Primer centenario del nacimiento de José maría Arguedas (II)

II

Nelson Manrique: Sobre héroes y tumbas: Alfredo Torero y José María Arguedas
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Continuamos con el homenaje y celebración del primer centenario de vida del Amauta José María Arguedas

En la foto, de izquierda a derecha: Ciro Alegría, José María Arguedas y Antonio Cornejo Polar

2011: AÑO DEL PRIMER CENTENARIO DE VIDA DEL AMAUTA JOSÉ MARÍA ARGUEDASVale más canción humilde que sinfonía sin fe. J.C.

"Si no vives para servir, no sirves para vivir" es el lema de

http://www.mesterdeobreria.blogspot.com/

Alfredo Torero es uno de los intelectuales peruanos de mayor valía del siglo XX y su contribución a la comprensión de la historia social andina es fundamental. Estudió derecho en San Marcos y lingüística en la Sorbona, en París. Decidió abordar la historia social andina utilizando la lengua como fuente histórica para entender procesos histórico-sociales fundamentales.

Reconstruir la historia social andina plantea un reto metodológico. Las sociedades andinas no desarrollaron una escritura que permitiera contar con documentos que narren su historia. De acuerdo con la concepción tradicional, según la cual la historia comienza con la escritura, las sociedades andinas precolombinas serían “prehistóricas”. Y, sin embargo, al momento de la conquista eran ampliamente superiores a Europa en varias ramas fundamentales, como la agricultura, la medicina, la organización política estatal, etc. Están en juego 3000 años de historia de las altas civilizaciones andinas. El aporte de Alfredo Torero para reconstruir esta historia es fundamental.

¿Cómo hacer una historia sin textos? Todo producto humano puede ser leído como un texto histórico. De esa manera se utilizan los ceramios, los textiles, las esculturas, las edificaciones, los restos funerarios, etc., como evidencias históricas que contienen una información valiosa.

La lengua, en tanto producto cultural, puede ser también usada como una fuente histórica; el problema es cómo utilizarla. La forma como Alfredo Torero lo hizo constituye el meollo de su aporte más perdurable. Utilizando la glotocronología léxico-estadística, un método que permite determinar si dos lenguas contemporáneas están emparentadas o no y, de estarlo, hace cuánto tiempo que se separaron del tronco lingüístico común, pudo reconstruir la historia de dos de los tres idiomas generales del Perú: el quechua y el puquina, determinando sus fases de dispersión, su proceso de dialectización y la emergencia de lenguas distintas, ininteligibles entre sí. Las implicaciones de este trabajo son trascendentales. La expansión o contracción del área de dispersión lingüística de una lengua tiene una evidente correlación con la expansión o la contracción de la influencia de la sociedad que la habla, sea esta económica, social, política, cultural o religiosa. El trabajo de Alfredo Torero permite pues tener una visión dinámica de la forma cómo las distintas sociedades andinas ocuparon el espacio de los Andes e impusieron su dominación sobre la naturaleza y sobre otros pueblos, sea por conquista militar, económica o religiosa. Correlacionando sus resultados con los de las investigaciones de Martha Hardmann sobre el aymara surge un conjunto de hipótesis revolucionarias que obligan a repensar todo lo que sabemos sobre la historia social precolombina, incluida la supuesta filiación quechua de los incas del Cusco. Torero comparó sus resultados con los testimonios de los cronistas de la conquista y echó luz sobre cuestiones desconcertantes, como el hecho de que cincuenta años después de la conquista la ciudad del Cusco fuera una isla de quechua en medio de un mar de pueblos aymara parlantes (tiempo después pude comprobar que también en Arequipa, y en particular en el Valle del Colca, el aymara seguía teniendo una muy fuerte presencia aún en el siglo XVII). Su trabajo ha sido singularmente fecundo, aunque por desgracia muchos de los que lo han utilizado no han reconocido su deuda intelectual con él.

JOSÉ MARÍA

“¿Ha leído usted mi última novela?”. José María Arguedas se había detenido, volvió sobre sus pasos, y tímidamente me planteó esa pregunta. “No doctor, aún no”. “Entonces, me gustaría obsequiársela”. Nos dirigimos a su viejo Volswagen y sacó un ejemplar de Todas las sangres. “¿Cómo apellida?”, me preguntó. A continuación escribió muy serio: “Para el señor Nelson Manrique, con el aprecio de José María Arguedas”. Me entregó el libro, se despidió con esa su sonrisa única y se marchó a su oficina.

