ALAN Y EVO

(Gustavo Benites Jara)

Hace algunos meses, Evo dijo que conoció a Alan más flaco y más antiimperialista y que ahora es el niño mimado de los gringos. ¡Qué buen observador es el líder boliviano!: la vida pobre y sacrificada le ha enseñado más que la universidad a nuestro consentido presidente.
Evo tiene una aprobación del 63%, según los resultados de la elección presidencial del domingo pasado; Alan, en cambio, bordea el 66% de desaprobación. ¡La voz del pueblo pocas veces se equivoca!
Evo cumple sus promesas; Alan, no. En Bolivia se ha eliminado el analfabetismo en solo dos años, hecho extraordinario certificado por la UNESCO; en el Perú, Alan no eliminó el analfabetismo en su primer gobierno y nunca lo hará en el actual periodo. Es decir, ¡nada en 10 años! ¡No le interesan los pobres, a pesar de su demagógico discurso!
Evo ha implementado la Renta “Dignidad” para los mayores de 60 años, el Bono “Juana Azurduy” para las mujeres embarazadas y el Bono “Juancito Pinto” para los niños. ¿Algo parecido ha hecho Alan? No, y nunca lo hará. ¿O quizá necesita un tercer gobierno para hacer lo que no hizo en dos periodos? ¡Que la Pachamama nos libre de esa terrible posibilidad!
Alan tiene un vicepresidente, Luis Giampietri, ex marino, fujimorista y represivo, estuvo en la matanza de El Frontón; Evo tiene un vicepresidente, Álvaro García Liñera, sociólogo y matemático, muy hábil, inteligente y combativo, que sabe lo que es la cárcel y la tortura por defender a los pobres. ¡Dime con quién andas y te diré quién eres!
Evo ha sido el único presidente altiplánico que se atrevió a expulsar a un embajador norteamericano, Philip Goldberg, por su desvergonzada injerencia en la política boliviana. Alan jamás lo haría. Al contrario, permite la presencia de militares extranjeros en nuestro territorio, con el pretexto de combatir al narcotráfico u otro tipo de asesoría. ¿Necesitamos esas tropas?
Alan tiene un ministro de economía, Luis Carranza, enemigo de los pobres y de los maestros universitarios, pero amigo de las poderosas empresas mineras; Evo tiene un ministro, Luis Arce, amigo del pueblo y atento a sus necesidades. Ambos se enorgullecen del crecimiento económico de sus países, pero el primero, ortodoxo y dogmático, no piensa para nada en el bienestar común; por algo Michael Porter manifestó, en su última visita, que el crecimiento económico del Perú no se ha reflejado en beneficio de la mayoría de la población. Para Luis Arce, en cambio, su principal preocupación son los pobres bolivianos. Impulsa la inversión “bajo el principio de que queremos socios, pero no patrones" y tiene la dignidad de afirmar: "Ha cambiado la condición del país. Ya no es un país que está de rodillas, es un país que está bien parado y que puede negociar a la misma altura que cualquiera". ¿Pueden decir lo mismo Alan o su mastín económico, Luis Carranza?
Evo tiene, según Atilio Borón, una “absoluta integridad personal y una espartana cotidianeidad (que contrasta muy favorablemente con las abultadas fortunas o los elevados patrones de consumo que exhiben otros líderes y políticos progresistas de la región)”. Evo, al iniciar su mandato, decidió cobrar solo la mitad de su sueldo. Alan, no. Sigue cobrando lo mismo y además cobró más de un millón y medio de soles de su devengado sueldo, luego de su largo periplo fuera del país. Apela a la ley para cobrar, sin vergüenza alguna, pero no quiere ejecutar la ley sobre la homologación universitaria. ¡Qué tal demócrata es nuestro satisfecho presidente!
Evo está recuperando las fuentes energéticas para Bolivia; Alan regala nuestras riquezas. Evo gobierna para las mayorías, para los pobres, para los indígenas, secularmente explotados y promovió la transferencia de medio millón de hectáreas para los campesinos; Alan, no: permitió la matanza de Bagua, calificó a los nativos como ciudadanos de segunda categoría y buscó, sin éxito, regalar las tierras de nuestra Amazonía a las transnacionales.
Alan es neoliberal convicto y confeso, a través de su práctica. Evo es socialista, o busca serlo, a pesar del odio de la derecha más cavernaria que lo combate sin tregua; en cambio, la derecha peruana está encantada con Alan. ¡No solo es mimado por los gringos!
¡Estas son algunas diferencias entre un revolucionario socialista y un derechista neoliberal!