Puedes andar en la orilla escuchando a Mozart.

(Rosina Valcárcel)

a Carlos Calderón Fajardo

Puedes andar en la orilla escuchando a Mozart

Sentarte y beber dos copas de vino tinto

Mientras cantamos “Viejo, mi querido Viejo”

Picasso nos mira de reojo

Cuando se es joven, se es joven para toda la vida

El invierno es un tropel de unicornios

Pocos como tú escriben relatos bacanes

Abro tu libro La conciencia del límite último

Y me quitas el aire Y me das vida

Y el misterio nos envuelve

La collera y los pelícanos

El mar atolondrado nos contempla

Y caes, Adán bajo el olor a sándalo

Y otro cielo azafrán renace en ti

(19 mayo, 2011)