Yo estaba boquiabierto. Estaba en el Centro Federado de Ciencias Sociales en la Universidad Agraria cuando él asomó. No recuerdo a quien estaba buscando, pero yo estaba solo en el local. Tampoco recuerdo cómo se inició la conversación, aunque después supe que era muy fácil hablar con él. Empezó a conversar con tal simpatía que se me quitó la timidez y charlamos animadamente de muchas cosas de las cuales no guardo memoria. Le interesó saber si era provinciano y se animó aún más cuando le conté que era huancaíno. Por entonces yo ignoraba que él había vivido en Huancayo cuando estudió la secundaria. En algún momento le dije que estaba sorprendido de su incapacidad de sentir odio. Esto le intrigó y me pregunto por qué. “Imagino que El Sexto es autobiográfico, doctor Arguedas”, le dije. “Sí, completamente –contestó-, ¿por qué?”. “Porque no se cómo después de haber vivido todo eso usted puede estar tan limpio de rencor”. “¡Qué alivio!”, me contestó con una gran sonrisa. “Pensé que se refería a otra cosa. Durante un tiempo fui director de la Casa de la Cultura y eso me trajo unos dolores de cabeza que usted no se imagina”. Sólo tiempo después supe de su primer intento de suicidio, en la Casa de la Cultura.

Siempre me sorprendió que nunca se tutearan, y que conservaran el formal trato de “usted"

Corría junio de 1968 y José María Arguedas era ya una figura intelectual de primer orden. En la facultad lo veíamos a diario, yendo a clases, a su oficina, o buscando a sus dos grandes amigos, Manuel Moreno Jimeno y Alfredo Torero. Lo admiraba, como todos, pero esa era la primera vez que conversaba con él. Después de un rato terminamos la plática, nos despedimos y empezaba a irme cuando me llamó y me obsequió su novela autografiada. ¡Y era la primera vez (felizmente no la última) que conversamos!

ALFREDO

Estaba en Piura cuando recibimos la noticia de que José María Arguedas se había pegado un tiro. Algunos estudiantes de la Agraria habíamos decidido dejar la universidad para irnos a trabajar con los campesinos, cuando la reforma agraria empezaba. La noticia nos dejó aturdidos. Estaba con Rosita Guerra cuando nos enteramos. Su primera reacción fue: “¡Cómo va a afectar esto a Alfredo Torero!”. Yo sabía que los dos eran muy buenos amigos pero ignoraba hasta qué punto Alfredo se sentía aislado, por razones ideológicas, en la universidad, y en qué medida ambos habían sido durante esos años un respaldo uno para el otro. Sólo años después, cuando nos hicimos amigos, supe cuán entrañable había sido la relación entre los dos. “El muy bandido se las arregló para hacerme recorrer el lugar donde iba intentar suicidarse, horas antes de hacerlo. ¡Dos veces!”, me contó Alfredo risueñamente un día. Después supe que Arguedas le había confiado los sobres con sus cartas póstumas, en la oficina donde un momento después se dispararía el balazo definitivo.

Siempre me sorprendió que nunca se tutearan, y que conservaran el formal trato de “usted”, pero creo que eso correspondía a la formación de José María Arguedas. Con Alfredo llegamos a tutearnos, a pesar de que nos separaba la edad; es evidente que se sentía cómodo con el trato en confianza, pero él entendía que para Arguedas era fundamental la cortesía serrana que había aprendido en su infancia.

Alfredo Torero es, con el mayor derecho, una de las personas a las que puedo llamar mi maestro. Curiosamente fue mi profesor apenas dos semanas, hasta que un receso universitario canceló definitivamente el curso de Introducción a la Lingüística que había empezado a enseñarnos. Pero, cuando decidí virar desde la sociología hacia la historia, él fue quien me guió en las lecturas imprescindibles. Fue el interlocutor con el que pude articular una visión del país que me sirvió para comenzar. Tuve la suerte de tener excelentes profesores, pero con el tiempo uno descubre que lo esencial se aprende de los maestros; aquellas personas que ejercen una influencia definitiva en nosotros.

SOBRE HÉROES Y TUMBAS

Alfredo Torero fue para mi generación un maestro de ciencia y de vida. Su honestidad, integridad y valor fueron la demostración práctica de que siempre se puede ser coherente con aquello en que uno cree, a pesar de lo difíciles que puedan llegar a ser las circunstancias. De una manera u otra siempre estuvo más bien solitario. No lo buscaba, pero tampoco le temía a la soledad. Afrontó los últimos años con la misma integridad con que vivió toda su vida.

Conversé por teléfono con él pocas semanas antes de su muerte. Sabía que su cáncer era terminal. Estaba solo en Holanda, desconocía el idioma y no sabía qué iba a ser de él, pero mantenía la entereza de siempre. Por fortuna, sus hermanas pudieron llevarlo a Valencia y murió acompañado de sus seres queridos, entre gente que hablaba su idioma. Con él murió su ilusión de poder retornar al Perú. Una deuda más que reclamarle al Perú oficial.

