UNA RADIOGRAFÍA DE LA ARGENTINA MACRISTA.

(Hernán Andrés Kruse)
La Argentina de Macri ha quedado reducida a una gigantesca timba financiera manejada por una élite que maneja los destinos del país a su antojo. Su lenguaje se reduce a escasos vocablos: dólar, Lebac, tipo de cambio y no mucho más. Lo notable del caso es que los dólares y las Lebac están a años luz de la inmensa mayoría de los argentinos. Los trabajadores nada tienen que ver con ese micro mundo financiero. Ellos sólo manejan pesos cada día más devaluados, más depreciados. Los dólares y las Lebac están fuera de su alcance y, sin embargo, los medios de comunicación macristas intentan convencerlos de que lo que sucederá hoy (martes 15), día en el que vencen 617 mil millones de pesos en Lebac, marca un punto de inflexión para el futuro económico de la sociedad. En realidad, de lo que se trata es nada más y nada menos que un tire y afloje entre el Banco Central y los tenedores de Lebac (nacionales y extranjeros) sobre la conveniencia de mantener la tenencia de Lebac o pasarse al dólar. Desesperado por el desmoronamiento de su credibilidad, el Banco Central apostó fuerte el lunes 14 ofreciendo al mercado 5.000 millones de dólares y garantizando un dólar a 25$. Ello explica la frenética dispara del dólar que puso los pelos de punta a más de uno. Se trata de una negociación, de un “toma y daca” entre el Central y los tenedores de Lebac: “yo les ofrezco un dólar a 25$, que es la cotización que ustedes defienden, y a cambio se quedan con las Lebac”. Lo extraordinario de todo esto es que los medios de comunicación tratan de convencer a la sociedad que lo que hizo ayer el Central es una obra maestra de estrategia política conducida, obviamente, por el sapiente Mauricio Macri para enderezar el barco de una vez por todas. En realidad lo que hizo Sturzenegger, me parece, fue dar otro manotazo de ahogado, fue un último intento desesperado por controlar de una vez por todas al díscolo dólar. Para ello apostó por una fortísima devaluación (el dólar subió prácticamente dos pesos entre el viernes y el lunes) de la divisa norteamericana para “convencer” a los tenedores de Lebac de no refugiarse en el dólar y profundizar, de esa manera, el descalabro económico del gobierno nacional. Por eso este martes es presentado por el propio gobierno y los grandes medios como una especie de “Día D”. Si el grueso de los tenedores se quedan en las Lebac el blindaje mediático hablará de un gran logro del presidente de la Nación, una gran muestra de confianza de los “mercados” al modelo económico de Cambiemos.

Lo que pretende el gobierno fue claramente expuesto por el ministro Cabrera el viernes pasado: estos vaivenes del dólar son transitorios y pronto serán historia. Macri y sus CEOs desean fervientemente calmar de una vez por todas al dólar para luego pasar a lo más traumático: las “negociaciones” con el FMI. Porque que nadie se engañe: aún cuando hoy, martes 15, el grueso de los tenedores de Lebac le otorguen un nuevo voto de confianza al gobierno, los acuciantes problemas económicos se profundizarán. En efecto, que el dólar esté hoy en 25,50$ significa que la moneda se depreció casi dos pesos en las últimas horas lo que en la práctica significa un descenso del nivel de vida de las grandes mayorías populares. Si el viernes pasado se podían comprar con 100$ X cantidades de productos, hoy pueden comprar X – 1 cantidades de esos mismos productos. Pero ese “pequeño detalle” poco le interesa a Macri. Para el Presidente lo único relevante hoy es congraciarse con los tenedores de Lebac. La cruda realidad de los trabajadores está fuera de su órbita. Lo real y concreto es que un dólar a 25,50$ repercutirá fuertemente sobre los precios de los alimentos, fundamentalmente, lo que provocará un incremento considerable de la canasta familiar. Lo concreto y real es que una devaluación de semejante magnitud implica una mayor inflación. Algunos economistas ya predicen una inflación cercana al 30% para este año. Vale decir que, tal como lo reconoció hace unas horas el devaluado ministro Dujovne, en 2018 habrá más inflación y menor crecimiento. En buen romance: habrá inflación y desocupación, es decir estanflación.

