PERMANENTE CUERPO DE FECUNDIDAD. (Un canto épico al Trabajo en su sentido dialéctico)

(Francisco Fenoy)

PROEMIO

¿Cómo viaja la historia?
¿Hacia qué fuente oculta?
¿Cómo juzgar su clave prodigiosa?
¿Lo cierto de los distintos procesos?
Indagando sin veto su pasado
sin disfraz ni evasivas su presente.
Y si tenemos por verdad la raíz:
el medio, y el modo de producción
y manejamos la viva dialéctica:
la unidad de la ley de los contrarios;
se obtendrá la armonía de los tiempos,
por esa convergencia de la luz.

¿Dónde mi cuerpo?
En la confianza
entre los corazones
que nos traen el alba.

ORIGEN

I

Huido
el urbano
tras el caos de su Sistema,
ya con asentamientos espontáneos
y más tarde
los promovidos por condes y reyes,
quedan establecidos
en territorio comunal.
Aunque ataques de robos de feudales
lo redujeran
a comunidad degradada,
se mantuvo
bajo diversas formas:
en bosques, trashumancias…
No en vano
dicha dialéctica
fue a avivarse
en la sangre del campesino
como dardos, de un avispero
díscolo.
Originando
como fuerza la negación
con su contraveneno:
la Hermandad.
Y deja
por sí mismo plasmada
articulada convivencia.

II

A tan alto tenía la honra de la libertad el campesino
que la pauta primera de su celo después de creada la
Hermandad, era la de linchar a quien intentara cobrar
los tributos. Más ancho tenía el corazón que las tierras
en las que trabajaba.

En varias zonas de la península no había clero que se atreviera
a cobrar los tributos al campesino. Se les veía huyendo de villa
en villa, perseguido por los miedos de sus propias alucinaciones.
Tal, era el crédito de la Hermandad.

Se elevaba a tanto la confianza del campesino en la dinámica social,
que firme se sentía de los principios solidarios de la razón política.
Un mundo más profundo le desbordaba. Era el hombre que se daba
a otros hombres.

Si con la Hermandad avanzaba el campesino, al calor de la audacia
de la fuerza y de la lucha; cuando la batalla era dura y desigual eran
sus lazos tan fuertes, que en resistencia la transformaba. Haciendo
de la lenta erosión de la tasa el elemento corrosivo contra el Sistema.

Cambia el aire de feudalismo hacia absolutismo. Pero ya el campesino
tiene los pies clavados en la tierra, donde se nutre su elevada firmeza.
Y su alianza tan fuerte que el más intenso de los vientos absolutistas,
no puede desnudarlo de su esencia.

III

De nuevo
se estrena la historia.
Empieza otro encadenamiento
y el campesino,
no se sobrevive
confundido en su añoranza.
Como barro de volcán,
ardió y se transforma
para seguir la marcha de su destino.
Y vuelve el fuego a extenderse,
desde la empuñadura que la conduce.

IV

El campesino lo era todo.
No solo el que se suma al día
con su cuerpo doblado
sobre la tierra.
No solo el sementero señalado
que recoge prudente la cosecha.
No solo el que en sus noches
sin luna o con ella,
amasaba en silencio
el pan para los otros.
Era más, era todo.
Era la tierra dándole su grito.

Ataúd
del feudalismo.
Origen y principio,
de la historia moderna.

EXISTENCIA

I

Atraviesa un crudo invierno.
Cambia de piel y renace
elevado, a figura
lúcida y perfecta,
donde se amplia y se transforma
su propia naturaleza,
en núcleo del nuevo orden.
Como fuente del Valor
se alimenta y se sostiene
y se reproduce,
en dinámica constante.
Este obrero fue la luz
al circular por el mundo
su reciente concepción
de la historia y de la vida.
Y se dirige hacia la estrella
haciendo de cada día,
la condición que se ajuste
para una nueva y más alta
síntesis, de permanente
cuerpo de fecundidad.

II

Al final de la noche de su infancia,
de las jornadas tormentosas
que van de 1808 a 1856,
el obrero fabril
adopta el logro de la mocedad.

