WIKILEAKS: Herramientas, comunicación y realidad.

(GABRIEL FERNÁNDEZ)

La difusión de documentos reservados de la CIA por parte de WikiLeaks, el medio digital que orienta Julián Assange, nos permite realizar algunas consideraciones de interés que contrastan con ciertas afirmaciones reinantes. Sobre el final comprenderá, lector.

Sabemos que se trata de variados programas de virus y troyanos para interferir cualquier teléfono, computadora y televisor, incluyendo comunicaciones justo antes y después de ser encriptadas en smartphones de iPhone y Android, de Whatsapp y Signal.

WikiLeaks ofreció a Sillicon Valley la información filtrada para que se trabajara en sistemas de seguridad que garanticen el derecho del público o se desmienta la –inocultable – presencia de las principales compañías en la acción del Pentágono.

Apple, Google, Microsoft, Samsung, se hicieron los osos. Mientras sus directivos silbaban y miraban hacia arriba, sus oficinas de prensa respondían algo así como “mi tía tiene un piano” o “qué tiempo loco”. Vale recordar que Bill Gates pasa por ser uno de los grandes filántropos de la humanidad.

Pero queremos dar una vuelta de tuerca. Todas las empresas y el suprapoder norteamericano no lograron quebrar, en el último tramo, las opiniones populares en los más variados países del mundo. Pese a contar con los medios concentrados –TV, radios, diarios, revistas, webs- y todas las nuevas herramientas enunciadas, siguen sin orientar, en trazo grueso, el parecer de la humanidad.

Apostaron a Clinton, fomentaron problemas para los liderazgos chino y ruso, llenaron de versiones infundadas a Irán y a Siria, intentaron desprestigiar al Papa Francisco; en América latina, siguen sin erradicar las bases de sustentación del proceso bolivariano y del apoyo a Evo Morales. En Brasil pudieron desplazar al PT a través de un golpe en el Congreso, y aunque no lo admitan los pesimistas locales, en la Argentina –con campañas formidables y costosísimas- alcanzaron a imponer su candidato por un punto, con sospechas de fraude en tres distritos.

¿Adónde vamos con este planteo? Hacia un viejo aserto, vigente y de cuño propio: la influencia de los medios de comunicación, en todas sus versiones, es vasta, amplia, pero relativa. La terca realidad incide y determina buena parte del comportamiento de los grandes conglomerados humanos por encima de las maniobras destinadas a engañar y confundir.

En apariencia –y vemos con amabilidad pero ironía las preocupaciones de los especialistas de nuestros espacios- “ellos lo controlan todo”. Periódicamente recibimos propuestas para establecer cuñas en las nuevas redes, filtros protectivos, y varias herramientas más que observamos, consideramos y a veces, aplicamos. Pero nuestra confianza en la capacidad intelectiva del pueblo sigue firme.

Ellos controlan a los que se dejan controlar. Y éstos, no son mayoría. Frente a la abrumadora avalancha de oscuridad y difuminación de la verdad, nuestros pueblos van buscando la información certera y el análisis que los represente. No descartamos la importancia de esas variables que denuncia WikiLeaks, ni negamos su presencia en muchas decisiones públicas.

Pero las cosas son como son, hablando en forjismo crudo. Para adentrarnos en el mundo académico, digámoslo así: Eppur si muove.

Las identidades profundas en cada región son un hueso duro de roer, y suelen colisionar agudamente con los intereses del suprapoder.

• Director La Señal Medios / Sindical Federal / Area Periodística Radio Gráfica.

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