Desde hace un tiempo-para ser más precisos: desde que estalló esta corrida cambiaria-los estudios de televisión vienen siendo visitados con asiduidad por conspicuos economistas del liberalismo ortodoxo (Espert, Cachanosky, Graziano y Milei, fundamentalmente), quienes descerrajan munición gruesa contra el equipo económico de Macri por ser demasiado “gradualista”. No critican la filosofía de la orientación económica de Cambiemos sino su estilo, al que consideran demasiado “tibio”. Ellos son partidarios de una política de “shock”, de un ajuste fulminante sobre el sector público, que en la práctica significaría, por ejemplo, el despido de centenares de miles de empleados públicos, la eliminación de un saque de los planes sociales y de las jubilaciones sin los aportes correspondientes. Ello significaría dejar de un día para el otro a millones de argentinos y argentinas a la intemperie. Seguramente con semejante ajuste las cuentas fiscales comenzarían a cerrarse pero el precio a pagar sería altísimo. Nada más y nada menos que el estallido de la violencia social. Hay, evidentemente, una operación política destinada a reemplazar a funcionarios con un evidente desgaste, como Dujovne, por ejemplo, por un economista más duro, sin misericordia social. Incluso el ataque está dirigido a la figura más relevante del gobierno después del Presidente, el jefe de Gabinete, Marcos Peña. Se lo acusa, con razón, de no ser consciente de lo que realmente está sucediendo en el país y, fundamentalmente, de ser el artífice de lo que se considera la trágica jornada del 28 de diciembre pasado cuando el propio Peña humilló públicamente al mismísimo presidente del Central. Pero es altamente improbable que Peña abandone el barco porque es la mano derecha presidencial, el hombre de máxima confianza de Mauricio Macri.

Raúl Dellatorre brinda una sagaz explicación de cómo se llegó a depender de los tenedores de Lebac (“Cómo se llegó a depender de los especuladores”, Página/12, 13/5/018): “Algunos más explícitamente, otros no tanto. Lo cierto es que todos reconocen que el vencimiento de Letras del Banco Central (Lebac) del próximo martes constituye un momento crítico para el programa económico de Mauricio Macri, con consecuencias que pueden ser también políticas. Ese día deberían pagarse 680 mil millones de pesos en vencimientos de Lebac, que pueden renovarse total o parcialmente. Es decir, que el poseedor cambie el capital e intereses por nuevas Lebac a 30 días o más, o que decida retirarlas. De esa decisión depende la suerte del programa económico (y varias cosas más). Por cada 24 mil millones de pesos que no se renueven, podría haber una demanda adicional de mil millones de dólares sobre el mercado cambiario. Si no se renovaran, por ejemplo, 240 mil millones (el 35 por ciento), habría una demanda potencial de 10 mil millones de dólares. Suficientes para generar una estampida del dólar o la dilapidación de gran parte de las reservas disponibles del Banco Central, para responder a la demanda. ¿Cómo se llegó a esta situación extrema? ¿La suerte de la economía está a merced de lo que decidan un puñado de especuladores en un solo día? ¿Tiene el gobierno las herramientas o tomó las previsiones para evitar el estallido?” (…) “El deterioro de las cuentas corriente y de capital del balance de pagos-los dólares que entran y que salen del país-se aceleró en 2017 y 2018, a partir de un saldo que ya era negativo en 2016…la consecuencia de este déficit estructural es una previsible crisis en el sector externo. La estrategia de sostener el ingreso de divisas por vía de los altísimos rendimientos de las Lebac también tenía un límite previsible. Son capitales especulativos, de corto plazo, que buscan hacer diferencias en dólares a través de una alta tasa en pesos. La condición para que la bicicleta financiera funcione es que esa tasa de interés supere la diferencia de cambio que deberán pagar los inversores entre el momento de entrada y salida de esos dólares del país. Si prevén que ese costo de salida (el valor del dólar al momento de emigrar) se encarecerá (devaluación), pensarán que es el momento de salir para anticiparse. ¿Habrá llegado ese momento?” (…) “¿Qué es lo que gatilló, a partir de abril, el salto del dólar y la dolarización de activos que le metió presión al mercado cambiario? El gobierno, incluso a través del presidente de la Nación, señaló a los factores externos como responsables, en particular la suba de intereses de Estados Unidos en algunas