Peronismo. 1945 – 17 de octubre - 2017.

(Omar Dalponte)

El próximo 17 de octubre se cumplen setenta y dos años del nacimiento del Peronismo. Aquel día de 1945, gran parte de nuestro pueblo, en su mayoría los trabajadores, resolvieron la fundación del Peronismo como movimiento político. El 4 de junio de 1943, con el derrocamiento del gobierno fraudulento del presidente conservador Ramón Castillo por un sector nacional del Ejército Argentino, se abrió una nueva etapa que desembocaría en la manifestación más decisiva y trascendente del siglo veinte.

Hasta 1943, salvo algún momento del yrigoyenismo, para los sectores postergados de la sociedad argentina todo había sido sacrificio, explotación y miseria. Las angustias, desesperanzas y dolores de los humildes se reflejaban en las letras de tangos que autores comprometidos en la lucha social y política, inspirados en el sufrimiento de nuestra gente ofrecían como fuerte protesta ante las necesidades e injusticias en que estaba sumergido el pobrerío.
Basta -por citar algunas- dar una leída a las letras de “Yira Yira” (Enrique Santos Discépolo –1930) “Pan” (Celedonio Flores – 1932) “Al mundo le falta un tornillo” (Enrique Cadícamo- 1932) “Consejo de oro” (Arquímedes Arci -1933) Acquaforte (Juan Carlos Marambio Catán- 1932) “Al pie de la Santa Cruz” (Mario Batistella – 1933) para advertir cómo, desde la composición de estas piezas, ciertos poetas populares alzaban su voz dolidos por el estado de amargura de nuestro pueblo.

¡Claro que también hubo resistencia y luchas contra la prepotencia y maldad de la oligarquia! Como prueba de ellas quedaron, entre otros epísodios, las huelgas de fines del siglo diecinueve, los sucesos de la primera década del siglo veinte, los ocurridos durante la Semana Trágica (1919) y la Patagonia rebelde (1920/22)

La fundación de las organizaciones obreras como la FOA (Federación Obrera Argentina -1894) FORA (Federación Obrera Regional Argentina –1901) la CGT (Confederación General del Trabajo- 1930) o Forja (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina–1935) demuestra que los trabajadores y sus intelectuales, exponiéndose a durísimas represiones y a pesar del enorme poder de la oligarquía, igual avanzaban en la creación de organizaciones para la defensa de sus intereses de clase y no cesaban en su enorme combatividad.

La Revolución de 1943 dio por terminado el largo período de superexplotación de la clase obrera y Perón, primero desde el Departamente de Trabajo y luego como Secretario de Trabajo y Previsión desarrolló una intensa tarea haciendo aprobar decretos-ley de vital importancia para el campo laboral.

Quienes nacimos antes de los sucesos de aquellos años (este cronista nació en 1938 y en 1944 ingresó a la escuela primaria) recordamos como nuestros padres, hermanos mayores y vecinos, en reuniones familiares o barriales, cantaban con gracejo profundamente popular y música de canciones de moda en esos días, “Perón, Perón, Perón, arregla la Nación, desde la Secretaria de Trabajo y Previsión” o “ Yo te daré, te daré niña hermosa, te daré una cosa, una cosa que empieza con “P”…. ¡Perón!.

En épocas en que tener veladores o un paraguas era un lujo, y era imposible incorporar una heladera al bienestar familiar, la acción del coronel Perón dando posibilidades de progreso y dignidad a los obreros caló hondo en los sentimientos del pueblo al punto que, cuando ocurrió su detención, la respuesta de gran parte de nuestro pueblo y de dirigentes políticos y sindicales surgidos de las bases, fue inmediata y contundente.

El joven Dr. Aritz Recalde, lúcido intelectual nacional describe a través de las siguientes líneas el histórico instante de 1945:“El motivo originario que desató la movilización, fue la detención de Juan Perón por parte de sus colegas militares. Con la decisión de liberar al Coronel, el 12 de octubre de 1945 se reunió la CGT y determinó con 18 votos a favor y 11 en contra, la realización de una huelga para el día 18. Adelantándose y superando a la dirigencia, el 17 de octubre del año 1945 las bases obreras salieron multitudinariamente a la calle.
A partir de la histórica movilización, nació el peronismo como movimiento político revolucionario y junto a él, surgió la Nueva Argentina industrial, soberana y justa.
La marcha de los trabajadores permitió que nuestro país abandone su condición de colonia agropecuaria anglo norteamericana. El 17 de octubre liberó a Perón y cuestión más fundamental aún, torció el brazo de la GEOPOLÍTICA mundial, poniendo a la Argentina como epicentro del nacionalismo anticolonial de los pueblos del tercer mundo. La movilización implicó el repudio a la intervención del imperialismo norteamericano y a su embajador Spruille Braden. La revolución venció en un mismo tiempo a la oligarquía, al poder económico concentrado, a los partidos de oposición, a los medios de comunicación y al imperialismo internacional. A partir de aquella jornada el pueblo fortaleció su conciencia nacional y antiimperialista.
En el terreno POLÍTICO interno, el 17 de octubre implicó el apoyo explicito de los sectores populares a Juan Perón, desarticulando la oposición de sus adversarios civiles y militares dentro y fuera del gobierno. La movilización fue la garantía para recuperar la soberanía política del país y al debilitar a la oligarquía, esta se vio impedida de aplicar el fraude electoral vigente desde 1930. Las elecciones libres de febrero del año 1946, fueron el resultado de la movilización popular y no una mera concesión del régimen.

El 17 de octubre fortaleció el frente político entre los trabajadores y los sectores nacionalistas del ejército. Resultado del acuerdo, es que se produjo el ingreso protagónico de los obreros en la planificación de la política estatal. Como resultado de la movilización, los asalariados pasaron a ser el centro de las decisiones del gobierno. Lo expresó claramente Eva cuando sostuvo que “este pueblo, que había sido siempre gobernado por cien familias, ha tenido el privilegio de contar ahora con ministros obreros”. “El 17 de octubre fue la afirmación plena de la soberanía política y económica de la Argentina frente a las potencias extranjeras y a la oligarquía”

Han transcurrido setenta y dos años. El Peronismo, después de haber protagonizado jornadas heroicas y de producir en nuestro país avances extraordinarios en lo político, social, económico y cultural, se encuentra hoy en uno de sus peores momentos. Dispersos y sin conducción, luego de tres derrotas electorales consecutivas, no nos queda sino sacar fuerzas de donde podamos y luchar por el renacimiento de nuestro Movimiento. Pasadas las elecciones del 22 de octubre próximo, la unidad de TODOS los peronistas es una necesidad absoluta. Bregar por ella debe ser un compromiso ineludible para todos los que no arriamos banderas, no aceptamos desviaciones ni nos sometemos al capricho de nadie. Las Veinte Verdades, la Comunidad Organizada y el Modelo Argentino para el Proyecto Nacional son los instrumentos de orientación fundamentales para poder llevar adelante, exitosamente, la tarea por el renacer del Peronismo.

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