropaje de una presunta libertad de opinión y de un “periodismo independiente” es funcional a la lógica de sus anunciantes y a sus propios intereses.

¿Cuál es la objetividad de quienes opinan como dueños de los negocios de los que además son propietarios? ¿Cuál era la seriedad de los diarios dueños de AFJP que en realidad defendían lo único que tenían de seguro, su propio negocio?

Recordemos que, finalizada la segunda guerra mundial, cuando en la Argentina se inicia el camino del Proyecto de la Justicia Social , los “tres grandes” Roosvelt, Churchill y Stalin (EEUU, Inglaterra y URSS), acuerdan en Yalta un nuevo orden mundial y el reparto de las zonas de influencia.

Nosotros quedamos bajo la égida de los Estados Unidos de Norteamérica, a punto tal que el embajador norteamericano Spruille Braden participa activa e impúdicamente en la campaña electoral a favor de la Unión Democrática , opositora del General Perón.

Derrocado el gobierno democrático mediante el golpe militar del año de 1955, la contra- revolución (autodenominada “Libertadora”) sienta las bases para la dependencia:

· Incorpora a la Argentina al Fondo Monetario Internacional (pilar financiero)

· Se alinea con los Estados Unidos de Norteamérica (pilar militar)

· Privatiza los medios de comunicación, iniciando el sometimiento cultural a la TV norteamericana (pilar propagandístico / cultural)

Por decreto 15.460 del 25 de noviembre de 1957 se crea la TV privada. En 1958, tres días antes de entregar el gobierno a Frondizi, es Pedro Eugenio Aramburu quien adjudica a las tres cadenas estadounidenses las primeras licencias para los canales de televisión, que salen al aire dos años después. La NBC, CBS y la ABC marcarán nuestra (de) formación en lo valores de la cultura anglo norteamericana.

Esta decisión contracultural de los sediciosos de 1955 marca el inicio de una forma de explotación que se ha mantenido hasta nuestros días.

Perón en 1973 da por terminado el ciclo iniciado por Aramburu y Rojas, declarando vencidas las licencias privadas de los canales 9, 11 y 13. Poco después, tras su muerte y concretado el golpe de 1976, los canales de TV pasan a cada una de las tres fuerzas armadas, para luego volver a ser privatizados. La formalmente recuperada democracia consolida el rumbo impuesto por los golpes de 1955 y 1976. Es en el Gobierno de Carlos Menem que nacen los multimedios.

No es casualidad que los medios de comunicación privados hayan encarado una desaforada campaña para desestabilizar al gobierno, apelando a exacerbar el miedo ciudadano y a cuestionar todo acto de gobierno. Están crispados porque el gobierno argentino acaba de cortar de cuajo el sistema de sometimiento cultural mediante la Ley de Medios Audiovisuales. Por lo que no cejan en intentar crispar a la sociedad,

Amplifican hasta lo minio para que parezca terrible y buscan culpables, desde una rama caída hasta una granizada, juzgan y condenan, generan un sostenido clima denigratorio de lo propio.

Asustan con la inseguridad y esconden que la concentración, exclusión y su publicidad consumista, han sido el maquiavélico motor que sentó las bases de una profunda desintegración moral, sustento de la inseguridad ciudadana.

Convierten en próceres a quienes traicionando su rol institucional enfrentan al poder oficial, tales como el Vicepresidente devenido el primer opositor del gobierno del que es parte; y el cesanteado presidente del BCRA repuesto en dos horas en su cargo por una jueza permeable a la presión de la opinión publicada y cuyo hermano, abogado, es defensor de los genocidas del “proceso” que hoy están siendo juzgados por los Tribunales de la democracia (¿casualidad?).

Es lastimoso ver desfilar a personas de la vida pública que, a cambio de tener pantalla, se suman al coro denigratorio de lo propio, para “acreditar” que la política es tan “mala”, “corrupta”, “ineficiente” y “perversa” como afirman esquizofrénicamente los que también la integran. Repiten así la lógica del Proyecto del Ochenta que consideraba bárbaros a los propios argentinos, proponiendo importar extranjeros.

Medios de comunicación y políticos minúsculos que suplen la ausencia de contenidos por la política gacetilla, denunciando y judicializándolo todo.

El antiproyecto

Quienes vinieron a desorganizarnos para someternos se autodenominaron “proceso de reorganización nacional” exhibiendo claramente como el antiproyecto apela sistemáticamente al engaño comunicacional.

