Represión: un viaje de ida

(Gustavo Rosa)

La vice presidenta, Gabriela Michetti fue sobreseída por el dinero que le robaron de su casa el día del balotaje, a pesar de su origen dudoso. El Congreso no sesiona porque el oficialismo no lo habilita. El empresidente está al frente de empresas off shore y el silencio sobre el tema ensordece. Los conflictos de intereses se convierten en la esencia de la gestión amarilla. La fuga de capitales es la mayor desde 2003 y la inflación augura superar las metas oficiales. Las promesas de campaña han sido incumplidas con énfasis, pero el Ingeniero Mauricio Macri acusa a los docentes de no respetar la ley. La paradoja no sólo se da con la enumeración inicial, sino con lo que se ha difundido hasta el cansancio: la ley de Financiamiento educativo establece –en su artículo 10- cómo se debe encarar la paritaria nacional docente y el gobierno hace oídos sordos. Incomprensible. Peligroso, también, porque detrás de esto hay una trampa, una estrategia de distracción en el inicio de la campaña, una treta que los hará trocar de víctimas en héroes cuando este entuerto se resuelva. Un engaño más, de los tantos con los que entretiene a su público.

Una audiencia sedienta de sangre, vale aclarar, que dispara su dedo en cuanto olfatea algo que pueda interpretarse como K. Una minoría que logró ser mayoría a fuerza de confusiones y ahora que se desgrana grita con más potencia su desesperado desprecio. Cuanto antes, quieren aplicar la purga necesaria para normalizar el país, tópico que significa amoldarlo a las apetencias de un patriciado insaciable. Aunque no lo puedan explicar con claridad, castigar la osadía del pasado importa más que garantizar el futuro. En todo caso, el castigo es la garantía. Algunos periodistas acólitos lo exigen en muchas de sus apariciones y hasta ayudan a identificar los gérmenes que enferman a la sociedad.

Los PRO ya no hablan para una parte del 51 por ciento, esos que, en los timbreos, están llenos de reproches. Ahora actúan para el treinta y pico original y gobiernan para muchos menos. Ya quedaron atrás “la unión de los argentinos” y “la Pobreza Cero”; hoy hay que empobrecer más y hacer del país una colonia de privilegiados. Ya hablan como dueños y su palabra empieza a ser ley. Por eso, sólo lo que Ellos hacen y dicen es correcto y verdadero y lo que no, no.

Por eso Patricia Bullrich puede decir que los docentes tiraban patadas a los policías o que ni siquiera eran docentes. Eduardo Amadeo puede alucinar con "un grupo de violentos intentó generar, algo que logró finalmente, que fue atacar a la policía que tuvo que actuar como corresponde". O desatar el trabalenguas de Macri: “nos encontramos con gremios docentes que en vez de representar a quienes representan, dar el ejemplo, de cumplir con las normas, violan las normas y encima que ellos violan las normas, ¿cómo reaccionan a haber violado las normas? ¿qué hacen?: día de paro; y eso es lo que no queremos más”. La sinonimia no es su fuerte, pero eso no viene al caso. Lo más importante es que dicen cualquier cosa para justificar el clima de violencia que los conductores de este tren fantasma despliegan día a día.

“Esa te la debo” para todos

El represor jamás reconoce haber reprimido. Aunque todos los gremios docentes, organismos de DDHH, diputados, senadores y miembros del Llamamiento Argentino Judío condenen el accionar policial del domingo, los Amarillos negarán la represión. Ellos afirman que no reprimen aunque están adquiriendo un arsenal. Hasta están comprando grúas para remover colectivos estacionados en la 9 de julio durante las marchas opositoras, con la esperanza de desalentar la adhesión. No encuentran la vuelta para prohibir los choripanes pero la creatividad inexistente en la economía, se dispara en estos temas: están evaluando la compra de una espuma que inmoviliza a los revoltosos y los peligrosos Dispositivos Acústicos de Largo Alcance (LRAD) que puede ensordecerlos para siempre.

La mano dura que muchos pedían para los delincuentes será aplicada para disciplinar opositores. No van a perseguir al que piensa distinto, sino que lo molerán a palos, lo intoxicarán con gases o le dispararán con balas de cualquier material. No cumplir con la ley es, para Ellos, no acatar las condiciones de miseria que se vienen. Las que se viven, con una inflación que supera el dos por ciento para el INDEC y una canasta familiar que se aleja cada vez más de los sueldos. Quien quiera recuperar el bienestar de otrora, recibirá el toque mágico del palito de abollar ideologías que definió Mafalda cincuenta años atrás. En estos quince meses cambiamos tanto que ya nos parecemos a nuestros abuelos cuando eran jóvenes.

En medio de todo este bullicio y para aportar más confusión, reaparece Sergio Massa, que es el opositor que menos se opone, el que tiene un tono enérgico para hablar en C5N y otro conciliador y sumiso en los medios oficialistas. ‘Opositor responsable’, se autodefine, aunque su opo-responsabilidad haya habilitado las leyes más perniciosas durante el año pasado. Como ahora necesita renovar su banca a la que no asiste casi nunca –como Elisa Carrió-, asoma la cabeza para recuperar protagonismo. La propuesta es la de siempre, esa ancha avenida del medio donde los más grandotes pueden abusar de su poder sin que los pequeños se vean afectados. Un absurdo. Respecto a la represión del domingo, consideró que “no podemos seguir con los alumnos y las escuelas rehenes de una pelea de facciones políticas que buscan demostrar quién es más poderoso”. A eso reduce todo: a una puja entre oficialismo y kirchnerismo, aunque gran parte de los integrantes del Frente Renovador ya expresaron su disidencia con esta lectura tan capciosa.

Si todos los que se oponen a esta succión interminable que llaman plan de gobierno fuesen kirchneristas, Macri jamás habría tenido posibilidades de llegar a la presidencia. La Gerencia de La Rosada SA sumó opositores que provienen de sus propios votantes, los que contribuyeron a esa mayoría circunstancial que hoy sería imposible. Y no es para menos, si todos los funcionarios amarillos no hacen más que ensanchar la grieta con cada una de sus medidas y declaraciones. La grieta se profundiza con el sobreseimiento de Michetti sin haber investigado el origen de esos fondos; con la prisión ilegal de Milagro Sala, repudiada desde adentro y desde afuera; con el pase de posta de Bonadío a Ercolini en la persecución a CFK; con la fuga de capitales que superó los 15 mil millones de dólares, mucho más que lo que se perdió con el paro general; con el achatamiento de los salarios; con la retrógrada intención de flexibilizar las condiciones laborales, un deseo de los grandes inversionistas que se babean por hincar sus colmillos en las riquezas de nuestro país.

¿Y dónde va a estar Sergio Massa cuando una propuesta así llegue al Congreso? ¿En la ancha avenida, aceptando la flexibilización pero con un nombre más florido? En la ancha avenida hay un abismo entre dos modelos de país que son inconciliables: el de los privilegios o el de los derechos; el desigual o el equitativo; el imperial o el soberano. La distracción está en marcha y no sería oportuno que caigamos en sus redes.