Espacio que le ha marcado,
con la fuerza de un hierro
candente,
la actitud y la autonomía:
en centro de la nueva sociedad.

Y una ola de pánico
cubre a las clases medias,
que aterradas por su nula visión
retroceden, les enfermó
y huelen aún a podrido.

Y les pide a su vez
este soldado desafiante
la parte que le corresponde
en la victoria.

III

Después de conseguir los derechos
de reunión, de asociación,
de la libre emisión de sus pensamientos.
El proletario diseña
disciplinado,
la obra conquistada.
Abre y deja su proyecto
que mantiene y se alimenta
en su rodar alumbrado.
Desarrollando teoría
en la cultura específica
de autodidacta e independiente.
Y con éxito combina
el trabajo y la enseñanza,
en la dura labor de la negación.

Praxis,
que genera nueva ciencia.

IV

Este obrero fabril
se topa con la rápida República.
Y resuelto le imprime su carácter
a la considerada vanguardia que domina.
Construyendo en la lucha:
cuerpo a cuerpo,
contra todo sicario,
contra toda sentida ley de apoyo a bandidos.
Y extiende en los cantones abrasados,
con redoblado empeño,
la llave que abre y cierra
los obvios intereses
de la digna contienda.

Los cuadros inmaduros reformistas,
no secundan la línea que le trazan
y queda como dulce quimera de la historia.
Pero el Trabajo sube
a mirador tan alto,
que goza nuevo alcance
de un mañana que siente,
de cumbre conseguida.

V

I

Se arma al Pueblo
y solidario canta.

En el Hotel de Ville
el aire puesto en libertad
salió alegre entre los vivas
de la Ciudad
de la Luz.

II

A la gloriosa
revolución obrera
del 18 de marzo,
le refleja la calidad
en trazos claros y resueltos.

III

La Comuna
que enamora a París,
no es solo historia:

Es poderío conseguido
del propio pensamiento.

Es la teoría del Estado
hacia la transición.

Es la aventura humana
hacia la plenitud.

Es la anunciada estrella,
su amor posible.

VI

Contento puede estar el proletario
con los deberes que se impuso.
La canción que amasó
con la dureza y la esperanza:
Río de agua volcánica.
Manifestado a plena luz.

Un fantasma
recorre Europa.

DESARROLLO

I

Creciendo permanece el proletario
explorando su propia rebeldía,
y disciplina a tono sus legiones
en la férrea y cordial necesidad
de un aparato que arroje su guante,
y a que estimule y se aventure al cambio.

Consciente de su centro y movimiento
el soldado jovial en la palabra
ata y sujeta a nuevo día el nervio.
Y edifica la máquina apropiada
a que llegue la voz de la canción
más allá de la nave más remota
más allá de la mina más oscura
y a que estimule y se aventure al cambio.

Paso tras paso sin vacilaciones
recorre todo espacio con amor.
Sustenta y se sostiene en una asociación
centralizada, más activa, unida,
ordenada, que alberga y que defiende,
y a que estimule y se aventure al cambio.

Tiempo fundamentado de una vez
en lanzar con descaro convincente,
hacia el tejido de la población.
Con la verdad del viaje del Trabajo
y su valor, de la aventura al cambio.

II

Así sin armas:
sin pistolas, dineros, leyes…
Así desnudo,
pero conocedor como sujeto
del proceso
que hace historia.
Así como grupo de apremio,
planta cara ante las Cortes
exigiendo derechos.
Así obliga
al parlamento de la burguesía
a la adopción de leyes.
Consiguiendo,
deseos requeridos
y el reconocimiento directo –natural-
de sus demandas.
Así públicamente
levanta la bandera
y consolida su figura
de proletario,
como fuerza política.
Así puesta la mira
de ir quemando etapas
en otras primaveras,
con la firmeza y claridad
de su justo valor.
Así la táctica
de irle a ese pasado,
erosionando
su pus mohosa.

