PICADA DE NOTICIAS. (XLXX).

(Hernán Andrés Kruse)

Fue un paro rotundo, una contundente demostración de fuerza. El jueves 6 de abril el país se paralizó en una clara demostración de rechazo por la política económica del Gobierno. Quienes primero anunciaron públicamente el éxito del paro fueron los líderes de las dos CTA, Hugo Yasky y Pablo Micheli, quienes afirmaron que el acatamiento había alcanzado el 90 por ciento. Horas más tarde los tres popes sindicales, Héctor Daer (Sanidad), Juan Carlos Schmid (Dragado) Y Carlos Acuña (Estaciones de Servicio), hicieron una evaluación en el histórico salón Felipe Vallese. El dirigente del gremio de la Sanidad no dudó en calificar la jornada como “contundente” para luego hacer un llamamiento al gobierno para que escuche el reclamo que exige “la rectificación de las políticas económicas y sociales”. Fue irónico con el presidente, quien por la mañana había expresado en la inauguración del mini Davos porteño “Bienvenidos a todos, qué bueno que todos estemos acá, trabajando”. “Todavía estamos tristes porque hay millones de compatriotas nuestros que no tienen trabajo”, dijo lacónicamente. Por su parte, Carlos Acuña centró su discurso en historiar el paro: la vetada ley antidespidos, el acto de noviembre que firmaron junto a funcionarios del Gobierno y empresarios para evitar los despidos y garantizar un bono de 2000 pesos, la movilización del 7 de marzo y finalmente el paro del 6 de abril, para concluir que “el presidente tiene la responsabilidad de escuchar al pueblo, el alto acatamiento es para que escuche y nosotros estamos dispuestos a acompañar para mejorar y que le vaya bien a los argentinos y no a unos pocos”. Juan Carlos Schmid dejó bien en claro que la CGT no quiere hacer caer al Gobierno. “No estamos promoviendo ninguna fogata social, no está en el ánimo de los hombres y mujeres que se termine el mandato de nadie”, enfatizó. Más adelante señaló que la CGT tiene “vocación de sostener el gobierno electo pero ello no significa resignación. No confundan nuestra prudencia con la lentitud y la espantosa ausencia de encontrar soluciones a los problemas del país”. Respecto a la acusación de Macri respecto a la existencia de mafias en el mundo sindical, el dirigente dijo que “si hay mafia en este país que la busquen en la especulación financiera, es allí donde van a encontrar más de un mafioso”. Finalmente, dio su opinión sobre lo dicho por el presidente sobre la ausencia de un plan B en materia económica: “no somos los que tienen que llevar un plan alternativo, no gobernamos, pero sí somos víctimas de políticas que no traen consecuencias favorables para la mayoría de la sociedad”. La CGT realizó dos conferencias de prensa. La más importante fue, obviamente, la encabezada por el triunvirato cegetista. La restante fue previa y tuvo como protagonista a Pablo Moyano, quien manifestó su confianza en la reacción del gobierno, al que instó a que convoque a una mesa de diálogo, pero advirtiendo: “no como ocurrió antes donde sólo era para la foto, donde se firmaban actas que luego no se cumplían. Si eso no ocurre habrá medidas más contundentes porque hasta ahora las medidas del gobierno no fueron a favor de los trabajadores. Creo que está claro que el gobierno beneficia a un pequeño sector”. Luego pronosticó que no habrá inversiones pero no por culpa del paro “sino por las políticas del gobierno que bajan la producción por la apertura de las importaciones y provocan la caída del salario. Eso ahuyenta las inversiones”. Por su parte, ambas CTA se reunieron en Monserrat donde coincidieron en resaltar el carácter histórico de la jornada. Según Yasky “hay un país que plebiscitó, con la adhesión al paro, las políticas de ajuste del gobierno de Macri, que dijo basta de ponerle techo a las paritarias, de aumentos salariales por debajo de la inflación y de los numerosos despidos”. Por su parte, Micheli afirmó que “los trabajadores dieron una respuesta contundente frente a la profundización de las políticas económicas de ajuste de este gobierno y el único lugar que tuvo cero acatamiento al paro fue el mini Davos de Macri” (fuente: “El día que el país se paró contra Macri”, Página/12, 7/4/017). Lamentablemente, el Gobierno reaccionó de la peor manera minimizando el paro nacional realizado por la CGT, las dos CTA y la izquierda. Los funcionarios encargados de hacer público el malhumor del oficialismo fueron Marcos Peña, jefe de Gabinete, y Jorge Triaca, ministro de Trabajo. Según Peña “no ha sido (el paro) una expresión mayoritaria de los trabajadores ni de los argentinos”. “La falta de transporte público, combinada con cortes y acciones intimidatorias que se hicieron públicas, hizo que la mayoría de los trabajadores que querían ir a trabajar no pudieran hacerlo”, remarcó. El ministro de Trabajo aseguró que “donde se podía ir al trabajo sin necesidad de contar con transporte público, la gente en general fue a trabajar. Donde, sobre todo por las distancias, el transporte público es indispensable, y donde hubo piquetes que cortaban accesos o arterias fundamentales, el paro se sintió”, agregó. En la conferencia de prensa convocada para la tarde Triaca remarcó que “en el interior el nivel de acatamiento fue muy disímil” y que “en muchos sectores hubo actividad normal”. Luego de ningunear la medida de fuerza el funcionario afirmó que “por mandato del presidente nuestra predisposición al diálogo es la misma”. Sin embargo, negó la posibilidad de que el gobierno se siente a dialogar con la CGT en su conjunto sino que se continuará con una política de encuentros “sector por sector”. Además, consideró errónea la postura de los gremios ante la situación económica y laboral del país. “Hay una diferencia enorme de diagnóstico. Cuando empezamos a recuperarnos esta medida resulta inoportuna e innecesaria”, dijo desafíante. Luego apuntó contra “algunos sectores sindicales” a los que identificó como kirchneristas. Aseguró que varios dirigentes gremiales “se someten al vaivén de alguna fuerza que dice que quiere volver”. “Este gobierno no tiene en su agenda volver a Kicillof o Moreno. La gente nos eligió para hacer algo distinto”, sentenció. Gabriela Michetti, vicepresidenta de la nación, hizo referencia a la naturaleza “política” del acto: “algunos dirigentes sindicales siguen eligiendo meterse en la pelea electoral y hacer política de la que no ayuda a nadie, en lugar de defender a sus trabajadores”. Consideró que” el paro es una medida extrema para tomar en momentos de fuerte autoritarismo y cuando los gobiernos no trabajan, no se esfuerzan y no se comprometen con el país”. “Estamos en un momento de apertura al diálogo, ya hemos conseguido acuerdos productivos en varias áreas, donde el empresariado, los sindicatos y el Gobierno hacen cada uno su propio esfuerzo para poder sacar adelante juntos el trabajo en ese sector”, concluyó (fuente: “Al gobierno no le gustó”, Página/12, 7/4/017). Ayer por la mañana, cuando el paro ya era un éxito, el presidente de la nación inauguró el Foro Económico Mundial para América Latina. Y lo hizo utilizando una expresión que sonó a fuerte provocación: “qué bueno que es estar acá trabajando”. Demostrando una vez más lo cómodo que se siente cuando está rodeado de empresarios y banqueros, el primer mandatario afirmó que “queda claro que lo que comenzó hace 15 meses en nuestro país es mucho más profundo que un cambio económico, es un cambio cultural”. Desde su óptica, es “infinita” la capacidad de crecimiento del país y remarcó que “es, por lejos, el país que más listo está para asumir el verdadero liderazgo que el mundo entero esperó de nosotros”. “Si trabajamos coordinadamente, la Argentina será, sin duda, el país que más va a crecer en los próximos 20 años”, aseguró. En conferencia de prensa, consideró que está liderando un cambio más cultural que económico, “basado en un aprendizaje de años los cuales nos llevaron a caminos equivocados y exponía valores que no representaban la esencia de los argentinos”. Luego expresó que “estamos decididos por apostar por el futuro, basados en la verdad, en poner los problemas sobre la mesa, encararlos y resolverlos; ser predecibles, confiables” porque “claramente la confianza es lo que lidera la fuerza de crecimiento de una sociedad”. Dijo que su gobierno cree “en la importancia del diálogo, en el interno y en el externo para encontrar cuáles son las mejores vías de desarrollo”. Por último, mencionó que entre los actos de gobierno más relevantes figura el plan de infraestructura “mas grande de la historia” de la Argentina para que el pueblo pueda conectarse y optimizar el intercambio “que es físico y virtual” (fuente: “Qué bueno es estar acá trabajando”, Página/12, 7/4/017). En su edición del 7 de abril Página/12 publicó un artículo de Mario Wainfeld titulado “Un paso adelante, con mandatos”. Dice el autor: “La huelga general fue contundente, tuvo acatamiento masivo, resultó un éxito de acuerdo a sus premisas. Es muy difícil discernir cifras de apoyo y ausentismo: son siempre motivo de disputa y sin duda varían según ciudades, regiones o ramas de actividad. El oficialismo, como cualquier gobierno en estos trances, clama que la adhesión de los gremios del transporte desnaturaliza la cuenta, es una especie de gol con la mano marcado por alguien que no es Diego Maradona” (…) “Las multitudinarias y plurales manifestaciones de marzo sirven