Venezuela, ideas sobre el papel del partido en la actual coyuntura.

(Felson Yajure)
08/06/2018

Existen algunos problemas prácticos que por más urgentes que sean, no dejan de ser problemas de un alto contenido ideológico-teórico, la actual crisis socio-económica que atraviesa la población venezolana es uno de ellos. La transición al socialismo, más allá de las circunstancias concretas de cada sociedad, representa problemas que deben ser abordados, entre uno de sus ángulos, desde la ciencia general del materialismo histórico. Es el antiguo problema de la relación entre partido, gobierno y clase, y el de la construcción del socialismo en un solo país. En esta oportunidad quiero referirme a la relación que debe existir entre el partido y su gobierno en la transición, y muy brevemente, a la influencia de la situación internacional, no porque sea menos importante, todo lo contrario, porque su enorme y determinante importancia impone un trabajo particular sobre ese determinante tópico.

Hay que estar claro que casi toda posibilidad de rectificación autocrítica dentro del proceso, en la actual etapa, depende principalmente de la continuidad del actual gobierno, y ese debe ser un objetivo prioritario. También hay que estar claro que, construir el socialismo en un sólo país es imposible con el mundo en contra, por lo cual, es sino indispensable, como mínimo, se requiere un bloque regional de poder, que permitiera evitar el aislamiento económico, político, tecnológico y militar, y que fuera sino socialista, al menos de países aliados cuyos intereses actuales en la coyuntura internacional estén alineados a los nuestros como país independiente y soberano. Venezuela está en medio de la contradicción entre Rusia-China, por un lado, y los Estados Unidos-Europa, por el otro. El aislamiento de cualquier proceso revolucionario nacional conduce hacia el llamado punto de no retorno, o hacia la restauración capitalista.

En nuestro país, si se trata, como lo señala el Manifiesto Comunista, de que el pueblo y/o el proletariado sea el poder, deben consolidarse a la brevedad el Poder Popular y el Estado Comunal, e impulsarse y consolidarse los Consejos de Trabajadores, como estructuras organizativas para aumentar la productividad avanzando al Socialismo, objetivo primordial del proletariado una vez constituido en clase dominante, y poder así lograr una mayor satisfacción de sus necesidades, más allá de las limitaciones que le impone la coyuntura internacional, para eso ha tomado el poder, los pueblos no luchan por ideales en abstracto, si no por mejor calidad de vida. No se podría hablar de construcción real del socialismo “sin hablar al mismo tiempo de un aumento del desarrollo de las fuerzas productivas, a un nivel muy superior al de un país capitalista. El socialismo es el régimen de la producción económica planificada para la mejor satisfacción de las necesidades de la sociedad, sin lo cual no merece ese nombre. Acaso no fue para eso que se desarrolló como proyecto histórico.

Ahora bien, haciendo un ejercicio abstracción teórica, en de esta oportunidad, ubicándonos por cuestiones metodológicas, en el plano interno, luego de dejar claro la importancia de defender al actual gobierno, para su mantenimiento al frente de la lucha social de nuestro pueblo por la construcción del socialismo bolivariano, cabe preguntarnos, a pesar de los difícil de la coyuntura, una vez concluido el proceso electoral que reeligió a Nicolás como Presidente de la República, ¿debe el principal partido del proceso, el PSUV, continuar siendo acrítico con el nivel dirigencial del ejecutivo?, o debe mantener un apoyo crítico que permita empujar o propugnar la corrección de entuertos que de una u otra manera, han mantenido una economía rentística parasitaria, que en modo alguno ha aumentado las fuerzas productiva, sino que por el contrario, ha fomentado lo que algunos denominan “Socialismo de funcionarios del Estado”. Ya el mismo Salvador de la Plaza señalaba que el capitalismo rentístico petrolero instaurado en Venezuela, era una manera del capital trasnacional de garantizarse la dependencia del Estado Venezolano de las importaciones y así sujetar nuestra economía a sus designios. El partido es un instrumento del pueblo para tomar el poder y luego de tomado, debe a través del poder ejercer su influencia y construir una nueva hegemonía, o sea, un nuevo relato social, redefinir el sentido común de las mayorías, como lo sostenía Gramsci. ¿Puede un partido cumplir esas funciones siendo complaciente a ultranza?. En Venezuela, las recientes elecciones demuestran que se han deslindado los campos, por un lado el llamado Chavismo, y por el otro, las trasnacionales y la burguesía lacaya. Eso no es poca cosa.