III

A tal fiebre de fuerza
y de organización
llega el obrero.
Que un rey,
que no tiene más horizonte
que la Casa de Campo,
le declara
una guerra encubierta.
Craso error,
contra todos aquellos
que tienen hambre,
deseos de justicia.
A tal infamia
se sube la verdad
dispuesta a la batalla,
sin miedo a la derrota.
Y el obrero se afianza
al campo de su acción
por toda la partida del Trabajo,
desde Jerez a Barcelona.
Y en combates durísimos
va creciendo
hasta que finaliza
encendido
el bravo combatiente,
y prescribe
al cacique mayor.
Y trae el cambio.

IV

El alcance del proletario
sobresalta a la burguesía.
Y le provoca a un ataque
de trampa prematura.
Y le motiva
a vivir encendido en sangre y fuego
la tentativa,
de su obra valerosa.
Como una prueba,
que se despliega abierta
a próximas revoluciones.
El minero con su épica,
electrizó
en una ola de aprecio,
a España y, a Europa.

Y restalla de luz.
Y muda de horizonte.

V

Para sostener la esperanza
creciendo se prepara
y diligente crea
la llama de 1905.
Que engloba y une
en su forma sintética,
la creación de los Soviet.
Y extrae de la acción
de cada día, la enseñanza
de ensayo general,
con el solo propósito
de nuevo levantarse,
más gigantesco.
Así crece
con su luz transparente
este proletariado,
poderoso y dominador
al fragor de su fuego.

VI

Este proletariado
comprende su camino
y continúa su destino.
Donde se exige, vive
y se enriquece,
con el largo latido
de los días de fuego.
Ya con plan definido
se eleva al primer plano
de la vida social.
Y consciente se moviliza
a grito alzado,
desde Vladivostok a San Francisco.

¡Proletarios de todos los países, uníos!

PODER

I

En el yunque,
en la fábrica, en el tajo…
Hecho a golpes,
se transforma y se eleva
a nueva obra.
La negación,
que así misma
se niega.
Desplegada la negación
contra toda requisa,
contra toda forma social
de explotación.
Se levanta
dispuesta la verdad,
y las nuevas
lleva adelante.
Este proletariado
que brilla con luz propia,
en el flujo y reflujo de su sangre
que le origina canto:
en noche, en día, en movimiento;
en ir hacia la nueva orientación,
a la conquista del poder político.

II

A través de los años
por actas detalladas
nos queda la memoria.
Hubo un rayo de luz
en su hondo poderío.

Hallándose el Trabajo
como centro, y en medio
de una guerra civil,
de insidia dictadura,
de hedor contrabandista
con terrorismo blanco
de paranoia ritual.

Vive y sufre su nombre,
maniatado y de asedio
por el miedo e inquina
fanático y estúpido,
de guías que sostiene.
Y de cancillerías,
que estaban saturadas
de aversión sin retornos.

Frente a frente y de frente
con valor el Trabajo
da réplica al convite,
y en constancia dinámica
entra solo y desnudo
a hechos vivos y fértiles
con articulación,
en grados sorprendentes.

Y establece en la historia
un hito tan alzado.
Que se ve y se divisa
desde los varios puntos
que mira la razón.
Que le orienta y da ejemplo
a nuevas esperanzas.
Este proletariado,
que con tenacidad
y amor, cosechó trigo
y rozó el pan.

III

Con audacia
sin límite,
golpea
el puño del proletario lo sucio.
Con valor,
disciplina,
decisión
y firmeza, responde Petrogrado
a la nueva,
del crucero
Aurora,
con su impetuosa oleada humana.
Y conoce
la historia,
la aventura
más sorprendente de la humanidad.
Octubre,
queda inscrito
para siempre:
arroja al viento la nueva semilla.
Maravilla
de luz
y de combate
la victoria que propaga el Trabajo.
Paz,
pan
y tierra;
trae el nuevo programa que transforma,
donde
toda esperanza
es la norma,
porque conlleva dentro de sí el fuego.