para comprender el contexto, de creciente crítica o hasta rechazo al Gobierno. El presidente Macri está a días de cumplir un tercio de su mandato. Le queda un largo trecho por recorrer pero se conocen, desde hace rato, el rumbo y los lineamientos de su modelo. Los ganadores son un puñado de actividades: sectores concentrados del agro, minería, bancos y especuladores financieros…y empiece a parar de contar. Correlativamente, los perdedores son los trabajadores (los informales, en mayor medida), la actividad industrial, en especial la ligada al consumo interno, el pequeño comercio” (…) “La Confederación General del Trabajo (CGT) comprobó que es la máxima central de la Argentina, la única que puede congregar en su derredor una protesta de esta magnitud” (…) “El oficialismo puede negar la contundencia del paro y su congruencia con el contexto social. Sin embargo, sobran indicadores que concuerdan con el diagnóstico. Solo un necio podría soslayarlos. En el oficialismo los hay, en especial en las primeras líneas. Señalemos algunas muestras que no emanan del universo de los huelguistas” (…) “La Cámara de Industriales Panaderos de la ciudad de Buenos Aires solicitó que “se terminen los abusos que se están cometiendo con las tarifas de luz, gas y agua por parte de las empresas que prestan los servicios a las panaderías”. Denunció “aumentos indiscriminados que superan entre un 100 y un 200 por ciento de un mes al otro” (…) “La Federación Industrial de Santa Fe evalúa que “en febrero de 2017 se padeció una nueva y acentuada caída de la actividad de un 8,2 por ciento respecto del mismo mes de 2016. Reseñan ramas de actividad damnificadas “producción de acero, industria textil y alimentaria, edición e impresión, madera y muebles, carne bovina, diversos productos de metal y la producción automotriz, entre otros” (…) “Los índices oficiales comprueban que se utiliza el 60 por ciento de la capacidad instalada. Un síntoma del desmantelamiento del aparato productivo, que no cesa” (…) “Las cámaras de TV y la narrativa oficial se focalizaron en pocos piquetes realizados en zona metropolitana. Su discurso, con honrosas excepciones, ensalzó la actitud represiva de las fuerzas de seguridad. La izquierda radical ejercitó autonomía y se diferenció de la CGT. Fueron ilustrativas algunas escenas de piquetes: manifestantes cara a cara de una horda de Robocops, a medio metro o menos” (…) “Hay que tenerlos para no “sacarse” frente a la sobreactuación policial y para no permitir que se infiltraran provocadores. La metodología, como todas, es discutible pero había ahí orden, militancia, convicciones. Las fuerzas de Seguridad terminaron dando rienda suelta a su idiosincracia, reprimiendo” (…) “Las dos CTA optaron por una praxis diferente, una tercera posición, por así decir. Renunciaron a la acción callejera ayer pero persistieron en convocar una Marcha Federal antes de fin de mes. Calibraron que este jueves convenía un clima tranqui pero no quisieron quedar pendientes de los ritmos, sin duda más cansinos, de la CGT” (…) “La CGT demostró su poder relativo, con unidad y organización (por usar el vocabulario caro a la tradición peronista). Sus dirigentes salen fortalecidos, legitimados en su terreno. También condicionados por su mandato, por sus propias palabras, por los signos inequívocos que emiten las bases” (…) “El futuro cercano de la CGT, más allá de relatos, se desarrollará en el terreno gremial-institucional. En las paritarias, en las que (da la impresión) los dirigentes se han atado al mástil o quemado las naves” (…) “Las distintas vertientes de la oposición, aun aquellas que han sido funcionales al oficialismo (cuando no aliadas encubiertas) necesitan validarse. No parece que “pegarse” a las políticas antipopulares de Cambiemos sea fructífero como táctica electoral. Macri persiste en subestimar a las muchedumbres que lo cuestionan. En la volteada desprecia a ciudadanos de a pie con el sambenito clasista del Bondi y el choripán. Se embelesa con el auditorio VIP del Mini Davos cuya gravitación electoral en las urnas ronda el cero” (…) “El macrismo, cada vez más, le habla a sus adherentes más fieles. Un núcleo duro, en todo sentido. Y también, opina este cronista, insuficiente a la hora de sumar votos. Desoír las señales de la calle es una tentación de Palacio que a menudo cuesta caro”. En su edición del 7 de abril La Nación publicó un artículo de Carlos Pagni titulado “Una medida de fuerza que no oculta la división gremial”. Dice el autor: “El paro general de ayer fue contundente. Y, a la vez, fue distorsivo. La paralización de las grandes ciudades fue notoria. Pero es difícil identificar cuánto se debió a un malestar social generalizado y cuánto a la falta de medios de transporte. O, en algunos casos, como el de Omar Viviani con los taxistas, a la intimidación” (…) “La convocatoria, unánime, impide advertir que la CGT carece de una estrategia común frente al programa de Mauricio Macri. La cuestión gremial h vuelto a ser decisiva para la vida pública. El mensaje de la oposición, que se centra sobre todo en el kirchnerismo, caracteriza al gobierno de Cambiemos como una regresión al ajuste ortodoxo, menemista o militar. Es imposible pintar ese cuadro sin protagonistas sindicales” (…) “La unificación de esta central (CTA) es un capítulo principal de la acción opositora. Y explica el objetivo último del conflicto docente de la provincia de Buenos Aires. La paritaria federal, convocada ayer de manera muy discutible por la jueza Dora Temis, pretende mantener viva la Ctera. Y la Ctera es el vehículo a través del cual Baradel piensa llegar a la conducción nacional de los empleados estatales. Esa plataforma es cada vez más valiosa para quienes se sienten amenazados por una de las metas más importantes de la política económica: la reducción del déficit fiscal. Para Macri, la relación con el sindicalismo también es sustancial. Su administración se basa en restituir al inversor privado en el centro de la escena. Para hacerlo, hasta ahora se ha dedicado, sobre todo, a normalizar precios” (…) “Pero su tarea más desafiante es reducir los costos. Entre ellos, el laboral. Sobre este horizonte se recorta el vínculo con los distintos sectores del gremialismo. Quiere decir que el eje sindical organiza otra de las asimetrías que componen Macri y Cristina Kirchner. El contrapunto, además de socioeconómico, es político” (…) “En el entorno de la ex presidente se celebraba ayer “que el paro haya convertido el jueves en domingo”. Lo vieron como la expresión de “uno de los dos países, el que ella quiere representar”. Es difícil imaginar que esta presentación pueda prescindir en octubre de una candidatura de la señora de Kirchner” (…) “Hay dirigentes (sindicales) que, por motivaciones sectoriales o por inclinaciones políticas, se resisten a favorecer la saga kirchnerista” (…) “Al presidente, empresario al fin, los gremialistas le estropean el humor. Las tres últimas expulsiones de su gabinete se debieron, sobre todo, al idilio de los funcionarios con los sindicatos: Isela Costantini, de Aerolíneas; Carlos Melconian, del Banco Nación, y Carlos Regazzoni, del PAMI” (…) “Los acuerdos que el Gobierno selló con cada sindicato no pretendían dar de baja un paro que se había vuelto inevitable. Fue la única salida para el papelón que protagonizaron los dirigentes en la movilización del 7 de marzo. El propósito de Triaca y Francisco Cabrera, que negociaron con cada organización, fue quitar a la medida de fuerza cualquier argumento socioeconómico. Reducirla a su intencionalidad política. El oficialismo juega con una ventaja: la campaña electoral de Cambiemos requiere un aumento del salario real que convierte a Macri en un circunstancial aliado de los sindicatos. El diálogo al que invitará el Gobierno a partir de hoy tiene otra pretensión: sincerar la contradicción que cobija la CGT para dividir al gremialismo. En función de esa estrategia se activarán varios dispositivos. Muchos dirigentes volverán a escuchar en sus celulares la voz del Presidente. Macri confía muchísimo en el trato personal. Así como se enfada muchísimo cuando ese trato no da los resultados que él espera. Al mismo tiempo, la Casa Rosada mostrará el rebenque” (…) “Y Triaca emitió ayer una resolución importantísima. Enmascarada entre inocentes recomendaciones para garantizar la democracia sindical, aparece una instrucción temible: quien haya sido procesado por la Justicia no puede postularse en una lista. ¿Qué sucedería con Viviani si lo sancionaran por apología del delito? ¿Penalizarían a la UOM por lavado de dinero?” (…) “La división de la CGT está siendo estimulada por otros enfrentamientos. ¿Cuántos sindicalistas quieren crear el clima social que necesita Cristina Kirchner para progresar en las encuestas?” (…) “Interpela (el paro) además a Sergio Massa y a todo el peronismo que abandonó a la señora de Kirchner. En un campo tan polarizado, ¿cabe una tercera posición? ¿Hay alguna posibilidad de que el gremialismo más conservador, el de Martínez, Lingeri, Daer o Cavalieri, trabaje contra Macri sin favorecer a quien sería su verdugo? El interrogante es clave para el Presidente. Él no advirtió lo que, apenas llegó al poder, tuvo claro Carlos Menem. La unidad sindical es un obstáculo importantísimo para cualquier proyecto de liberalización económica. Porque el pegamento de esa unidad siempre es el conflicto”.