Lenin, pasó toda su vida deslindando al movimiento revolucionario, de los expontaneistas, de los economicistas, de los reivindicateistas, de los ultristas, lo cual, es evidencia la importancia de deslindar los campos entre revolución y contrarrevolución, lo cual es requisito esencial para construir el socialismo, y lo cual me lleva a afirmar que en la actual encrucijada estamos a las puertas de lograr el punto de no retorno, si el partido, los revolucionarios, corregimos el rumbo. Entonces, la reciente victoria de los sectores avanzados del pueblo frente a la alianza capital trasnacional-vasallos nacionales, es demostrativa de que se han demarcado o deslindado los campos, lo cual no es poca cosa. Es el prerrequisito para lograr el punto de no retorno, solo falta solventar aspectos de la guerra económica. Razón tiene el dicho, justo antes del amanecer es cuando es más oscuro. Viene a mi memoria lo oído en un documental, de que en la Revolución Cubana, en la toma de un pueblo antes de tomar Santa Clara, había un cuartel que ofrecía gran resistencia, y el Ché explica a sus hombres que quedaban pocas municiones, que debían usarse para cubrir su retirada o para lanzar un ataque, posiblemente, la presencia del Vaquerito, jefe del Batallón o escuadra suicida (no recuerdo), o la temeridad del Ché, influyó y se decidieron por el ataque, con el resultado que en ese ataque el cuartel se rindió, y las fuerzas revolucionarias se hicieron de un muy buen parque, municiones, armas y demás pertrechos, que fueron vitales en la toma de Santa Clara, que cambio el rumbo de la revolución Cubana e inmortalizó al Ché. No es que esté equiparando completamente la situación, pero vale la pena la enseñanza.

Estamos, tratando de establecer un nuevo cuadro de relaciones internacionales, con Turquía, Irán, la India, y claro China y Rusia, como factores determinantes en la resolución de las contradicciones que nos han ubicado en el centro del escenario mundial. Aunque el propio capital trasnacional y las potencias mundiales no lo reconozca por intereses de la lucha.

En esa trama de las contradicciones mundiales en que nos encontramos, en la actual coyuntura, no sería descabellado pensar en lo inevitable y necesario de aplicar el equivalente a una Nueva Política Económica “NEP”, o una “Economía de Guerra”, como estrategia parea recuperar fuerza y lanzar nuevos avances en la construcción del Socialismo Bolivariano, pues es necesario aplicar medidas muy enérgicas que den respuestas a las necesidades y urgencias del pueblo y tomando en cuenta que cada potencia ve primero por sus propios intereses, y no se jerarquiza lo estratégico de apoyar a los actores que luchan por construir un nuevo tipo de sociedad, si no, deciden por el corto plazismo, de lo que le conviene a su país. Tomando en cuenta que el capital trasnacional mundial ha impuesto su visión de la democracia burguesa, como el paradigma de la democracia mundial, basada en elecciones burguesas. Aún lográndose una nueva hegemonía en un país, otra cosa es lograr la hegemonía mundial de crear un nuevo relato social mayoritario, dominante, por lo cual, saber y poder moverse en la coyuntura internacional, es vital para continuar la lucha, afianzando, estratégicamente, la construcción de nuestro socialismo, logrando un poder popular organizado y movilizado en lucha (obreros, campesinos, estudiantes, pobladores, indígenas y mujeres, de diferentes fuerzas insurgentes, del colectivo revolucionario) controlando y dirigiendo el proceso. Lógico éste es un tema a debatir con los sectores más avanzados del pueblo, y no solamente, en un Congreso del PSUV, o un Congreso de la Clase Obrera, pues sabemos que en buena parte, son estructuras mediatizadas por la cultura burguesa que persiste en nuestra revolución. Una revolución sin polémica, o contradicciones, sin planteamientos diversos, sin tensiones, diferencias, conflictos y antagonismos, no genera el espíritu revolucionario que debe imperar. Más bien promueve un regreso al capitalismo del que aún no hemos partido, si no iniciado la rebelión contra él.

