PICADA DE NOTICIAS. (XLXV).

Hernán Andrés Kruse

La derrota de Daniel Scioli en el balotaje hizo creer a muchos que el kirchnerismo había pasado a ser algo del pasado, nada agradable por cierto. Cristina Kirchner, supusieron, terminaría en poco tiempo tras las rejas por las innumerables causas penales en su contra. Quince meses después la ex presidente está más vigente que nunca. A tal punto que tanto el peronismo como Cambiemos están pendientes de su decisión final respecto a las cruciales elecciones de octubre. ¿Qué decisión tomará Cristina? ¿Se presentará como candidata a senadora nacional por la provincia de Buenos Aires o se retirará de la política? Nadie, salvo la propia Cristina, sabe exactamente qué decisión tomará. Lo que todo el mundo sabe es que su presencia o ausencia en octubre determinará en buena medida el resultado del comicio. Si Cristina no se presenta es muy probable que el kirchnerismo haga una elección muy floja. Ella es la única dirigente de peso de la principal fuerza política de la oposición y la única también de ganarle al oficialismo. Todas las encuestas ubican a la ex presidente en una posición expectante y no sería de extrañar que, si continúa la debacle económica en la que estamos inmersos por obra y gracia de la política económica de Cambiemos, alcance la pole position en la provincia de Buenos Aires. Para Macri ello sería catastrófico porque quedaría al descubierto lo errónea que fue su estrategia de polarizar con la ex presidente para perjudicar a su enemigo íntimo, Sergio Massa. Que Cristina está más vigente que nunca y que continúa siendo una dirigente absolutamente incontrolable, lo demuestran la editorial publicada por La Nación el 14 de marzo titulado “Cristina Kirchner y su estrategia de victimización” y el artículo de Fernando Laborda publicado en la misma edición y que lleva por título “Cristina Kirchner y las elecciones: entre los fueros y la gloria”. Dice el mitrismo: “Según un viejo proverbio, un ladrón piensa que todos son de su misma condición. Alguien podría pensar que, acostumbrada como ha estado a urdir maniobras persecutorias contra quienes osaban contradecirla y objetar su gestión presidencial, Cristina Fernández de Kirchner está convencida de que es una “perseguida política”, como lo viene manifestando cada vez que debe presentarse ante los tribunales para enfrentar las múltiples demandas judiciales en su contra. Sin embargo, no es más que una pose o una simple estrategia para politizar casos judiciales ante los cuales no encuentra mayores argumentos jurídicos para demostrar su inocencia. La ex presidente, al denunciar una “persecución política y mediática sin precedente” en su contra, está actuando con un cinismo y una hipocresía evidentes. No es ella la más indicada para hablar de persecuciones cuando desde su gobierno se ocupó de perseguir y someter al escarnio público a empresarios que se animaron a objetar con respeto la política económica; a economistas y encuestadores que dieron a conocer estudios sobre la evolución de los precios o de los índices de pobreza que diferían de las alegres estadísticas del Indec oportunamente intervenido por Guillermo Moreno; a periodistas que denunciaron los actos de corrupción de la era kirchnerista o que simplemente expresaron sus disidencias con su gestión; a jueces que se resistieron a ver coartada su independencia por el poder político; a dirigentes políticos que por entonces representaban a la oposición, y hasta al propio Jorge Bergoglio antes de ser consagrado Papa” (…) “Cabe recordar que la ex presidente está acusada en esta causa (Los Sauces) de asociación ilícita, lavado de activos y negociaciones incompatibles con la función pública. A esto hay que sumar otros procesos judiciales promovidos en su contra por los presuntos delitos de defraudación contra la administración pública, enriquecimiento ilícito, incumplimiento de los deberes de funcionario público y hasta traición a la patria. Frente a acusaciones de tamaña gravedad, la ex mandataria parecería creer que su mejor defensa es ampararse en el supuesto progresismo de su gestión presidencial” (…) “Es, por cierto, una maniobra distractiva más de la ex presidente, ante las abrumadoras pruebas que la vinculan con la corrupción política. En lugar de apelar a esas jugarretas, debería explicarles a la Justicia y a la sociedad argentina, entre tantas cosas, por qué las empresas de las que participaba junto con su familia tenían tan fuertes vinculaciones con contratistas de obra pública del Estado” (…) “Si Cristina Kirchner pretende hacerle creer a la ciudadanía que está siendo perseguida política y mediáticamente por su compromiso con los más humildes, su primer deber sería exhibir manos limpias y un elemental respeto por la Justicia y por normas de ética en la función pública que nunca mostró. De lo contrario, cualquier alegato moral no puede significar más que un desesperado intento por lavar un oscuro prontuario”. Por su parte, Laborda expresa: “Uno de los interrogantes que aumenta la incertidumbre en este año electoral es el papel que jugará Cristina Kirchner en los próximos comicios. La mayoría de los dirigentes apuestan a que será candidata a un cargo electivo, pero hoy es absolutamente prematuro pronosticar si se postulará en la provincia de Buenos Aires, donde nació, o en Santa Cruz, donde tiene su residencia permanente” (…) “La primera disyuntiva que enfrenta Cristina Kirchner es si le conviene presentarse en estas elecciones. La mayoría de los analistas estima que debería participar de la competencia. Quedarse en casa implicaría el fin de su carrera política y la posibilidad de terminar presa. En cambio, si accediera a una banca de senadora o diputada, la Justicia requeriría de la aprobación del cuerpo legislativo en el que eventualmente se encontrara para poder detenerla. El actual régimen de inmunidades para legisladores establece que en el caso de que la Justicia disponga el arresto del funcionario, éste no se hará efectivo hasta tanto el legislador no sea separado de su cargo” (…) “Queda claro que, en el marco de su delicada situación judicial, en la que está sometida a diversas demandas por asociación ilícita, lavado de dinero y negociaciones incompatibles con la función pública, entre otras cuestiones, a Cristina Kirchner le convendría gozar de fueros parlamentarios. Su eventual detención resultaría mucho más dificultosa en el supuesto caso de que el kirchnerismo conservara o aumentara su caudal de bancas legislativas” (…) “Si está fuera de discusión que a Cristina Kirchner le convendría volver a ocupar una banca parlamentaria, el dilema es por cuál volver a optar. Las alternativas serían postularse para senadora o diputada nacional por la provincia de Buenos Aires, o bien para senadora o diputada por Santa Cruz. De todas esas alternativas, la más riesgosa es disputar una de las tres bancas de senadores bonaerenses, por cuanto si su fuerza política quedase tercera, detrás de Cambiemos y del Frente Renovador de Sergio Massa y Margarita Stolbizer, Cristina se quedaría con las manos vacías y en el peor de los mundos. En cualquiera de las otras opciones, en cambio, tendría prácticamente asegurado el acceso a una banca. Claro que si las encuestas la favorecen y se siente confiada, Cristina podría buscar una senaduría por Buenos Aires, con el sueño de recobrar su brillo-electoralmente hablando-y debilitar al gobierno de Macri. Sin embargo, puede no ser tan sencillo, ya que antes debería enfrentar en las primarias abiertas simultáneas y obligatorias de agosto a los sectores del peronismo bonaerense que no la quieren, empezando por Florencio Randazzo. Y nadie puede descartar que buena parte del electorado, incluyendo a quienes no están alineados con el peronismo, se proponga hundir a la ex presidente en esa elección” (…) “Así las cosas, lo más factible es que la ex mandataria argentina acosada por la Justicia se tome su tiempo y aguarde hasta último momento, quizás hasta fines de junio, poco antes de que venza el plazo para presentar listas en las PASO, para tomar una decisión. Una cuestión que seguramente desesperará a muchos dirigentes del peronismo y de otras fuerzas políticas para quienes su estrategia electoral está condicionada por los movimientos de Cristina”. En su edición del 13 de marzo Página/12 publicó un artículo de Jorge Alemán titulado “La pregunta por el comunismo”. Dice el autor: “La palabra comunismo ha vuelto a ingresar en la escena teórica de distintos pensadores, que podríamos designar como “radicales”. En todos ellos encontramos un rasgo similar que insiste de distintos modos: la cada vez más evidente incompatibilidad entre el Poder del Capital y la organización democrática de la sociedad. Por supuesto, no es demasiado difícil aceptar que el Capital siempre intenta presentarse bajo la forma de, como dirían los franceses, un “semblante” democrático” (…) “Desde esta lógica, lo que plantea Badiou, a veces Zizek y a veces los comunistas italianos, es separarse radicalmente de la forma Estado y destruir el semblante parlamentario, electoral y del Estado de Derecho que encubre al Capitalismo en su poder imperial. Por esta pendiente, una política “anticapitalista” exigiría destruir lo que Badiou denomina el “capital-parlamentarismo”, verdadera coartada del Capital y auténtico obstáculo para cualquier lógica política con vocación emancipatoria. Algunos marxistas, cuando apelan a la lucha de clases, pretenden dar a entender que con esto se nombra la posición más “radical”, la “más a la izquierda”. Sin embargo, ¿no merece el término en cuestión ser vuelto a indagar?, ¿no sería conveniente volverlo a indagar desde la perspectiva de nuestra contemporaneidad” (…) “este interrogante demanda una aclaración de entrada: nuestro punto de partida es que primero está siempre el antagonismo, de un modo estructural y constitutivo y luego