SU MAJESTAD EL DÓLAR.

(Hernán Andrés Kruse)

El sueño mundialista se desmoronó como un castillo de naipes. Lógica consecuencia de enfrentar a un mejor seleccionado, plagado de jugadores desequilibrantes, muy técnicos y veloces. Ahora el pueblo deberá retornar a la realidad cotidiana, plagada de sinsabores y obstáculos. La semana que pasó tuvo al dólar como su principal protagonista, la “estrella” de nuestra economía. En pocos días trepó hasta orillar los 30$, haciendo temblar el poder adquisitivo de los trabajadores. Ni el acuerdo con el FMI, ni el paso a la categoría de mercado emergente y los cambios en la conducción del BCRA, hicieron retroceder a la divisa norteamericana. Prueba irrefutable de la falta de confianza de los mercados al gobierno de Cambiemos.

Como bien señala Cristian Carrillo el gobierno quedó groggy por la escalada verde (“El golpe verde mandó al gobierno a la enfermería”, Página/12, 30/6/018): “Otra vuelta de la corrida cambiaria, ahora pagada por el nuevo presidente del Banco Central, Luis Caputo. No importa el constante bombardeo de anuncios oficiales para conquistar inversores ni la cantidad de dólares proveniente del FMI que el gobierno ponga a disposición del mercado. Grandes, medianos y pequeños inversores continúan comprando billetes verdes para cubrirse del actual descalabro económico-financiero. Ayer la cotización se acercó a 30 pesos” (…) “El Banco Central perdió reservas en cantidad, además de la subasta diaria de dólares que realiza a cuenta del ministerio de Hacienda. En total en la jornada se liquidaron 450 millones de los dólares provenientes del préstamo del Fondo Monetario Internacional. Sin embargo, la demanda se mantuvo constante y absorbió esos montos rápidamente” (…) “Desde grandes fondos de inversiones hasta el pequeño ahorrista que cobró en las últimas horas su aguinaldo, la apuesta es la divisa estadounidense” (…) “La salida de los activos en pesos, resuelta desde centros de decisión en el exterior, se aceleró este viernes generando la corrida cambiaria más profunda en varios años, según recordaban varios operadores. La experiencia de un salto en el valor del dólar de casi un 50% en poco más de dos meses, contra rendimientos en pesos muy inferiores, desalentó la alternativa de permanecer en bonos o acciones en pesos, por más elevadas que fueran las tasas de interés ofrecidas” (…) “Pese a la exigencia del Fondo de dejar funcionar al mercado con un tipo de cambio libre, el Central tuvo que volver a improvisar para que la nueva escapada del tipo de cambio no fuera aún mayor” (…) “Las horas transcurrían y se acercaba el cierre y la divisa se mantenía por encima de los 29 pesos. Fue entonces que el Central decidió volver a intervenir de manera directa. Realizó otra subasta de reservas por 300 millones de dólares a 28,95 pesos “con el objetivo de estabilizar el mercado de cambios”, según comunicó la autoridad monetaria” (…) “La demanda de dólares sigue muy firme frente a la incertidumbre que existe en torno a la situación económica y a la estabilidad política. En lo que va del año, el equipo de CEOs de la administración Macri ensayó distintas medidas, todas bajo el mismo planteo de corte neoliberal, para convencer al mercado que podía frenar la corrida contra el peso” (…) “Luego de la negociación del programa con el Fondo y días después de anunciar la firma del acuerdo, el gobierno desplazó a Sturzenegger y lo reemplazó por el ministro de Finanzas, Luis Caputo, como señal hacia los mercados. El flamante banquero central fue más de lo mismo. Llevó la tasa de interés de las Lebac al 47 por ciento anual, nivel que congela la actividad. La demanda de dólares continuó. Luego, el 22 de junio, arribó finalmente el primer desembolso del FMI, por 15.000 millones de dólares, y una empresa que confecciona índices de acciones consideró que la Argentina podría ser “emergente” si mantiene abierta la puerta a la entrada y salida de capitales. La calma producto de esas noticias duraron pocos días y desde el miércoles de esta semana volvió la