En momentos en que arrecian las críticas formales queda a la vista el doble discurso, la doble moral Quienes ahora se arrogan la supuesta defensa del sistema republicano son los mismos que no la han ejercido cuando gobiernos de los que fueron parte licuaron las reservas de la Argentina, entregaron sus recursos naturales, confiscaron los recursos sociales.

Es la misma actitud que hubo cuando se aprobó la reforma constitucional de 1949. Durante su trámite, los opositores a la reforma la cuestionaron formalmente: si el quórum para la votación era de dos tercios del Congreso o dos tercios de los presentes, crítica que terminó siendo justificación (confesa) de su posterior derogación de facto por el golpe de 1955. Pero anotemos y no olvidemos que esos “republicanos” no tuvieron empacho en ser constituyentes de facto del gobierno que usurpo el poder.

Lo objetivamente cierto es que, gracias al “éxito” de priorizar lo formal sobre lo real , seis décadas después advertimos que todo lo protegido por la derogada Constitución de 1949 fue convertido en negocio, así como que aquellas polémicas formales que dividieron a la sociedad, fueron el instrumento funcional a que los derechos ciudadanos quedaran a merced de los depredadores. Causa y efecto de nuestro actual sometiendo y dependencia, que se quiere prolongar.

En estos días que reaparece la crispación formal del arco opositor al gobierno nacional, nos preguntamos: ¿Se repite la historia? ¿De nuevo bajo el barniz de las formas quieren conculcar nuestros derechos?

Puede o no gustar, puede o no compartirse la gestión del gobierno de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, lo que no se puede admitir es el permanente desacato al gobierno argentino, el actual o el que sea.

Nos preguntamos ¿Qué es lo que tanto molesta? ¿El carácter de la Presidenta? ¿Sus modos? ¿Su estilo? O es, en realidad, lo que está empezando a cambiar.

Es tiempo de volver a la Política con mayúsculas. Hay mucho por hacer y profundizar, La ausencia propositiva por parte del partido del oposicionismo pone al descubierto que gran parte del arco opositor habla de proyecto pero carece de él, lo que lamentablemente significa que está en el proyecto de otro país, más poderoso que el nuestro.

Todo proyecto es profético, que no significa decir lo que va a ocurrir, sino decir lo que hay que hacer. No se compran “modelos de país” en un supermercado internacional, aunque se ofrezcan a supuesto precio de liquidación. No estamos discutiendo modales o reglamentos, lo que en sordina se está cuestionando es el cambio de modelo. Y el que se resiste y grita, es el dueño del chancho, el antiproyecto, el del país para unos pocos.

José Luis Di Lorenzo, Oscar Castellucci , Martin García , Alicia Aizpurú , Vicky Santamarta , Rosana Salas, José Luis Di Lisa

(siguen las firmas)

Adhesiones y sumatorias a los mails:

dilorenzo@fibertel.com.ar

oscar@castellucci.com.ar

garciacmartin@gmail.com
El abogado del diablo, por Enrique de la Calle
Capital Federal (Agencia Paco Urondo) El affaire Redrado se extiende, una Jueza se expide en dos horas, las tapas de Clarín la emprenden (una vez más) contra el Gobierno Nacional, Jueza y Redrado hablan "exclusivamente" para Clarín. Mientras, el candidato del propio Grupo (en sus ratos libres, que son pocos, vicepresidente de la República) propone ilegales comisiones parlamentarias amparado en su defensa de la institucionalidad...

Pero las relaciones entre los personajes de la novela pueden sumar nuevos elementos. Un nombre: Gregorio Badeni. ¿Quién? El señor es el abogado "constitucionalista" que presentó el amparo de Redrado ante la Jueza María José Sarmiento (un compañero reflexionó: "con ese apellido vendepatria, qué ¿esperabas?"). El mismo que la magistrada resolvió en dos horas. ¿No queríamos una Justicia más rápida? Ese mismo doctor, es el que patrocina a... el Grupo Clarín en sus presentaciones contra la Ley de Medios. El espectador atento de TN reconocerá sus habituales reflexiones en tal prestigioso medio. Por su parte, el ministro Aníbal Fernández recordó en el programa 678 que la presidenta Cristina había reprendido al propio Redrado por sus reuniones con periodistas de Clarín una semana antes de comenzado el conflicto. Que vale recordar estalla luego de que el Gobierno pusiera límites al monopolio que Clarín y La Nación ejercen sobre Papel Prensa y el precio del insumo. Papel Prensa es la empresa que la Dictadura regaló, a cambio de complicidad, a los dos grandes matutinos argentinos.

