PARA MACRI SÓLO EXISTE UNA PALABRA: AJUSTAR.

(Hernán Andrés Kruse)

En las últimas dos semanas el pueblo quedó a merced del dólar, ese fetiche que narcotiza nuestro espíritu. Durante ese tiempo el gobierno quedó a la defensiva, demostrando poca pericia para encarrilar la moneda estadounidense. El presidente del Banco Central, un mero apéndice del Ejecutivo, despilfarró varios miles de millones de dólares de las reservas y a última hora, desesperado, subió la tasa de interés al 40%. Se trató de una fenomenal corrida cambiaria promovida por élites financieras que hacen de la especulación un culto. Siempre contando con información privilegiada, saben cómo actuar para obtener pingües ganancias mientras el resto de la población observa atónito cómo se esfumen montañas de dinero que podrían emplearse para solucionar los graves problemas que tenemos en salud, educación, inseguridad, etc. El precio que pagó el gobierno por bajar la cotización del dólar de 23$ a 22$ es altísimo. Fue una típica victoria pírrica ya que el viernes por la mañana Dujovne y Caputo anunciaron el fin del gradualismo y la entrada a la más pura ortodoxia económica, fogoneada por el FMI y el BM. A Cambiemos le torcieron el brazo, como se dice coloquialmente. En consecuencia, se profundizarán el tarifazo y el desempleo provocando un enfriamiento de la economía de similar intensidad al que existe en los polos. Por más que hayan insistido Dujovne y Caputo con el 15% de inflación anual lo más probable es que durante este año el índice inflacionario sea muy similar al del año pasado. El coctel no puede ser más explosivo: tarifas impagables, dinero que no alcanza, gente despedida y un presidente que sigue diciendo que la malaria vale la pena porque después vendrán los tiempos de felicidad. En estos días de corrida cambiara quedó expuesta la verdadera cara del macrismo: un grupo de CEOs inescrupulosos que llegaron al poder para saquear las arcas del Estado, ante la paciencia del pueblo, una paciencia rayana con la domesticación y la resignación.

En su edición del 5 de mayo Federico Kucher escribió en Página/12 lo siguiente (“Con el ajuste y a la reconquista del capital fugitivo”): “el equipo económico recurrió a un manotazo de ahogado para contener las expectativas de crisis y el alza del dólar. Los ministros de Hacienda y Finanzas, Nicolás Dujovne y Luis Caputo, anunciaron el recorte de más de 30 mil millones de pesos en el presupuesto y que no se tomará más deuda en los mercados internacionales en lo que resta del año. El Banco Central, en tanto, lanzó ayer un combo de medidas para enfriar la plaza cambiaria. Le puso un límite a la cantidad de divisas que pueden tener los bancos en su patrimonio y los obligó, a partir del lunes, a vender el excedente, con el objetivo de incrementar la oferta de dólares en la plaza cambiaria. Lo complementó con una suba de la tasa de interés de referencia del 33 al 40 por ciento. Adelantó, además, que no sólo intervendrá vendiendo divisas al precio de contado, sino que podrá ofrecer contratos de dólar en los mercados de futuro” (…) “Tanto esfuerzo apenas logró bajar un peso la cotización del dólar minorista, que tras cerrar en 23,30 pesos el jueves, ayer lo hizo a 22,30$” (…) “En las últimas dos semanas aumentó el riesgo argentino y los fondos especulativos decidieron llevarse los activos del país” (…) “La respuesta para intentar contener el clima de incertidumbre fue potenciar las medidas pro mercado. El ministerio de Hacienda, el de Finanzas y el Banco Central lanzaron cinco anuncios para reconquistar a los inversores, asegurándoles que habrá un mayor ajuste fiscal y monetario, y una mayor prudencia a la hora de endeudar a la economía, con el objetivo de asegurar la capacidad de repago de los créditos externos” (…) “Nos duele tocar el presupuesto de la obra pública, pero en este contexto necesitamos acelerar la convergencia fiscal en medio de intentos populistas de la oposición”, se justificó (Dujovne). Agregó que “no se puede seguir viviendo de prestado. Por eso, potenciamos este proceso de reducción del déficit para dar señales contundentes de hacia dónde vamos”. El ministro de Finanzas, Caputo, aprovechó esas palabras para aclarar cuál es la hoja de ruta del endeudamiento. “Este año no vamos a salir a tomar (nueva) deuda en dólares ni en euros”, mencionó. Planteó que el mayor ajuste fiscal permite reducir la necesidad de los créditos acreedores externos” (…) “El Banco Central dio la nota de la fecha. No realizó conferencia de prensa pero lanzó a primera hora de la mañana tres medidas. Adelantó que continuará manipulando el precio del dólar para evitar mayor devaluación y traslado a precios” (…) “Además, obligó a las entidades financieras a partir del lunes a vender parte de sus activos en dólares en el mercado cambiario, al reducir del 30 al 10 por ciento la posición general de cambio de las entidades financieras. El Central, para no enfrentarse a los bancos, los compensó subiendo las tasas” (…) “Es un vía libre para que los bancos eleven sin límite las tasas de préstamos a sus clientes”.

