PERÙ: QUE SE VAYAN TODOS.

(Carlos Angulo Rivas)

La dirigencia de la izquierda peruana tiene una enorme responsabilidad en la repugnante política actual de la casta gobernante. El comportamiento individualista, singular, infantil y ciego, de los líderes de las organizaciones políticas no es de ahora sino de siempre. La ausencia de una línea política programática única lleva al movimiento popular y clasista a derrotas continuadas, así el protagonismo de la calle va por un lado y la dirigencia por otro, pues no existe un encause de la lucha democrática insurgente frente a situaciones concretas. Se habla de unidad solo cuando se acercan las elecciones programadas por esa misma casta gobernante que, por sí y ante sí, se siente con el derecho de asumir la administración pública del estado sin atenuantes. Desde la Asamblea Constituyente de 1979 a la fecha los sucesivos gobiernos han venido construyendo un sistema de gobierno impenetrable, una muralla insalvable, donde la corrupción y la degeneración política ha invadido el Estado hasta convertirlo en putrefacto; y de ese estado participa la izquierda a manera de comparsa.

Hoy en día, ante el avance brutal de la corrupción y la impunidad, el protagonista principal, el ciudadano estadounidense, Pedro Pablo Kuczynski, ha sobre pasado los limites de las atribuciones presidenciales de manera burda y dolosa; ya que no sólo montó una descomunal farsa sino que trajinó con los trámites legales, procesales y médicos, que hubiesen sustentado una decisión humanitaria transparente y honesta. Hoy Kuczynski debe asumir su responsabilidad, pues la decisiòn personal tomada es absolutamente política y en absoluto médica como quiere hacerse creer en el otorgamiento del indulto “humanitario” al ladrón y criminal japonés Alberto Fujimori, que a su vez està prohibido nacional e internacionalmente para casos como este del ex dictador, sentenciado a 25 años de prisión por crímenes de lesa humanidad (crímenes calificados) y secuestro agravado.

Pues bien, ahora existe en el país una situación caótica en lo político, ético y moral, tanto por el proceso de vacancia presidencial por incapacidad moral de Kuczynski como por el infame pacto con Alberto Fujimori para lograr el ilegal indulto otorgado. Kuczynski con los votos aglutinados por Kenji Fujimori y parte de la izquierda congresal logró salvarse, primero de la censura que lo enviaría a su casa y luego a prisión. O sea se produjo un juego inmundo e inescrupuloso de votos porun indulto ilegal. Y frente a estos hechos presentes como pasados, observamos en la dirigencia de las organizaciones de izquierda el acostumbrado comportamiento errático, ya que en medio del caos protagonizado por la casta gobernante los lideres se colocan atrás de los acontecimientos y nunca delante de ellos, ingresando de este modo al consabido callejón sin salida del no saber qué hacer. En esta trayectoria la dirigencia se rige y conduce de manera oportunista sin dirección alguna, es decir, de acuerdo a las circunstancias acompañando a las fuerzas neoliberales en pugna. De ahí esa línea errática contradictoria y caòtica, salvando a los corruptos o votando por ellos en la concepción del llamado mal menor.

Toledo y Humala están enjuiciados; Garcìa, Keiko, Kuczynski, deben caer pronto. Los magnates de la construcción (Graña y Montero, JJ Camet, Ferraro, etc.) están enjuiciados y presos debido a la corrupción ODEBRECHT donde no se libran los enormes negociados de Alan Garcìa con la venta a precio huevo de los terrenos del aeropuerto de Collique, el cuartel San Martín y otras tierras "urbanizables": y además por los contratos del Tren Eléctrico y sus recientes tramos. NEGOCIADOS IMPUNES del impresentable ex presidente García, quien introdujo la modalidad de los gobiernos MAFIOSOS en el Perú a partir de1985, y los que vinieron después Fujimori, Toledo, García otra vez, y luego Humala y Kuczynski, todos quienes continuaron con esta suerte de inmoralidad e impunidad. Lamentablemente la ruina moral del país continúa y sólo los ciudadanos a través de una Asamblea Constituyente podrán librarse de esta clase de individuos repugnantes y ladrones. QUE SE VAYAN TODOS es un contundente llamado nacional, pero a su vez un deseo irrealizable con una dirigencia de izquierda acomodaticia y oportunista que finalmente acepta las reglas de juego de la casta gobernante y va a procesos electorales amañados y “legalmente” fraudulentos con los cuales se engaña a la ciudadanía para que nada cambie. El corrupto sistema político vigente, con apenas de 12% a 15% de aprobación popular tanto para los poderes Ejecutivo, Legislativo y judicial, se defiende mediante una maquinaria de amarres mafiosos, de recorte de espacios democráticos y de prohibiciones, todos ellos de servicio gratuito a la casta política gobernante.

El cierre de puertas a las opciones democráticas diferentes a la supremacía del corrupto poder económico y político instituido, y a los medios de comunicación, sobre la sociedad es total y arbitrario. Nadie debe moverse sin permiso explicito de la casta política gobernante encaramada en todas las instituciones del Estado, la que a pesar de sus pugnas internas, dirige el país. Se trata, entonces de enarbolar la bandera QUE SE VAYAN TODOS pero responsablemente mediante una línea programática, nacida desde las bases sociales e incorporada a una organización política vertebrada en un FRENTE ÙNICO; sólo de esta suerte la dirigencia de la izquierda peruana tendrá la enorme responsabilidad de exterminar la hegemonía de la repugnante casta política gobernante. De lo contrario el llamado a la Asamblea constituyente y el que se vayan todos serìa pura bulla infantil. Comencemos apoyando el Paro Nacional.