Pero los vinculos entre presente y pasado no se detienen. Como informó Jorge Tribó en la Paco hace unos días, la Jueza Sarmiento es hija del teniente coronel Luis Sarmiento, quien durante la última dictadura militar se desempeñó en la SIDE. El hermano de la Jueza, Luis, es uno de los abogados que defiende a la mayoría de los acusados por la masacre de Margarita Belén, a Benjamin Menendez y Cecilia Pando. Desde el Gobierno acusaron que la magistrada no pudo ser hallada para la apelación.

Mientras tanto, Cristina Fernández procedía a la desclasificación de la documentación de la última dictadura. La misma que desapareció miles de personas, incrementó la deuda externa y regaló Papel Prensa.(Agencia Paco Urondo)

OMAR DALPONTE
A MIS QUERIDOS COMPAÑEROS Y AMIGOS:

Hago llegar a ustedes un saludo fraternal y mis mejores deseos en este año que comienza.

Mi intención inicial fue transmitirles un mensaje optimista que tenía su razón de ser en las buenas perspectivas que, en el plano económico, se perciben para los próximos meses en nuestro querido país.

Si bien es cierto que todo parece encaminarse en esa dirección, lamentablemente, en los últimos días han ocurrido acontecimientos políticos que nuevamente nos traen preocupación y nos obligan a levantar la guardia frente a una nueva y brutal embestida de la derecha neoliberal conservadora y sus aliados.

Evidentemente, el episodio relativo a la actitud del ex presidente del Banco Central, Martín Redrado, acompañada por los enemigos del gobierno, es una maniobra de neto corte golpista. Al final, habremos de convencernos que ciertos personajes no pueden adherir jamás a ningún proyecto nacional. Sumarlos a la acción de un gobierno popular, es un error que, inevitablemente, se paga a la corta o a la larga.

Como bien se dice, la cabra al monte tira. Por lo tanto, incorporar a las filas del gobierno a sujetos enemigos del pueblo equivale a introducir la traición en la propia casa. Julio Cobos y Martín Redrado son pruebas contundentes de que esto es así.

No tengo ninguna duda de que hay un proceso nacional y popular en marcha iniciado en el año 2003 que merece ser apoyado para consolidarlo.

También estoy plenamente convencido que quienes se oponen y quieren interrumpir este proyecto conducido por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner son las expresiones del atraso, residuos de la oligarquía, las grandes corporaciones, sus cómplices, sus empleados y poderosos intereses nacionales e internacionales. Es decir, los exponentes del capitalismo bárbaro y el imperialismo, secundados por sus alcahuetes de siempre.

Contando con un fortísimo aparato de comunicación masiva como son los denominados multimedios, estos grupos concentrados y sus secuaces han podido influir en buena parte de la sociedad, especialmente en las capas de la población tradicionalmente permeables a ser manipuladas sicológicamente. Así, a través de una propaganda sostenida por los grandes medios de comunicación a su servicio, esas clases dominantes han metido en la cabeza de no poca gente, un resentimiento brutal hacia nuestro gobierno.

“En nuestras sociedades las ideas dominantes son las ideas de las clases dominantes”.

Hay una movida destituyente que está ocurriendo no solamente en nuestro país. El imperialismo -que no es una entelequia- no soporta los avances que vamos logrando los pueblos de América Latina y el Caribe y lanza zarpazos en varios frentes y de diferentes maneras. Alienta y respalda a los intereses concentrados en cada uno de los países, estimula y asesora a las peores expresiones de derecha locales, provoca golpes de estado como en Honduras y procura impedir, de cualquier forma, el desarrollo independiente de nuestras repúblicas.

Ahí están las conspiraciones permanentes en Venezuela, Ecuador, Nicaragua y Bolivia. En estos días el gobierno del presidente Lugo en Paraguay está seriamente amenazado, la derecha salvaje tiene posibilidades de triunfo en Chile donde las fuerzas reaccionarias siguen intactas, con el mismo odio de siempre hacia los sectores populares. Lula, en Brasil, recientemente recibió un sopapo por parte de los sectores económicos, financieros , políticos y de sus Fuerzas Armadas que no le permitieron resolver, como hemos hecho nosotros, la cuestión de los represores en tiempos de dictaduras cívico-militares. En la Argentina, por diversos conductos, se acicatea el gorilismo más crudo y bestial fomentando un odio irracional, básicamente, hacia la presidenta de la Nación y el Dr. Néstor Carlos Kirchner.