En su edición del 9 de abril Página/12 publicó una entrevista de Felipe Yapur a un emblema del sindicalismo peronista ortodoxo y mimado del establishment, Héctor Daer. Dijo el triunviro de la CGT: “Le pusimos un adjetivo (al paro): contundente. Y los datos son más que claros, a la ciudad de Buenos Aires ingresan por día tres millones de trabajadores y muchos de ellos se movilizan en un promedio de casi un millón de autos. Ese día sólo ingresó un tercio. Esto da cuenta del acompañamiento que tuvo no sólo del sector del trabajo sino de bastos sectores de la sociedad como comercios y pymes. La verdad que uno no quier hablar de éxito porque lo que se pretende es que haya algunos caminos de salida” (…) “las consecuencias que tienen que ver con la caída del empleo y la pobreza tienen dos vectores. Una es el derrumbe del poder adquisitivo del salario, hay una caída de la actividad económica producto de la disminución del consumo que coincide con la apertura de importaciones y trae menor consumo y para colmo, lo que se consume tiene mayor impacto en cosas importadas. Eso se nota en la industria automotriz donde hay mayor venta pero cada vez producimos menos porque los que más se venden son los de alta gama. Ahora, en este marco, cuando se dice que hay que dialogar sobre estos temas nosotros planteamos hablar de temas que son de fondo donde buscamos sostener una matriz de sociedad que no signifique sólo producir materias primas para exportar sin valor agregado” (…) “Esto es lo que planteamos, no se puede decir que hay ineficiencia en el sector industrial y por lo tanto se deben cerrar las fábricas porque el impacto social es importantísimo. Si el país tuvo una devaluación impresionante en diciembre de 2015 y el año pasado una inflación del 40 por ciento, que desacomodó todo, no se puede esperar menos de lo que está ocurriendo. Esto es, endeudamiento, caída del consumo y del salario, es para preocuparse” (…) “Lo primero que tiene que hacer el gobierno es comprender lo que está ocurriendo porque las 300 mil personas que siguen alrededor de ese sector, el textil, no se las puede tirar al margen del sistema productivo porque lo único que hacemos es agudizar la espiral descendente que vive el país. A lo que aspiramos nosotros es que el gobierno tenga una foto de lo que pasa en la Argentina. No me importa lo discursivo porque lo peor que podría sucederle a ellos es que no se defiendan” (…) “El presidente estaba en el medio de una cumbre del sector financiero y debía decir algo. Ahora la realidad es otra, deben tomar la foto de lo que ocurrió. Hay algunos funcionarios que reconocieron que sintieron la medida y la consideraron importante. Si no toman conciencia de eso es por lo menos una equivocación” (…) “Es necesario que entiendan que a la democracia la deben comprender como un instrumento que institucionaliza la representación del pueblo en determinadas personas. Pero esas personas no son los dueños. Un plan económico debe ser del que gobierna pero nosotros, que representamos otro sector de la sociedad, les decimos lo que creemos que se debe corregir porque las consecuencias están a la vista” (…) “Es una estrategia de polarización (la poca importancia que le dio Macri al paro). En la historia no muy lejana de nuestro país, salvo en 2001, siempre la polarización se planteó desde el poder para dividir. Entonces poner la confrontación por delante da cuenta que están buscando contener y abroquelar a su gente. Me parece entonces que en un momento donde la desilusión por los cambios prometidos que nunca llegan está creciendo, la respuesta del gobierno es confrontar con el pasado olvidando el presente y el futuro” (…) “Lo que creo es que la democracia que recuperamos en diciembre de 1983 siempre dejó deudas. Hoy (por ayer) se publican datos oficiales de la ciudad de Buenos Aires donde dice que el 50 por ciento de los ingresos es inferior a 15 mil pesos y el 25 por ciento es inferior a ocho mil pesos. Eso da cuenta del marco de pobreza que existe y que es una deuda del pasado. Eso es lo urgente por resolver pero no se lo va a conseguir aumentando la pobreza como ocurre ahora. La imagen de este gobierno era ir a pobreza cero pero la realidad es que los pobres son más” (…) “Creemos que objetivamente no se puede reducir la pobreza si no se modifican ciertas políticas. Y no es una locura lo que pedimos, queremos que los gremios vayan obteniendo, de manera responsable, incremento en su poder adquisitivo a través de paritarias sin tope” (…) “Será un grave error que las paritarias terminen yendo por debajo del salario real porque mayor recesión con inflación superior al salario terminará por debilitar la actividad económica que agudizará y profundizará la crisis social” (…) “Lo que decimos es que un modelo económico sirve si cierra socialmente. Si no cierra no sirve para nada. No se puede ajustar la macroeconomía con un daño a los sectores más vulnerables. Creemos que lo que está haciendo el gobierno va a deteriorar aún más la estructura social” (…) “Pero no cabe duda de que en esos años (los 12 años de gobierno K) pudimos recomponer salarios, veíamos las dificultades en la macroeconomía pero nunca el gobierno anterior fue sobre los que menos tienen” (…) “Bueno, el diálogo son varias cosas. Primero debe haber un compromiso de discutir una agenda que se acuerde. Segundo, que esos ítems se puedan discutir y no que sean verdades únicas. Tercero, lo que se acuerde entre los sectores que participen se firme y se cumpla pero además, que el Estado sea garante de los compromisos que se asuman porque de lo contrario los fracasos recientes nos impiden tener una visión de mediano plazo” (…) “El problema fue que en enero se produjeron gran cantidad de despidos y la decisión de sostener el cierre de empresas tecnológicas permitió que todo empresario que quisiera despedir trabajadores lo podía hacer y ahí es donde decidimos que había que frenar esa situación. Entonces se convoca a una marcha donde se piden modificaciones del programa económico y se advierte que si no teníamos respuesta íbamos al paro. Lo que desfiguró la marcha fue la violencia del final y tapó a una de las movilizaciones más grandes de los últimos 40 años. El gobierno se quedó con la foto de cuando se llevaron el atril y no vieron la realidad, no actuaron en consecuencia” (…) “Lo que existe es un poder facultado o conferido por los trabajadores y la sociedad de plantearle al gobierno el cambio de modelo. Eso es lo de hoy, no sé qué vendrá después” (…) “Hay que tener cuidado de no caer en decir que no hablamos más porque de lo contrario nos transformamos en una versión testimonial de la realidad mientras la nave va por otro lado y ocurren cosas que nos perjudican. Hay que tener mucho equilibrio y la estrategia precisa” (…) “El instrumento del paro es una herramienta que nunca la vamos a negar. Ahora, la buena utilización en términos estratégicos de esos instrumentos nos puede generar, al cabo de un tiempo, mejores resultados” (…) “Estamos en una experiencia inédita porque no peleamos contra la dictadura ni contra un gobierno peronista, pero donde gobiernan liberales, como ocurrió en los noventa. Ahora estamos frente a un gobierno que ganó las elecciones con nombre, apellido, ADN y todo, y que tiene dos años más de mandato”. En su edición del 9 de abril La Nación publicó un artículo de Jorge Fernández Díaz titulado “La vieja corporación peronista, ante un nuevo desafío”. Dice el autor: “Entre los muchos asombros de la semana, tal vez el más grande haya sido ese hito tecnológico: la vieja corporación peronista fue enfrentada por sombras multitudinarias autogobernadas desde la Web y sin referentes políticos, que llenaron plazas y avenidas, le arrebataron el monopolio de la calle, y luego organizaron en las redes sociales exitosas vacunas contra su primera huelga general. La culminación simbólica de esa eficaz resistencia cívica sucedió cuando la santísima trinidad de la CGT se sintió obligada a responder las críticas de un cineasta que había liderado la movida digital a miles y miles de kilómetros de distancia, mientras filmaba una serie de ciencia ficción” (…) “A esto se agregaron otros acontecimientos de rápida viralización: una patota sindical conducida por un dirigente del PJ bloqueó una estación de servicio de Lomas de Zamora, pero quedó expuesta por una grabación tomada desde un simple celular, y a uno de los triunviros no le quedó entonces más chance que salir a apagar el incendio y pedir disculpas. Un teléfono similar expuso la asamblea del Sindicato de Peones de Taxis y transformó a Omar Viviani en una estrella de los medios y de Internet por su amenaza de “dar vuelta los coches” (…) “La marcha del sábado se hizo “a pesar” del Gobierno, pero lo cierto es que le inyectó una fuerte autoestima sin la que quizá no se hubiera atrevido a despejar la Panamericana y hacer por primera vez efectivo el protocolo antipiquetes” (…) “Los ignotos protagonistas de este verdadero contraataque