Literatura y arte s

J

(Rosina Valcárcel)

A pesar de la lejanía
Con tu cuello y tu rostro teñidos por Modigliani
Y tu cuerpo -olor a eucalipto- sin cerrar los ojos
Y el paisaje que nace de un poema de Moro

y de tu presencia cuando la ciudad era

Podía ser el espejo de los montes

y del horizonte cerca a mi corazón

Ven a sentarte, Julius, a la orilla del mar

Con quietud vislumbremos su rumbo y ensayemos

que la vida transita.

19 abril 2018

Hipocritas.

(Hindu Anderi)

No me hablen de tolerancia

no ahora

no con Siria

Palestina

Libia

Afganistan

Irak

encendidas

Que no me digan de respeto

con niños mutilados

huérfanos

sin comida y abrigo

Que no me exijan moderación

con madres viudas

con abuelos perdidos

Guardense su ecuanimidad

donde nadie la revise

no la uso hoy,

de burla contra todo lo humano

Bailen alucinados

en su orgia de polvora

sangre y bandera

Si quieren repitan su falso mantra de sepulcro

me niego a aprenderlo

Cartonero.

(Demian Konfino)

No pudo pegar un ojo en toda la noche. No está seguro, aunque ya concedió su palabra. Luego de mucha insistencia en la cena de anoche, Héctor le prometió a su hijo Maurito que lo llevaría con él a laburar.
Sin embargo, teme. El pibe es muy pibe. Diez pirulos nomás. Siente que no debería llevarlo. No quiere que se entusiasme.
Cierto es que Maurito es un pésimo estudiante. Cursa tercer grado y apenas sabe leer y escribir. Pero ellos tuvieron la culpa. Lo anotaron recién en primer grado con edad de tercero. Se percibe grandulón respecto a sus compañeros y tiene razón.

CANTO A CAMILO TORRES.

(Julio Yao Villalaz)

Camilo Torres conjuntó visión cristiana con marxismo en una época difícil para Colombia y América Latina, cuando la oligarquía no daba alternativa a gobiernos respetuosos del pueblo. Murió un 15 de febrero de 1966 a los 37 años de edad, figura emblemática de la Teología de la Liberación y profeta de gobiernos progresistas de esta época.

(3 de febrero de 1929 – 15 de febrero de 1966)

-

(1)

No te conocí, Camilo,

sacerdote guerrillero,

pero me lanzo al sendero

que desbrozaba tu filo.

No fue mi sueño tranquilo

Mis ojos despiertos.

(Rosina Valcárcel)

Es tu árbol esmeralda, mon amour

rv

Mi perfume y mi vestido imaginan surgir tus horas como un relámpago

Nuestra plática pausada y la exaltación crean tus horas en silencio

Mis ojos despiertos germinan tus horas

Mis libros y postales recrean tu vida y la mía

Es la luz sepia que nos alumbra

Es tu árbol esmeralda, mon amour

Dios no besa con firmeza

La ciudad devastada es una prisión

Me agradan las palabras porque alteran

Porque no dan paso a la cruel verdad

Porque generosas y con humor ingenuo

La resistencia de los azafranes.

(Ilka Oliva Corado)

Piensan que ya no queda aliento alguno, que lograron pulverizar los anhelos y que han arrancado del campo las raíces de los azafranes. Piensan que han dejado a los árboles sin corteza, desvalidos, en tierra erosionada. Creen que todo es un alud. Pero cada ciprés silvestre, naciendo en los peñales les demuestra lo contrario. Piensan que han silenciado el canto del jilguero, pero las parvadas surcando el horizonte les demuestra que hay trinos imposibles de matar y que hay bellezas y libertades deslumbrantes que ningún odio puede opacar.

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