PENSAMIENTOS SIN LUZ.

(RICARDO PLAUL)

Anoche me cortaron la luz y me pregunté si sería porque aún no pagué el tarifazo, ya que la última factura me vino con subsidio, premio por bajar el consumo y tarifa anterior. Pensando en esta pesada herencia decidí, siguiendo la lógica tremenda y demoledora del presidente en sus últimos sesudos discursos frente a empresarios, intendentes y gobernadores, empezar a ocuparme de MI futuro antes de que Vidal me lo cambie por pasado.
Decidí entonces abrir alguna empresita off-shore y alguna cuenta en el exterior. Como Panamá y Bermudas ya están quemadas pensé en Canelones (siempre me gustaron) en Uruguay o en Pelotas en Brasil, como metáfora de la desventura. Opté por la primera para que no me acusen de ser un grosero K y quedarme en Idem en poco tiempo.
Siguiendo con mis cavilaciones sabía que debía antes de iniciar cualquier inversión, consultar, como hacen los medios últimamente, con Margarita Barrientos, quien parece ser el parámetro exacto de la nueva realidad económica.
Me preocupó pensar en los engorrosos trámites que tendría que hacer. Me acordé de mi hija que, para que mi nieto tenga asistente terapéutica, está desde el mes de febrero tramitando el asunto frente a autoridades diversas y cuando IOMA por fin lo autoriza, va a tener que pagarle ella hasta que tal vez, dentro de un año, IOMA comience a pagarle. Todo esto si la inspectora correspondiente y el jardín al que asiste autorizan su inopinada presencia. Seguramente cuando el IPS pase al ANSES y en vez de IOMA tengamos PAMI todo se solucionará.
También me preocupó la seguridad y pensé preguntarle a la gobernadora si no iba a tener problemas cuando repatriara mis fondos blanqueados gracias a la generosidad de este gobierno que siempre se preocupa por los más vulnerables (cerealeras, mineras, terratenientes, fondos buitres, etc). Me acordé que precisamente la gobernadora Vidal, angustiada por la seguridad, había reforzado la suya en la base militar donde vive y lo más probable es que no me dejaran verla. ¡Qué macana¡, y yo que ya había cargado la SUBE para ir a visitarla! Incluso le llevaba de regalo uno de mis libros para que se entretuviera en sus retiros espirituales.
En eso vino la luz y dejé de pensar: me puse a ver televisión y retornó la alegría.
RICARDO PLAUL