desafían los saberes de dirigentes y periodistas clásicos, porque no los conduce nadie, porque se autoconvocan con la velocidad del rayo y porque la mayor parte de ellos actúa desde una cierta orfandad partidaria” (…) “Los manifestantes del 1A son una pequeña metáfora de esos trece millones de personas que votaron por la normalización de la república, aún sin tener en cuenta los altos costos que eso implicaría. También dos o tres millones votaron a Scioli con el mismo sentido, creyendo que era posible enderezar el barco desde las propias entrañas del partido hegemónico. En ese grupo gigantesco, integrado por unos y otros, hay fanáticos y simpatizantes de Cambiemos, pero también resignados, decepcionados, críticos y furiosos. Lo cierto, no obstante, es que coexisten millones de personas cuyas aspiraciones consiste en tener por fin “un país normal”, entendiendo por tal un sistema democrático y republicano, con un capitalismo vigoroso que genere empleo y progreso a la manera de las grandes naciones de Occidente. El populismo desdeña esta posibilidad tachando cualquier intento de “neoliberal” y recordando que el Estado de Bienestar de esos países ejemplares se encuentra en crisis. No explica, sin embargo, dónde podemos hallar el modelo alternativo: ¿la Venezuela descangayada, la autocracia rusa, el feudo incendiado de Santa Cruz?” (…) “Para ese enorme conjunto de argentinos modernos, Cambiemos puede ser un instrumento (incluso muy falible y hasta detestable), pero lo que ya no se tolera es que la corporación dominante de la política y el sindicalismo le tienda una vez más la zancadilla a un gobierno no peronista, despliegue su coacción, convierta Buenos Aires en Kosovo y lo obligue a tomarse el helicóptero. El actor Oscar Martínez…tiene una frase dura pero lúcida: “El peronismo ya no es un sentimiento. Es un resentimiento”. ¿Y qué resienten los restos del movimiento de Perón? Que se rompa por fin la idea de que sólo el peronismo puede gobernar, piedra basal de un anómalo sistema de partido único que hundió a la Argentina en su actual decadencia e inequidad, pero que proporcionó a sus caciques y capitanejos un provechoso modus vivendi: los convirtió de hecho en una casta de magnates que tiembla por la abstinencia de poder, que echa espuma por la boca y que lucha por el statu quo. No hay nada más conservador que un peronista: hoy nadie tiene tantos privilegios que conservar. Si los 24 años de peronismo hubieran significado un avance consistente de la Argentina, si su prometido rol de fuerza democratizadora en lo económico y social se hubiera verdaderamente cumplido, si hubiera sido capaz de mantener su templanza centrista y no se hubiera bandeado a izquierda y derecha, hoy no estaría siendo tan cuestionado por muchos de sus propios seguidores. A la vista de los resultados, con un cuarto de siglo como muestra cabal, el peronismo nos traicionó” (…) “Frente al terrible cerco de marzo y a la repulsa popular que despertó, el Gobierno parece haber recuperado el tono, como si los hombres del presidente hubieran decidido por fin enfrentar el bullying. Ese cambio fundamental puede verificarse en la arenga del propio jefe de Estado: “O los mafiosos van presos o nos voltean”. La aseveración se hace cargo del dramatismo de la hora, pero también de esa hidra de mil cabezas que somete y avasalla, y que cubre todos los espacios: desde la policía y la Justicia hasta el sindicalismo, el empresariado y la propia administración pública. Un país trucho y corrupto que se atrinchera y no está dispuesto a modificar sus conductas. Y que disfraza sus lobbies bajo la coartada del nacionalismo o de la sensibilidad social, cuando en verdad se trata solamente de prosaicas batallas por el queso. Gobernar hoy implica entender que esos poderes ocultos y corporativos, prebendarios y extorsionadores no descansarán hasta que la Perestroika fracase. También que su derrota o reconversión sólo se podrá conseguir si los argentinos acompañan y si la economía inclusiva realmente triunfa. Algo que está por verse”. En su edición del 9 de abril Página/12 publicó un artículo de Alfredo Zaiat titulado “Crisis laboral”. Dice el autor: “El desempleo y el subempleo describieron un salto de más de dos puntos. Aumentó la informalidad laboral y la precarización en las condiciones de trabajo” (…) “El Gobierno empezó un decidido avance sobre derechos laborales con el fomento de contratos de pasantías desde el Ministerio de Trabajo, con la modificación de la ley de accidentes de trabajo, con reducción de beneficios en convenios colectivos (petroleros) y con rebaja de cargas patronales en acuerdos sectoriales. Además persigue a jueces que fallan a favor de sindicatos (bancarios y docentes)” (…) “El gobierno vetó la ley “antidespidos” y armó una puesta en escena con la firma de un compromiso empresario-sindical para mantener los puestos de trabajo, que no se cumplió” (…) “El salario real de trabajadores formales perdió de 6 a 8 por ciento y el de los informales de 10 a 12 por ciento el año pasado. La disminución del poder adquisitivo ha sido más pronunciada en los estratos de ingresos más bajos” (…) “El gobierno exige y presiona a sindicatos y cámaras empresarias para que cierren paritarias no superiores al 20 por ciento cuando la inflación proyectada es de un piso de 25 por ciento” (…) “Existían tensiones relacionadas con la heterogeneidad del mercado de trabajo, un núcleo duro de informalidad que no podía romperse, estancamiento del empleo industrial y una fuerte disputa por el alcance del Impuesto a las Ganancias. Esas tensiones no fueron relajadas por el nuevo Gobierno sino que las transformó en una crisis de proporciones que promete agudizarse, en especial en los sectores del comercio e industrial vinculados al mercado interno” (…) “El acelerado deterioro del mundo laboral fue acompañado con el persistente discurso oficial de desprecio a los trabajadores y a organizaciones gremiales. Hubo definiciones despectivas del presidente Mauricio Macri y de varios de sus ministros: “ñoquis”, “grasa militante”, “vagos”, “que trabajen sábados y domingos”, “deben ser más flexibles”. Esas y otras (des)calificaciones eran reiteradas en grandes medios de comunicación pero hasta ahora no habían sido expresadas por la máxima autoridad política del país. Esa barrera se rompió ratificando el carácter clasista que exteriorizan sin pudor los integrantes de la Alianza de combate al choripán. El presidente Macri ratificó su posición anti obrera en la tribuna empresaria del World Economic Forum, en Buenos Aires, el mismo día del paro, cuando sentenció que la economía marcha hacia menos trabajadores y más emprendedores” (…) “El gobierno diseñó una estrategia que combina avance sobre derechos laborales con transferencia de dinero hacia las obras sociales, la asociación de dirigentes sindicales al negocio del fútbol, la colaboración del estado para facilitarles otros negocios vinculados a actividades comerciales y la amenaza de habilitar la jauría judicial. De esa forma pensó que lograría un pacto social implícito con jefes sindicales mientras va desplegando una acelerada transferencia de ingresos regresiva y disciplinamiento de las demandas de los trabajadores” (…) “La magnitud de la crisis laboral tiene una atención mediática relativa. Algunos análisis manifiestan cierta subestimación al considerarla como el tránsito necesario hacia una “economía normalizada luego de la experiencia populista”. En esa tarea de minimizar la destrucción de puestos de trabajo juega un papel clave el Indec de Macri al proporcionar la información para los análisis posteriores de la cuestión laboral. El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) salió al cruce de la versión oficial publicando el reporte “Errores y omisiones” donde advierte de la utilización de una metodología estadística que subestima la cantidad de desocupados” (…) “El presidente afirmó que la elevada conflictividad social espanta las inversiones. Durante el primer año de gobierno hubo resistencias puntuales, como al tarifazo, pero en general la mayoría de los agentes económicos y políticos ha entregado un nivel de tolerancia elevado pese al rápido deterioro de las condiciones económicas. A pesar de ello, la inversión doméstica y la del exterior registraron una fuerte caída, con excepción del ingreso de capitales especulativos” (…) “Como se sabe, la recuperación del salario real es la principal herramienta para impulsar el crecimiento económico local en el corto plazo” (…) “La crisis laboral fue generada por una política económica que castiga el empleo formal y el salario real. El primer paro nacional de actividades en el gobierno de Macri fue la expresión de rechazo a ese deterioro acelerado. Conflicto sociolaboral que ha ingresado en un sendero imprevisible para dirigentes sindicales acuerdistas y también para el líder de Macrilandia que asegura que la inflación baja, crece la economía, aumenta el empleo y que no hubo una huelga general”.