lo social, que se organiza alrededor del mismo. No existe una sociedad que primero haya sido armónica, neutral o con algún conflicto que otro o alguna anomalía a resolver” (…) “En el capitalismo, uno de los antagonismos más importantes es el formulado por Marx, el que se gesta entre el capital y la renta de trabajo. Sin duda, la plusvalía sigue siendo el aspecto fundamental del Capitalismo, pero su apropiación ya no sólo se circunscribe a la forma Capital-Trabajo. Existen millones de seres humanos que no trabajarán nunca, desempleados estructurales, trabajadores en negro, nuevos esclavos, trabajadores nómadas, clandestinos, etc. En todos los casos, es un hecho que la apropiación de plusvalía, por distintas vías, se realiza como tal. ¿Se puede unificar todo este campo bajo el concepto de lucha de clases?” (…) “¿Puede un verdadero materialista seguir pensando de este modo? Sólo se explica si se quiere a toda costa, se le reconozca o no, mantener el espejismo moderno del progreso en la historia. Para ello, es necesario dotar a la llamada lucha de clases de un poder que nunca se confirma, salvo cuando un antagonismo sea habitado por la “parte que no tiene parte” en la vida institucional o social y logre alcanzar la forma de una organización colectiva” (…) “dar por constituida de entrada a la lucha de clases y otorgarle una dinámica inmanente y sin mediación política alguna, que va a ser capaz de desconfigurar al Capitalismo en su funcionamiento hiperconectado y homogéneo, es un error teórico y político. Por esto, es muy importante, para cualquier intento de renovación del marxismo o del materialismo emancipador, establecer que no existe una relación “necesaria” entre la explotación (incluyendo los diferentes modos de extracción de plusvalía) y la emergencia de un sujeto histórico, que dirija la salida del capitalismo” (…) “La lucha de clases en su versión esencialista ha contribuido a consolidar ese fantasma de la complementariedad y reciprocidad que asegura que entre los explotadores y los explotados existe una relación “dialéctica” que en algún momento quedará superada” (…) “Solo construyendo un suplemento político que desconecte las relaciones distribuidas por el mercado, puede surgir el deseo de no seguir siendo explotado y darle una inscripción simbólica a ese Deseo. En suma, no basta con ser explotado, hay que poder desear dejar de serlo y esto no viene garantizado por ningún automatismo histórico. Ese deseo no surge de ninguna dinámica interna al capitalismo, ni de ninguna relación dialéctica de la lucha de clases. Surge del sujeto, porque él mismo, desde su primera inscripción simbólica, está constituido de un modo antagónico. Ese sujeto que surge siempre fracturado y en falta, porque lo constituye un lenguaje que, sin embargo, nunca lo nombra del todo. Es en este “uno por uno” del sujeto irreductible a cualquier determinación que lo pretenda agotar en una definición excluyente, donde puede surgir la voluntad colectiva de querer otra cosa que lo que el poder del Capital propone para su vida” (…) “para establecer las condiciones de ese comunismo, que como indican correctamente estos pensadores, no advendría como resultado de ninguna ley histórica, ¿qué tipo de prácticas políticas deberían surgir y en qué estilo de confrontación deberían plantearse las mismas? ¿Cómo se destruiría el falso semblante del “capital-parlamentarismo”? ¿Qué tipo de guerra habría que asumir y qué tipo de violencia sería necesario afrontar para la supuesta ocupación de los lugares de lo “Común” por fuera del Estado? Badiou, uno de los defensores más lúcidos de la llamada “hipótesis comunista”, lo dice con todas las palabras que corresponden a esta idea: se trata de destruir al Estado para, por fin, acceder a lo real del Capital. Sin duda, en este esquema de pensamiento, aunque se haya renunciado al sentido finalístico de la historia, aún permanece la idea de la ruptura absoluta del lenguaje de la Revolución. Por último, quienes estarían de nuevo dispuestos al sacrificio heroico para lograr lo que Pasolini llamó en su día una “religión verídica” ¿qué precio tendrían que pagar por hacer renacer de las cenizas de la Historia la experiencia comunista? Si no se habla de esto y se condena cualquier experiencia que se introduzca en el barro “populista” del estado, como insuficiente, que además, por razones estructurales siempre lo es la formulación de la hipótesis comunista, se mantiene aún en el campo de la especulación filosófica. Pero admitamos las buenas intenciones, aún insistentes en estos pensadores, sobre la condición humana, en una época donde su espectro apocalíptico planea con más fuerza que nunca”. Cuatro de cada diez funcionarios jerárquicos del macrismo ocuparon previamente un puesto gerencial en el ámbito privado, con lo cual aumentan geométricamente las posibilidades de que se produzcan conflictos de intereses. Según el Observatorio de las Elites Argentinas (Instituto de Altos Estudios Sociales de la Universidad Nacional de San Martín), 114 ejecutivos de las compañías y estudios de abogados más importantes del país detentan uno de los 367 cargos (de ministro, secretario y subsecretario) que constituyen la nueva estructura del Estado. Si bien en las anteriores administraciones de la restauración de la democracia hubo empresarios que formaron parte de gabinetes nacionales, el gobierno de Macri asombra por la cantidad y calidad de los miembros del mundo corporativo que colaboran con el presidente. Para las coordinadoras de la investigación Ana Castellani y Paula Canelo, es muy importante tener en consideración lo siguiente: a) “el sesgo antiestatal, antipolítico y promercado que impregna la ideología de los CEO y gerentes”; b) “las lealtades que traen al seno del Estado y del gobierno quienes desarrollaron sus trayectorias en el sector privado, aumentando la probabilidad de conflictos de intereses y la permeabilidad a las presiones de los actores económicos”; c) “las dificultades para cohesionar un cuerpo de funcionarios caracterizado por compromisos políticos débiles”, y d) “la extrapolación de criterios organizacionales propios del managment a la administración pública”. Desde que Mauricio Macri asumió el 10 de diciembre de 2015, los conflictos de intereses constituyen su nota distintiva. En este sentido, el caso del ministro de Energía constituye el emblema del macrismo. Aranguren tiene como misión principal la definición del precio de los combustibles y otras variables muy importantes para la actividad donde, oh casualidad, posee intereses económicos ya que durante mucho tiempo fue presidente de Shell. Para evitarle a Macri mayores dolores de cabeza decidió el año pasado vender sus acciones. Mientras tanto, el diputado K Rodolfo Tailhade solicitó a la Justicia que proceda a investigar a Mario Quintana (vicejefe de Gabinete) por supuestas irregularidades en el proceso de asignación de rutas a la firma Flybondi. Su fundador, Richard Guy Gluzman, aparece junto a Quintana en varias sociedades (fuente: “Penetración corporativa”, Página/12, 14/3/017). El Centro de Estudios de la Ciudad de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA (CEC) acaba de dar a conocer un informe cuyos resultados revelaron que durante los gobiernos kirchneristas (2003-2015) un 47 por ciento de la población dejó de ser pobre, mientras que un 72,7 por ciento dejó de ser indigente. Esta tendencia se revirtió, lamentablemente, a partir del ascenso al poder de Cambiemos. El informe propone efectuar una comparación de porcentajes de pobres e indigentes medidos con diferentes indicadores. Se lee en el texto: “Concretamente, el 26,9 por ciento de personas pobres informadas por el Indec para el segundo semestre de 2006 no es en modo alguno comparable con el 32,1 por ciento de personas pobres informadas por el organismo para el segundo trimestre de 2016”. Por otro lado, el informe procura lograr un elemento que haga factible analizar la progresión de la pobreza a lo largo del tiempo. “Todos los indicadores presentados por el Indec han sido “llevados hacia atrás” lo que permite ahora efectuar comparaciones y, de esa forma, lograr apreciar “la película” y no la “foto”, es decir, analizar el “de dónde venimos” antes que el “dónde estamos”. El trabajo sostiene que “los resultados muestran importantes reducciones de la pobreza y, muy especialmente, la indigencia, tanto en hogares como en personas para el período 2003-2015”. En el segundo cuatrimestre de 2003 (comienzo de la presidencia de Néstor Kirchner) el 49,8 por ciento de los hogares y el 59,4 por ciento de las personas formaban parte del mundo de la pobreza. Durante la segunda presidencia de Cristina Kirchner esos porcentajes se redujeron a 23,3 por ciento y 31,5 por ciento, respectivamente. Según el informe, “luego de un aumento en 2004, se observa una caída sistemática de la pobreza (tanto en hogares como en personas) hasta 2013”. “En 2014, la pobreza vuelve a incrementarse para volver a reducirse en 2015 aunque no lo suficiente como para recuperar los niveles de 2013, el punto más bajo del período considerado”. Respeto a la indigencia, señala que “se redujo, entre 2003 y 2015, un 72,3 por ciento en hogares y un 72,7 por ciento en personas”. Tal reducción, agrega, es “sistemática hasta 2010” y luego vuelve a disminuir hasta 2014. Desde que llegó Macri a la Rosada, “se ha incrementado nuevamente la indigencia y la pobreza en personas” (con 32,3 por ciento y 6,3 por ciento respectivamente para cada categoría). El CEC destaca que “la erradicación de la pobreza debe ser sino el principal al menos uno de los objetivos centrales de la política económica” y que para alcanzar ese objetivo es “preciso transcender la discusión acerca de cuántos pobres hay para pasar a discutir políticas para solucionar el problema” (fuente: “Para mirar la película y no sólo la foto”, Página/12, 14/3/017).