centésimas de punto” (…) “La fuga de capitales no se inició desde la suba de intereses de Estados Unidos, sino desde principios de año. Incluso antes de que cambiara el titular de la Reserva Federal en ese país. Venía pasando y no sólo sobre los activos en pesos. También se observó una salida de capitales internacionales de los llamados “bonos largos” de Argentina, desde los discount con vencimiento en 2037, hasta el bono a cien años (vence en 2117) emitido el año pasado. En promedio, estos títulos en dólares sufrieron un deterioro en su cotización del 10 al 15 por ciento desde enero. Movimientos leves, pero que marcaban una tendencia” (…) “En los últimos meses, las licitaciones de Lebac también vienen señalando que en cada llamado, los inversores no llegan a renovar el total de lo que vence. Es decir, que se observa una lenta pero persistente salida de los inversores. Hasta ahí, podía interpretarse que había una política deliberada del Banco Central de ir desactivando “la bomba” de las Lebac, cuyo stock ya superaba a 1,2 billones de pesos…Pero sucedió algo curioso: el titular de la autoridad monetaria anuncia que el BCRA buscará concentrar su oferta de Lebac en el corto plazo (30 y 60 días), para no competir en el mediano plazo (180 días o más) con los bonos del Tesoro de la Nación (Letes). Con una bomba de deuda interna de semejante dimensión, ¿cuál era el sentido de acortar los plazos? ¿No sería más lógico buscar estirar los plazos en vez de concentrarlos? Primera pregunta sin respuesta. Lo palpable es que la concentración de vencimientos el martes próximo es producto (en parte) de esa decisión” (…) “Producto de esa renovación parcial de Lebac, y la ausencia de una orden fluida de dólares de los exportadores, la plaza mayorista de divisas empezó a verificar la presión de la demanda desde fines de abril, y más sostenidamente desde principios de mayo. El Banco Central adopta la decisión de volver a intervenir en el mercado y lanza una campaña de ventas periódicas de dólares al por mayor. No paró la corrida, sino que la alimentó vendiéndole dólares baratos: un premio a la fuga de divisas. ¿No sabía el Banco Central que la fuga en curso superaba ampliamente su oferta de divisas? ¿Que la venta de 4500 millones de dólares en una semana no cambiaba el cuadro de situación? En la segunda semana de corrida furiosa, la autoridad monetaria cambió el eje de su estrategia por la suba de tasas de interés para tentar a los inversores a quedarse en pesos. Tampoco alcanzó. Hasta que tomó la decisión de última instancia de buscar el respaldo del Fondo Monetario esta semana, tratando de llegar con un mejor clima al decisivo súper martes” (…) “Si el gobierno sabía la dimensión de la corrida, ¿qué sentido tenía rematar 7.000 millones de dólares en pocas semanas, 9.000 millones desde principios de año, si la demanda lo iba a absorber y la corrida iba a seguir?” (…) “El Banco Central, y el gobierno todo, enfrenta la licitación crucial del martes con perspectivas de alto riesgo. Llegará ese día sumergido en una corrida, que no logró sortear. La trepada del dólar fue constante, y el cierre de la jornada del viernes estuvo coronado por un dato relevante que le dio López Mieres a este diario. “Cuando el dólar cotizaba a 24,30 pesos en el minorista, apareció el Banco Central a vender antes del cierre y logró bajar la cotización promedio en pizarras a 23,70. Pero después de las tres de la tarde siguió operando el mercado de futuros (Rofex), y a la media hora el dólar implícito a la fecha (el dólar futuro descontada la tasa de interés hasta el vencimiento) ya alcanzaba los 24,40 pesos: la corrida continúa” (…) “Se estima que del stock total de Lebac, equivalente a casi 60.000 millones de dólares, un 38 por ciento está bajo control de los bancos. Otro 35 por ciento le correspondería a compañías de seguro y fondos de inversión, muchos de ellos del extranjero. El 27 por ciento restante está en manos de inversores privados individuales, o en organismos públicos como el Anses. El gobierno confía en que buena parte de los bancos, entre los que están los públicos, renueve. Quizás no el 100 por ciento de sus tenencias, pero sí la mayor parte. La partida se juega en el tramo de aseguradoras y fondos de inversión, a los cuales deberá tentar con una tasa atractiva” (…) “Reducir el traspaso masivo a dólares es el objetivo para el martes. Se descarta que, si lo logra, será a un costo muy alto. Y sólo para cruzar el puente. Del otro lado, sigue el temporal”.