Antes de finalizar estas líneas, es importante hacer algunos señalamientos sobre la actual coyuntura, iniciada con la reelección de Nicolás el 20 de mayo, y lo primero es hacer preguntarnos, si ¿alguien ha escuchado a algún dirigente opositor pidiendo el cese de la guerra económica o las sanciones contra el pueblo?. Todo eso de canales humanitarios y otros no son más que hipocresía. Las sanciones económicas de las trasnacionales y sus gobiernos lacayos no tienen nada que ver con la democracia; Arabia Saudita no tiene democracia y nadie la sanciona; tampoco hubo sanciones contra Honduras después del golpe contra Zelaya; ni siquiera contra la dictadura de Pinochet o la de Somoza. Entonces su origen es estrictamente del interés político del capital imperial. Qué con las llamadas 6 líneas para la nueva etapa. Creo que esas líneas se justifican es con la obligación de continuar la educación política de sectores cada vez más avanzados del pueblo, y esa es tarea y obligación del Partido, ya que esos sectores sólo aprenden de su experiencia. No podemos esperar alguna solución a la crisis venga de la oposición, recordemos siempre al Ché, en el imperialismo no se puede confiar ni un tantito así!, su único lema es la violencia de clases, cuyo mejor ejemlo es la deplorable guerra económica contra el pueblo, por eso sólo piden que les concedan esto ó aquello, pero ellos no ofrecen absolutamente nada. Sólo podemos confiar en las fuerzas consecuentemente revolucionarias y en los sectores avanzados del pueblo.

Un partido revolucionario debe impulsar la rectificación del rumbo y simultáneamente defender el gobierno porque es garante de importante y enormes reivindicaciones populares y de la continuidad de la lucha, pero a su vez debe empujar en la lucha contra las trasnacionales y empujar al gobierno a que asuma rectificaciones y líneas políticas que se consensúen en pro del desarrollo del poder popular, la construcción del Estado Comunal, el Socialismo y la derrota del imperialismo, es decir, acelerar las condiciones materiales y espirituales para confrontar a la oligarquía y su hegemonía cultural, derrotar la guerra económica y contener la agresión imperialista y guerra económica contra el pueblo.

Existe en curso, el IV Congreso del PSUV, el principal partido de gobierno, el partido de Chávez, y de cual fui Delegado fundador, cuya plenaria nacional se realizará a finales de julio, para revisar y relanzar todo lo relativo a las estructuras y líneas políticas, empezando por hacer un verdadero esfuerzo por elegir delegados pensando en el futuro del proceso, y no en afianzar el control del clientelismo grupal, definiendo bien la relación en la transición entre el partido y las instituciones del Estado (quién manda a quién, y en qué forma) transformando sus estructuras y aplicando verdaderamente el llamado “Centralismo Democrático”, ya que muchas veces, no se pasa de los llamados clichés, o fraseología revolucionaria, no consecuente. Es necesario darle un Vuelco o Golpe de Timón al PSUV, adaptando políticas, estrategias y tácticas a la nueva fase de desarrollo de la lucha de clases en el país. Este Congreso ya a iniciado y junto a la implementación de diálogos con sectores políticos, debe ser un pilar de la nueva etapa tanto para los cambios económicos, como la política internacional. Así mismo, se está realizando el Congreso Ideológico de la Clase Obrera”, donde la clase obrera está llamada a dar un aporte estratégico, coadyuvando a reorientar la línea clasista que debe imperar en la construcción del Socialismo Bolivariano del siglo XXI, todo lo cual, demuestra que el Gobierno Bolivariano debe profundizar las rectificaciones, y la autocrítica más consecuente. No basta reconocer autocríticamente un error para poder superarlo, hay que profundizar en el conocimiento de las razones por las cuales ese error llegó a cometerse.

felsonyajure@yahoo.es