La vida tiene ironías y para mí una de ellas es que la muerte sea motivo para volver a asociar a José María y Alfredo. José María Arguedas empieza a tener el reconocimiento que merece, pero su cadáver no tiene descanso. En su “¿Último diario?” (el mismo que le confió a Alfredo y en que dejó testimonio de su cariño por él) dejó instrucciones muy detalladas sobre lo que quería que se hiciera con su cuerpo. Entre ellas no figura que se trasladaran sus restos.

Alfredo Torero murió solo, lejos del país que amaba y al que le dedicó todo su trabajo, desconocido para la mayoría de los peruanos, que ni siquiera tienen idea de la magnitud de la pérdida que significó su muerte para todos, y que ignoran la envergadura de su legado intelectual. Ojalá algún día se le brinde el homenaje de estudiarlo, de aprender de su inimitable magisterio. Que no sea su destino el que sus restos mortales se conviertan en un botín en disputa. Porque si no se trabaja por difundir y desarrollar sus ideas, los héroes culturales terminan siendo fetiches, útiles para las ceremonias oficiales, despojados de lo que los pone por encima de su terrena mortalidad: su rol de guías permanentes de sus colectividades.

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PERU 2011: AÑO DEL CENTENARIO DEL NACIMIENTO DE JOSE MARIA ARGUEDAS

COMITÉ DE CELEBRACIÓN DEL CENTENARIO DEL NATALICIO DE JOSÉ MARÍA ARGUEDAS

¡¡KACHKANIRAQMI !!

MANIFIESTO:

Compañeros y compañeras, hermanos de nuestro pueblo luchador de todas las sangres:

El Comité de Celebración del Centenario del Natalicio de José María Arguedas, sumándose a todos los esfuerzos que desde el pueblo organizado se vienen realizando, estamos impulsando esta Gran Gesta de Reconocimiento y Justicia a nuestro Amauta y lo haremos durante todo el año 2011.

Iniciaremos el Programa DE TODAS LAS SANGRES, con el PASACALLE Y GRAN ACTO CULTURAL de este domingo 23 de enero.

Ante el pueblo peruano expresamos que:

Nosotros/as: Organizaciones Culturales, Gremiales y Artísticas, colectivos y organizaciones de Jóvenes, Partidos y movimientos políticos del campo popular, Mujeres organizadas y diversas expresiones de la pluriculturalidad de nuestra Patria, nos reconocemos en el Amauta José María Arguedas, quien nació en Andahuaylas el 18 de enero de 1911 y murió el 2 de diciembre de 1969 en Lima.

Nos reconocemos en él y nos sentimos orgullosos, porque la obra de José María Arguedas, en los diversos aspectos que abarcó: la creación literaria, la investigación antropológica, la difusión de la cultura popular así como la docencia escolar y universitaria, interpreta cabalmente la entraña más profunda del ser nacional, sus sueños, tragedias y esperanzas.

Desde este punto de vista, su creación se inserta de manera inigualable, en el combate multitudinario e histórico del pueblo peruano por la libertad y la justicia.

Por estas razones, es considerado entre los grandes y genuinos representantes de la corriente literaria indigenista, situación reconocida en el mundo entero. Hombre célebre de la vanguardia intelectual y artística de nuestra Patria, propulsor de la revaloración y reivindicación de las manifestaciones culturales de nuestro Perú profundo, de los valores ancestrales y de las riquezas naturales heredadas de nuestra Patria Inka.

Nos reconocemos en él, porque además se trata de un escritor cuyas obras se han convertido en inspiración y estímulo para la irrefrenable búsqueda de un futuro mejor para nuestro país y para la consolidación de la unidad a pesar de la diversidad.

Es derecho de las grandes mayorías y sus organizaciones políticas, sociales, culturales, artísticas, educativas, desplegar las iniciativas que encaucen las necesidades históricas de identidad, memoria y simbología con claro contenido popular y democrático.

Esta necesidad fue bien comprendida por José María Arguedas el escritor andahuaylino a quien debemos la afirmación de nuestra identidad nacional con el testimonio de su propia vida, valor que no debe perderse a pesar de los embates de las corrientes dominantes del siglo presente.

A él debemos el hecho de reconocernos como nación, el crisol de TODAS LAS SANGRES.

Por ello, saludamos todos los actos y festejos que por los cien años de su nacimiento, las organizaciones del Pueblo vienen realizando, a las cuales con entusiasmo nos sumamos. Saludamos igualmente a todas las organizaciones culturales, sociales y políticas del Perú y del extranjero que han resuelto denominar al año 2011: “AÑO DEL CENTENARIO DEL NACIMIENTO DE JOSÈ MARÌA ARGUEDAS”, una interminable lista de instituciones importantes se han adherido a esta decisión.