No se nos escapa que estas, o parecidas afirmaciones, pueden ser ácidamente criticadas por quienes conspiran y sus seguidores. Seguramente, como mínimo, las catalogarán como exageradas. Es el viejo recurso que, invariablemente, utilizan los insidiosos para que el pueblo no levante la guardia frente a los ataques dirigidos al gobierno popular y a la democracia. Ataques que se efectúan en forma directa, indirecta, encubierta, inteligentemente disimulados o disfrazados de mil maneras diferentes.

A las descalificaciones falaces hay que oponerles, sin vacilar, la fuerza de los hechos y marcar que existen amenazas concretas que, desde el campo popular no podemos pasar por alto, siendo nuestro deber denunciarlos por todos los medios a nuestro alcance.

No es un relato de ciencia ficción informar y alertar respecto a la instalación de bases militares norteamericanas en distintos puntos del continente, ni denunciar la presencia amenazante de la IV Flota de la Marina de Guerra de Estados Unidos en nuestros mares.

No hemos soñado los argentinos con los paros de los patrones agropecuarios que perturbaron nuestras vidas durante meses y desabastecieron al pueblo. No ha sido producto de nuestra imaginación que el vicepresidente de la República sea uno de los principales arietes utilizados para tratar de derrocar a la presidenta..No han sido fruto de nuestras fantasías las insolentes declaraciones, hechas en nuestro país, por el subsecretario de Estado norteamericano, Arturo Valenzuela, tratando de desacreditar a la Argentina.

Aquí se está conspirando para derrocar al gobierno popular que encabeza Cristina Fernández de kirchner porque nuestros enemigos no aceptan que nos estemos encaminando hacia la Justicia Social, la Independencia Económica y la Soberanía Política. Algunos lo hacen a cara descubierta, otros veladamente. Lo cierto es que todos están de acuerdo en denostar al gobierno nacional y a las principales figuras que lo apoyan y lo sostienen. Muchos de nosotros ya hemos visto y sufrido situaciones como las que hoy padecemos los argentinos y sabemos de sobra como se opera para desgastar a un gobierno democrático para finalmente destituirlo.

Este delicado momento nos exige dar respuestas inmediatas para contrarrestar la ofensiva reaccionaria. Ha llegado la hora de ganar las calles y plazas de la República. Es con el pueblo movilizado como se defiende la democracia y por ello se impone la unidad de los trabajadores organizados con las organizaciones sociales y la militancia política. En esta necesaria lucha en defensa de nuestro gobierno y por una democracia más participativa, es imprescindible la movilización popular. Las palabras y los discursos ya no son suficientes y debe abrirse paso a la acción efectiva que el pueblo sabe realizar en los instantes decisivos de la Patria.

Un abrazo patriótico y militante. LANÚS, 14 DE ENERO DE 2010.

POSICIÓN DEL PL ANTE LA CRISIS POLÍTICA ACTUAL

El enemigo principal es Cobos, Redrado, los fondos buitres y Clarín

El gobierno de Cristina Fernández creó por decreto el Fondo del Bicentenario y pidió al Central 6.500 millones de dólares para pagar la deuda externa. Cuestionamos esa decisión presidencial porque seguimos pensando que la deuda externa es en su mayor parte ilegítima y fraudulenta y creemos que las reservas del Central y los recursos del Presupuesto deben tener un destino social.

En base a ese grave error político ante el capital financiero internacional en que incurrió la presidenta, la oposición se lanzó a una nueva campaña destituyente. Redrado se atrincheró en el Central con el visto bueno de jueces ligados al genocidio, de opositores como Cobos que quiere llegar antes del 2011 a la presidencia, de monopolios como Clarín, de fondos buitres de EE UU y de diarios que defienden los intereses de Wall Street.

Todos estos sectores orquestaron una fase más elevada de la campaña de desprestigio contra la presidenta, contando con la oligárquica Mesa de Enlace.

