Un consenso inexplicable.

(Gustavo Rosa)

Uno se siente como en otros tiempos: incómodo en soledad, desubicado en cualquier grupo, monotemático en las charlas, atónito ante la indiferencia. Sorprendido, porque no se percibe la crispación desbordante de otrora, aunque hoy sobran los motivos. Enojado, incapaz de explicar a los demás la causa. Atento al desencanto, que tarda en llegar. Contenido, para no reaccionar a las malas nuevas como un cacerolero. Uno recuerda a una porteña gritando a la periodista Cynthia García “devolvé la fragata”, en uno de los tantos encuentros de furor convocado por los medios para allanar el retorno del neoliberalismo a La Rosada. Lo mismo que gritarle a uno de los tantos apologistas disfrazados de comunicadores “devolvé el submarino”: ridículo. Quienes aprovechan las tragedias para hacer campaña no están del mejor lado de La Grieta, pero esa vileza les facilitó el triunfo. Vilezas avaladas por votantes tan confundidos que ni saben explicar por qué La Revolución de la Alegría es mejor que La Década Ganada.

El desconcierto es inevitable: los que ayer clamaban por el 82 por ciento hoy son militantes de la reforma previsional; los que antes protestaban por el impuesto a las ganancias hoy acatan pagar mucho más; los que se emocionaban por el reclamo de los quom hoy aplauden la cacería de mapuches; los que se embanderaban con la libertad de expresión ahora aceptan gustosos el discurso único; los que rabiaban por la corrupción k no se inmutan por el latrocinio M. Cuando las contradicciones son tantas no hay ideología que las contenga. Este es el resultado de la anti política, un extraño no-pensar que pone a los representantes como únicos responsables de todos los malos tragos. Mientras los ciudadanos reclaman castigos para los candidatos que eligen, los dueños y ceos de las grandes corporaciones esconden el botín lo más lejos posible.

El pensar no político exige que se combata la pobreza sin incomodar a los más ricos y a la vez que reclama honestidad, consiente las picardías de extorsionadores, especuladores y fugadores. La despolitización del sujeto conduce a aceptar las excusas de los poderosos y denostar a los que osan sustraer el fuego de los dioses. Ese fuego que incluye la capacidad de gobernar sin someterse a elecciones, algo propio de las grandes corporaciones y enormes terratenientes. Los individuos que abrazan la no política reniegan del Estado, pero son los primeros en clamar su presencia cuando se ven amenazados.

Este fenómeno no ideológico genera personajes simpáticos pero insustanciales, que parecen decir todo cuando están diciendo nada. El macrismo es la expresión de eso: de un licuado de ideas incoherentes con una promisoria presentación que lo hace más digerible. Cuando la indigestión empiece a mostrar síntomas, ya será imposible frenar la hecatombe.

La avaricia de los empachados

Mientras el director de la ANSES, Emilio Basavilbaso, asegura que en Argentina las jubilaciones son más altas que en Finlandia, la vice Michetti sentencia que “es demagógico pagar 15000 pesos porque no está la plata”. Dos mentiras, una contradicción y un prejuicio en dos funcionarios del mismo gobierno con pocas horas de diferencia. Si bien en Argentina se pagan los haberes más altos de Latinoamérica, en Finlandia superan los 750 euros y si ésta fuera la cifra vernácula, estaría superando el límite de la demagogia impuesto por Michetti. ¡Acaso es demagógico mejorar la vida de los abuelos?. Y si no está la plata es porque el des gobierno amarillo toma medidas demagógicas con los más ricos, perdonando impuestos y deudas y aceitando la bicicleta financiera para acelerar el vaciamiento con la fuga de capitales.

Todo lo que ocurre en nuestra vida económica y social de hoy es porque así lo quiere la globocracia. Si la ANSES no es sustentable no es por una decisión cruel de los dioses sino porque despidieron a mansalva, la recaudación se vino a pique y rifaron el Fondo de Garantía de Sustentabilidad. Y la idea de sustentabilidad es más adecuada para un negocio que para un organismo del Estado. Si el empresidente Macri tuviera la intención de beneficiar a los más vulnerables no pensaría en serruchar el ingreso de los jubilados, pensionados y beneficiarios de la AUH. Si La Rosada SA no fuera una usina de pos verdades nadie se atrevería a hablar del ahorro de cien mil millones que significa esta poda. El Estado no debe ahorrar, sino recaudar y distribuir, debe impulsar la actividad económica y no facilitar la fuga y la concentración de la riqueza.

Pero no debemos olvidar que cambiamos y tanto que ya estamos prontos a no reconocernos. Que la reciente Ciudadana Ilustre de la CABA desee manejar un carro hidrante para despejar piquetes es –valga el juego de palabras- por demás de ilustrativo. El discurso que prometía unir a los argentinos, no perseguir al que piensa distinto, respetar la pluralidad de voces y no quitarle la ayuda a nadie se ha convertido en su absoluto contrario. La inflación que Macri aseguraba bajar en dos minutos se multiplica por las medidas del Gran Equipo. Hasta la riesgosa idea de integrarnos al mundo se dificulta por la desconfianza que la impronta PRO inspira.

El escándalo por la participación de Macri y sus funcionarios en las listas filtradas de paraísos fiscales no lo hacen un paladín de la trasparencia y responsabilidad fiscal. Su historial de estafas al Estado con obras públicas no concluidas, transferencias de deuda privada y sobre precios, más los inocultables conflictos de intereses en que basa su gestión hacen que los diarios serios del mundo lo ubiquen entre los tres presidentes más corruptos. La prisión ilegal de Milagro Sala, la desaparición y muerte de Santiago Maldonado, el fusilamiento de Rafael Nahuel, el encarcelamiento de ex funcionarios K sin el debido proceso y el hostigamiento de jueces cómplices a CFK alerta a los radares de los organismos de DDHH.

La novedad de estos días es la prohibición del ingreso a delegados de ONGs extranjeras a la reunión de la Organización Mundial del Comercio que se realizará en nuestro país a mediados de diciembre. El periodista indio Chakravarthi Raghavan, que cubre desde hace años estos encuentros comerciales, comparó esta situación con sus experiencias en tiempos de Videla. La decisión de revocar las acreditaciones otorgadas por la OMC fue tomada en conjunto por el ministerio de Seguridad y la Agencia Federal de Inteligencia porque, en muchos casos, estas asociaciones civiles tienen “vocación más disruptiva que constructiva”. El portavoz de Amigos de la Tierra en América Latina y el Caribe, Alberto Villarreal, opinó que “las listas negras del gobierno de Mauricio Macri en Argentina son preocupantes, y revelan la verdadera cara de este gobierno: neoliberal, empresarial y al servicio del uno por ciento de la población”. A tal punto indignó este abuso de autoridad que muchos de los censurados reclamaron al G 20 que “reconsidere la locación de su cumbre del año próximo ya que el presidente Mauricio Macri ha demostrado claramente que su gobierno no respeta la democracia ni el pluralismo”.

Así estamos, saliendo de una ficticia Dictadura K que nos hizo recuperar sueños, dignidad, soberanía, orgullo y solidaridad para zambullirnos en esta pesadilla que nos está haciendo retroceder a los más oscuros laberintos de nuestra historia. Y para colmo, los encantados prefieren padecer la más innecesaria reducción de su bienestar antes que escapar del hechizo que hace de sátrapas trajeados, angelicales salvadores de la República.