IV

Puesto en movimiento
su empuje dinámico
hacia la clase parasitaria,
a través de los Consejos
y de sus revoluciones,
El Trabajo
ha demostrado por fin,
que fuera de la creciente
y rica aventura humana,
no es posible que subsista
ninguna clase de solución.
El victorioso proletariado,
consolida la partida
y da el decisivo asalto.
Con el fuego que se eleva,
que activamente penetra
y devora y vivifica;
las viejas instituciones.
Creando la nueva y valiosa
razón social.

V

Adaptado a su ritmo,
llega a la cita
y deja sepultada
la vieja sociedad,
por un nuevo modelo:
óseo y muscular,
que atrae a nueva vida.
Este proletariado,
honra de los humanos
con su lucha valiosa
y única.

TRANSICIÓN

I

Los explotados, con aire difícil,
han ido construyendo con su ritmo
piedra a piedra su nuevo alto edificio.
Que lo ocupa, lo escala y se establece
en la cimera, la viva vanguardia.

Se trata aquí de ser o de no ser.
Y la vanguardia no supo y se rompe.
Y rota, ni se funda ni disuelve
entre su Pueblo. Fuera de la esencia,
queda al margen de los himnos futuros;
presa de las coordenadas históricas.

Pasa la rueda del tiempo, zarpazo
que le llega, la envuelve, la devora
y queda como vivo fósil de la historia.
Al quedar tras su falta, desahuciada,
como protagonista del tramo de la luz
por la Base que sustenta y decide,
por la clara conciencia que habla y canta:
la dialéctica de la lucha hermosa,
que empuja abierta, arriba, hacia la estrella,
hacia su devenir, humano, pleno.

Este proletariado ofrece al mundo
la frescura de su vitalidad.

II

43.000 huelgas dadas
en diez años y en un solo país.

Es la repulsa que corona
a la palabra que se queda
en danza de agresión obscena.
Es la conciencia ya alzada
contra el amanecer nublado.
El fuego que va renovando
que va limpiando metro a metro
y en ascendente movimiento,
hasta elevarse iluminado,
e iluminando el proletario
al son de su ritmo brillante.
En su ajuste dialéctico.

III

El Trabajo en su vida nueva
no deja sitio a su pasado.
Y en resistencia dilatada,
templada, va modificando
a lo existente de su esencia;
aún con ser la hija de su tiempo:
la intelligentsia y burocracia.
Que eran verdad y eran mentira,
ya que dejaron a la historia,
en un recuerdo o en un sueño.
El proletario torna siempre.
Camina a nervio de futuro,
de su profundidad exalta
la verdad como portadora:
en gritos, en detonaciones,
en rebelión que ensancha canto.
Hasta que viva se convierte
del fuego que la determina:
el devenir inapelable.

IV

El Trabajo,
en su obra de impulsos luminosos
e indestructibles, se siente unido
lo mismo, que el fuego con el aire.
Aún entre los diversos conflictos
como son: los derechos civiles,
el inmenso poder en la calle,
la revuelta en pie de las mujeres…
Así que aunados dentro del arte
de la lucha del proceso histórico,
se eleva a meta de libertad
en su máxima expresión o cúspide:
con el movido otoño italiano
y en el mayo del sesenta y ocho.

Seccionando
la existencia del último tramo.

V

I

A este periodo mágico de la historia
confluyen con ardicia los pueblos vivos.
Desde los escondrijos más apartados
de las selvas y de la montañas rojas.

Los campesinos asiáticos, africanos,
latinoamericanos y de la URSS,
dan el paso, a héroes míticos e históricos:
Mao tse tung, Lumumba, Ho chi minh, Che Guevara…

II

Son los hombres reintegrándose a su tiempo.
Es la esperanza que se alza contra el robo.
Es la revuelta que aplasta y modifica.
El derecho que nace con cada día.
El mañana que anhela a un hombre nuevo.

VI

Configurando coordenadas históricas
con hechos, el Trabajo, separa
y modifica a tono las circunstancias.

Y alcanza
la crisis de permanencia
del Sistema acorde a fundamento.

En donde emana
la subsistencia en descomposición.
Al caer y ser, golpeado de muerte.

