Peronismo: Conjeturas….

(Omar Dalponte)

Para transitar por el territorio de las conjeturas abundan elementos. Claro que no es cuestión de barruntar cualquier cosa. Es preferible, en vías de aventurar presunciones relativas al mundo de la política, hacerlo en base a hechos concretos y a lo que dicen o hacen quienes hoy protagonizan, de un modo u otro, episodios de la actualidad nacional.

Comencemos por lo que observamos en nuestro Lanús. El senador provincial Darío Díaz Pérez, presidente del Partido Justicialista local, recientemente tomó una decisión inteligente al convocar a una asamblea “de unidad del peronismo” en apoyo de Unidad Ciudadana, el frente electoral que lidera Cristina Fernández. Dicho acto, acompañado por un importante número de militantes, se desarrolló en el tradicional clima de los actos peronistas con marcha y bombos incluidos, y se realizó en línea con la propuesta efectuada por el presidente del PJ nacional, don José Luis Gioja, de dar apoyo, en la provincia de Buenos Aires, a la lista de candidatos de la ex presidenta. La particularidad de este encuentro fue que convocados por Díaz Pérez asistieron e hicieron uso de la palabra, además del principal candidato a concejal por UC, Edgardo Depetri, quienes participaron de las elecciones primarias (PASO) con buena voluntad pero con escaso apoyo de las bases. El ex intendente, al convocar a esta reunión, darle participación a todos y comprometerlos públicamente para que respalden a la lista mayoritariamente elegida por el voto popular, demostró su habilidad política para sumar voluntades e intentar que los derrotados actúen de acuerdo con aquello tan deseado y poco cumplido de que “el que gana conduce y el que pierde acompaña”.

Después de octubre, ganando o perdiendo Unidad Ciudadana, Díaz Pérez quedará –en la interna peronista- bien posicionado para futuros emprendimientos políticos pues nadie podrá negar su apoyo a UC, hecho sin dejar a la deriva al Justicialismo y ejerciendo la presidencia del PJ en nuestra localidad.

Salvo para quienes se obstinen en no ver la realidad, que el peronismo está atravesando uno de los peores momentos de su historia es un hecho absolutamente claro. Se perdió en tres oportunidades consecutivas y para las próximas elecciones los pronósticos no son alentadores. No es bueno anticipar resultados pues uno nunca sabe con exactitud, anticipadamente, qué ocurrirá hasta el momento de la cuenta final pero, afinando el oído y escuchando a la gente, parece que la cosa no será fácil para octubre y que pasadas las elecciones se viene un verano caliente para el universo peronista.

Hay señales bastante bien marcadas respecto a que, en el futuro, pocas cosas serán como hasta ahora dentro del peronismo. Veamos algunas de ellas: Excelentes polemistas para los debates políticos han quedado fuera de escena y un tanto golpeados por las durezas de las aventuras electorales. Tales los casos de Aníbal Fernández, Guillermo Moreno y algunos otros, como Fernanda Vallejos, muy valiosos para las discusiones públicas pero no reconocidos como candidatos. Aníbal perdió ante Vidal en 2015 y Guillermo no figuró en las PASO. A Fernanda le ganó Graciela Ocaña en agosto pasado. Daniel Scioli, flojo para los debates pero recolector del cincuenta por ciento de los votos hace dos años, hoy anda perdido en el pelotón de la lista de Unidad Cívica sin tronar ni sonar. Todo gira alrededor de Cristina quien, en nuestra modesta y muy respetuosa opinión, podía haber desempeñado un rol mucho más importante si en lugar de postularse como candidata a senadora hubiese decidido luchar por la unidad del Movimiento Nacional y por la posibilidad de liderarlo. Su acción futura, en principio, quedará limitada a la jefatura de una parcialidad del peronismo -el kirchnerismo- y a conducir un bloque, tal vez minoritario, en el Senado.

En un escenario probablemente desfavorable, todo hace presumir que las corrientes que sigan reivindicando su identidad peronista entrarán en una disputa no menor. Primero hacia el interior de sus propias parcelas. Sergio Massa y Florencio Randazzo –se supone- tendrán que responder a los reclamos que muchos de sus seguidores harán en sus respectivos libros de quejas. El motor del colectivo de Massa viene echando aceite por el reten de bancada y los humores de sus pasajeros no son los mejores. Randazzo creyó tener un precio elevado para el mercado electoral, no fueron pocos los que se ilusionaron y la realidad demostró que la presencia de compradores fue escasa. Cuando un negocio donde participan varios no rinde, suelen aflorar los disgustos.

Pasados los comicios, en el espacio donde asomen los triunfadores surgirán alegrías, esperanzas y no faltarán los que al calor de los victoriosos se desesperen por ser “los de la primera hora”. También abundarán los delirantes de siempre, esa fauna que creyéndose de izquierda, sin entender jamás al peronismo, ante el surgimiento de alguna figura que comience a despertar simpatías no vacilará en catalogarla de “derecha” o en achacarle decenas de defectos. Se ha visto con Scioli, quien ha sufrido las adjetivaciones más depreciables por parte de cierta “intelectualidad” adicta a la masturbación política y muy lejana a la esencia del peronismo.

Uno de los anotados para protagonizar los tiempos por venir –según lo afirma él mismo- es Juan Manuel Urtubey, gobernador de la provincia de Salta. Hay quien dice que no demorará en lanzarse hacia la candidatura presidencial para 2019 haciendo un llamamiento para la unificación del peronismo. Algunos afectos a la práctica de la nigromancia con llegada a los diversos campamentos del peronismo, anticipan que ya habría contactos y líneas de trabajo entre el mandatario norteño, Sergio Massa y Florencio Randazzo. Dichos acuerdos, según esos magos de las presunciones, se sumarían a los ya elaborados con Sergio Uñac, gobernador de San Juan, Juan Luis Manzur, gobernador de Tucumán y con Juan Schiaretti, gobernador de Córdoba. No estarían fuera del campo visual de Urtubey varios intendentes de la provincia de Buenos Aires, importantes dirigentes sindicales y el mismísimo Eduardo Duhalde. De concretarse algunos de estos vaticinios, en el peronismo podría ser realidad lo escrito en la milonga “Chuzas”: “Soy como leña de cardo, si me arriman fuego ardo y si me tocan chuceo”. ¿Qué tal?

omardalponte@gmail.com