Los opositores de derecha, con Cobos a la cabeza, judicializaron la controversia en base a una jueza funcional al operativo destituyente. Pero hasta ahora se limitaron en esa esfera a presentar recursos de amparo. En cambio Pino Solanas, que supuestamente es de centroizquierda, hizo una denuncia penal contra Cristina, denuncia que no hizo contra sus amigos sojeros cuando por varios meses cortaron las rutas argentinas y cometieron delitos contra la población. Otros ya hablan de pedir juicio político a la presidenta.

En cierto sentido los Kirchner están pagando el precio de sus armados políticos desastrosos, con el PJ, Cobos, Redrado, etc. Fruto de esas políticas fue que Redrado ocupó por seis años la poltrona mayor del BCRA. ¿Recién ahora se dan cuenta que es un banquero formado en Harvard y que razona como tal?

Bienvenida sea, aunque tardía, la decisión presidencial de despedir a Redrado, pero sería lamentable que su reemplazante sea otro banquero que trabajó en el FMI y el Banco de Inglaterra, como Mario Blejer.

Los marxistas y los nacionales y populares, debemos reclamar al gobierno que rectifique su política de pagar deuda externa con divisas y/o recursos presupuestarios. Debemos apoyarlo en su decreto de cesantía de Redrado. Y plantearle que haya inmediatamente un proyecto de nueva ley de entidades financieras para acabar con la que viene de Adolfo Diz-Martínez de Hoz y la dictadura militar. También hay que reclamarle que se dicte una nueva carta orgánica del Central, que lo vincule con la producción, el empleo y el desarrollo nacional.

Con respecto a la deuda externa es cierto que gobiernos anteriores, incluso Kirchner con el canje de 2005, la legalizaron. Pero eso no significa que no pueda y deba revisarse. Siempre se está a tiempo de defender el interés nacional, por lo que desde el PL planteamos que el gobierno declare una suspensión de pagos y haga un análisis de la deuda, similar a lo que hizo el año pasado el presidente Rafael Correa, de Ecuador. Así se pagará sólo lo que corresponda.

No aceptamos el falso “tercerismo” que iguala al gobierno democrático con la oposición destituyente. No es lo mismo Cristina que Cobos, Macri, Carrió, De Narváez y Duhalde. No es lo mismo Mercedes Marcó del Pont que Redrado. No es lo mismo Página/12 y Canal 7 que el monopolio Clarín. No son lo mismo los juicios a los genocidas que la amnistía pedida por Guelar (PRO). No es lo mismo la participación en Unasur que la simpatía opositora por los fascistas Uribe y Piñera.

Llamamos a todas las fuerzas de izquierda auténtica, de centroizquierda y progresistas, a los kirchneristas más decididos, a los diversos sectores nacionales y populares, a movilizarnos unidos para golpear duro sobre la asociación ilícita de Cobos-Redrado-Clarín y fondos buitres. Y en ese marco pedir al gobierno nacional las rectificaciones y cambios políticos que en 2010 ya no caben excusas para no hacer y que por no hacerlos a tiempo se le están volviendo en contra.

COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO DE LA LIBERACIÓN (PL)

Buenos Aires, 13 de enero de 2010

www.pl.org.ar

El pantano argentino

El irresistible desarrollo de la crisis de gobernabilidad

-Jorge Beinstein-

El nuevo año comenzó mal en Argentina, el conflicto causado por el desplazamiento del presidente del Banco Central, Martín Redrado, disparó una grave crisis institucional donde se enfrentan dos bandos que van endureciendo sus posiciones. Por un lado una oposición de derecha cada vez mas radicalizada ahora con mayoría en el poder legislativo encabezada por el vicepresidente de la República y que se extiende hacia los núcleos más reaccionarios del poder judicial y de las fuerzas de seguridad (públicas y privadas).

Se trata de una fuerza heterogénea, casi caótica, sin grandes proyectos visibles impulsada por los grandes medios de comunicación que operan como una suerte de “partido mediático” extremista, su base social es un agrupamiento muy belicoso de clases medias y altas. En el otro bando encontramos a la presidenta Cristina Kirchner resistiendo desde el Poder Ejecutivo con sus aliados parlamentarios, sindicales y “sociales”, su perfil político es el de un centrismo desarrollista muy contradictorio oscilando entre las capas populares más pobres a las que no se atreve a movilizar con medidas económicas y sociales radicales y los grandes grupos empresarios y otros factores de poder que busca en vano recuperar para recomponer el sistema de gobernabilidad vigente durante la presidencia de Néstor Kirchner.