Lo que se vivió anoche (domingo 9) en la Plaza de Los Dos Congresos fue sencillamente penoso, impropio de una democracia que se precie de tal. Un grupo de docentes comenzaron a armar en ese lugar la denominada “escuela itinerante” pero no lograron concluir su faena porque un nutrido grupo de policías los molió a golpes. Incluso utilizaron gas pimienta para sofocar a los “revoltosos”. Como siempre sucede en estos casos hubo versiones cruzadas. Que hubo autorización de la autoridad competente para la ocupación momentánea de un espacio público. Que no la hubo. Que los policías se limitaron a obedecer órdenes del más alto nivel político. Lo cierto es que las imágenes brindadas por C5N fueron espantosas, lacerantes, indignas. Parecía mentira que unos uniformados fuertemente pertrechados embistiera de manera tan brutal contra docentes desarmados, completamente indefensos. La relación de fuerzas era tan abismal a favor de los policías que sólo cabe tildar de cobarde su accionar. Escenas de violencia que se creían superadas para siempre retornaron para hacernos recordar que la intolerancia y la represión siguen vivitas y coleando. ¿Había necesidad de un accionar policial tan violento? ¿Tan peligrosos eran los docentes que bajo la lluvia intentaban armar la “escuela itinerante”? Envalentonado por las manifestaciones del 1 de abril el presidente de la nación cree contar con el suficiente apoyo popular para poner en práctica el método que considera más adecuado para despejar el espacio público: la violencia policial. Para Macri da lo mismo que quienes ocupan el espacio público sean manifestantes de izquierda preparados para el combate o docentes desarmados. Insólito, realmente. Lo cierto es que la policía actuó contra los docentes como si se trataran de fuerzas de choque altamente peligrosas. Teniendo en cuenta nuestro trágico pasado es de esperar que escenas como las que se vieron anoche por televisión no se repitan, para bien de todos nosotros. Mucha gente murió en las últimas décadas víctima de la violencia política y seguramente nadie quiere que nuevamente se derrame sangre de compatriotas. Desde marzo que el clima político se viene enrareciendo peligrosamente, lo que obliga a la clase política en general y al presidente de la nación en especial a hacer lo imposible por calmar los ánimos, por hacer que nuestra convivencia se apoye en la tolerancia y el respeto mutuo. Los argentinos hemos sufrido demasiado a partir de los setenta como para tener que volver a soportar escenas de violencia que sólo echan más leña al fuego. En su edición del domingo 9 de abril Página/12 publicó una entrevista efectuada por Ailín Bullentini al titular de Suteba, Roberto Baradel. Respecto al levantamiento de la huelga su respuesta fue contundente: “De ninguna manera. Teníamos votada la huelga hasta el paro general del 6 (de abril), no teníamos más medidas de fuerza votadas todavía. Así que con los fallos de la Justicia que obligan al gobierno nacional a llamar a paritarias y al provincial a devolver los montos descontados, decidimos reclamar a la gobernadora un diálogo sin condicionamientos y que cumplan con los fallos para concluir este conflicto. Quedó claro en nuestro comunicado (difundido el viernes) que continúa la lucha en reclamo de un salario digno” (…) Luego agregó: “La consulta que realizamos a los docentes de la provincia de Buenos Aires indagó sobre cómo seguir el conflicto, pero no sobre si el conflicto debía seguir o no. Los docentes optaron no por el paro por tiempo indeterminado, sino por una alternancia entre medidas de acción gremial, como clases públicas, clases abiertas con padres y madres, marchas de antorchas o abrazos a escuelas, y paros o medidas de fuerza cuando sean necesarios. No creo que el mes de conflicto haya revelado un límite, sino un cambio de etapa” (…) “Fue muy importante el tiempo transcurrido: un mes de movilizaciones masivas y contundentes, con medidas de fuerza muy fuertes que lograron algunos objetivos. Entendemos que ahora es tiempo de pensar y desarrollar medidas que articulen con la comunidad, que la involucre, pero siempre para reclamarle al gobierno un diálogo sin condicionamientos para llegar a una solución para este conflicto” (…) “Quieren condicionar el diálogo y eso no lo aceptamos. La de hacer medidas de fuerza es una decisión que nos reservamos los trabajadores, es nuestro derecho constitucional. De ninguna manera aceptaremos ese condicionamiento ni ningún otro que implique una rendición de los trabajadores” (…) “Pero la intención de este gobierno es clara: quiere bajar salarios, entones maltrata, acusa, amenaza y dice que dialoga pero no dialoga” (…) “El hecho de que recusen a la jueza (Dora Temis) da la pauta de que este es un gobierno elegido democráticamente pero con comportamientos dictatoriales. Es un gobierno elegido democráticamente pero está tomando un viraje autoritario. Avanza sobre otros poderes del Estado. Cuando los jueces fallan conforme a derecho pero en contra de sus planes, ellos piden juicio político” (…) “El gobierno nacional es el que debe establecer el piso salarial. Es el cumplimiento del artículo 10 de la ley de financiamiento educativo, que entre otras cosas, dice que se tiene que convocar a los gremios docentes con representación nacional para fijar un piso salarial nacional y eso este año el gobierno no lo hizo. En cuanto a los descuentos, también están equivocados. Primero: no se trató de ningún error administrativo, es una irregularidad que cometieron, una ilegalidad, porque pidieron información a los establecimientos por un circuito que no es el normal y habitual, la entrega de controladores por parte de las escuelas. Segundo: tienen que devolver todos los descuentos” (…) “Nos amenazan, nos acusan de ser los únicos responsables de la decadencia de la educación pública y también de resolver este problema. Nada es más alejado de la realidad; no dicen que no modificaron prácticamente la oferta paupérrima que hicieron al comienzo. Eligieron la confrontación porque quieren doblegar nuestra lucha, no quieren solucionar el conflicto” (…) “En realidad, no ganó nadie, sino que fue derrotada la política. Si un gobierno no puede anticipar un conflicto, sentarse con los actores de ese conflicto y resolverlo para que haya más y mejor educación y que los chicos tengan clase. Si no es capaz de hacer eso, la que pierde definitivamente es la política que lleva a cabo ese gobierno. Deberían repensar su posición. ¿Por qué considero que no abandonan esta posición? Por que quieren generar una crisis fuerte en la escuela pública para mercantilizarla, privatizar determinados segmentos de ella y por el otro lado, intentan mostrar que son capaces de doblegar a un sector tan importante como el docente, disciplinarlo, para poder después avanzar sobre el resto de los trabajadores”. En la misma edición aparece publicado un artículo de Edgardo Mocca titulado “La nueva mayoría”. Dice el autor: “Una interpretación habitual atribuye a una estrategia de gobierno y sus publicistas, la polarización política en la que ha entrado el país; es interesante analizar esa atribución. El antagonismo que da lugar a esa polarización está en realidad, en la calle, en los medios, atraviesa la vida cotidiana, tanto como en los últimos años. Lo que sí puede entenderse como un recurso político-publicitario es la utilización sistemática del nombre de Cristina como expresión excluyente de ese antagonismo. No es muy difícil captar el razonamiento que alienta esa estrategia: es necesario agitar el anticristinismo porque es la única bandera que puede concitar alguna simpatía con el macrismo en un amplio sector de la población” (…) “La esperanza amarilla es, entonces, conducir el antagonismo político realmente existente en estos días por el camino de antiguas querellas no resueltas y convenientemente manipuladas en la actualidad. Lo que no está funcionando bien en la estrategia comunicativa-para la que trabajan intensa y unánimemente los medios oligopólicos-es su correspondencia con la política real. Lo que se huele en la calle no es un estado de ánimo de tranquilidad colectiva, alterada demagógicamente por pequeños grupos organizados ya se sabe por quién. Lo que se huele es una profunda y mayoritaria preocupación por la realidad y por las tendencias que anidan en ella: no hay observador más o menos decente que lo esté negando” (…) “Y ese ánimo quedó reflejado en la masividad y el clima político que caracterizó las grandes movilizaciones del mes de marzo y comienzos de