Peronismo lanusense. Unidad, Programa y buenos candidatos.

(Omar Dalponte)

El peronismo lanusense debe recuperarse y retomar la senda de los triunfos. Tenemos detrás una historia riquísima y un futuro que puede ser feliz siempre y cuando seamos inteligentes, pongamos buena voluntad para superar diferencias y sepamos proceder con grandeza.

Claro que no hay que desconocer que estamos en un presente complicado. A más de nueve meses de la derrota de noviembre pasado, aún no hemos sido capaces de mostrarle a la sociedad que el resultado electoral ha sido muy parejo, que somos una fuerza de gran importancia y que tenemos posibilidades de reorganizarnos generando ideas para aplicarlas mediante el trabajo de mujeres y hombres capaces y honestos.

Todavía seguimos atados a las viejas maneras de hacer política. En todo el distrito hay una constelación de agrupaciones, núcleos militantes y organizaciones populares que deliberan separadamente o se juntan periódicamente, con mayor o menor frecuencia, pero no se ha dado un paso fundamental como debería ser la realización de una gran asamblea del peronismo local en la cual se discuta, se resuelva la unidad y la organización del Movimiento con vistas a la elección del año próximo y la instalación, por mucho tiempo, de una expresión política que sepa interpretar las necesidades populares y proponer soluciones de fondo a los miles de problemas que hoy existen en nuestra ciudad.

Seguimos mirándonos el ombligo mientras alrededor nuestro hiere la falta de trabajo, castiga el hambre y lastima la inseguridad. Con todo el amor y el respeto que sentimos hacia las compañeras y compañeros peronistas de Lanús nos permitimos decir que no sirven de mucho reuniones regulares o esporádicas si de ellas no salen resoluciones efectivas ni surgen tareas concretas para la construcción política y la elaboración de propuestas que los vecinos comprendan, valoren y apoyen. No ayudamos a recuperar el terreno perdido organizando actos con la presencia de algún personaje conocido y que después no quede nada en el haber del peronismo. Ya es viejo y pasado de moda que algún compañero, con la intención de posicionarse en la búsqueda de un puesto político o candidatura a futuro trate de cobijarse bajo del ala de cualquier aprendiz de caudillo de esos que nunca faltan en la politiquería barata. Cuando la cosa queda ahí nomás y se reduce a la pirotecnia de una noche, no se contribuye al crecimiento, organización y elevación del conjunto. Los militantes peronistas tenemos muy en claro que los que no supieron ganar puedan ofrecer ahora la fórmula mágica de la victoria. Ahora hay que saber construir desde abajo, sin soberbia y aprendiendo de los errores que nos hicieron perder el invicto en nuestro pago chico. No contamos con una organización política que funcione como debería en un proceso de preparación para futuras competencias ni con el calor oficial. Estamos a la intemperie y desde el descampado debemos edificar la casa que nos albergue a todos para que, juntos, podamos armar el dispositivo político electoral que alguna vez supimos tener.

Hay que reconocer que quienes nos ganaron, además de contar con importantes recursos, fueron más inteligentes y supieron aprovechar nuestras debilidades. Nuestra principal debilidad estuvo en la falta de solidaridad, en la pijotería política y en la lucha de egos entre algunos compañeros que se creyeron los elegidos por la providencia (o por el dedo divino) para las grandes epopeyas. El resultado de las elecciones del año pasado demostró que lo que la naturaleza no da Salamanca no lo otorga («Quod natura non dat, Salmantica non præstat») y quedamos en el llano con muchas penas, sin ninguna gloria y condenados a ver como se destruye lo realizado durante años de esfuerzo. Esta es la realidad. Realidad que nos exige ser sanamente ambiciosos, verdaderamente humildes y suficientemente inteligentes para darnos cuenta que es necesario sumar sin egoísmos e integrarnos con quienes sea posible hallar comunes denominadores. Aquí, como en todas partes hay peronismo en varios lados.

Además de quienes adherimos al Frente para la Victoria y al Partido Justicialista, en Lanús hay peronistas en el Frente Renovador e inclusive en el oficialismo. Esto, que es tan cierto como la existencia del sol, si no lo vemos y no somos capaces de hacer un llamamiento amplio y generoso a todos los compañeros con quienes sabemos que es posible conversar sobre cosas que pueden unirnos, estaremos inmersos en el chiquitaje de la política menuda. Con muchos de esos peronistas hemos compartido jornadas memorables. Y nada es imposible cuando el sentido común se aporta con inteligencia a la necesidad de recomponer estructuras políticas.

Si compartimos la preocupación por la situación social y económica, ¿porqué no armar una agenda común en defensa de los intereses del pueblo? Si el movimiento obrero organizado está en un proceso de unificación ¿porqué no plantear unidad en los sectores políticos? Porqué no abrimos a la CGT la participación en el rearmado del PJ y a la inclusión de los trabajadores en las listas de candidatos para las próximas elecciones? En sintonía con algunas voces criteriosas convengamos que sería bueno no cerrar las puertas a ningún peronista. Y por supuesto abrirlas de par en par a expresiones aliadas que nos han acompañado en los momentos difíciles y nos siguen acompañando en este instante que precisamos acumular voluntades.

Es imprescindible lograr unidad y coincidir en la elaboración de un programa común. También saber elegir compañeros capaces, honestos y responsables que podamos exhibir con orgullo ante la mirada del pueblo. Marchemos pues con optimismo hacia el futuro sin permitir que un árbol nos tape el bosque.

omardalponte@gmail.com