A este abanico de fuerzas locales es necesario incorporar la intervención de los Estados Unidos que a partir de la llegada de Barak Obama a la Casa Blanca se muestra cada vez más activa en los asuntos internos de Argentina. Esto debe ser integrado al contexto más amplio de la estrategia imperial de reconquista de América Latina marcada por hechos notorios como el reciente golpe de estado en Honduras, el despliegue de la Cuarta Flota, las bases militares en Colombia y otras actividades menos visibles pero no menos efectivas como la reactivación de su aparato de inteligencia en la región (CIA, DEA, etc.) y la consiguiente expansión de operaciones conspirativas con políticos, militares, empresarios, grupos mafiosos, medios de comunicación, etc.

La ola reaccionaria

Como es sabido la crisis se desató cuando el presidente del Banco Central decidió no acatar un decreto llamado de “necesidad y urgencia”, con fuerza de ley, que le ordenaba poner una parte de las reservas a la disposición de un fondo publico destinado al pago de deuda externa. De ese modo Redrado (apoyándose en la “autonomía” del Banco impuesta en los años 1990 por el Fondo Monetario Internacional, FMI) desafiaba la legalidad y asumía como propia la reivindicación del conjunto de la derecha: no pagar deuda externa con reservas sino con ingresos fiscales obligando así al gobierno a reducir el gasto público lo que seguramente impactaría de manera negativa sobre el Producto Bruto Interno, el nivel de empleo y seguramente sobre los salarios.

En una primera aproximación, la crisis aparece como una disputa sobre política económica entre neoliberales partidarios del ajuste fiscal y keynesianos partidarios de la expansión del consumo interno, sin embargo la magnitud de la tormenta política en curso obliga a ir más allá del debate económico, no existe proporción entre el volumen de intereses financieros afectados y la extrema virulencia del enfrentamiento. Tampoco se trata de un problema causado por la necesidad de pagar deuda externa ante una situación financiera difícil, por el contrario, el Estado tiene un importante superávit fiscal y la deuda externa representa actualmente cerca del 40 % del Producto Bruto Interno contra un 80 % en 2003 cuando Néstor Kirchner asumió la Presidencia de la República.

Para empezar a entender lo que esta ocurriendo es necesario remontarnos al primer semestre del 2008 cuando estalló el conflicto entre el gobierno y la burguesía rural, en ese caso también la confrontación apareció bajo el aspecto económico: el gobierno intentó establecer impuestos móviles a las exportaciones agrarias, cuyos precios internacionales, en ese momento, subían vertiginosamente, los grandes grupos del agrobusiness se opusieron, aunque estaban ganando mucho dinero pretendían ganar mucho más acaparando la totalidad de esos beneficios extraordinarios. Para sorpresa, tanto del gobierno como de los propias elites agrarias, su protesta fue inmediatamente respaldada por la casi totalidad de los empresarios rurales, incluso por sectores que por su área de especialización o ubicación regional no tenían intereses materiales concretos en el tema, y rápidamente los cortes de ruta, magnificados por los medios de comunicación, arrastraron la adhesión de las clases altas y medias urbanas, estructurándose, de esa manera, una marea social reaccionaria cuya magnitud no tenía precedentes en la historia argentina de los últimos cincuenta años. Para encontrar algo parecido sería necesario remontarnos a 1955 cuando una masiva convergencia conservadora de clases medias apoyó el golpe de militar oligárquico.

La movilización derechista de 2008 estuvo plagada de brotes neofascistas, alusiones racistas a las clases bajas, insultos al “gobierno montonero” (es decir supuestamente controlado por ex guerrilleros marxistas reciclados), etc. Esa ola reaccionaria se prolongó en las elecciones legislativas de 2009 donde la derecha obtuvo la victoria (y la mayoría en el Parlamento), antes y después de ese evento estuvo permanentemente alimentada por los medios de comunicación concentrados. Actualmente es difícil diagnosticar si mantiene o no su nivel de masividad, el conflicto se desarrolla por ahora sin presencias multitudinarias, la gran mayoría de la población observa la situación como a una pelea por arriba entre grupos de poder.