abril” (…) “Es un descontento muy amplio en lo social y cada vez más plural en su composición política” (…) “Sin embargo, según las crónicas de casi todos los medios la misma fuerza a la que se considera un fenómeno residual es capaz de poner a millones de personas en las calles: milagros del choripán y el colectivo” (…) “El principio del antagonismo dejó de ser la experiencia de la década pasada y pasó a ser la experiencia de hoy. Lo que antes se veía como una exageración absurda de uso electoral-una “campaña del miedo”-quedó corporizado duramente en estos meses. Hubo ajustes, descenso del salario real, apertura de las importaciones y consecuente penuria de la industria nacional. Hubo devaluación, disminución de retenciones al agro y a la minería, cayó el consumo popular, aumentó el desempleo, se produjo un endeudamiento externo brusco y gravoso hacia el futuro” (…) “Por lo pronto el cálculo de un rápido proceso de “deskirchnerización” del peronismo no se plasmó en la realidad: hace varios meses que asistimos a una serie muy grande de movidas a favor de la unidad del peronismo, de la cual son muy pocos y muy poco representativos los que se animan a proponer la exclusión del kirchnerismo; el nuevo clima popular hizo que hubiera que barajar y dar de nuevo. En la misma medida y al mismo ritmo que el peronismo fue rearmándose después de la derrota y los cálculos errados sobre el futuro que suelen acompañarla, el macrismo fue endureciendo esa conocida combinación entre realidades adversas y violencia verbal” (…) “Es en este contexto que hay que comprender el giro hacia la agresividad que ha tomado el discurso gubernamental y la creciente amplitud de sus ataques. Ya no se trata exclusivamente del kirchnerismo, lo acompañan ahora, entre otros, “los mafiosos sindicalistas” y el peronismo como tal, según lo proclamó la movilización ultramacrista del 1 de abril” (…) “La idea de una nueva mayoría, de una nueva fórmula política de unidad nacional-popular-democrática-dejó de ser percibida como una ilusión o una simple consigna de ocasión, se convirtió en un proceso político real. Buena parte del futuro de mediano plazo en la Argentina empieza a girar alrededor de la suerte de ese proceso. Si es bien conducido, su importancia superará largamente la de una elección y se convertirá en un fenómeno de época: hoy sabemos más claramente que nunca que un proceso de transformación de la profundidad que es necesario en la Argentina- a tal punto que inevitablemente lleva a la discusión de una nueva constitución-solamente puede ser recuperado y profundizado con una relación de fuerzas muy superior a la de los años del kirchnerismo. Claro que para llevar a la práctica con éxito un proceso de construcción de esta naturaleza no se pueden “saltar” las elecciones de octubre. No se puede aludir a un fenómeno fantasmal llamado “unidad nacional” por fuera de un proceso de la importancia de estas elecciones de medio término, signadas como estarán por un problema político central que empezará a dirimirse en ellas: la de si el macrismo y sus políticas neoliberales se consolidan en el tiempo o no” (…) “La inercia es un enemigo poderoso en esta tarea. Lo más fácil es sostener el “cassette” propio y no enriquecerlo en un proceso de mutuo aprendizaje. Lo más fácil es también la desconfianza, las prevenciones mutuas. Por eso el liderazgo es decisivo. Y no se inventa para cada ocasión, está ligado a un determinado proceso histórico, se alimenta de él y debe elevarse con él” (…) “Está claro que sin ese nivel de unidad es difícil generar una situación de freno al macrismo en sus políticas antipopulares y de preparación de condiciones para superar en plazos lo más breves posibles esta dramática circunstancia nacional” (…) “Se necesita producir una fuerte advertencia popular sobre el funcionamiento de las instituciones. En ambas cámaras del Congreso, las oposiciones al gobierno son amplias mayorías, lo que no impidió que algunas de las medidas socialmente más lesivas fueran acompañadas por las mayorías de ambas cámaras. La primera regla de una unidad verdadera es la existencia de un compromiso en la defensa del programa común que sustenta la unidad. Las nuevas mayorías no son necesarias solamente para abrir un nuevo capítulo en la elección presidencial de 2019. Lo son también como forma de ponerle límites a un ejercicio arbitrario y tendencialmente violento del gobierno que se ha profundizado en los últimos meses”. En su edición del 9 de abril La Nación publicó un artículo de Pablo Sirvén titulado “La calle no resuelve el futuro argentino”. Dice el autor: “Hay que desenamorarse de la calle lo más urgente posible. La idea de que deliberar en la vía pública resuelve todos los temas es meramente virtual y atrasa. Lo único que falta es que a la manía que tiene el peronismo, en cualquiera de sus vertientes, para demostrar su poder de convocatoria reclutando gente, y la izquierda, infinitamente más minoritaria, pero siempre presta a sumar al malestar callejero, los ciudadanos sin militancia-esencialmente pertenecientes a la clase media-se envalentonan con marchas a repetición, como la del sábado de la semana pasada. La representación teatral de los estados de ánimo de una sociedad en la vía pública deben quedar reservados a acontecimientos excepcionales. Cuando la ocupación de la calle es constante, como ha venido sucediendo en las últimas semanas, termina siendo contraproducente porque se resquebraja lo más elemental de la vida en sociedad: el respeto por el otro, la libertad de circular y el derecho a llegar a tiempo a las obligaciones laborales y educativas, amén de poner en riesgo extremo la atención de emergencias” (…) “Las interpretaciones demagógicas del tipo “que se jorobe la república de los automovilistas”, que pulula del lado supuestamente progre de las redes sociales, choca contra el salvaje extremo opuesto, que encarna el animador Baby Etchecopar, que en reciente arenga reveló que “cada palazo en el lomo de esta gente, nosotros lo disfrutamos y gritamos “gol” en casa”, en referencia a la represión de la Gendarmería a los manifestantes que cortaron la Panamericana durante el paro general de la CGT el jueves último. El primer argumento deriva de una visión elitista, prejuiciosa y reduccionista de la realidad” (…) “Se olvidan de los colectivos repletos de trabajadores, de los camiones y camionetas de reparto de mercaderías, de los taxistas que se quedan atrapados horas en los permanentes caos de tránsito que se generan” (…) “El segundo argumento expresa con rancia franqueza autoritaria la cólera contenida de millares de personas que casi a diario son usados como rehenes para que con su sufrimiento den visibilidad a reclamos de todo tipo, inclusive legítimos. El corte a repetición, lejos de ampliar libertades, genera fatigas y resentimientos que no contribuyen a la construcción democrática” (…) “La ocupación de la calle el mes pasado con sucesivas protestas relacionadas entre sí agregaron un plus de gravedad que, paradójicamente, desataron una nueva e inesperada concentración el sábado pasado, en repudio de aquéllas y en defensa de la democracia y del gobierno actual, fogoneadas a pulmón desde las redes sociales ante la incredulidad de su éxito por parte del periodismo y de la que también tomó distancia, en principio, el Gobierno para que no se le endosara el eventual fracaso. Las protestas de marzo, el extendido paro docente, la reivindicación del terrorismo armado setentista, la franqueza brutal de Bonafini, la euforia del “Club del Helicóptero” (…) “resultaron un “deja vu”, un “volver al futuro” del todo conveniente para el actual gobierno, en un tiempo de cosecha todavía muy magra desde el punto de vista del bolsillo de la población, porque refrescó de qué se trataba todo aquello contra lo que se votó mayoritariamente en noviembre de 2015. Un favor enorme que retempla a la administración de Cambiemos y que llega por el lado más inesperado”. En su edición del 9 de abril Página/12 publicó un muy interesante artículo de Atilio Borón titulado “La guerra de Trump”. Dice el autor: “Acosado por sucesivas derrotas en el Congreso…y en la Justicia…Donald Trump apeló a un recurso tan viejo como efectivo: iniciar una guerra para construir consenso interno. El magnate neoyorquino estaba urgido de ello: su tasa de aprobación ante la opinión pública había caído del 46 al 38 por ciento en pocas semana; un sector de los republicanos lo acosaba “por izquierda” por sus pleitos con los otros poderes del estado…; otro hacía