El peligro del Opus Dei en Honduras

Por Edgar Soriano Ortiz, historiador

Rebanadas de Realidad - Tegucigalpa, 26/01/10.- El Opus Dei es una orden religiosa que nació en Madrid en 1928 (en uno de los países europeos que más resistió en abandonar el antiguo régimen) bajo la iniciativa de Josemaría Escriva de Balaguer y que en 1950 fue aprobada por el Vaticano, reconocida de manera oficial por Juan Pablo II en 1982, y en 2002 Escriva fue canonizado. A través de las décadas este grupo de extrema ortodoxia se vinculó a gobiernos de derecha y fascistas, el ejemplo más visible es su activa participación en régimen franquista en España y en la cruel dictadura de Augusto Pinochet. En el caso chileno, esta cerrada orden religiosa ha incrustado sus tentáculos en distintas facetas de la sociedad, por ejemplo, el control de centros educativos, como los colegios Tabancura, Huelén, cordillera, universidad de los Andes, etc.

Con Honduras, el Opus Dei desde su inicio tuvo un acercamiento provocado por la Guerra Civil española. En 1937 cuando el consulado de Honduras en Madrid refugió a su fundador y otros colaboradores en sus instalaciones (según “fundación del Opus Dei” de John F. Coverdale). Pero su presencia institucional data de 1980, desde entonces ha estado al servicio de la educación de la clase alta y media de las principales ciudades del país, principalmente en la capital Tegucigalpa. Entre las personalidades que conforman esta orden en Honduras, tenemos al Cardenal Rodríguez (que mantiene fuertes nexos a pesar que este es Salesiano), Roberto Michelleti, Elvin Santos, Martha Lorena Alvarado, Ricardo Álvarez, Carlos López contreras, Armida López, los hermanos Villeda Bermúdez, Antonio Tavel Otero, etc.

Los miembros del Opus Dei en Honduras mantienen una fuerte cuota de poder en la administración del estado y en la empresa privada, el asunto no es que simplemente pertenezcan a dicha secta religiosa, el problema es sus posiciones ultraconservadoras e impositivas sobre la población. Desde antes del Golpe de Estado del 28 de junio de 2009 ha estado trabajando al servicio de la Oligarquia y al momento del zarpazo a la democracia han organizado todas las actividades de apoyo al régimen dictatorial que presidía Roberto Michelleti. La UCD (Unión Cívica Democrática) ha realizado concentraciones de “camisas blancas” conocidos popularmente como los “perfumados” con financiamiento del gobierno de facto, la iglesia católica y de la empresa privada. Esta organización aprovechando el poder ha lanzado en los últimos meses una campaña de engaño a través de los grandes medios de comunicación del país para venderle la idea a la población de que ellos representan a la sociedad civil de Honduras. En una nación sumida en la caos institucional y con 70 % de la población sumida en la pobreza es una burla que se pretenda seguir con los ideales decimonónicos de mantener una representatividad amañada por décadas de clientelismos político, una de sus dirigentes, Armida López Contreras, es un ejemplo de la negativa clientela política que sufre Honduras.

El reto para Honduras es el de seguir luchando hacia una democracia participativa que logre rescatar las instituciones del “clientelismo” y lograr mecanismos de inclusión social; lo que sólo se logrará si se pone fin a la evasión al fisco (por parte de la élite empresarial), al monopolio económico entre otro problemas que vitan el desarrollo del país. El camino que tiene que andar la sociedad civil de Honduras será el de afrontar instituciones mezquinas que en nombre de “Dios” y de “la paz y la democracia” atacan día a día el estomago de millones de hondureños y hondureñas.