Por su parte, Cristian Carrillo (“Con los nervios de punta”, Página/12, 15/5/018) expresa que “El Banco Central hizo todas las concesiones posibles a las entidades financieras y desde la semana pasada fue allanando el terreno para que el megavencimiento de letras de hoy sea lo menos traumático posible. El objetivo oficial es renovar el mayor porcentaje de los 617 mil millones de pesos que vencen hoy para que se dinero no se vaya a la compra de dólares. Desde el viernes el organismo monetario recompró, en dos operaciones en el mercado secundario, el equivalente a 56 mil millones de pesos en Lebac para reducir levemente el stock a vender. Lo bajó 8,3 por ciento respecto de los 673 mil millones que hubiesen vencido en la jornada. Además, el Central eximió ayer a los bancos de la obligación de computar en mayo el efectivo mínimo de depósitos en pesos (encajes), con el objetivo de darle libertad a las entidades para que vuelquen su liquidez a las Lebac” (…) “Por último, puso en vidriera 5.000 millones de dólares como señal a los mercados de que hoy estaría en condiciones de responder al menos a las ventas de Lebac por parte de inversores minoristas y su pase a dólares. De todos modos, el nivel de reservas podría verse comprometido si no se detiene la sangría de dólares” (…) “El vencimiento de hoy, donde estará en juego más del 50 por ciento del total de letras colocadas por el BCRA para aspirar los pesos que emitió contra los dólares de la deuda que tomó el Tesoro, es una dura prueba para cualquier sistema financiero. Pero en medio de una corrida cambiaria, el mejor escenario para el gobierno es minimizar lo mayor posible el daño colateral. La falta de credibilidad de la política económica de Cambiemos engendró un núcleo duro compuesto de dos polos de inversión, muy distintos y hasta opuestos, como los fondos del exterior y los pequeños ahorristas” (…) “En el medio están los bancos locales, con los cuales los funcionarios mantuvieron distintos contactos para poder mostrar hoy un resultado digerible. “El éxito de esto es que no estalle todo. Porque podemos pasar de una corrida contra el dólar a una corrida bancaria y la economía no va a resistir”, aseguró el economista y fundador del Centro de Economía Política Argentina, Hernán Letcher” (…) “El interrogante es cuál será la tasa de interés que validará el Central para renovar la mayor cantidad de letras” (…) “Para reducir el daño, la entidad que preside Federico Sturzenegger compró el viernes de manera anticipada 32.000 millones de pesos en Lebac y ayer hizo lo mismo por otros 24.000 millones” (…) “La jugada de mostrar en pantalla un monto inédito de 5.000 millones de dólares en reservas es parte de una puesta en escena previa a la licitación de hoy. “El BCRA se adelantó porque piensa que los pequeños inversores no van a renovar. Los fondos del exterior ya se fueron. En pequeños inversores hay entre 100.000 y 130.000 millones de pesos, el equivalente a los 5.000 millones de dólares. El mensaje es que está en condiciones de abastecer esa demanda”, explicó Letcher, quien aclaró igualmente, de suceder ese traspaso a moneda dura, “va a mostrar una fuerte caída en la confianza”. “Lo que hacés es patear el problema 28 días”, dijo en referencia al plazo mínimo habitual de renovación de las letras. Esos 5.000 millones de dólares también serán una dura prueba para las castigadas reservas del BCRA. A los 53.411 millones informados ayer en reservas deben descontarse 12.482 millones en encajes de los bancos con el Central, 18.967 millones en créditos y pases y 1900 millones de dinero en caja, lo que deja unos 20.062 de libre disponibilidad, que no alcanzan a cubrir el total de depósitos en dólares. Si supera la difícil prueba de hoy, el mes próximo tendrá otra parada complicada con un vencimiento también de Lebac por el equivalente a 225.848 millones de pesos, más lo que surja de quienes revuelven hoy a 28 días, y otros 133.535 millones correspondientes a compromisos de letras de julio”.