lo mismo “por derecha”, con los fanáticos del Tea Party a la cabeza que le exigían más dureza en sus políticas anti-inmigratorias y de recorte del gasto público. Por su parte, los demócratas no cesaban de hostigarlo. En el plano internacional las cosas no pintaban mejor: mal con Merkel durante su visita a la Casa Blanca, un exasperante subibaja en la relación con Rusia y una inquietante ambigüedad acerca del vínculo entre EEUU y China. Con el ataque a Siria, Trump esperaba dotar a su administración de la gobernabilidad que le estaba faltando. Los frutos de su iniciativa no tardaron en aparecer. En el flanco interno, el chauvinismo y el belicismo de la cultura política norteamericana le granjearon de inmediato el apoyo de republicanos y demócratas por igual” (…) “Tanto Hillary Clinton como John Kerry no ahorraron elogios al patriotismo y la determinación con que Trump enfrentó la amenaza del régimen sirio, a quien se le acusó, contra toda la evidencia, de haber utilizado el gas sarín que días atrás produjo la muerte de al menos ochenta personas en un ataque perpetrado en la ciudad de Jan Sheijun. Fuentes independientes señalaron que esa macabra operación no fue causada por Damasco sino por los “rebeldes” amparados y protegidos por Occidente, las tiranías petroleras del Golfo y el gobierno fascista de Israel” (…) “El inesperado giro de Trump (que en su campaña había divulgado 45 tuits diciendo que “atacar Siria era una mala idea porque podría precipitar el estallido de la Tercera Guerra Mundial”) debe poner en guardia a los países de América Latina. No otra debe ser la actitud cuando se analizan las declaraciones del Jefe del Comando Sur, Kurt Tidd, quien ante el Comité de las Fuerzas Armadas del Senado de Estados Unidos, textualmente habló de “una creciente crisis humanitaria en Venezuela que eventualmente podría obligarnos a una respuesta regional”. Cuando comienzan su periplo descendiente los imperios potencian su barbarie y tratan de retrasar lo inevitable lo más posible. No sería de extrañar entonces que Trump intentara “normalizar” el mapa sociopolítico del hemisferio recurriendo también aquí al lenguaje de los misiles”.

La represión a un grupo de docentes el pasado domingo 9 en las adyacencias del Congreso provocó la reacción del gremialismo docente, que se materializó en el paro nacional del día de la fecha (martes 11). Los cinco sindicatos convocantes-Ctera, CEA, UDA, Amet y Sadop-demandan una convocatoria del gobierno a la paritaria nacional docente, motivo principal del largo conflicto. Los principales referentes del gremialismo docente advirtieron que al oficialismo no le interesa debatir su propia propuesta salarial (fijar sueldos que quedarán situados bastante por debajo de la línea de pobreza). De ahí su decisión de reprimir a los docentes en la Plaza de los dos Congresos. Tal, el enfoque del dirigente Roberto Baradel luego del abrazo simbólico que los docentes dieron a la escuela itinerante que habían comenzado a levantar el pasado domingo en dicha plaza. Según el titular de Suteba “la represión que ejercieron contra los maestros y profesores tuvo el objetivo de reprimir la palabra. Buscó que no se pueda debatir que lo que están ofreciendo como aumento a los docentes está 2 mil o 3 mil pesos por debajo de la línea de pobreza. No quieren que se discuta públicamente el recorte a los presupuestos educativos. Se la pasan hablando de diálogo, pero su acción política permanente es la confrontación y la represión”. Esteban Bullrich, titular de la cartera de Educación, avaló la represión policial: “hubo un grupo de policías que hicieron cumplir la ley. ¿Y frente eso llaman a un paro nacional?”. Luego advirtió que “no se puede seguir de esta manera. Tenemos que llamar a ese diálogo, se tiene que terminar de resolver el conflicto, este no es el camino”. Por su parte, la titular de Ctera, Sonia Alesso, exigió la renuncia de Bullrich por no estar a la altura de dar el debate que corresponde con los maestros y profesores. Según el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) el ejercicio de los derechos constitucionales no dependen de un mero trámite administrativo, en alusión al permiso que debía otorgar el gobierno para el levantamiento de la escuela itinerante en la Plaza de los dos Congresos. El organismo planteó que “el Estado usó la violencia, luego de obstruir diferentes manifestaciones del conflicto docente después de cerrar el canal de interlocución. Hacer prevalecer una restricción administrativa por sobre la Constitución implica en los hechos no reconocer el derecho a la protesta”. Y agregó: “Esta posición del Gobierno se opone a una respuesta democrática a la protesta, que implica interlocución política real y no la represión”. La represión en la Plaza de los dos Congresos no hizo más que provocar el efecto no buscado por el gobierno: cohesionar el reclamo docente. En efecto, las imágenes de la golpiza mostradas por los canales de televisión provocaron que todo el arco de sindicatos docentes cerrara filas y encontrara un motivo de peso para dar un nuevo impulso a su reclamo. Sadop expresó, en este sentido, que “los docentes privados repudiamos enérgicamente este tipo de demostración de despotismo, ya que nos recuerda a las horas más oscuras de la Argentina”. Remarcó, además, que los maestros reclaman por la paritaria “con la palabra y con la convicción con la que siempre hemos reclamado por nuestros derechos, de manera pacífica y enseñando a nuestros alumnos e hijos que la violencia nunca es el camino para una sociedad más justa e igualitaria”. Mientras que la CEA (Confederación de Educadores Argentinos) manifestó que “no se puede admitir ningún tipo de violencia para con los docentes o cualquier trabajador/ra que reclame por sus legítimos derechos”. Sara García, secretaria gremial de Amet, agregó que “el peor camino es el de la violencia. Vamos al paro junto con las demás organizaciones docentes, en repudio a un accionar que no se corresponde con los principios democráticos que defendemos”. Por último, Sergio Romero, titular de la UDA (Unión de Docentes Argentinos), sostuvo que la única manera de solucionar este conflicto de manera pacífica y formal es a través de la paritaria. “Los docentes”, señaló, “renunciamos a derechos fundamentales como el derecho a la negociación colectiva” (fuente: Laura Vales, “Tuvo el objetivo de reprimir”, Página/12, 11/4/017). En la misma edición Página/12 publicó dos artículos muy interesantes sobre la cuestión: uno es de Adriana Puiggrós (“No es sólo contra los docentes, es contra la escuela”); el otro es de Horacio González (“Política y violencia”). Dice Puiggrós: “Para el avance de las corporaciones sobre la educación han sido particularmente significativos el retiro de los Estados Unidos de la UNESCO en 1984; el Consenso de Washington, en 1989; el Acuerdo General de Comercio de Servicios de la OMC de 1995 (cuyo apartado IV establece la “liberación progresiva” de la educación por parte de los países miembros), la inclusión de la educación superior en la lista de bienes transables por parte de la OMC en 1999; y el Acuerdo de Bolonia de 1999. El mercado avanzó sobre los consensos internacionales derivados de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, en los cuales la educación había quedado establecida como un derecho. Desde el punto de vista del negocio de la educación, la tecnología es vista como una posibilidad de sustituir a la escuela y a los maestros por diversos programas que ya venden masivamente empresas, ONG y fundaciones a nivel internacional. La flexibilización laboral de la contratación docente se impuso como prioridad para grandes inversores en el nuevo mercado mundial del rubro educación” (…) “El negocio de la educación está creciendo de manera exponencial en el mundo. Tan sólo la educación superior privada concentra cerca de cien millones de estudiantes” (…) “La distancia entre el lenguaje economicista y el lenguaje pedagógico se acortó peligrosamente. Economistas liberales de las universidades estadounidenses revivieron la antigua discusión acerca del origen de la riqueza, impactando las concepciones pedagógicas, psicopedagógicas y las político-educativas. En tanto se insiste en que sólo el conocimiento es el productor de riqueza al agregar valor al producto, se difunde alcanzando tonos publicitarios la deshumanización del trabajador y a la descalificación de su función. Tal operación consiste en desprender del hombre el conocimiento, para constituir un nuevo fetiche al servicio del