La timba financiera sigue vivita y coleando. Durante los meses de enero y febrero de este año la demanda de dólares para atesorarlos y para hacer turismo consumió nada y nada menos que la mitad de los fondos obtenidos por el Gobierno gracias a la colocación de títulos en moneda extranjera y la solicitud de préstamos a los bancos internacionales. Mientras el Gobierno, por intermedio del Central y el ministerio de Finanzas, tomó deuda por 18 mil millones de dólares, la dolarización de carteras y la compra de divisas para viajar alcanzó los 9 mil millones de dólares. Si se computan la deuda de las empresas y las provincias, la fuga de capitales representa 3 de cada 10 dólares que arribaron al país en lo que va del 2017. Los funcionarios del Banco Central poseen una visión diferente. Para ellos tanto el endeudamiento externo como el ingreso de capitales sirven no solo para financiar la fuga sino también para acumular reservas y calmar al dólar. De esa manera el gobierno cree que logrará disciplinar la espiral inflacionaria con apreciación del tipo de cambio. La realidad pone en evidencia otra cosa: esa estrategia no hace más que incrementar el volumen de la deuda externa, exponer la economía a las fluctuaciones del mercado financiero y agudizar los problemas comerciales. Los datos (Balance Cambiario) que publicó el Banco Central el martes 14 demostraron que la formación bruta de activos externos (demanda de billetes para atesoramiento y demanda de divisas para hacer transferencias al exterior) llegó en febrero a los 3089 millones de dólares. En enero ese número fue 3428 (millones de dólares) mientras que en diciembre fue 4854 (millones de dólares). Mientras tanto, quienes viajaron al exterior gastaron 1049 millones de dólares (959 para gastos y 90 para pasajes). Las multinacionales giraron al exterior en febrero 125 millones de dólares, lo que implica que durante el primer bimestre las multinacionales fugaron al exterior 182 millones de dólares. La inversión apenas alcanzó los 345 millones de dólares. Mercedes Marcó del Pont, directora de la Fundación para el Desarrollo (FIDE), dice que “es preocupante que luego de más de un año desde la asunción del Gobierno y con un Banco Central que ha desregulado por completo el mercado cambiario y la cuenta de capital, los argentinos siguen apostando al dólar y la apuesta es cada vez más grande”. El último informe elaborado por la FIDE sostiene que “el abundante ingreso de dólares financieros provenientes de la colocación de deuda nacional y provincial está permitiendo compensar con creces esta demanda, acumular reservas y planchar el tipo de cambio. Con igual signo se ha sumado el blanqueo de capitales lanzado por el Gobierno durante el año pasado. Sin embargo, esta dinámica no es sostenible en el tiempo, en la medida que se acentúa el desequilibrio de la cuenta corriente y el creciente endeudamiento engrosa los compromisos por pago de intereses en moneda dura”. Por su parte, el economista Aldo Pignanelli sostiene que “la salida de capitales financiada por la deuda externa es un problema endémico de la economía argentina. La dinámica actual no es sustentable a menos que ingresen dólares genuinos, comerciales o inversiones extranjeras. En esquemas de atraso cambiario como pasó con Martínez de Hoz y al final de la convertibilidad te endeudás hasta que no te prestan más” (fuente: Tomás Lukín, “Había algo que crecía, la fuga de capitales”, Página/12, 15/3/017). El conflicto docente amenaza con prolongarse y agravarse. Hoy (miércoles 15) comenzó un nuevo paro nacional de 48 horas en reclamo de la apertura de la paritaria nacional. Durante dos días no habrá actividades escolares pero sí varias formas de protesta para poner en evidencia la existencia de un conflicto salarial que ya lleva diez días. En dos semanas hubo dos paros de alcance nacional y en la provincia de Buenos Aires, epicentro del conflicto, los alumnos que concurren a la escuela pública hace una semana que no lo hacen. Mientras tanto el presidente de la nación está dispuesto a redoblar la apuesta, pareciéndose cada vez más a su antecesora, Cristina Kirchner. En efecto, en un encuentro que mantuvo con la gobernadora Vidal en la previa a esta nueva medida de fuerza del gremialismo docente, le ordenó no aflojar. En efecto, Macri mantuvo una reunión el lunes pasado en la Casa Rosada con Rodríguez Larreta, Vidal y gran parte de su gabinete. Según narró Ámbito Financiero el presidente les aseguró que no piensa aflojar y que el salario de los docentes se debe definir “por cada provincia, por más que anuncien más días de paro”. La eliminación de la paritaria nacional no es más que una parte de un vasto plan de ajuste de los sueldos del estado que tiene en mente el presidente de la nación. En efecto, forman parte de este plan el techo fijado a las paritarias docentes provinciales (del 18 al 20 por ciento), el recorte de los recursos destinados a las provincias y las sanciones dispuestas a aquellos que adhieran a las medidas gremiales (dictado de conciliaciones obligatorias y el inicio de sumarios a los maestros). Por si ello no resultara suficiente, el Gobierno ha decidido negar literalmente el conflicto docente. En las últimas horas el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, afirmó que en por lo menos doce provincias se llegó a un acuerdo. Esta afirmación fue inmediatamente desmentida por la dirigencia gremial. Sólo en cuatro provincias no hay conflicto: San Luis, Mendoza, Santiago del Estero y Misiones. En las dos primeras provincias las paritarias fueron cerradas a decretazo limpio. Rodríguez Saá otorgó un aumento del 38 por ciento mientras que en
Mendoza la paritaria cerró al 17 por ciento. En Santiago del Estero la propuesta oficial del 20 por ciento está cerca de ser aceptada por los docentes y en la provincia norteña las partes acordaron un aumento del 13 por ciento que en principio sería semanal. El paro nacional de esta semana fue convocado por Ctera, UDA, AMET y CEA. Al no existir una paritaria nacional las provincias se encuentran en serias dificultades para negociar con los gremios docentes. El sindicato más poderoso, Ctera, llamó a un paro y una jornada de protesta que abarque a todo el país, lo que significa que la huelga se extenderá por casi todas las provincias. Por su parte, el gremio que nuclea a los docentes privados, Sadop, decidió no convocar al paro nacional pero dio el visto bueno a que los gremios de base paren en sus distritos. Se está en presencia de un conflicto de largo alcance. La semana próxima continuarán las medidas de fuerza. Habrá un paro nacional de 48 horas y una marcha federal que culminará en la Plaza de Mayo. Sonia Alesso, titular de Ctera, manifestó a Página/12 que “el Gobierno tomó una decisión política. Quiere usar al conflicto con los maestros como disciplinador del movimiento obrero”. “Para Cambiemos, el sindicalismo docente es un enemigo a eliminar”. “Un documento del Banco Mundial de 2015 advierte que las reformas educativas neoliberales no funcionaron en América Latina por la resistencia de los sindicatos docentes. Entonces, se pregunta el documento, ¿qué hay que hacer?”