tensión cambiaria” (…) “Voceros oficiosos afirman que el equipo económico no logra transmitir certidumbre al mercado, pero lo que sucede es que están aumentando las opiniones acerca de la inviabilidad política y económica del plan de ajuste acordado con el FMI. “El eje principal es que el gobierno erró en el diagnóstico. Pensó que el problema es el déficit fiscal cuando es la falta de dólares. Entonces desreguló la cuenta capital, liberalizó la liquidación de la cosecha y mantiene el incentivo a la retención de soja con una quita de 0,5 por ciento de retenciones cada mes y apertura de importaciones. Ahora ni siquiera el salvavidas de plomo del Fondo les sirvió todavía para resolver la crisis cambiaria”, señaló a este diario Hernán Letcher (CEPA)” (…) “Desde diciembre de 2015, la fuga de divisas, según el relevamiento del CEPA, asciende a 51.656 millones de dólares, un monto superior al actual monto de reservas si se le resta los 15.000 millones del Fondo En lo que va del año la formación de activos externa neta (o fuga) fue de 13.601 millones de dólares, a lo que se suma 685 millones de remisión de utilidades. Es más de la mitad de la fuga de todo el año pasado, cuando se registró una fuga de 22.147 millones de dólares y 2165 millones en remisión de utilidades”.

El viernes 29 se caracterizó por una gran desconfianza y una marcada inestabilidad. Escribió Federico Kutcher (“Viernes negro para acciones y bonos públicos”, Página/12, 30/6/018): “La tensión financiera no da respiro. El dólar subió ayer un 3,4 por ciento y marcó un nuevo récord de 29,66 pesos. En algunas casas de cambio del microcentro llegaron a hacerse compras con una cotización por arriba de 30. El Banco Central mostró incapacidad para maniobrar la situación y a menos de dos semanas de asumir la nueva gestión incumplió la primera promesa que le hizo el mercado. Luis Caputo había asegurado a los inversores que mantendría un cronograma de ventas de dólares previsible a través de una única subasta diaria. Pero ante la incertidumbre cambiaria lanzó sorpresivamente una segunda subasta por la tarde en la que remató 300 millones de dólares” (…) “La jugada del Central dejó más dudas que certezas en la city. Esto se debe a que el FMI había condicionado la continuidad del préstamo stand by a que no haya intervenciones en el mercado cambiario. Algunos analistas advirtieron que si la autoridad monetaria sigue mostrando estos niveles de irresponsabilidad pone en riesgo el ingreso del segundo tramo del crédito. Los inversores no perdonan la falta de coherencia discursiva y la inexistencia de un plan sostenible en el mediano plazo” (…) “Se abrió la economía, se liberaron los controles a la compra de dólares, se quitaron las retenciones pero el costo financiero del país volvió a ser idéntico al que se registraba a mediados de 2015” (…) “El rojo bursátil resulta sorprendente si se tiene en cuenta que hace menos de diez días el MSCI recalificó al país de fronterizo a emergente. El equipo económico celebró ese guiño como un gran voto de confianza del mercado. Pero el rebote inicial no sólo se licuó sino que las acciones ahora registran un precio inferior respecto del que tenían el día anterior a la recalificación” (…) “La falta de instrumentos del equipo económico para hacer frente al ruido cambiario potenció la ansiedad de los inversores. Las carteras se dolarizan sin importar el precio de la divisa y las altas tasas de interés en pesos. La percepción es que el tipo de cambio sigue barato y que a la devaluación todavía le queda recorrido. La apertura irrestricta a los flujos de capitales, la libertad del campo para no liquidar la cosecha y la quita de impuestos a la exportación limitaron fuertemente el margen de maniobra del Central para enfrentar la escasez de divisas estructural de la economía. Caputo puede encerrarse horas en la mesa de dinero de la entidad y observar la evolución de las variables en diez pantallas distintas. Pero eso no hará que en forma mágica vuelvan las herramientas para controlar el desborde cambiario”.