ocultamiento del valor del trabajo. Los trabajadores de la educación son “evaluados” como cargas presupuestarias, excesos impositivos prescindibles y antigüedades pre tecnológicas. La disminución del personal docente con la excusa de su posible reemplazo por medios tecnológicos, y la rebaja drástica de sus salarios, se instalaron como el argumento natural de los nuevos propietarios de la educación. Ya desde fines de los años 80, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, así como el club de París y los más importantes bancos privados europeos, se introdujeron en el campo de la educación latinoamericana con préstamos acompañados de directivas formuladas de manera taxativa en relación a las reformas escolares y las universidades” (…) “Los actuales tratados de libre comercio incluyen a la educación con la finalidad práctica de comprar y vender. Los medios de comunicación dominados por la publicidad usan los vínculos entre madres e hijos reducidos a la mancha de tinta en la remera que arregla con el nuevo quitamanchas, la nueva figura del padre que se hace presente cocinando puré sintético, la escena donde la mayonesa Light une a la familia, el grupo de adolescentes deleitados por las papas fritas y unidos por litros de cerveza. Es muy raro que en esos avisos aparezca un maestro o maestra. La televisión e Internet están plagados de publicidades de empresas de autoeducación en múltiples rubros” (…) “En nuestro país, la situación, que hasta hace pocos años era vista solo por los especialistas y los gremios como un peligro futuro, se manifiesta desde que asumió el gobierno de Mauricio Macri sin reparos, como una compleja trama de inversiones privadas, normativas locales y nacionales, tratados internacionales, arreglos entre fundaciones privadas y establecimientos públicos, y situaciones de hecho de privatización que se presentan como experiencias pedagógicas” (…) “En los medios se ha instalado una maquinaria de reelaboración del discurso educativo que va destruyendo los soportes simbólicos de la educación moderna. Los intereses de Microsoft, Pearson, Banco Santander, Google, entre otras, actúan de manera directa en el país a través del Ministerio de Educación y Deportes. Desde el arco oficial no hay disimulo al respecto, porque consideran que es lo adecuado. Paralelamente, se suman cada vez más fundaciones y empresas destinadas a vender servicios, tales como GEM, Junior Achievement, Eidos o programas como Teach for America, Educar y Crecer, entre otras” (…) “Usan un modelo de “franquicia social” destinado a promover que diversos actores sociales se dediquen a la educación. Les facilita material didáctico, capacitación y asesoramiento” (…) “La acción siguiente es la convocatoria a voluntarios para que reemplacen a los maestros y profesores, condenados. No se trata de reacciones circunstanciales o un mal humor pasajero de algunos funcionarios. Por el contrario, los voluntarios sustituyendo a los docentes profesionales son sujetos centrales de la compra-venta de educación” (…) “Acordar que organizaciones con esa ideología penetren nuestras escuelas reemplazando a los docentes es lógico que aparezca como una solución para quienes ven la educación pública argentina pobladas de seres incultos y culturalmente atrasados” (…) “El domingo fueron reprimidos los docentes que trataron de armar una escuela frente al Congreso de la Nación. El gobierno no respeta las leyes que protegen el trabajo docente y las escuelas, no solo la pública sino todas las escuelas. Ese es el fondo de la cuestión: la desescolarización a manos de las corporaciones va muy a fondo, avanza hacia un cambio civilizatorio, sólo comparable con el que imaginó Aldous Huxley en su novela “Un mundo feliz”. Por eso es indispensable que la ciudadanía comprenda que no se está atacando tan solo los derechos de los docentes sino los suyos propios. Son los derechos de los familiares y de los propios niños y adolescentes los perjudicados cuando el gobierno se niega a sentarse en la paritaria, suspende la capacitación de los docentes, los reprime y se dedica a hacer negocios con la educación pública”. Dice González: “La represión no es una esencia de la política, por el contrario, podríamos decir que donde hay política-política con su carga de verdad-nunca hay violencia” (…) “¿Hasta dónde alcanzan las pseudo leyes que inventan para su público más desprevenido o silvestre, mostrando que la represión está amparada por reglamentos, leyes, memorándums, ritos, ceremonias? Ya el protocolo represivo-su mera mención-es una punta del pañuelo que asoma por el bolsillo superior del saco antidemocrático. El macrismo ya contenía la amenaza coactiva en el pliegue más interno de sus actuaciones. Amenazadores eran sus discursos de campaña, amenazadores son sus políticas económicas, sus viajes al exterior, sus charlas difusas y vacías para llamar a la paciencia o la esperanza. ¿Puede ser violento un llamado de esa índole? Lo es, pues sin que sea obligatorio que en una promesa haya violencia interna…, el macrismo es la fusión revelada de la promesa sostenida por un hilo recóndito de violencia. El macrismo se caracteriza por el carácter violento potencial que tienen todas sus acciones. En la Plaza del Congreso, ante los docentes sindicalizados, salió a luz. A cara tapada-cascos policiales, funcionarios invisibles-, esas órdenes sigilosas salían del cenáculo de Balcarce 50, clavando sus cincuenta caninos en la yugular de la sociedad. Del otro lado, caras descubiertas, símbolos de la conducción democrática del conflicto social” (…) “El macrismo hizo su juego permanente con una violencia latentemente implícita, que comienza en el timbre inocente y calculado y termina en el gas pimienta con dosis también recetadas, protocolizadas. Protocolo represivo, eso es, frase que contiene cierto hálito contradictorio. ¿Pues puede quedar bajo un reglamento específico la represión? “(…) “¡No presentaron el pedido de permiso! No es verdad, pero para ellos el único documento firmable es de la rendición del movimiento social. El protocolo no es garantía de cordura y prudencia. La humanidad y nuestro país tienen el recuerdo grave, testimonial, de que las máximas ferocidades, los soportes más duros de la represión siempre tuvieron protocolos, reglas, escrituras. Públicas o secretas. Por lo tanto, la represión a los docentes entraña un momento de peligro, como si un oscuro destino, señalado por la frase maldita-un plan económico restrictivo basado en la flexibilidad laboral y en un escarmiento salarial, “cierra con represión”-, fuese cumplido por el macrismo, con su máscara fatídica en el lugar de su cara angelical de timbreadores suburbanos” (…) “Hace meses que están pensando en las hipótesis represivas preparadas en programas televisivos, radiales, artículos de diarios. Escuchan a los augures que llaman a la mano dura, que total, si los pensamientos son duros, porque no lo van a ser en la calle, en los viaductos, en los pajonales. El diario La Nación, para dar un ejemplo fácil, muestra una forma efectiva en que reprime la policía alemana. Coreografía prusiana, la envidia del macrismo. Recorren la búsqueda del camino de las especies, desde la pimienta, al “me importa un comino de la democracia”. Todas materias de iniciación de las dictaduras. Cuidado. Es lo que ha sentido como dura lección el sindicalismo docente, que han dado una extraordinaria clase pública de democracia viva contra la reprimenda mecanizada. Cuando Macri llamó a resolver este cuadro deprimente en las elecciones de octubre, quería reafirmar su concepción de gobierno restrictivo, con la magia del voto electrónico en una mano y el gas lacrimógeno en la otra” (…) “Por cierto, las fuerzas populares frentistas se encontrarán en octubre con esta derecha gaseosa con hálitos tumefactos de castigo social. Pero no se retirarán de las luchas y movilizaciones, evitando ellas con sus movimientos sabios pero enérgicos, resistentes porque a la vez democráticos, la encerrona en la que quiere atenazarnos el gobierno. Represión en el silencio disciplinario o represión a la vista, nuevo guión de los escenarios macristas” (…) “Pero ellos no, no quieren pacífica a la pimienta, no quieren experimentar domesticar los gases, los expelen con el desagradable hedor de quienes no sabían siquiera cuál era el maloliente complemento de su política económica, social y educativa. Las imágenes que los muestran anónimos, con su rostro, ellos sí recubiertos de engañifas, son imágenes que despacifican, emponzoñan, extravían”.