Si evaluamos la trayectoria en los dos últimos años de la confrontación entre una derecha, cada vez más audaz y agresiva, y un gobierno, crecientemente acorralado, no es difícil imaginar un escenario próximo de “golpe de estado”, no siguiendo los viejos esquemas de las intervenciones militares directas, ni siquiera pensando en una réplica del caso hondureño (golpe militar con fachada civil) sino más bien en un abanico de alternativas novedosas donde se combinarían factores tales como la manipulación de mecanismos judiciales, el empleo arrollador del arma mediática, la utilización de instrumentos parlamentarios, la movilización de sectores sociales reaccionarios (cuya amplitud es una incógnita fuerte) incluyendo acciones violentas de grupos civiles dirigidos desde estructuras de seguridad policiales o militares. En este último caso, deberíamos tomar en consideración las posibles intervenciones del aparato de inteligencia norteamericano que dispone actualmente de un importante know how en materia de golpes civiles, como las llamadas revoluciones coloridas o blandas, algunas exitosas como la “naranja” en Ucrania (2004), la que derrocó a Milosevic (Yugoslavia 2000), la de “las rosas” (Georgia 2003), la de “los tulipanes” (Kirguistán 2005), la “del cedro” (Líbano 2005) y otras fracasadas como la “revolución blanca” (Bielorrusia 2006), la “verde” (Irán 2009) o la “revolución twitter” (Moldavia 2009).

En todas esas “revoluciones”, orquestadas por el aparato de inteligencia de los Estados Unidos, las convergencias entre grupos civiles y medios de comunicación golpearon contra gobiernos considerados “indeseables” por el Imperio, tuvieron éxito ante estados sumergidos en crisis profundas, fracasaron cuando las estructuras estatales pudieron resistir y/o cuando las mayorías populares les hicieron frente.

Las raíces

¿Cuales son las raíces de esa avalancha derechista?, no puede ser atribuida al descontento de las elites empresarias y de las clases superiores ante drásticas redistribuciones de ingresos en favor de los pobres o a medidas económicas izquierdizantes o estatistas que afecten de manera decisiva los negocios de los grupos dominantes. Por el contrario, la bonanza económica que marcó a los gobiernos de los Kirchner significó grandes beneficios para toda clase de grupos capitalistas: financieros, industriales exportadores o volcados al mercado interno, empresas grandes o pequeñas, etc. Argentina experimentó altas tasas de crecimiento del PBI y enormes superávits fiscales impulsados por exportaciones en vertiginosos ascenso. Y aunque la desocupación se redujo la estructura de distribución del Ingreso Nacional heredada de la era neoliberal no varió de manera significativa. La gobernabilidad política permitió la preservación del sistema que tambaleaba hacia 2001-2002, las estatizaciones decididas durante la presidencia de Cristina Kirchner fueron en realidad medidas destinadas a preservar el funcionamiento del sistema más que a modificarlo, la estatización de la seguridad social privada, por ejemplo, fue precipitada por la crisis financiera global y el agotamiento de una estructura de saqueo de fondos previsionales, la estatización de Aerolíneas Argentinas significó tomar posesión de una empresa totalmente liquidada a punto de desaparecer.

Si alguna presión existe a nivel de las clases altas es hacia una mayor concentración de ingresos y ello debido a su propia dinámica gobernada por el parasitismo financiero global-local que opera como una suerte de núcleo estratégico, central de sus negocios. En ese sentido la resistencia del gobierno a esa tendencia en aras de la gobernabilidad aparece ante dichas elites como un “intervencionismo insoportable”.

Otro factor decisivo es la creciente agresividad de los Estados Unidos acosado por la crisis, sabiendo que el tiempo juega en su contra, que la decadencia de la unipolaridad imperial les puede hacer perder por completo sus tradicionales posiciones de poder en América Latina. En realidad eso ya está empezando a ocurrir a partir del proceso de integración regional, de un Brasil autonomizándose cada vez mas de los Estados Unidos, de la persistencia de la Venezuela chavista, la consolidación de Evo Morales en Bolivia, etc. La Casa Blanca está embarcada en una loca carrera contra el tiempo, extiende las operaciones militares en Asia y Africa heredadas de la era Bush, apadrina el golpe militar en Honduras y otras intervenciones en América Latina. La caída o degradación integral del gobierno kirchnerista sería para los norteamericanos una muy buena noticia, debilitaría a Brasil, reduciría el espacio político de Venezuela, Ecuador y Bolivia.