A nivel internacional, LA CASA DE LAS AMÉRICAS, HA INSTAURADO ESTE AÑO COMO: “Año del Centenario del Nacimiento de José María Arguedas, el Escritor de Todas las Sangres”. Saludamos de manera especial al Sr Roberto Fernández Retamar, director de esa importante institución de la cultura latinoamericana.

Frente a la actitud de discriminación ideológica a nivel de gobierno y estado, que todos conocemos, declaramos, que se repite la figura mezquina de no reconocer y ofrecerle el tributo merecido, a los mejores hijos e hijas del pueblo entre ellos y con justicia, a José María Arguedas, en su centenario.

La expresión: “ARGUEDAS Y TODAS LAS SANGRES” es para todo peruano, UN PARADIGMA, un lema de estímulo para afianzar el amor por lo nuestro, entendiéndose en ella, todo aquello que es propio a la nación de valientes con raíces inconfundibles de la cual procedemos desde tiempos pretéritos.

Nuestras organizaciones, colectivos y partidos que expresan la identidad de inmensos sectores del Pueblo rendimos el más serio y sentido homenaje a la memoria de nuestro Amauta José María Arguedas, y al margen de la negación sufrida -a la que restamos importancia- vamos a revivir y vivir plenamente su legado con orgullo, reconociendo el innegable significado y trascendencia de su obra

TODOS A UNA SOLA VOZ:

-¡ VIVA EL CENTENARIO DEL AMAUTA JOSÉ MARÍA ARGUEDAS !

- ¡ VIVA EL GUÍA DE LAS LUCHAS EN DEFENSA DE NUESTRO TERRITORIO Y RIQUEZAS NATURALES ¡

- ¡VIVA EL DEFENSOR DE NUESTRO LEGADO ANCESTRAL!

¡ VIVA POR SIEMPRE JOSÉ MARÍA ARGUEDAS EN EL SENO DEL PUEBLO ORGANIZADO!

¡VIVA EL COMITÉ DE CELEBRACIÓN DEL CENTENARIO DEL NATALICIO DE JOSÉ MARÍA ARGUEDAS!

¡ KACHKANIRAQMI !

Gremio de Escritores del Perú, SITRACCHO – Construcción civil (Chorrillos),SUTEP, Centro de Estudiantes de Antropología-UNMSM, Centro de Estudiantes de Arqueología-UNMSM Coordinadora Contra la Impunidad, Coordinación Sectorial Sector 1- Villa El Salvador, CAMUJ-Perú, Tutayquiri –Colegio de Antropólogos
Integración Estudiantil, Perú Pueblo, Movimiento José María Arguedas, Colectivo Los Amautas, Universidad Socialista José Carlos Mariátegui, FER – San Marcos, Movimiento Javier Heraud-AltaVoz, Movimiento de Liberación 19 de Julio, Movimiento Todas Las Voces, Movimiento Antiimperialista del Perú, Despertar Nacional,M6 de Abril, Tierra Insurgente, Comité Pocofló
Prensa Alternativa, Prensa Popular del Perú, Programa Radial CAPC – Huarochiri, Programa Radial Globalización y Alternativas
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Carta de Rosina Valcarcel a Jose Maria Arguedas

Carta a José María Arguedas

Gracias, guitarra, por esta tarde sin cuerdas
¿Ocultas la melodía del horizonte?
¿El silbo añil del viento?

El silencio hecho de diez espadas y una soga
Sin esa campana
Ni aquel amor que besa la tierra

El tiempo cae como una botella
Gira y desciende
Vacío

José María nos dueles, nos muerdes
Porque venimos de abajo
Pasajeros del mismo color

