Venezuela, o el arte y la ciencia de resistir en Revolución.

(Jorge Kreyness)

17 octubre de 2017.

Con una incuestionable victoria del Partido Socialista Unido de Venezuela y del Gran Polo Patriótico en las elecciones para gobernadores en la República Bolivariana, se consolida la Revolución abierta por Hugo Chávez y hoy encabezada por el Presidente Nicolás Maduro, a pesar de todas las amenazas, sanciones y campañas de mentiras lanzadas desde los EEUU y sus aliados internos de la derecha local.

Ya se había logrado terminar con el clima de violencia urbana aislando a los grupos violentos que la desplegaban, de los cuales la opositora Mesa de la Unidad Democrática nunca se separó claramente, siendo que muchos de sus integrantes la respaldaban en forma descarada.

Y con las elecciones para Asamblea Nacional Constituyente, de las cuales la MUD se negó a participar, y la posterior instalación de la misma, se había producido, desde los mecanismos de la democracia y no desde la represión, un vuelco de paz en la situación política.

Una vez más en Venezuela son vencidos, también, el acaparamiento para producir escasez, la especulación en contra de la moneda nacional, las maniobras internacionales que condujeron a la baja del precio internacional del barril de petróleo, las sanciones a PDVSA y a funcionarios oficiales, etc.

Ahora, como producto del pronunciamiento democrático, el PSUV y el GPP han ganado la gobernación de 18 estados, mientras 5 quedan en manos de una oposición que tiene ante si la encrucijada de respetar el orden institucional y establecer un vínculo de mutua colaboración con el gobierno central y la ANC, o de volver a proponer el camino de la obstrucción de la paz con la imposición de la violencia, que podrá producir situaciones críticas, pero que sin duda volverá a ser derrotada porque se ha reducido su capacidad de influir en la sociedad.

A pesar de los amplios márgenes de la elección favorables al chavismo, ya se comienzan a oir las voces que, siguiendo una matriz comunicacional global, hablan de fraude o de desconocimiento de los resultados informados por un Consejo Nacional Electoral que cuestionan cuando pierden, pero si reconocieron cuando obtuvieron la mayoría de la Asamblea Nacional.

Será al respecto interesante observar los próximos movimientos de los gobernadores de la MUD, la mayoría del partido Acción Democrática, que triunfaron en sus Estados y fueron electos. Asumir sus cargos será un reconocimiento a la validez de los resultados que sus aliados ponen en cuestión.

Sin dudas, con el respaldo obtenido, el gobierno de Nicolás Maduro tiene la capacidad para seguir gobernando, por ejemplo construyendo y entregando millones de viviendas, y la Asamblea Nacional Constituyente contará, además de sus propias atribuciones, con la fuerza política necesaria para continuar trabajando sobre nuevas normas en la carta magna que reporten al fortalecimiento de la Revolución en curso.

A diferencia de otros procesos de cambio en América Latina que no lograron soportar las embestidas golpistas o desestabilizadoras promovidas desde Washington, Venezuela es ejemplo de que resistiendo y construyendo formas y acciones de poder popular, es posible sobreponerse y avanzar en Revolución y hacia el socialismo.

Así como esta victoria popular chavista es un impulso a todo el movimiento popular y patriótico latinoamericano y caribeño, todos los pueblos de la región tenemos el deber de brindar, hoy más que nunca, nuestro apoyo y solidaridad con quienes asumen, con entereza y dignidad admirables, el legado del Comandante Hugo Rafael Chávez Frías.