. La conclusión de Alesso es elocuente: Macri quiere “destruir el sindicalismo docente” (fuente: “Laura Vales, “Paro nacional de los docentes (episodio dos)”, Página/12, 15/3/017). En su edición del 15 de marzo La Nación publicó un polémico editorial titulado “Hechos, no palabras” en el que alude una vez más a los trágicos años de la década del setenta. Dice el mitrismo: “Cuando todavía era candidato a la presidencia de la Nación, Mauricio Macri aseguró que, de acceder al gobierno, con él se acabaría “el curro de los derechos humanos” (…) “Sin embargo, transcurridos 15 meses de gobierno, aquella promesa sigue incumplida. Como resultado de la mal llamada “década ganada”, el Poder Judicial se vio jaqueado por el ideologizado abrazo de conceptos como “Justicia y militancia”, una yunta tan antagónica como peligrosa que derivó en que ex miembros de la guerrilla revolucionaria integraran tribunales que debían juzgar a militares” (…) “El bienvenido debate abierto recientemente sobre aquella sangrienta década trae nuevamente a la luz la guerra revolucionaria iniciada por organizaciones armadas subversivas que pugnaban por instalar un régimen marxista capaz de convertirnos en algo parecido a la Venezuela actual, con una infiltración de militares cubanos en sus fuerzas armadas, en gran medida responsables de sostener el corrupto régimen de Maduro. La brutal represión con que los gobiernos militares repelieron localmente el terrorismo merece asimismo una mirada ecuánime y sin amputaciones ni ánimo vengativo, dirigida a encontrar la verdad y a castigar por igual a unos y otros por todo aquello que se hizo al margen de la ley desde ambos bandos. Esta nueva instancia clarificadora constituye toda una oportunidad para que el presidente Macri cumpla su promesa y asuma protagonismo en la búsqueda de la verdad y la pacificación, dando vuelta otra página crucial del mendaz relato construido por el anterior régimen, habitado sólo por sangrientos militares e inocentes guerrilleros, una dicotomía que propuso justicia para unos e impunidad y beneficios para otros. Bajo el falaz manto protector de la defensa de los derechos humanos, se cometieron millonarias estafas contra el Estado nacional. Inmersos en el barro de la corrupción y lejos del juvenil idealismo combativo, la malversación de fondos públicos fue el escandaloso camino elegido por muchos; entre ellos, la Fundación Madres de Plaza de Mayo, con Sueños Compartidos, y la Organización Tupac Amaru, liderada por Milagro Sala, investigadas por millonarias defraudaciones ligadas a la construcción de viviendas sociales” (…) “A partir de la semana próxima, respetando el principio constitucional que obliga a publicitar los actos de gobierno y a transparentar la utilización de los fondos públicos, se podrá acceder a información sobre indemnizaciones a ex presos políticos, ex exiliados y familiares de desaparecidos. Cabe recordar que el grueso de las indemnizaciones se asignó con anterioridad a 2004, por lo que no se revelarán los nombres de muchos de los que cobraron abultadas sumas” (…) “El desafío es retomar las promesas de campaña para que en la Argentina no haya más víctimas sin reconocimiento ni consuelo y victimarios sin castigo, como resultado de una ley que lejos está de ser pareja para todos, de la reiterada violación de los principios republicanos que nos rigen y de una dialéctica pseudoprogresista que ha venido alimentando el odio, los enfrentamientos y el afán de venganza anclándonos al pasado en lugar de apostar a la pacificación”. En la misma edición La Nación publicó un artículo de Juan J. Llach titulado “La globalización no tiene la culpa”, en el que hace una interesante defensa crítica del orden económico mundial surgido luego de la implosión de la Unión Soviética en 1991. Dice el autor: “Antes de que fueran saneadas algunas secuelas de la crisis de 2008 han aparecido nuevas amenazas para la economía global. Como entonces, el malestar tiene su epicentro en los Estados Unidos y en Europa, y también repercute en América Latina. Surge de la sociedad y de la política, pero expresa descontentos con las economías nacionales y con la globalización, en especial con los inmigrantes y con las importaciones que amenazan la producción local” (…) “La globalización está en el banquillo y, con más pasiones que razones, se discuten sus resultados. Se sigue repitiendo, erróneamente, que crece la brecha entre países ricos y pobres. El nivel de vida de los países más avanzados era en 1990 casi ocho veces el de los emergentes y hoy es menos de tres veces. Los otrora países “en desarrollo” generan ya casi el 60 por ciento del producto mundial anual” (…) “Las personas disconformes con esta etapa global en Europa y en Estados Unidos ven una realidad amenazante. Asiáticos y africanos perciben, en cambio, mejoras. Pese a que en sus continentes vive el 95 por ciento de los 705 millones de personas en extrema pobreza, hace un cuarto de siglo eran 1850 millones los afectados por este flagelo” (…) “En forma paralela, ha habido allí aumentos muy significativos en la esperanza de vida o en la escolarización y fuertes caídas de la mortalidad infantil. El rápido crecimiento de muchos países pobres desde 1990, en especial China, hizo decaer la desigualdad de la distribución del ingreso mundial, y la cantidad de personas de clase media se ha duplicado de 1500 a 3000 millones en este siglo. Al mismo tiempo, la desigualdad aumentó en muchos países, y en casi todos los desarrollados, con el agravante de una enorme concentración del ingreso en el 1 por ciento más rico-que se apropia del 15 por ciento o más del ingreso nacional-y aun en el 0,1 por ciento más rico” (…) “Extendiendo la mirada a otras cuestiones se evidencian muchas y gruesas falencias de la reciente globalización. La dramática crisis de 2008 fue impulsada por excesos financieros depredadores-aún no subsanados del todo-y por una insuficiente coordinación global-por ejemplo, de los desequilibrios en los balances de pagos-que sigue en pie. Son crecientes las evidencias del deterioro del medio ambiente, del aumento del comercio de armas y del narcotráfico. Pero no sólo es utópico pensar que las reacciones nacional-populistas de hoy corregirán estas falencias. Si ellas cumplen sus promesas, la economía y la sociedad globales, y especialmente las más pobres del mundo, estarán a la larga peor que si se mejora el camino actual. América Latina es el subcontinente con menor crecimiento en el siglo XXI, con grandes diferencias entre países, algunos con logros no definitivos en reducir la pobreza y la desigualdad. Se yerra fiero al atribuir sus trayectorias al “neoliberalismo” o al “progresismo”. Porque la principal línea que divide a los de buen y mal desempeño es la que separa la racionalidad del populismo económico que rifa el futuro maximizando el consumo y castigando la inversión. Desde la crisis de 2008 el nivel de vida de Perú aumentó 40 por ciento, el de Venezuela cayó 20 por ciento y el de la Argentina aumentó apenas 2 por ciento ¡en nueve años!” (…) “Pese a tamañas verdades, los críticos de la globalización han sido muy indulgentes con los daños inferidos por el populismo en América Latina” (…) “En el trasfondo de estos nuevos malestares y de las discusiones que generan se yerguen pesados condicionantes demográficos, económicos y sociales que difícilmente puedan ser revertidos por los neonacionalismos populistas. En un trasfondo aún más profundo, hay signos de un cambio de civilizaciones. Europa, por ejemplo, persigue una trinidad imposible: muy pocos hijos, pocos inmigrantes y excelentes sistemas de seguridad social. Si Trump concreta sus amenazas, los Estados Unidos pueden acercarse a una utopía parecida” (…) “Los bienvenidos frenos institucionales y de la realidad que, previsiblemente, encuentra el presidente Trump invitan a la prudencia en los pronósticos. No es desatinado pensar en una moderación del ritmo del comercio y las inversiones internacionales, pero sin un freno de mayor envergadura. A esto apuestan hoy los mercados globales” (…) “Los riesgos graves para el devenir del mundo no parecen estar tanto en la economía o en la sociedad, sino en una mayor propensión a los conflictos armados. Mientras tanto, urge aumentar las inversiones en materia gris que ayude a encontrar caminos para lograr una globalización mucho más justa que la de hoy”.