EXTINCIÓN

I

El cuerpo sólido
que vive la agonía,
empieza a refundirse.
Con valor y humildad
ha roto el marco y cuelga el horizonte.
Sabedor de su tiempo devorante,
se expande y nutre: rio sin orillas
y se renueva a diario, hora a hora.
Y transfiere su esencia: descendiendo,
laborando en la marcha; va subiendo
en la confianza, éste proletario
que devoró y asimismo se devora;
en un desgarro que supera al mito.
Con su entrega que se va disolviéndose:
de existir a la nada y hacia la estrella;
a la par que su ritmo forja el sueño.

II

Del caos duradero del Sistema
se ríe el gangster, esa araña negra.
Y grita acomplejado e incapaz
ese desarraigado, es mi tiempo.
Y penetra con su helada quimera
hasta que alcanza sus claros dominios:
con ese instinto de puñal en sangre
que va dando al marcar su territorio.
E impone el trauma con diente hostil.
Bloqueando la estrella
a la familia humana.

III

De la saña de la escoria
no hay que dejarse engañar,
ni aún por su excesivo trauma.
Es tan solo el resultado
de lo plano del sistema
límbico,
del crimen organizado.
La realidad objetiva
forzosa se le impone.
El Valor se agota y un día
luminoso se conjuga.
Adonde alienados gritan
con sus manifestaciones.
Y se ahogan con sus élites
en nudos escurridizos.
Y en donde la sociedad,
a través de la cultura
humana del movimiento,
traspasará la salida;
hasta perderse, el eco.

IV

La formación más viva hacia el ocaso.
Juan Ramón Jiménez.

En unos grupos de la sociedad
no reconocen
y en otros ni la quieren,
la dialéctica que clara discurre,
de este tramo del tiempo
que nos entra y devora.
No son conscientes
del momento propicio
de un mundo nuevo.
Lo que conviven y hallan,
son los planes que se detienen
se agonizan sin llanto
y se mueren.
Por otros, tan diametralmente opuestos
que les propaga más el desaliento
y la apatía. Pero
existe otra realidad paralela,
que nos anuncia de lo solidario
en su camino hacia la estrella;
como las ONGS y el Trabajo.
Este último
es solo lo que sigue:
la formación más viva hacia el ocaso,
que nos comunica la luz
en la frontera de las dos verdades,
y se sublima en su final
con la firmeza,
que le caracteriza.

FINAL Y PRINCIPIO

A través de las luchas más significativas.
Aquellas que alumbraron la vida del Trabajo.
Aquellas que sumadas mueven y modifican.
Aquellas que originan la industria automática.
Nos traerá el ordenado derecho comunista.

La estrella que forjamos,
al final del trayecto
llegará de inmediato.
Trayecto que se vive
sube y nos enriquece.

Y a lo ya conseguido,
hay que sumarle todo lo que se va iniciándose.
Lo que está de proyecto
y en constante aumento.
Tanto como en lo grande como en lo reducido,
del edificio humano.

Y la libertad plena
nos dará lo valioso:
Limpiadas las dolencias de traumas psicológicos.
Lo ilimitado en todo su dominio sensato.
El de un vivir dotado con entidad de pactos,
de un expansivo fuego aún más allá del mito.
Hasta que se haga carne de amor definitivo,
e ilumine la vida con su calidad máxima.

FUERA DE TÍTULO

LA TERCERA REPÚBLICA

Eco de fuego encendido
trae visible la marcha.
Mirad por donde nos viene
la bandera desplegada.
Con un enorme gentío
que la conduce en volandas,
donde dejan a su paso
la voluntad señalada.
Lenguas de fuego encendidas
gritan a coro y avanzan.
La bandera es roja estrella,
el gentío, de oro y plata.
Aclarando la visión
a la llanura obcecada.
E instruye a los ignorantes,
a los de conciencia plana
y les dice que la ciencia
así lo ve y lo remarca:
En una crisis futura
la República está dada.
Fuego encendido en las calles
se hace imparable la marcha.

FIN. 2.006.

Contactos: pacofenoy@hotmail.com