8/1/2011
Rosina
Publicado por Colegio Profesional de Antropólogos de Lima

Rosina Valcárcel, 26 enero
- 1 -
CCCEEENNNTTTEEENNNAAARRRIIIOOO DDDEEE JJJOOOSSSÉÉÉ MMMAAARRRÍÍÍAAA AAARRRGGGUUUEEEDDDAAASSS (ANDAHUAYLAS, 18 DE ENERO DE 1911 — LIMA, 2 DE DICIEMBRE DE 1969)
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JJJooosssééé MMMAAARRRÍÍÍAAA AAARRRGGGUUUEEEDDDAAASSS DDDooosss TTTeeexxxtttooosss AAAuuutttooobbbiiiooogggrrráááfffiiicccooosss Decantada ya la sorpresa, que a todos inspiró la trágica y prematura muerte de José María Arguedas, y claramente perfilada la significativa proyección de su obra en el proceso de la cultura peruana, juzgamos oportuna y necesaria la investigación documental en torno a su vida y sus desvelos creadores. Y así como nos cupo la satisfacción de alentar su iniciación —escuchando las primeras lecturas de los relatos incluidos en AGUA, corrigiendo las pruebas de la edición original, dando a la publicidad el primer ensayo crítico sobre sus valores literarios y sociales, y aun promoviendo su difusión entre escritores de diversas latitudes—, así nos complace ahora divulgar dos textos autobiográficos del inolvidable amigo. Ostentan la espontaneidad y la frescura admiradas en sus creaciones; y, por corresponder a suscitaciones de las extremas etapas de su existencia literaria, ofrecen datos y motivaciones que esclarecerán cualquier estudio posterior. El primer texto data de 1937: es la respuesta dada a un cuestionario que le formulara el suscrito, movido a la sazón por el propósito de acopiar informaciones directas sobre la vida y las obras de los escritores coetáneos, como información preparatoria del amplio trabajo que aspiraba a consagrarles. La guardé hasta hoy con especial afecto. Y creo que el lector estudioso sabrá apreciarla. El segundo texto data de los comienzos del año 1968. Proviene de una cinta magnetofónica, que en un momento de inquietud y soledad grabó el autor de LOS RÍOS PROFUNDOS, y que, a la manera de una misiva confidencial, envió a Alejandro Ortiz Rescaniere. Se encontraba éste en París, efectuando estudios de postgrado en Antropología, bajo la dirección de Claude Levi Strauss; y, acosado ya por sus designios letales, deseaba constituirlo en legatario de sus planes y sus materiales de investigación folklórica. Por eso hubo de incluir en la cinta algunas referencias personales al destinatario, quien ahora ha juzgado discreto suprimirlas de la transcripción (y representarlas por convencionales puntos suspensivos). Treinta años de diferencia entre uno y otro textos; y entre ellos, las circunstancias de una vida intensa, fecunda, atormentada. Véaselos con el afecto y la unción que merece el recuerdo de José María Arguedas, Alberto Tauro
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1 1) José María Arguedas Altamirano. Nací en Andahuaylas el 18 de enero de 1911. 2) Mi padre, Víctor Manuel Arguedas de Arellano, nació en el Cuzco; era de origen muy español; su aspecto lo denotaba así inmediatamente; tenía barba rubia, ojos azules y nariz aguileña. Mi padre fue abogado de profesión; pero nació con espíritu de vagabundo. Ejerció su profesión en más de quince provin-cias. A todas partes lo acompañé yo. b) Mi madre, Victoria Altamirano, era bien mestiza, morena y bajita. Murió cuando yo tenía tres años de edad. No tengo ningún recuerdo claro de ella. Era Andahuaylina. 3) a) Aprendí a leer en la Escuela Elemental del Pueblo de San Juan; allí estudié hasta el primer año. El segundo año lo estudié en Puquio en la escuela particular de un viejo maestro, muy severo. Cuatro años estuve casi abandonado, entre una hacienda y un pueblo de indios. En seguida me recogió, otra vez mi pa-dre; y fuimos a dar al Colegio Nacional de Abancay; allí estudié el cuarto y quinto año de Primaria, b) La Ins-trucción Media la estudié en Ica, Huancayo, y Lima, los dos últimos años de alumno libre, estudiaba sólo en la sierra y venía a dar examen al Colegio de la Merced, c) La Instrucción Superior en Lima, con las alterna-tivas que ya conoces, d) Quizá llegue a ser doctor en Letras, e) De idioma sólo sé castellano y kechwa. II: a) Aprendí a leer en la Escuela Elemental del pueblo de San Juan, con una profesora limeña. La Srta. Elena hacía como que me adoraba, yo era el hijo del Juez de la Provincia. Estuve casi tres años en esa Escuela, mezclado con los escoleros indios y mestizos. Tuve en esos tres años, varias maestras, b) Si la pregunta se refiere a influencia intelectual, no sufrí la influencia personal de nadie; cuando empecé a leer libros, ningún autor me influenció hasta que leí a Víctor Hugo y Baudelaire, esos sí me sugestionaron muchísimo. 