Un gringo nos visita: ¡Socorro!.

(José Gregorio Linares)
Cada vez que EEUU envía un delegado suyo a Latinoamérica es porque algo trama: ha perpetrado un delito y necesita justificarse, o está planificando un crimen y busca secuaces. El primer representante estadounidense que vino a Venezuela llegó en 1818. Se llamó Juan Bautista Irvine. Llegó con la misión de exigir que le devolvieran las fragatas “Tigre” y “Libertad”, que habían sido confiscadas por el ejército patriota por el delito de contrabandear armas y víveres a favor de los realistas. No pidió perdón por violar las cláusulas de neutralidad en la guerra. No, vino a exigir a nombre de EEUU que le entregaran la prueba del delito (las fragatas) e indemnizaran a los “pacíficos” ciudadanos estadounidenses que practicaban contrabando. Bolívar se opuso a sus pretensiones injerencistas. El cónsul respondió con un informe secreto dirigido a la Casa Blanca donde recomienda: "la dictadura de Bolívar debe tener un fin”.

Casi un siglo después, en 1906, USA envía un delegado llamado Elihu Root a visitar toda Suramérica. Desde la Casa Blanca Teodoro Roosevelt aplicaba la doctrina del “gran Garrote” contra las naciones latinoamericanas y caribeñas. Con base en esta doctrina se cometieron todo tipo de tropelías contra indefensos estados; en especial contra Venezuela, cuyo gobierno nacionalista presidido por Cipriano Castro (1899-1908) fue sometido al boicot y a una sistemática campaña de descrédito internacional. Según el enviado gringo, el propósito de la gira “es benévolo, tratar de convencer a los latinoamericanos de que los Estados Unidos abrigan sentimientos de amistad hacia ellos y no desean gobernar sus asuntos sino que su fin es simplemente filantrópico”.

Medio siglo después, en marzo de 1954, una delegación estadounidense visitó Caracas, sede de la X Conferencia Interamericana. Estaba presidida por John Foster Dulles, Secretario de Estado. El objetivo central de la misión fue la “condena de las actividades del movimiento comunista internacional por constituir ello una intervención en los asuntos americanos; y a la vez proteger el derecho inalienable de cada Estado americano de elegir libremente su propia forma de gobierno”. EEUU requería una justificación para invadir Guatemala, cuyo gobierno presidido por Jacobo Arbenz estaba llevando a cabo reformas sociales que afectaban los intereses de la “United Fruit Company”. Reformas que fueron catalogadas de “comunistas”. De este modo, luego de la visita de Foster Dulles a Caracas, Guatemala fue arrasada por la aviación norteamericana y un ejército de mercenarios. Miles de inocentes murieron durante los primeros días de la invasión. Después otros miles son buscados en sus casas y asesinados.

Recientemente, en el 2018, Rex Tillerson en nombre de EEUU visitó distintos países de América Latina. Como J. Irvine propone “un cambio de gobierno” para Venezuela, pues “la dictadura debe tener su fin”. Insiste, como Elihu Root, en que ha venido con “designios benévolos”, que “abriga sentimientos de amistad”, que su propósito es “filantrópico”; Y siguiendo a Foster Dulles, dice no querer “menoscabar el derecho inalienable de cada Estado americano de elegir libremente su propia forma de gobierno”. ¿Le creemos?