Así de sombrío es el panorama económico pintado por David Cufré el 30 de junio (Página/12, “Sexto sentido”): “El mayor problema que vislumbra el equipo económico para lo que resta del año es el faltante de 10.800 millones de dólares para cumplir con los pagos de la deuda. De los 15 mil millones de dólares que envió hasta ahora el FMI, 7500 millones son para cerrar la brecha fiscal e intervenir en el mercado de cambios, mientras que otros 5500 millones deben reforzar las reservas de libre disponibilidad del Banco Central que el organismo considera debilitadas, por lo que quedan solo 2000 millones para atender vencimientos. Para el 15 de septiembre y el 15 de diciembre están pautados otros dos desembolsos del Fondo Monetario por 3000 millones de dólares cada uno. Sin embargo, la imposibilidad del gobierno de detener la hemorragia de divisas para formación de activos externos-lo que antes se llamaba dólar ahorro o dólar para atesoramiento-forzaría a las autoridades a destinar esos recursos a abastecer esa demanda” (…) “La experiencia de los dos años y medio de Cambiemos en el poder demuestra que cada vez que se produjo una disparada del dólar, las compras del público también se catapultaron” (…) “En conclusión, las fuentes de dólares a las que puede echar mano el gobierno en este momento no alcanzan para cubrir los requerimientos de divisas del mercado y para la amortización de la deuda. Hay un agujero cercano a los 15 mil millones de dólares. A esto se suma el déficit comercial récord, en torno a los 9000 millones de dólares proyectado para el año, y otro tanto en turismo y gastos de argentinos en el exterior. La contundencia de las cifras explica por qué el anuncio de un crédito del FMI por 50.000 millones de dólares, el aumento de la tasa de interés de las Lebac al 47 por ciento, la suba de los encajes bancarios para la compra de Lebac, la imposición a los bancos a desprenderse de divisas, el reemplazo de Federico Sturzenegger por Luis Caputo en el Banco Central, las subastas de 100 a 450 millones de dólares diarios y la recategorización de Argentina a mercado emergente no lograron regenerar la confianza y el dólar sigue volando como si nada. Como en la película Sexto Sentido, todos saben que el esquema que montó el gobierno de Mauricio Macri desde diciembre de 2015 está muerto y ya no alcanza con blindaje mediático ni consejos de Durán Barba para darle apariencia de vida. Solo resta que el presidente lo asuma” (…) “Eso lleva a una segunda evidencia: el gobierno deberá terminar con la avalancha de importaciones, tendrá que cortar el flujo de gastos de argentinos en el exterior, estará forzado a regular las compras de moneda extranjera en el mercado cambiario y no podrá mantener la libre entrada y salida de capitales especulativos. De lo contrario, el dólar seguirá subiendo y la crisis se tornará incontrolable. El fantasma que aparece en el horizonte cada vez con mayor nitidez es el riesgo de default. Macri, sin embargo, insiste en atribuir la crisis al déficit fiscal. Y promete ajustar a una economía en shock por la devaluación y la aceleración inflacionaria, después de un contundente paro general. Del déficit récord del sector externo, ni palabra” (…) “La gran apuesta de Cambiemos de lograr el éxito de su política económica a partir de la regeneración de la confianza tras la noche populista, como se ve, la perdió en toda la línea. En resumen, para expresarlo de modo más poético, como lo escribió el Flaco Spinetta en La bengala perdida: “Tu jeep no arranca más, ni siquiera un milagro lo haría salir, del barro no volverá”.