4) Una sola vez he sido burócrata: casi cinco años de honorable auxiliar de la Administración de Correos de Lima. 5) Esta pregunta es larguísima de contestar para mí. He vivido en más de veinte pueblos; he viajado, en detalle, casi por todo el sur del Perú. En unos pueblos nos fue muy bien, en otros muy mal. En el pueblo de Pampas, casi nos morimos de hambre; allí odian a los forasteros; todos los vecinos, y principalmente los tinterillos, sitiaron a mi padre. Yo y mi hermanito menor Carlos, teníamos que robar choclos, habas y un poco de fruta; robábamos gallinas con trampas de rata; mi padre se ocupaba en rezar y lamentarse; pero a veces, también robaba gallinas; gallo o gallina que entraba al patio de la casa, ya no salía, mi padre colaboraba bien en esa tarea; a veces cuando veníamos de la calle, encontrábamos al viejo persiguiendo algún gallo o gallina entre las yerbas que crecían en el patio. Pero lo más interesante de mi vida son los años que pasé en la hacien-da Viceca y en el pueblo de Utek'. Durante unos años conviví con los indios en el mismo plano, de igual a igual; y aprendí a conocerlos. Los detalles de esta experiencia sería largo de contarlos; además mucho ya he contado en mis cuentos que he publicado; y en los que estoy escribiendo y en los que más tardes escribiré. 6) Tú me conoces bastante. Sabes cómo es mi carácter: sabes que soy violento, apasionado, pero que lo característico de mi corazón es la ternura. Que durante toda mi vida he aprendido a odiar la injusticia. Que he estado enamorado varias veces, sin pizca de suerte, que ahora estoy más enamorado que nunca, que amo a mi Ratita. 7) "Agua" 1935. Cuentos en "La Prensa" y "La Calle", "Palabra", "Ecos y Noticias", "Literatura Americana" de Bs. As. Traducción de "Agua" por la Rev. Literatura Internacional al ruso, alemán, francés e inglés. 8) Mis canciones kechwas y dos novelas que publicaré en 1938. 2 Este cuento o estos cuentos fueron recogidos por un padre alemán cuyo nombre no me acuerdo en este momento, pero que te lo voy a decir en carta, Alejandro. El dice que tiene una colección como de cuarenta cuentos, recogidos, como éste, en quechua y castellano. El me dijo que todos los cuentos los había recogido durante el tiempo que permaneció de párroco en varios pueblos de Ancash, especialmente en el callejón de Huaylas. Voy a tratar de conseguir copias de los otros cuentos que ya los escucharé; parece que éste lo recogió de una chica que no se sabe si es enferma o es empleada del hospital Stella Maris. Bueno Alejandro, sabes que recibí tu carta anteayer, porque hacía días que no iba al apartado. Ayer me avisó tu papá de una manera casual, que tu mamá se va el lunes. Hoy es viernes, así que no he tenido tiempo de copiar estos cuentos y en la casa de tu mamá lo acabo de grabar. Tú no puedes tener la menor idea, por mucho que hagas no puedes tener idea de cómo me han hecho bien, y nos han hecho bien a todos, las dos cartas, especialmente la segunda. Hemos tenido un almuerzo co-mo para la carta de que te hablé y después del almuerzo la hemos leído y hemos meditado y hemos discutido algo con tu mamá. Tu papá y yo estamos completamente de acuerdo de que solamente cuando un hombre tiene una sensibilidad sin límites, una sabiduría tan grande y un amor tan igualmente grande pueden llegar a hacerse las deducciones profundas que tú haces, que están llenas de una seguridad en el porvenir de las gen-tes por las cuales yo incluso he estado un poco desanimado, a pesar de que ellos han sido la razón de mi vida.
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He decidido hablarte al final de ésta cinta y veo que hablar es mucho más difícil que escribir. No te preocupes que de alguna manera vamos a conseguir que tengas cómo permanecer todo el tiempo que sea en París. Voy a hablar con Silva ahora y vamos a ver si podemos arreglar de modo que puedas tener si no es la beca, una bolsa de viaje........ yo no sé, pero en fin, tú sabes que en este país mediante los compadres, puedes conseguir cosas a favor o en contra de alguien, por los modos más insospechados, ilegales o legales, pero de todos modos vamos a conseguir que tú estés por lo menos hasta diciembre del año entrante. No te preocupes. Lo que estás aprendiendo, a medida que voy leyendo tus cartas, comprendo que tu campo es todavía mucho más vasto. Es formidable comprobar como los mejores descubrimientos sobre el Perú, los hacen en ese país. Como es indispensable tener el dominio de la teoría, para poder hacer los descubrimientos más difíciles. Pero la teoría como decíamos con tu papá, sin un corazón Heno de amor y deseos en el ser humano no dan para mucho. Creo que países tan ricos como éste, siempre logran formar a las personas que lo necesitan en el momento oportuno. Todavía tú vas a llegar a tiempo, para poder demostrar cuan maravillosa fuente de conocimiento del ser humano y felicidad también para cualquiera es la cultura quechua. Es una de las manifestaciones más bellas y al mismo tiempo una de las más sabias. Bueno: estoy grabando estas cintas completamente entrecortadas, porque Merlín está rondando aquí, acaba de subirse