Mientras tanto, el dólar sigue indomable. Escribió Federico Kucher (“En la víspera del Día L, el dólar se disparó”, Página/12, 15/5/018): “El dólar empezó otra semana sin respiro. Subió un 7 por ciento para ubicarse en un nuevo récord de 25,52. En las cuevas de la city llegaron a hacerse compras a 27 pesos. El avance de la divisa ocurrió a pesar de las altas tasas de interés en torno del 40 por ciento interanual y un programa de fuerte intervención cambiaria del Banco Central. Los inversores siguen sin ver un techo para el precio del tipo de cambio y el volumen de compras diarios se mantiene en niveles muy elevados. La tensión está puesta en la renovación de las Lebac de hoy. Deberán convencer a inversores con más de 600 mil millones de pesos de volver a prestarle plata a la entidad y no salir a comprar dólares” (…) “Cualquiera sea el resultado de la licitación, el balance es negativo para la sociedad. Si se renueva la mayor parte de las letras del Central, se pateará la pelota para adelante, aceptando pagar intereses altísimos. Si no se renuevan, habrá una mayor devaluación e impacto para la economía real” (…) “Los saltos diarios que viene dando el dólar en mayo generan alerta en distintos frentes. El primero es el traslado a la inflación que tendrá la devaluación de estas semanas, en particular en alimentos de consumo masivo, cuyo precio se ajusta prácticamente en forma lineal al aumento del dólar” (…) “El otro frente será la actividad local, el consumo, el empleo y la producción manufacturera destinada al mercado interno. La incertidumbre cambiaria y las tasas de interés elevadísimas adelantan un fuerte freno para el mercado interno. Economistas de distintas corrientes aseguran que, una vez que pase el temporal cambiario, empezarán a observarse las consecuencias de una economía más fría y con mayor desocupación” (…) “El Central cambió ayer su estrategia para intentar ponerle un límite a la suba del dólar. En vez de intervenir de forma progresiva, decidió ofrecer de entrada 5.000 millones de dólares a un precio de 25 pesos para cualquier inversor mayorista que quiera comprar a ese valor” (…) “El BC ya sacrificó ayer casi el 10 por ciento del monto que puso a disposición de los grandes compradores. Se perdieron unos 408 millones de dólares y el principal miedo de los operadores es que el colchón de divisas se evapore en pocos días. Se potenciaría así la expectativa de devaluación” (…) “La autoridad monetaria desde principio de este año registra una importante pérdida de reservas internacionales. Ayer cerraron en 53.411 millones de dólares, con una caída de 1006 millones. Hubo 408 que se perdieron por la intervención cambiaria y el resto se explicó por el giro de divisas al exterior de los bancos. Las entidades encajan depósitos en moneda extranjera en el Banco Central, los cuales se computan como reservas. Pero también tienen una cuenta especial conocida como de capital mínimo en la que guardan divisas propias y de sus clientes listas para enviarse al extranjero. Estos dólares, que también son parte de las reservas, empezaron a generar un problema para la autoridad monetaria. Ayer se fueron cerca de 600 y en el mercado estiman que salieron en torno a 1500 millones en los últimos tres días hábiles. Hoy puede ser otro día de fuerte pérdida de divisas para la autoridad monetaria. En Allaria Ledesma estimaron que si todos los inversores particulares residentes y no residentes dueños de las Lebac que vencen hoy se volcaran a comprar divisas se demandarían unos 12 mil millones de dólares”.