El panorama político es igual de desalentador. Escribió Luis Bruschtein (Página/12, “Línea de pobreza”, 30/6/018): “Dicen que el mercado no tiene confianza y está haciendo bolsa todo. Es de no creer. Por culpa de ese diablo la mitad del país está otra vez bajo la línea de pobreza. Por culpa de esa basura del mercado que no tiene confianza aumentó el hambre y la mortalidad infantil, se multiplican los despidos, los salarios perdieron valor. ¿Y quién cazzo es el mercado? Las principales corporaciones se aseguraron de poner gente en secretarías, ministerios, presidencias, organismos de control y hasta en la Corte. El mismo presidente representa una de las mayores. Y son ellos los que echan la culpa a los mercados. Hablan del mercado en tercera persona como si fuera algo con vida, ajeno a ellos. Sueltos de cuerpo, como si las principales corporaciones de este país, las sojeras, industriales, comerciales y financieras, las que intervienen en el mercado para tragarse gran parte del PBI, no formaran parte del mercado. Esta gente habla del mercado como un dios invisible, y sus sacerdotes, que son ellos, dicen lo que el dios quiere que se haga y si sale mal es culpa del dios y va fangulo” (…) “Los pedestres terrenales estamos fritos. Porque además, según sus creyentes, el mercado siempre tiene razón, incluso cuando te rompe el cuello, cuando esparce pobreza y marginación” (…) “En dos años y medio rompieron lo que al gobierno anterior le costó 12 años recomponer: otra vez, como en el 2001, la mayoría de los trabajadores están por debajo de la línea de pobreza y la mitad de la sociedad, o más de la mitad, también y todo va camino a ser cada vez peor” (…) “El modelo “Iglesia” encaja mejor que un enfoque racional para tratar de explicar la crisis enorme que provocó este gobierno, las explicaciones que da y la falta de recursos que muestra. En el gobierno está representada una porción descomunal del PBI y tienen la caradurez de decir que son incapaces de frenar una corrida provocada por “falta de confianza” por parte de fondos de financiación que fueron convocados por ellos para hacer jugosas inversiones especulativas” (…) “Los medidores económicos y sociales estallaron. Los datos del Indec miden la canasta básica que necesita una familia tipo para no ser pobre, en casi 18 mil pesos. Pero ese cálculo era en marzo, cuando recién se habían producido los primeros tarifazos. O sea que no están incluidas las consecuencias de esos tarifazos en los precios y tampoco está incluida la segunda batería de tarifazos ni la corrida y devaluación del 30 por ciento y su impacto en los precios” (…) “(…) “Si se le agrega solamente el treinta por ciento de la devaluación, los 18 mil pesos se van a 24 mil, y cientos de miles más pasarían por debajo de la línea de pobreza comiéndose a gran parte de la clase media” (…) “No resisten la mínima comparación. Y sin embargo se siguen escuchando argumentos que los defienden, que los presentan como opción para otra elección, que los salvan por comparación” (…) “Porque cuando ya no quedan argumentos, entonces los de Cambiemos se hacen los tontos y dicen que “todos son iguales”. Pero los ricos y puros de Cambiemos, que se las saben todas, firmaron un acuerdo con el FMI para pasar a degüello a los jubilados. En cambio, los “burros, chorros y populistas”, se sacaron de encima al organismo financiero internacional que exige la reducción de las jubilaciones” (…) “Muchos taxistas, que fueron propagandistas activos de la candidatura de Macri, no se dan por vencidos. A estos “serobarontodo” y ahora “todosonlomismo”, les cayó el aumento sideral de la nafta, del gasoil y el gas además de la competencia de Uber, pero siguen con “todosonlomismo” convirtiéndose en ejemplares de laboratorio para comprobar el poder alienante de los medios para producir posverdad y odio. Tienen una realidad que los destruye y son incapaces de rebelarse. Y los que estaban condicionados porque decían que “todo se lo ganaron con su esfuerzo”, se van a tener que esforzar mucho más para pagar tarifas impagables” (…) “Cualquiera de los doce años del gobierno anterior saldría favorecido comparado con esta realidad provocada por Cambiemos. Es imposible pensar que se justifique esta realidad y se pueda odiar al gobierno anterior por sus errores. No encaja. Falta alguna pieza. O se odia al gobierno anterior por sus aciertos-lo cual se ajusta al núcleo más derechista de Cambiemos-o se lo odia por un discurso manipulado y con gran capacidad de penetración por la complicidad de las grandes corporaciones mediáticas que cubren a más del 90 por ciento del público, pero que impactan en los más predispuestos, los más crédulos, los llenan de odio y transforman a una persona que en otras condiciones ni siquiera iría a votar. Y así convierten a ese trabajador, a ese jubilado, a esa maestra, en cómplices de esta tragedia de miseria y hambre” (…) “Por lo menos durante un año más el gobierno caminará sobre el vidrio de sus errores con muy poco margen para la política. El país vivirá con más de la mitad de sus habitantes por debajo de la línea de pobreza y con muchísimos en la extrema pobreza. No será fácil reconvertir esa situación”.