sobre la mesa y he tenido que echarlo fuera. No te puedes imaginar tampoco, la alegría incalificable, inexpresable que tiene tu mamá de hacer el viaje. Yo estoy aquí en un estado de ánimo de lo más indecible; anoche pasé una noche espantosa, tuve una pesadilla horrenda, como solamente la pueden tener las gentes que han tenido experiencias demasiados feas, y yo seguramente las he tenido, pero en una época de la cual no me acuerdo. Casi no he dormido nada, he trabajado toda la mañana. Bueno, estoy en un grado bastante fuerte de decaimiento y bastante deprimido, pero la carta que tú me has escrito está demostrando que efectivamente no debo estar tan mal como yo creo, pues anoche, por ejemplo, he dormido muy poco, casi nada y sin embargo en mi trabajo, ésta mañana, he hecho algunos descubrimientos formidables. ¿Sabes que he copiado el catálogo de discos de música folklórica serrana y recibí seiscientas cuarenta piezas? Espérate un momentito, te voy a dar las cifras exactas, aunque después te voy a mandar los resultados. Copié el catálogo de una tienda de ventas de discos de la sierra, son mil trescientos trentaicuatro discos, con dos mil seiscientas sesentaiocho muestras de música. De estas, dos mil doscientas cuarenticinco son huaynos y son huaylas el número más alto siguiente o sea doscientos cuarenta. El huaylas fue una danza ritual, hasta hace solamente treinta años, en el valle del Mantaro. Fíjate que de las dos mil doscientas sesentaiocho piezas, mil cincuentaidos corresponden al valle del Mantaro, porque he dividido el país en nueve áreas, y de los dieciocho tipos de música o relativamente de género de música que hay por todo, hay del valle del Mantaro una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once, doce, trece, ¡catorce!, mientras que el inmediatamente más rico que es el del Cuzco, sólo tiene cuatro, como en la zona de Ancash y también la zona de Ayacucho. Es decir que de cuatro muestras de música andina que es lo más que se imprime en discos de música de Ancash, del Cuzco, de Apurímac, y de Huancavelica y de Ayacucho, cuatro fíjate en cambio del valle del Mantaro son catorce. Son tantas que ahora se están popularizando, como la chunguinada, el toril, el huaylas del que ya te he hablado es decir que, una de las zonas más intensamente aculturadas, como dirían los antropólogos, es al mismo tiempo, la que ha conservado la mayor cantidad, y variedad de música de origen pre-hispánico por un lado y de la música colonial que fue profundamente modificada por la influencia indígena. Todo esto viene a comprobar de la manera más categórica lo que dices en tu carta: allí donde más aparentemente han incidido, o no aparentemente, sino allí realmente donde ha incidido más la cultura occidental, donde más ha penetrado es allí, justamente donde más fuertemente se ha impuesto o ha sobrevivido la música de origen pre-hispánico. Entonces no solamente estamos de acuerdo, sino que estoy cosechando tu aprendizaje y me lo estás trasmitiendo en los momentos más necesarios, en los días más angustiados, más preocupados. Te quiero hacer una confesión muy importante para mí: hace muchos años tenía gran dificultad para poner en orden el argumento de los "Ríos Profundos". Estaba angustiado, escuchando la suite francesa número dos o tres, no me acuerdo cual, de Bach, en casa de Manuel Moreno Jimeno, cuando logré enlazar todo el argumento de manera que ya podía empezar a escribir. Eso mismo me ha ocurrido hoy en la mañana, amanecí con una pesadilla verdaderamente pavorosa, creí que en unos momentos más me moriría. Pero me puse a pensar en tí, en todo lo que tú me decías en tu carta, y creo haber enlazado los precisos elementos, argumentos, historias, intenciones que…. bueno un verdadero caos de universo........ que he estado tratando de enlazar en una nueva novela, que provisionalmente se debe llamar "El zorro de arriba y el zorro de abajo". Esto está inspirado, lo he tomado de los mitos de Huarochirí. A propósito: cuanto más los leo, encuentro que son cada vez más reveladores, más ricos, verdaderamente es un mar sin fondo.
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Bueno, "El zorro de arriba y el zorro de abajo" se encuentran en estos mitos y cuentan todo lo que está ocurriendo en la parte alta "El zorro de arriba" y el mundo yunga es "el zorro de abajo". Yo voy a hacer más o menos lo mismo, voy a contar todo lo que está ocurriendo en la parte de la costa por medio de un zorro y lo que está ocurriendo en todos los Andes por medio del otro zorro. Tengo ya muchas historias verdaderamente interesantes que están llenas, creo, de significado y de revelaciones y una cosa es decirlo simplemente así, que yo creo que alguna vez tú viste que cuando yo empiezo a escribir, por lo menos cuando yo empiezo a escribir, empiezan a brotar mundos que yo mismo no sospechaba y uno no se convierte sino en una especie de médium