En el portal Infobae Roberto Cachanosky explica la crisis cambiaria de la siguiente manera (“Es hora de aplicar ciencia económica en vez de vender humo de optimismo y entusiasmo”, 15/5/018): “Una vez más la economía argentina entra en cimbronazos cambiarios, producto de la desconfianza que produce el déficit fiscal. Una vez más recurrimos al FMI y una vez más se levantan las voces contra el ajuste que va a proponer, como si pretendieran que el FMI nos preste 25.000 millones de dólares sin ninguna condicionalidad, entregándole una chequera a Mauricio Macri para que siga financiando ñoquis y piqueteros, todo ello pagado por el contribuyente alemán, norteamericano, japonés, etc.” (…) “Era obvio que el gradualismo extremo del gobierno no podía funcionar considerando la herencia recibida. Lamentablemente el marketing político, las frases de onda de paz y de amor no le dejaron ver a la gente la herencia recibida” (…) “Los problemas suelen minimizar los problemas económicos y creen que con discursos voluntaristas van a resolver los problemas que requieren de ciencia. Creyeron que con los globos amarillos y los bailes resolvían este gigantesco problema que dejaba el kirchnerismo en materia fiscal” (…) “A pesar de todo este beneficio que recibió Néstor Kirchner, el despilfarro en gasto público populista llevó los números fiscales de un superávit de 3,54% del PBI a un déficit en 2015 del 7,24%.” (…) “Descomunal déficit fiscal, cepo cambiario y retraso de las tarifas de los servicios públicos fue la herencia k. A esto cabe agregarle que el kirchnerismo terminó recaudando en impuestos un monto en dólares equivalente a 10 veces el Plan Marshall que estableció EEUU luego de la Segunda Guerra Mundial para ayudar a la reconstrucción de los países vencidos” (…) “Con menos de una décima parte de lo que terminó recaudando el kirchnerismo en 2015, Alemania reconstruyó el sistema energético, las rutas, el agua potable y toda la infraestructura y viviendas que habían quedado sepultadas bajo los escombros de los bombardeos” (…) “Cuando uno ve la herencia recibida de los K, realmente asusta, pero justamente ese panorama desolador que había dejado el kirchnerismo era para mostrárselo a la gente para que comprendiera por qué había que acelerar las reformas estructurales” (…) “Frente a este escenario heredado, el gradualismo significó agravar la situación fiscal por la mayor cantidad de intereses a pagar dado el aumento de la deuda pública que fue tomando el gobierno. Es más, el gradualismo significó pagar dos veces intereses de la deuda” (…) “En 2015 el gobierno tuvo la oportunidad de contar la herencia recibida y aplicar un plan económico consistente. Aun con escaso apoyo parlamentario iba a tener respaldo de la población. Esa oportunidad la perdieron en nombre del entusiasmo y el optimismo. Luego de las elecciones de 2017 tuvieron una nueva oportunidad y la desperdiciaron con la alegría y esperando la lluvia de inversiones creyendo que porque Macri estaba en el sillón de Rivadavia iban a llover inversiones. Nueva oportunidad desperdiciada” (…) “Hoy, ante la delicada situación cambiaria, tienen una nueva oportunidad para que el Presidente muestre con toda crudeza la herencia recibida y la situación del país. No puede el jefe de Gabinete seguir vendiendo humo haciendo conferencias de prensa en las que no dice absolutamente nada” (…) “Es hora que el Presidente cuente en detalle el destrozo recibido, lo que hay que hacer para salir de semejante barbarie K, nombre un ministro de economía con un plan concreto que genere confianza y deje el inmovilismo. En definitiva, es hora que el gobierno apueste a lograr el apoyo de la población diciendo la verdad sobre la situación del país, dejen de jugar con los globos amarillos y el verso del optimismo y el entusiasmo y terminen de extorsionar con que si se avanza más rápido habría conflictividad social. Si la situación no es controlada a tiempo, igual van a tener conflictividad social, pero pagando todos los costos del gradualismo y sin tener un solo beneficio. Por el contrario, estarán beneficiando políticamente a la oposición”.