En su edición del 30 de junio La Nación publicó un artículo de Eduardo Fidanza titulado “La impotencia del sueño liberal ante la crisis”. Escribió el autor: “La evolución de la economía en los últimos sesenta días muestra un rasgo inédito: las certezas del gobierno, los economistas y los operadores financieros son devoradas en horas, para ser reemplazadas por otras, que a su vez duran poco, hechas añicos por nuevos datos que las contradicen” (…) “La conocida secuencia de inflación, ajuste y estabilidad está siendo refutada, para dar lugar a un deslizamiento súbito y oscilante, que evoca las emociones de la montaña rusa. Pero, desgraciadamente, no se trata de un juego: este violento sube y baja está provocando en amplias franjas de la población incertidumbre, desesperación y pobreza. Aunque nadie acierta a detener la crisis, todos coinciden en identificar a “los mercados” como el factor que la promueve” (…) “La metáfora de una sociedad y de un gobierno acosados por una amenaza de tal naturaleza, induce a la reflexión” (…) “En general, las sociedades se sienten intimidadas por fuerzas externas, ajenas a su propia identidad, no por factores consustanciales” (…) “Pero ese no es nuestro problema en estas horas” (…) “No acechan a la sociedad argentina y a su gobierno inmigrantes africanos, ni grupos revolucionarios radicalizados, ni marcianos que descienden de platos voladores (Welles). La devastan y oprimen los movimientos impredecibles del mercado, ese término familiar que constituye la base del discurso de la economía liberal clásica. Y que es el criterio adoptado por Macri para ordenar la economía del país y diseñar un programa” (…) “Para ello debe haber creído que el mercado es algo previsible” (…) “El presidente pensó: si se libera el cepo, se desregulan las finanzas, se bajan o anulan las retenciones, se legisla a favor de la inversión extranjera, se iniciará el círculo virtuoso que pondrá a la Argentina rumbo a la modernidad” (…) “Sin embargo, no están sucediendo así las cosas. Lo que se abre, en lugar del progreso, es un abismo” (…) “Dentro del propio sistema económico prevalecen fuerzas contradictorias, nocivas para la sociedad” (…) “No asoman actores racionales. Es imposible coordinar conductas. Desapareció el guión. El capitalismo se ha vuelto un dios descerebrado” (…) “El problema es el desorden y la anomia, antes que el gasto público o el déficit fiscal. Para decirlo en términos de Joseph Vogl: falla el realismo liberal, que siempre es prospectivo: no depende de lo que es, sino de lo que será cuando rijan plenamente las leyes del mercado. De algún modo, muchos argentinos fueron seducidos por esta utopía, presentada bajo la forma del regreso a un país normal, imbuido de la corrección económica de un capitalismo escolar e idealizado. No sabemos cuánto le costará a la Argentina despertar de este nuevo sueño dogmático, tal vez demasiado inconsistente e ingenuo para superar el delirio populista que lo precedió”.