La gobernadora de la provincia de Buenos Aires finalmente se mostró tal como lo que es: una mujer inflexible. Acosada por el paro docente consideró que había llegado el momento de jugar duro. Mientras amenazaba a los sindicatos con multas multimillonarias dio una conferencia de prensa en la que anunció su intención de pagarles a los docentes que no se plieguen a la huelga un plus que oscilará entre los 1500 y 3750 pesos. En un hecho sin precedentes la gobernadora Vidal decidió premiar a los docentes rompehuelgas, a los carneros. Tampoco se privó de cuestionar a los dirigentes sindicales, a quienes les exigió que reconozcan públicamente su fue kirchnerista. Con el fastidio a flor de piel, Vidal le pidió a los docentes que terminen con las medidas de fuerza y retornen a las aulas. “No hay vocación de diálogo en algunos dirigentes gremiales, sino que hay vocación de conflicto. Hace semanas que dejaron de dialogar y de hablar de salario docente”, afirmó. “No soy candidata ni trabajo por futuras candidaturas. No me importa si pierdo una elección por esta discusión. No me importa mi futuro cargo público”, aseguró. Visiblemente molesta con los dirigentes sindicales les exigió que “digan de qué partido son, a qué elección gremial o política quieren presentarse y cuáles son sus intereses y demos un debate abierto”. “Sean sinceros y digan si son kirchneristas”, sentenció, justo cuando policías bonaerenses se presentaban en varias escuelas exigiendo ver la lista de los presentes. Respecto a la decisión de Vidal de premiar a los carneros, Roberto Baradel (el “malo” de la película) consideró que “no tenía necesidad la gobernadora de humillar tanto a los docentes que fueron a trabajar”. “Nos están llamando al sindicato docentes que fueron a trabajar por necesidad: nos preguntan cómo hacen para devolver esa plata cuando les llegue”. Mientras tanto, la jueza María Ventura le ordenó a la gobernadora que “se abstenga de llevar adelante todo acto que altere, restrinja, limite o afecte la libertad de los trabajadores y de sus entidades gremiales en las negociaciones colectivas”. Además, le indicó al ministerio de Trabajo bonaerense que “tome todas las medidas necesarias para garantizar que las negociaciones colectivas sean llevadas adelante en un marco de buena fe, igualdad y libertad entre las partes” (fuente: Werner Pertot, “Plata para los rompehuelgsas, pero no para los salarios”, Página/12, 16/3/017). Mientras tanto, el nuevo paro nacional de 48 horas convocado por federaciones y uniones de gremios docentes comenzó ayer (miércoles 16) con un alto acatamiento (90 por ciento). La protesta incluyó clases públicas, actos y movilizaciones que tuvieron un gran apoyo social. Marcos Peña, el hierático Jefe de Gabinete, consideró que “no hay razón para nacionalizar un conflicto docente” que se debe exclusivamente a razones “políticas, gremiales o electorales”. Sonia Alesso, secretaria de Ctera, advirtió que el Gobierno “va camino a eliminar la paritaria nacional docente” que permite que “los fondos se distribuyan de forma federal a todas las provincias sin importar el partido político” que esté en la Rosada, y lamentó que Macri haya generalizado “el conflicto en todo el país”. Gracias a la huelga nacional se unifica la lucha de los maestros de cada provincia para lograr que mejoren sus salarios. En la CABA los maestros exigen un 35 por ciento de incremento, mientras que el lord mayor porteño, Horacio Rodríguez Larreta, ofrece un aumento del18 por ciento en dos cuotas. Eduardo López, secretario de UTE-Ctera, dijo a modo de anticipo: “vamos a defender la educación, la ciencia y la tecnología, por eso vamos a estar el 21, el 24 y el 30 en Plaza de Mayo”. Y agregó: “vamos a reclamar por una sociedad igualitaria donde la educación sea el motor del desarrollo y de la igualdad de oportunidades”. Mientras tanto, el jefe de Gabinete aseguró que existe “un nivel de entendimiento y coordinación entre los gobernadores respecto a garantizar que el aumento va a ser igual a la inflación”. Alesso retrucó afirmando que “el que hace política con el conflicto docente es el gobierno y de una manera grosera”. Atribuir semejantes fines a los gremios “es faltarle el respeto a la inteligencia de los maestros”, exclamó. El Ejecutivo, evaluó, “ha tomado una decisión de confrontar con los docentes porque cree que va a ganar”. “La solución del conflicto es fácil, lo que no veo es voluntad de diálogo por parte del Gobierno”, acusó. “Hay plata para pagarle a los grandes inversores, a los grandes sectores del agro, hay plata para pagar a los bonos, hay plata para distintos sectores que son de poder concentrado en la Argentina, pero no se cumple con una ley del Congreso (la paritaria nacional)”, exclamó (fuente: “De paro en todo el país”, Página/12, 16/3/017). En su edición del 16 de marzo La Nación publicó una entrevista a María Eugenia Vidal. Frente a la periodista María José Lucesole expresó lo siguiente: “Los que marchan son parte de un frente gremial. No son todos…Me parece que en esta discusión honesta que nos tenemos que dar está también la representatividad real. Sin duda creo que hay un sector minoritario de la política que cree que tomar calles es una manera de desestabilizar al Gobierno. Yo creo que la inmensa mayoría de los argentinos son democráticos. Creen en este gobierno, creen que debe terminar su mandato y no creen que esta sea la manera de afectar o dañar a un gobierno. De la misma manera que con un paro salvaje los afectados son los chicos. Tenemos que vincularnos de otra forma. Como sociedad, si no cambiamos como pensamos y seguimos pensando que la prepotencia e imponer nuestro derecho sobre los demás es el camino y no el diálogo” (…) “Me parece que en un conflicto que ya lleva siete días de paro y tiene tres días más anunciados, en sucesivas reuniones donde además el primer paro se declaró diez días antes de que empezaran las clases, es evidente que hay en algunos intencionalidad política. No sigo en todos, pero me parece que hay que poner las cartas sobre la mesa, como lo hice yo. Le dije a toda la sociedad de la provincia que no me importa perder esta elección por una discusión. No voy a especular. No estoy pensando en mi futuro cargo. Para dar esta pelea, como la de la policía o la del Servicio Penitenciario, es para lo que la gente me votó” (…) “La educación pública en la provincia se privatizó de hecho. Cada vez más familias de las que menos tienen hacen un enorme esfuerzo por llevar a sus hijos a una escuela vecinal, parroquial, para evitar que pierdan días de clases. Lo peor no es eso, lo peor es que no damos una discusión más profunda, que no es sólo que los chicos no estén en el aula o cuánto van a ganar los docentes, sino que cuando estén en el aula aprendan lo que tienen que aprender. Los resultados de las evaluaciones que ha hecho el gobierno nacional son malos. No estamos preparando a los chicos para la vida” (…) “Yo soy la gobernadora que lo dice públicamente, pero hubo casi 20 gobernadores que estaban en desacuerdo con la paritaria nacional. Sería bueno que lo digan públicamente. Hay muchos gobernadores que no están de acuerdo con que la Nación fije los sueldos que ellos tienen que pagar, no solo la provincia o la ciudad de Buenos Aires” (…) “Yo no especulo. No especulé cuando pedí las declaraciones juradas de los policías, cuando me peleé con el juego, cuando hice la primera reforma del Servicio Penitenciario” (…) “Creo que la educación pública no da para más” (…) “Me siento absolutamente apoyada por el Presidente y por el jefe de Gobierno. No me siento sola en esta pelea por la gente: cada vez que estoy en contacto con la gente recibo su sostén” (…) “No me gustan las decisiones unilaterales. Voy a seguir apostando al diálogo” (…) “Yo creo que hay mucha gente en la Argentina que cree que cuanto peor, mejor” (…) “Esa es la Argentina que queremos dejar atrás. Independientemente de si votaron o no a Cambiemos, la mayoría quiere vivir en una provincia democrática, sin prepotencia. Ese debate se va a dar este año: cuál es la provincia que queremos, si queremos ir para adelante o para atrás. Hay una parte de la provincia representada por el kirchnerismo que quiere volver atrás. Que va a hacer lo imposible por instalar que estamos peor. El kirchnerismo tiene mucho que perder en términos judiciales y eso no es consecuencia de este gobierno. Eso es consecuencia de su propio gobierno y tienen que rendir cuentas por eso. Buscan en tomar la calle, en la desestabilización, en la generación del conflicto que es una manera de eludir la Justicia. Y creo que eso se está viendo cada vez más claro. No vamos a responder de la misma manera. No vamos a especular”. En la misma edición La Nación publicó un artículo de Carlos Pagni titulado “Ganadores y perdedores del nuevo sistema”. Dice el autor: “(…) Durante el asado que ofreció a sus legisladores hace dos semanas, Macri fue más explícito que de costumbre: “En la economía que viene va a haber ganadores y perdedores. Por sector y por región. Unos están arrancando ahora. Otros, más