Pero existe un fenómeno de primera importancia que probablemente los Kirchner ignoraron y que buena parte de la izquierda y el progresismo subestimaron: el cambio de naturaleza de la burguesía local, cuyos grupos dominantes han pasado a constituir una verdadera lumpen burguesía donde se interconectan redes que vinculan negocios financieros, industriales, agrarios y comerciales con negocios ilegales de todo tipo (prostitución, tráfico de drogas y armas, etc.), empresas de seguridad privada, mafias policiales y judiciales, elites políticas y grandes grupos mediáticos. Es la más importante de las herencias dejadas por la dictadura, consolidada y expandida durante la era Menem.

La política de derechos humanos del gobierno no afectó solo a grupos de viejos militares criminales aislados e ideológicamente derrotados, al golpear a estos grupos estaba desatando una dinámica que dañaba a una de las componentes esenciales de la (lumpen) burguesía argentina realmente existente. Cuando empezamos a desentrañar la trama de grupos mediáticos como “Clarín” o no mediáticos como el grupo Macri aparecen las vinculaciones con negocios provenientes de la última dictadura, personajes clave de las mafias policiales, etc. En esos círculos dominantes la marea creciente de procesos judiciales contra ex represores pudo ser vista, tal vez en su comienzo hacia mediados de la década pasada, como una concesión necesaria al clima izquierdizante heredado de los acontecimientos de 2001-2002 y que mantenida dentro de límites modestos no afectaría la buena marcha de sus negocios. Pero esa marea creció y creció hasta transformarse en una presión insoportable para esas elites.

Finalmente es necesario constatar que así como se desarrolló ese proceso de humanización cultural democratizante también se desarrolló, protagonizado por los grandes medios de comunicación, un contra proceso de carácter autoritario, de criminalización de los pobres, de condena al progresismo que pone a los derechos humanos por encima de todo. En cierto sentido, se trató de una suerte de reivindicación indirecta de la última dictadura realizada por los grandes medios de comunicación, centrada en la necesidad de emplear métodos expeditivos ante la llamada “inseguridad”, la delincuencia social, los desordenes callejeros. La misma encontró un espacio favorable en una porción importante de la población perteneciente a las clases medias y altas muchos de cuyos miembros no se atreven a defender a la vieja y desprestigiada dictadura militar pero que han encontrado un nuevo discurso neofascista que les permite levantar la cabeza.

Esta gente se movilizó en el 2008 en apoyo de la burguesía rural y contra el gobierno “izquierdista”, estuvo a la vanguardia de la victoria electoral de Mauricio Macri en la ciudad de Buenos Aires y de los políticos de derecha en las elecciones parlamentarias de 2009

.¿Jugando con fuego?

La crisis actual puede llegar a tener serias repercusiones económicas, es lo que esperan muchos de los dirigentes políticos de derecha que sueñan con apoderarse del gobierno en medio del caos y/o de la pasividad popular. La parálisis del Banco Central o su transformación en una trinchera opositora podría desordenar por completo al sistema monetario, degradar al conjunto de la economía lo que sumado a un Tsunami mediático convertiría al gobierno en una presa fácil.

En teoría, existe la posibilidad de que el gobierno acorralado por la derecha busque desesperadamente ampliar su base popular multiplicando medidas de redistribución de ingresos hacia las clases bajas, estatizaciones, etc. La derecha cree cada vez menos en esa posibilidad lo que la hace más audaz, más segura de su impunidad, considera que los Kirchner están demasiado aferrado al “país burgués”, por razones psicológicas, ideológicas y por los intereses que representan y que por sus cabezas no asoma ni siquiera débilmente esa alternativa de ruptura. Una sucesión de hechos concretos parecen darle la razón, después de todo Martín Redrado, fue designado como presidente del Banco Central por Néstor Kirchner y confirmado luego por Cristina Kirchner, ahora ellos “descubren” que es un neoliberal reaccionario mientras buscan reemplazarlo por algún otro neoliberal o buen amigo de los intereses financieros.

También existe la posibilidad de que el caos buscado por la derecha o las medidas económicas que ésta seguramente tomará si conquista el gobierno desaten una gigantesca ola de protestas sociales haciendo estallar la gobernabilidad y reinstalando a escala ampliada al fantasma popular de 2001-2002. Pero esa derecha considera cada vez menos probable la concreción de dicha amenaza, está cada vez más convencida de que los medios de comunicación combinados con un sistema de represión puntual, no ostentoso pero enérgico pueden controlar a las clase bajas. Es muy probable que esas elites degradadas, lanzadas en una cruzada irracional, estén atravesando una serie crisis de percepción.

- Jorge Beinstein es economista argentino, docente de la Universidad de Buenos Aires.