Se acabaron el miedo y el silencio.

(DÉBORA ZAMBRANO)

Fuente Diario UNO. marzo 7, 2018

Los cuestionamientos producidos a comienzos del 2017 por la ejecución de un currículo escolar que abiertamente cuestionaba los estereotipos sexuales sobre hombres y mujeres y que son la base de la violencia de género y del feminicidio, han dejado sus funestas secuelas para el 2018.

Una campaña denominada “con mis hijos no te metas” cautivó a numerosas familias en contra del enfoque de género presente en este currículo, al que ellos llamaron ideología de género y que además demonizó los esfuerzos intelectuales de especialistas en la materia.

Pero era de esperarse que esto sucediera, considerando que los temas de sexualidad y sexo no son de conocimiento o dominio de ninguna estructura social influyente. No se discuten ni enseñan en casa, interiorizados como inmensionables.

Las parejas no conversan de sexualidad, pero tienen sexo. Son campos de competencia exclusiva de algunas universidades y programas específicos. El tabú alcanza familias, grupos religiosos, escuelas y las universidades no incluyen su formación transversal al alumnado. La campaña aludida movilizó a personas de bajos recursos económicos, como sectores acomodados y profesionales y operó como un freno sobre la implementación de la educación sexual en los colegios. Grupos religiosos así como sus representantes en el Congreso deslegitimaron las medidas emprendidas por el actual gobierno y que tendrían un impacto favorable sobre las mujeres.

Milagros Rumichi, mujer valiente.
Milagros Rumichi, mujer valiente.

Llegando al 2018, los recientes fallos de los jueces ayacuchanos a favor de Adriano Pozo por el delito de tentativa de feminicidio y violación en agravio de Arlette Contreras, son consecuentes con la negativa al insurrecto plan curricular educativo, donde los magistrados pueden ocultar sus convicciones en esta materia. Dicha sentencia va a contracorriente de los recientes casos de Micaela de Osma, cuyo agresor está en prisión o el de Milagros Rumiche, su victimario está cumpliendo condena. El pago de 100 mil soles por reparación civil es un positivo mensaje para los fans de Pozo que abren su billetera y quedan libres y los pegalones pobres van a la cárcel.

Todo ello sucede en una coyuntura política donde el presidente y expresidentes son acusados por delitos de corrupción. Se entiende entonces la poca vergüenza de los letrados y de profesionales que han sumado pruebas para liberar al agresor, frente a quienes hemos visto el video de Pozo arrastrando a su expareja por los pasillos de un hotel en Ayacucho. En este vacío moral, los jueces pueden sentirse libres de aplicar la ley pensando en su beneficio personal.

Sumamos, también, las desafortunadas palabras de la premier Mercedes Aráoz, sobre el asesinato de Jimena, argumentando que la violencia viene de espacios familiares donde hay problemas de desnutrición, falta de desarrollo del cerebro y que allí se acepta como normal. Su teoría cae por los suelos en el caso de Contreras, donde su agresor es un pudiente personaje de la sociedad ayacuchana. Las mujeres somos víctimas de los prejuicios y de una justicia machista, que igual arrastra a hombres y mujeres. No confundirse ya que detrás de una jueza mujer, puede estar el peor verdugo de otra mujer.

Jimena me recuerda mis 11 años asistiendo a clases de básquet cerca de casa. Camino a los entrenamientos no todo fue alegría. El miedo me acompañaba. Aprendí a caminar brincando las aceras, para evitar pasar cerca de hombres. Mi madre quería que aprenda a cuidarme. Nunca le hablé de mis temores. Ser independiente lo era todo. He revivido mis miedos enterrados y podría no estar viva.

La Directora del Centro de Estudios de Género de la Universidad de la Coruña, Rosa Cobo (2012) recuperando a Kant de su libro Filosofía de la Historia, decía que cuando los grupos sometidos a subordinación cuestionan las reglas del consenso, el Estado y la sociedad sacan de sus profundidades el principio de excepción, que es la violencia, para volver al estado de cosas anteriores. Es obvio, dice ella, que Kant no señaló esto pensando en las mujeres, pero es válido el ejemplo, considerando el carácter histórico de la violencia y sometimiento de las mujeres. Y añade que hoy ese carácter histórico se está cuestionando y enfatiza que persiste un imaginario profundamente arraigado, donde seguimos siendo consideradas inferiores, aun cuando estos vínculos jerárquicos se estén debilitando.

La violencia contra Arlette por Adriano es expresión de ese inconsciente jerárquico y arraigado. Y la ausencia de justicia en este caso, es ese Estado legitimando un orden preexistente de desigualdad y subordinación de las mujeres. Jimena fue asesinada por ser mujer y querer tener el control de su vida a su corta edad. La noche está puesta todavía para todas las mujeres, pero después de la oscuridad viene el amanecer. Porque el miedo se acabó y el silencio también.