adelante. Pero algunos no van a tener continuidad en el nuevo sistema productivo”. Sería un error, en este contexto, subsumir los enfrentamientos de estos días en la confrontación con el kirchnerismo. Son más interesantes. Ya no alimentan la polémica de Macri con el pasado inmediato. Está aflorando el estrés del presente y el futuro. Intereses que se sienten hostilizados, y cuyas raíces se hunden en un tiempo muy anterior al de los Kirchner” (…) “Con independencia de este marco general, la estrategia oficialista consiste en remover con medidas concretas los factores que estimulan cada reclamo. Es lo que intentó ayer María Eugenia Vidal adelantando 1500 $, más un premio por presentismo a los que no pararon. Vidal, imitando un método de Daniel Scioli, admitió la legitimidad del reclamo. Pero se propuso diferenciar a los gremialistas de sus bases. Ella cree que, a fin de mes, cuando a los maestros se les descuenten las inasistencias, se ampliará esa grieta. Y se entusiasma con un dato: la huelga nunca superó el 70 por ciento de adhesión y hoy ronda el 50 por ciento. Son niveles más bajos que los que padecía Scioli. El oficialismo tiene un límite: la opinión pública avala la demanda de los maestros. Aunque repudie las huelgas. Es un criterio clave en la discusión interna del Gobierno. Macri pretendió instalar una mesa nacional en el Ministerio de Educación para que los sindicatos debatan con el Estado todos los aspectos de su actividad, menos los salarios. Hasta imaginó televisar las deliberaciones. Algunas informaciones le darían la razón. Según un estudio del experto Alejandro Monduchowicz, la ineficiencia del sistema, que incluye el ausentismo, cuesta 50.000 $ millones por año” (…) “Macri cree que la polémica sobre estas deformaciones, en una paritaria nacional que excluyera a los salarios, permitiría un gran lanzamiento electoral. Debió resignarse cuando Vidal y Esteban Bullrich le hicieron notar que “los gremios se levantarían de la reunión gritando que lo esencial está sin resolver, y la gente les daría la razón”. Anteayer, Vidal desnudó otra fisura. Le dijo a Frigerio: “Te agradezco el apoyo. Porque Durán Barba aconsejaba retroceder y abrir la paritaria nacional”. La inconveniencia de nacionalizar la negociación endurece la relación con Baradel. El líder del Suteba sueña con enfrentar a Macri en nombre de los empleados estatales, amenazados por la política fiscal, como jefe de una CTA unificada. Antes debería alcanzar la conducción de la Ctera. Pero este sello sólo tiene razón de ser si se convoca a una paritaria federal. Por eso se declaran huelgas nacionales para reclamar por salarios provinciales. Baradel también enfrenta inconvenientes. Los otros dos sindicatos provinciales, la FEB de Mirta Petrocini y la Udocba de Miguel Díaz, no integran la Ctera ni la CTA. Vidal pretende abrir más diferencias entre ellos. Otro problema de Baradel son las cifras. Cristina Kirchner…dejó un salario mínimo docente de 5600 $. Y un mínimo vital y móvil de 6000 $. Existía la paritaria nacional. No servía de nada. En 2016 se estableció que el mínimo docente debe superar en un 20 por ciento el mínimo vital y móvil. Éste será, con la próxima actualización, de 9430 $. Y el mínimo docente, de 11300 $. Corolario: desde que no hay paritaria nacional el piso del sueldo docente se duplicó”. En su edición del 15 de marzo La Nación publicó un artículo de Orlando Ferreres titulado “A cuánto va a llegar el endeudamiento argentino en relación a su PIB”. Dice el autor: “Una parte importante de la población apoya la nueva política económica argentina liderada por Mauricio Macri y su equipo, integrado por unos 25 ministros o profesionales equivalentes. Es un programa gradualista que trata de remover las trabas que tiene el país en materia económica, política y social, para reducir la pobreza a su mínima expresión, entre otros objetivos. Sin embargo, aunque hay consenso de que se ha avanzado mucho en la corrección de diferentes distorsiones, como no se han tomado mayormente medidas de restricción del gasto público ya sea a nivel nacional, provincial o municipal, el déficit consolidado es bastante grande” (…) “En total, igual que en los últimos 3 años, estamos en el 8 por ciento del PIB. El problema es que hay que sumar todo, pues si no aparecen problemas serios cuando no los esperábamos, como ya nos pasó otras veces” (…) “Queremos mostrar ahora la evolución del porcentaje de la deuda pública en relación al PIB de los últimos 20 años. Vemos que esa deuda era baja en relación al PIB en la época de la convertibilidad, pero también hay que recordar que el tipo de cambio estaba “atrasado” en esa época” (…) “¿Ahora qué estamos haciendo? Como no pudimos ajustar mayormente los gastos públicos de las diferentes jurisdicciones, hemos emprendido el camino del endeudamiento, y esto ocurre en todos los niveles, es decir, Nación, Provincias y Municipios, aunque en esta última jurisdicción prácticamente no hay registros relevantes. Esta política ¿es sostenible? Creemos que no, pues va a crecer casi 15 puntos el coeficiente de deuda sobre el PIB en tres años, lo que ya sería peligroso. Además, hay cierto atraso cambiario, situación que va a jugar en contra cuando llegue el momento de los reajustes macroeconómicos. Por otro lado, las agencias de rating de deuda, o sea las que estudian el cumplimiento argentino de nuestras obligaciones, nos ponen B-, es decir un valor muy próximo al default. Por eso es que los bonos soberanos en dólares de Argentina a 10 años pagan, en promedio, cerca del 7,5 por ciento de interés anual contra un valor de 2,5 por ciento del bono a 10 años de Estados Unidos, o sea tres veces más, lo cual es una forma elegante de decir que pagamos muy caro” (…) “como hemos dicho, puede observarse que la deuda pública en relación al PIB creció alrededor de 15 puntos sólo en tres años por lo que es notorio que será muy difícil sostener esa política” (…) ¿Qué debemos hacer? Reordenar el sector estatal, específicamente en el gasto público. La forma de ver mejor esto es consolidando dicho gasto, y podremos observar lo elevado que está. ¿Cuándo debemos ajustarlo? Este año ya están aprobados los presupuestos y es difícil cambiar esos valores. Además es un año electoral. El año que viene será el momento de hacerlo. Lo vamos a tener que hacer”. Que Dios nos ampare.

Finalmente se decidieron. Schmid, Daer y Acuña, los máximos popes sindicales, convocaron a una huelga general, sin movilización, para el próximo 6 de abril contra la ortodoxia económica que viene implementando Macri desde que es presidente. El paro cuenta con la adhesión de todos los gremios y su eje es el rechazo a las medidas económicas macristas que están destruyendo el empleo y el poder adquisitivo de los trabajadores. La huelga será el broche de oro de una serie de manifestaciones opositoras al Gobierno que dieron comienzo los días 6,7 y 8 de este mes con las marchas de docentes, de la propia CGT y de las mujeres, y que fueron seguidas por los cortes y ollas populares de los movimientos sociales. La próxima semana habrá una marcha federal de los docentes, el 24 se conmemorará el golpe cívico-militar y el 30 tendrá lugar la protesta de la CTA. A lo largo de 2016 el presidente de la nación tejió una sólida relación con la dirigencia sindical para evitar lo que tendrá que soportar el 6 de abril: el primer paro general durante su gobierno. Su éxito está garantizado porque el poderoso gremio del transporte decidió plegarse. Si a ello se le agrega la decisión de la izquierda de hacerse notar haciendo sus clásicos piquetes, el silencio que reinará ese día será atronador. Por su parte, la CTA también decidió sumarse a la protesta. Lo curioso es que en esta oportunidad no habrá movilización, contrariando la antigua tradición cegetista de acompañar la medida de fuerza con los trabajadores copando Plaza de Mayo. El nuevo triunvirato cegetista se encargó de anunciar el paro luego de una reunión del Consejo Directivo en la sede de la calle Azopardo. Schmid, Acuña y Daer reconocieron que con esta decisión satisficieron el pedido de los trabajadores durante la reciente movilización, caracterizada por Schmid como “una enorme demostración del descontento popular”. Remarcaron que la decisión de parar es “irreversible” y no depende de futuras negociaciones con el gobierno de Cambiemos. El Presidente “no tomó, hasta ahora, la nota que debía tomar de la movilización”, sostuvo Daer. “Venimos planteándole rectificación de políticas que han llevado a la destrucción de cantidades importantísimas de puestos de trabajo”. “Perdimos poder adquisitivo, puestos de trabajo y a la caída de consumo se le sumó la llegada de más productos importados”, remató. También destacó que las medidas del Gobierno “han llevado a que el año pasado tuviéramos la inversión más baja de toda la región cuando habían planteado que las expectativas eran que llovieran inversiones de todos lados”. Según Acuña, la CGT “tuvo la responsabilidad de ir marcando todos los errores que venía cometiendo” el Gobierno “y también teniendo