Anexo

En su edición del 12 de mayo La Nación publicó un artículo de Eduardo Fidanza titulado “Sin carisma será difícil superar la crisis”. Escribió el autor: “A riesgo de fatigar al lector, es preciso volver a Max Weber. Para el sociólogo alemán la fórmula de la gobernabilidad en las democracias capitalistas era la suma de carisma y administración. El carisma significaba para Weber un atributo capaz de generar creencias fuertes y transformaciones profundas que, más allá de la rutina cotidiana, otorgaran fortaleza y legitimidad a los gobiernos. El carisma en su forma típica remite a los individuos, pero también puede expresar ideas arraigadas en la cultura” (…) “Weber, un nacionalista convencido, vaciló en sus últimos años entre varios conceptos, en los que creyó encontrar las claves para reconstruir Alemania después de la Primera Guerra. Un equilibrio inestable entre liderazgo carismático, creencia en la nación, parlamento y burocracia eficaz constituyó su agónica propuesta” (…) “La historia mostró la insuficiencia del salvavidas weberiano, pero dejó en pie la fórmula del éxito político perdurable: liderazgo sólido más administración eficiente. En otras palabras: carisma y racionalidad, indisolublemente unidos. Porque si fuera solo carisma el peligro es deslizarse a la mera seducción de las masas; y si fuera nada más que racionalidad, significaría recaer, para decirlo con una metáfora actual, en la planilla de Excel” (…) “Weber, sin pelos en la lengua, contrapuso el denostado “oficio artesanal del demagogo” con el despacho del funcionario administrativo, recordando que “lo realmente importante es que para el liderazgo político sólo están preparadas aquellas personas que han sido seleccionadas en la lucha política, porque la política es, en esencia, lucha”. En su concepción, eso no significaba piedra libre al populismo, sino recordar que si los gobiernos democráticos no son capaces de generar convicciones-y más en momentos de crisis-están destinados al fracaso” (…) “La historia reciente de la democracia argentina muestra la actualidad de Weber. Alfonsín se abrió paso con el carisma de la democracia; Menem con la sacralización falaz de la moneda; Kirchner con la restitución de la autoestima popular financiada con soja, y Cristina con la viudez y la apelación a una juventud que se movilizó para seguirla. Ninguno de ellos fue un administrador eficaz, con la mirada del estadista puesta en el mediano plazo. Ninguno hizo una contribución decisiva para liberar al país de sus severos problemas estructurales. Pero todos poseyeron liderazgo, el atributo capaz de insuflar fe a la sociedad y orientarla. Los distinguió el sello de la política. ¿Falló la racionalidad administrativa y prevaleció el carisma? La respuesta es sí y constituye una deficiencia grave, porque carentes de programas sólidos, los países no progresan. Tal vez por eso, Macri intentó salirse de la serie, apostando al liderazgo minimalista con una administración de impronta privada. Pero bastó que estallara el dólar para que la respuesta fuera una cadena de vacilaciones que precipitaron a la sociedad al desconcierto y a la creencia de que sin carisma será difícil superar la crisis” (…) “No es una originalidad, pero vale insistir a ver si despiertan: ante la corrida, Cambiemos necesita carisma, no marketing. Épica, no eslóganes. Líderes públicos, no administradores privados. Discursos, no spots. Personalidades capaces de provocar certidumbres, no comunicadores de buenas noticias en las que ya pocos creen”.