intermediario de verdaderos universos y van saliendo del cuerpo de uno de la manera más extraña. Entonces yo he enlazado, o creo haber enlazado, todas esas historias dispersas, formidables que a mí me parece quizás te puedan mostrar el Perú de hoy que es formidable, tan mezclado, tan viviente, tan caótico, aparentemente, pero a través del cual o de un enrejamiento por todas las cosas que dices en tu carta y que me han servido para galvanizar una serie de angustias, de sospechas de preocupaciones, de temores, de relámpagos, de destellos mismos. Todo esto lo he enlazado y ¡zas! me pongo a escribir, yo me pongo a escribir Alejandro y basta que me ponga a escribir y logre hacer unas cinco o seis páginas, me voy de largo sin parar y quizás escriba unas cuatrocientas o quinientas páginas, lo que me pasa es que estoy tan deprimido o creo estar tan deprimido, que apenas leo un libro me inquieta mucho y llego a delirar a exaltarme en un grado espantoso, tampoco puedo leer mucho y no puedo escribir. Oye, a propósito no sé si has leído un libro que te voy a mandar de todas maneras mañana. Mañana te voy a mandar este libro, que a mí me parece formidable, realmente una maravilla de García Márquez, que se llama "Cien años de soledad", y también te voy a mandar un mate de Huancayo que es de los últimos que están haciendo, que están imitando los antiguos mates de Ayacucho, lo he comprado en la feria y te lo voy a mandar. Creo que te va a gustar, bueno ya no sé que más decirte y todavía falta un poco de la cinta. Voy a pensar algo. ¿Sabes que tengo un éxito descomunal en el curso de quechua? He tenido solamente seis alumnos y en tres meses he conseguido ya que los alumnos conversen, así que el viaje, tu viaje a los Estados Unidos sería muy importante para que conozcas el país, porque ese país hay que conocerlo antes de venir definitivamente al Perú. Si yo te enseño quechua, estoy seguro Alejandro de que conmigo, antes de que pase un mes.... te exagero, antes de que pasen dos meses, haciendo una hora diaria aprenderás el quechua. Será un infinito goce para los dos el que tú vayas descubriendo el idioma, porque conmigo a medida que vayas descubriendo el idioma, vas a ir descubriendo otros aspectos de este mismo mundo en el cual estás penetrando a través de los mitos y de las leyendas, pero con el lenguaje te vas a meter mucho más al fondo. Bueno Alejandro, yo pocas veces he estado más angustiado, pero pocas veces tan feliz. Seguramente tú eres la criatura a quien he visto crecer física y espiritualmente como sí fuera un hijo mío, y alcanzar límites y alturas que creí que no estaban ya para ser tocadas con las manos. Bueno me he puesto medio solemnote, y todo eso es parte de mi depresión. Ah, una cosa: no sé cuando voy a llegar a París, porque no he recibido los pasajes. La única información que tengo es que debo de estar en Cuba hasta el diez de febrero, pero no sé en que fecha voy a partir, pero ya te pasaré un cable y si tú no estas en París no importa, porque yo voy a estar hasta el diez de febrero y tengo que pasar por París de todos modos, de manera que no te preocupes si para la fecha de llegada tú no estás, porque de todos modos al regreso te escribiré con tiempo. Entonces haremos un plan para estar los tres juntos con tu mamá, será una cosa muy regularcita. En este pedacito voy a tratar de cantar la fiesta de la cosecha de alberjas...... (canta Arguedas una canción en quechua). Esto que he cantado tan mal lo he oído en Pampas, Tayacaja, cuando tenía unos quince años de edad. Estábamos caminando por las afueras del pueblo, a la orilla de un río que tiene un valle muy plano; sentimos este canto a lo lejos, con mi hermano y otro amigo, y alcanzamos a llegar al sitio donde estaban cantando las mujeres, mientras que los hombres con los pies trillaban las alberjas o arberjas. Como te dije, hemos almorzado aquí con tu papá...... oye no te imaginas lo feliz que está ese individuo con la lectura de tu carta, además con cuanta inteligencia ha comprendido los alcances que ella tiene como información, como sabiduría, como intuición, como felicidad tuya, sobretodo. Oye, esta gente está muy contenta. No puedo decir de ninguna manera que estoy más contento que ninguno, pero sin duda que estoy tan contento como ellos y es bastante decir. Bueno Alejandro, te he hablado así tan imperfectamente, como lo hago cuando estoy muy fregado, pero quería que aprovecharas este pedazo de cinta para conversarte un poco. Bueno mi amigo, yo a nadie le debo más que a tí en cuanto a transmisión de luz, de fé, en algo que yo nunca debía haber perdido la fé, pero ya vez, que la fé sin la iluminación de la teoría....... —Publicado en San Marcos Revista de Artes, Ciencias y Humanidades editada por la UNMSM.
Nº 12. Lima, julio-setiembre de 1975. Pp. 5-12. Digitalizó: http://www.arlequibre.blogspot.com
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