la prudencia necesaria, tratando de ir conteniendo la paz social más allá de los incumplimientos a los compromisos acordados en la Mesa del Diálogo”. No se privó de aconsejar a Macri que “escuche y recapacite” porque “los trabajadores durante 15 meses pusieron el hombro y el Gobierno lo único que hizo fue aumentar las tarifas”. También solicitó que se “reconozca la pérdida del poder adquisitivo del salario y que esa diferencia salarial sea incluida en las paritarias que tienen que ser libres y cada sector las discuta como corresponde”. Señaló por último que “este gobierno golpea muy fuertemente a los sectores del trabajo, a los más humildes, a los que más necesitan y también a la industria nacional”. Por su parte, Schmid sostuvo que “hubo una proverbial manifestación de descontento popular y ese fue el eje de todos los reclamos de los miles y miles de ciudadanos, de compañeros trabajadores, sectores empresarios y profesionales” que participaron de la marcha del 7 de mayo. “El paro es una expresión del mercado social. No constituye un programa alternativo, porque nosotros no fuimos votados por la ciudadanía; nosotros estamos aquí cumpliendo el rol que descargan sobre nuestras espaldas los compañeros de los sindicatos confederados”, remató. Mientras tanto ambas CTA ratificaron el paro nacional para el 30 de marzo y anunciaron su adhesión a la huelga del 6 de abril. Hugo Yasky consideró que “es positivo que la CGT haya escuchado el clamor de paro nacional” y es por ello que “la CTA será parte de esa histórica jornada de lucha que marcará un antes y un después” en esta etapa histórica inaugurada el 15 de diciembre de 2015. En su opinión, la medida convocada por el triunvirato será “un plebiscito contundente, demoledor e inapelable” y expresará “el rechazo del pueblo a la política sistemática de empobrecimiento y despojo de los sectores populares que hoy sufren en el país”. Por ese motivo “el 6, el conflicto va a seguir fortalecido por la unidad”. Si la medida resulta auspiciosa “será verdad que existe una repulsa generalizada” al plan económico del Gobierno. Por otro lado, confirmó la realización de la medida de fuerza de la CTA para el 30 de marzo: “el mandato de los 1717 delegados de las CTA que votaron un paro y movilización para el 30 de marzo se mantiene”. “El pueblo y los trabajadores movilizados ese día fortalecerán la convocatoria del conjunto de las centrales obreras a la huelga general a realizarse el 6 de abril”, manifestó (fuente: Nicolás Lantos, “La CGT le hace su primer paro a Macri” y “Unidos en la huelga”, Página/12, 17/3/017). En su edición del 17de marzo La Nación publicó un editorial de The Economist titulado “Los pros y los contras del gradualismo de Mauricio Macri”. Dice el diario: “Al son de bombos y uno que otro petardo, decenas de miles de sindicalistas marcharon por el corazón de Buenos Aires el 7 de marzo agitando banderas para protestar por la pérdida de empleo y la inflación” (…) “La protesta coincidió con un paro de docentes. Esta agitación de la oposición se da en un momento delicado para el presidente de la Argentina, Mauricio Macri, y sus esfuerzos por reparar el daño infligido por el populismo de sus predecesores peronistas, Cristina Fernández de Kirchner y su marido, ya fallecido, Néstor. En Octubre la coalición Cambiemos de centro derecha de Macri enfrenta elecciones de mitad de período en la que se renueva casi la mitad del Congreso. Este será un referéndum simbólico para el gobierno. De hecho es sorprendente que Macri, ex empresario, siga siendo tan popular (su tasa de aprobación es de alrededor del 50 por ciento). Su victoria en noviembre de 2015 fue inesperada. Heredó un país con el futuro hipotecado: las reservas internacionales eran casi inexistentes; una disputa con tenedores de bonos había cerrado la puerta a los mercados de crédito para la Argentina; la inflación era de alrededor del 30 por ciento; y el déficit fiscal era un 54 por ciento del PBI en 2015, inflado por subsidios indiscriminados a consumidores y compañías amigas del gobierno kirchnerista y financiado con emisión. El equipo de Macri actuó rápidamente para desmantelar los controles de cambio, devaluar el peso y arreglar con los acreedores. Elevaron las tasas de interés para evitar que se descontrolara la inflación, lo que empujó a la economía a una breve recesión. Fuera de ello han actuado con cautela” (…) “Esta cautela responde a las circunstancias-Macri no tiene mayorías en el congreso-pero también a su preferencia por construir consensos, que practicó durante sus ocho años como alcalde de Buenos Aires. Puede mitigar el impacto social de la estabilización en un país aún traumatizado por un colapso económico en 2001-02. Pero el gradualismo no es ninguna panacea. A las empresas les preocupa que el uso de créditos en dólares para financiar el déficit fiscal, aunque no sea inflacionario, esté llevando nuevamente a la sobrevaluación del peso” (…) “Pese a un aumento de la asistencia social, un estudio de la Universidad Católica encontró que la tasa de pobreza urbana creció el año pasado del 29% al 33% de la población. Desde diciembre las encuestas de opinión muestran una fuerte caída del optimismo. Eso coincide con lo que comentaristas llaman una serie de “errores no forzados” del gobierno. Van desde cosas triviales (una pelea por el cambio de fecha de un feriado) hasta asuntos preocupantes: la reducción de una deuda con el estado de una firma propiedad del padre de Macri, en lo que el gobierno debió dar marcha atrás. Los críticos también se quejan del micro manejado por la Casa Rosada, el palacio presidencial. Marcos Peña, jefe de Gabinete de Macri, insiste en que los errores son menores comparados con los de los Kirchner. El mayor problema, agrega, es como afecta el ajuste a la clase media baja, “que votó por nosotros” (…) “Macri aún tiene mucho a favor. Mario Blejer, un ex presidente del banco central, cree que el PBI crecerá un 4 por ciento este año” (…) “Los peronistas están divididos. Muchos argentinos se cansaron de la confrontación permanente engendrada por Fernández, que se está defendiendo de cargos de corrupción” (…) “Es casi imposible para el gobierno obtener una mayoría en el congreso en octubre. Pero debe evitar la percepción de una derrota, lo que haría que el gobierno de Macri parezca un paréntesis en un país populista en vez del comienzo de una nueva era. La elección se produce antes de que estén claros todos los beneficios de políticas más racionales. Aún así, muchos argentinos parecen reconocer que Macri representa para la Argentina la mejor oportunidad en una generación de romper con el círculo vicioso de populismo y declinación”. En su edición del 17 de marzo Clarín publicó un increíble artículo de Marcelo Bonelli titulado “Los inversores quieren saber cuándo la Justicia pondrá presa a Cristina Kirchner”. Dice el conductor de “A dos voces”: “Presidente: ¿por qué no va presa Cristina Kirchner?”. La directa pregunta fue de Felipe González y ocurrió en un encuentro a solas con Mauricio Macri. Al ex jefe de Gobierno español no lo convenció la respuesta llena de evasivas y prudencia. González entonces cambió la pregunta, pero insistió con la cuestión: “¿cuándo va a ir presa Cristina?”. Después le explicó por qué insistía. Así le dijo: “Quiero que sepas que nadie va a invertir en serio en Argentina hasta que los hechos de corrupción de Cristina sean juzgados y condenados”. También trasmitió una preocupación de los inversores ibéricos: la corrupción en la Argentina se convirtió en una competencia desleal, que desde la SEC de los Estados Unidos (Securities and Exchange Commission, la entidad gubernamental que supervisa los mercados financieros) se penaliza en el plano internacional. Los empresarios españoles tienen experiencia en corrupción porque participaron del oscuro proceso de privatización menemista. Entel, Aerolíneas Argentina e YPF tuvieron múltiples denuncias que involucraron hasta al propio ex rey Juan Carlos” (…) “Felipe González le dijo a Macri que expresaba la opinión de muchos dirigentes políticos de Europa y de la mayoría de los jefes de las grandes compañías españolas. El presidente lo confirmó después, durante las entrevistas privadas que tuvo en Madrid con popes de las principales firmas ibéricas. La mayoría le trasmitió ese caliente interrogatorio del ex líder socialista. A Macri le impactó el mensaje. Los argumentos que escuchó en Madrid contrastan con la estrategia electoral de la Casa Rosada: darle oxígeno político y confrontar con Cristina. Es decir, evitar que vaya presa. Ya la propuesta de Jaime Durán Barba genera ruidos en la Argentina. Muchos empresarios locales resolvieron postergar decisiones económicas hasta que se aclare si la expresidente tiene reales chances electorales. Nadie quiere arriesgar dinero, si hay una mínima posibilidad de que vuelva Cristina. En otras palabras: el panorama electoral frena decisiones de inversión y desalienta la reactivación de la economía. Lo contrario de lo que dice buscar Macri.” (…) “Los banqueros son testigos de los mensajes que los ministros Luis Caputo y Nicolás Dujovne trasmiten a los fondos de inversión. “Inviertan tranquilos. Macri gana las elecciones caminando”, repite el ministro de Hacienda. El Presidente comparte ese optimismo. Lo hace a pesar de que bajó fuerte en las encuestas. Por eso está atento y esta semana destrató a su “mesa chica”. Primero el martes ingresó, sorpresivamente, a una reunión de trabajo. Alarmado, Macri escuchó que algunos ministros aconsejaron bajar la dureza y buscar un acuerdo con los docentes: “Ustedes están locos”, les dijo. También se quejó con Horacio Rodríguez Larreta. La relación es óptima, pero el Presidente se siente envuelto en una indeseable interna: la pelea entre el jefe de Gobierno porteño y la ministra de Seguridad Patricia Bullrich por los piquetes”. La reacción de la ex presidente no se hizo esperar. En las últimas horas envió dos cartas documento al presidente de la nación y al ex presidente español Felipe González. a) Carta al presidente Macri: “En el día de la fecha el diario Clarín publicó un artículo de Marcelo Bonelli, titulado “Los inversores quieren saber cuándo la Justicia pondrá presa a Cristina Kirchner”. En la nota de referencia se describe la reunión que usted mantuvo, a solas, con el ex presidente del Gobierno español Felipe González, en la cual éste último retransmitió el interés de “empresarios españoles” por conocer cuándo seré privada de mi libertad ya que de tal situación dependería el ingreso a nuestro país de inversiones” (…) “Dado que el episodio relatado reviste una inusitada gravedad institucional, lo intimo a que en el plazo de veinticuatro horas de recibida la presente, ratifique o rectifique de manera pública tal información. Debo aclarar que mi interés en conocer la verdad de lo sucedido no se relaciona, como ya lo manifesté en reiteradas ocasiones, por temor a que una medida de esas características, por cierto absolutamente ilegal, sea tomada en mi contra. Por el contrario el pueblo argentino tiene derecho a saber si el Presidente de la Nación cumplió con sus deberes a su cargo, de rechazar manifestaciones que, como ocurre en el caso, importan además de una extorsión sin precedentes la intromisión indebida en asuntos internos, además de exclusivo resorte de la justicia”. b) Carta al ex premier español Felipe González: “En el día de la fecha el diario Clarín publicó un artículo de Marcelo Bonelli, titulado “Los inversores quieren saber cuándo la Justicia pondrá presa a Cristina Kirchner”. En la nota de referencia se describe la reunión que usted mantuvo, a solas, con el ex presidente del Gobierno español Felipe González, en la cual éste último retransmitió el interés de “empresarios españoles” por conocer cuándo será privada de mi libertad ya que de tal situación dependería el ingreso a nuestro país de inversiones” (…) “Asimismo se hace referencia en la nota a la conducta de los empresarios españoles, cito textual: “Los empresarios españoles tienen experiencia en corrupción porque participaron del oscuro proceso de privatización menemista. Entel, Aerolíneas Argentinas e YPF tuvieron múltiples denuncias que involucraron hasta al propio ex rey Juan Carlos”. Le aclaro a usted que me cuesta imaginar la escena de un ex presidente de un Gobierno democrático extorsionando a un Presidente en ejercicio de otro país democrático para que vaya presa otra ex Presidenta, de ese mismo país, bajo la amenaza de que de no suceder eso no habría inversiones económicas. Pero dado que el episodio relatado reviste una inusitada gravedad institucional, lo intimo a que en el plazo de veinticuatro horas de recibida la presente, ratifique o rectifique de manera pública tal información. Debo aclarar que mi interés en conocer la verdad de lo sucedido no se relaciona, como ya lo manifesté en reiteradas ocasiones, por temor a que una medida de esas características, por cierto absolutamente ilegal, sea tomada en mi contra. Por el contrario el pueblo argentino tiene el derecho de saber cuáles son los condicionamientos que pretenden ser impuestos por los supuestos inversores que usted representa y, de tal manera, a través de sus autoridades institucionales, actuar en consecuencia”. En su edición del 17 de marzo La Nación publicó un artículo del ex diputado nacional de la Coalición Cívica Fernando Iglesias titulado “El país que sueña el peronismo”, en el que descerraja material nuclear contra la fuerza política creada por Perón. Dice el autor: “En el país que sueña el peronismo reina la unanimidad. La unanimidad peronista, desde luego. Porque peronistas somos todos, como dijo el General” (…) “Presentar un dato, nunca. Discutir un argumento, jamás. La ideología peronista se basa en imágenes. La Plaza de Mayo colmada del 17 de octubre, que nunca ocurrió. La sidra y el pan dulce expropiados a una empresa o pagados por el Estado entregados por un hada en nombre de la dignificación. Y el vuelo interestelar que iba a unir Anillaco con Tokio. O el tren bala, que terminó incrustado en un andén de Once junto al gobierno que lo prohijó. Hay muchas ramas en el peronismo. Para todas, la crítica es un ataque y nace del odio, no de la razón. Cinco minutos después de descalificarlas como complot, el peronista promete renovarse. ¿Para qué quieren renovarse, si jamás cometieron un error? Porque los malos gobiernos peronistas-que son todos-no fueron verdaderamente peronistas. Desde que algunos radicales y socialistas apoyaron la Revolución Fusiladora, su acción ensombrece para siempre a sus partidos: criticar al peronismo es avalar los bombardeos de la Plaza de Mayo a pesar de que el golpe del 55 contra Perón lo dieron las mismas Fuerzas Armadas que habían dado el golpe del 43 con Perón. Pero si dirigentes peronistas que fueron intendentes, diputados, senadores, gobernadores y presidentes en las listas del justicialismo, con sello del PJ en la boleta y marcha peronista en cada acto, dejan un país en ruinas después de gobernar 24 de 26 años, el peronismo es inocente. Eran infiltrados, dirá el peronista. Neoliberales, aquéllos. Montoneros, los de más acá. Los gobiernos peronistas han sido tan buenos que los propios peronistas dicen que no fueron peronistas. Inmediatamente luego de afirmarlo, el peronista verdaderamente peronista dirá que sólo el peronismo puede gobernar la Argentina” (…) “El peronista es así y ha inventado dos categorías para corregir a quien no comulga con la doctrina oficial de la patria: la de “gorila”, que acomuna al que critica al peronismo con el que quiere el hambre del pueblo, y la de “antiperonista”, que nadie sabe qué quiere decir ya. ¿Qué quiere decir “antiperonista”? ¿Criticar al peronismo es ser antiperonista? Si es así, nada más antiperonista que los peronistas, que apenas se abre la interna del PJ corren por las pantallas de TV a acusarse de traidores y de narcos; lo que no deja de ser un progreso respecto de los gloriosos tiempos de Montoneros y la Triple A” (…) “Pero fue Menem quien le dio a Néstor los fondos de Santa Cruz para que empezara su campaña. Y fue Duhalde el que le dejó el país, para que Néstor se lo dejara a Cristina. Y fueron los muchachos renovadores los integrantes del elenco ministerial K” (…) “Por eso, como no pueden defender la propia honestidad, se esfuerzan tanto en insinuar que todos roban. Cristina, Néstor y Menem, de este lado; De la Rúa, Alfonsín e Illia, del de allá. Y sobre todo, a como dé lugar, los peronistas menemistas no se van a hacer cargo de las barrabasadas kirchneristas, los peronistas kirchneristas no se van a hacer cargo de las barrabasadas menemistas y los verdaderos peronistas no se van a hacer cargo de las de ninguno de los dos. Ni de ninguna otra cosa. Ni de la barbarie montonera ni de los exilios y las primeras desapariciones que la siguieron; ni del primer gran shock regresivo de nuestra historia, el Rodrigazo 1975; ni del mayor shock regresivo de nuestra historia, el Duhaldazo 2002, en el cual el que depositó dólares recibió papel picado y la pobreza subió 50 por ciento en un año; hazaña que en países sin peronismo sólo se logra con un tsunami o una guerra civil. El peronismo es el inventor de la posverdad” (…) “La posverdad decreta también que los días más felices hayan sido peronistas: los primeros años de Perón, Menem y Kirchner, terminados en días más felices por culpa de la cipaya ley de gravedad, que establece que todo lo que sube sin sustento termina por caer. El peronismo ha inventado también el cambio sin autocrítica, sin evolución de ideas y a cargo de las autoridades del desastre anterior. Renovación, la llaman” (…) “En el país que sueñan los peronistas sólo ellos pueden gobernar y nadie; como la Argentina entre 1989 y 2015” (…) “Está en marcha una campaña de desprestigio contra el peronismo”, se inflama el peronista, y acierta de nuevo. Pero sus impulsores no somos los tres gatos locos que nos animamos a gritar, como el niño del cuento de Andersen, “¡El rey está desnudo”!, sino la oligarquía peronista que prometió acabar con todas las oligarquías y lo hizo mucho peor que todas las demás”.