Por su parte, Raúl Dellatorre escribió (“Página/12, “Un estrangulamiento no resuelto”, 5/5/018): “El Gobierno adoptó medidas drásticas en el área financiera, subiendo las tasas hasta el 57 por ciento anual para colocaciones a un día (pases activos del Banco Central), para competir con la especulación en dólares, y apenas una sola medida regulatoria: limitó la porción del patrimonio propio que las entidades financieras podrán mantener diariamente en dólares” (…) “Con una tasa de referencia del 40 por ciento y el aumento al 47 por ciento de la tasa para pases activos a 7 días, el Banco Central busca inducir a todo el sistema financiero a que vuelque a la autoridad monetaria toda la liquidez posible, succionando así el dinero que podría dirigirse a la compra de dólares. Es una medida extrema que en términos de estabilización de la cotización del dólar probablemente tenga efecto a corto plazo, pero a un costo altísimo y con resultados inciertos después de los primeros días” (…) “Más allá del impacto monetario y cambiario, es indudable que la suba drástica de tasas repercutirá negativamente en la actividad productiva, al encarecer o directamente hacer inalcanzable el crédito para la producción y en el consumo, porque también castigará al financiamiento de compras con tarjetas de crédito” (…) “En cambio, ninguna de las medidas apunta a resolver los problemas de fondo que afectan la estabilidad cambiaria y que condenan al actual programa económico a un seguro estrangulamiento externo: no resuelve el déficit en el comercio exterior, tampoco el déficit en divisas provenientes del turismo, ni limita la salida de capitales al exterior, que se viene dando y acelerando en estos dos años por fuga, remisión de utilidades y dividendos al exterior, o por las exportaciones no liquidadas, para las cuales ya se había eliminado toda exigencia temporal para ingresarlas al país” (…) “Y no los resuelve, fundamentalmente, porque el Gobierno de Cambiemos no está dispuesto a tocar los intereses de los grupos financieros, lugar de pertenencia de varios de los actuales funcionarios” (…) “Grupos financieros que, ante una situación de incertidumbre, optaron por la “toma de ganancias”, vendiendo sus posiciones en pesos y huyendo hacia el dólar, lo que provocó la reciente corrida. Perjudicando al “gobierno amigo”, pero los negocios están antes que la fidelidad”.

Veamos ahora el análisis de David Cufré (Pagina/12, “Tiempo de descuento”, 5/5/018): “Los anuncios de ayer del Gobierno son más de lo mismo: subir las tasas de interés, dilapidar reservas y forzar a los bancos a vender dólares. Puede durar unos días y luego volveremos a lo mismo pero más endeudados, con menos reservas y mucha menos credibilidad”, escribió ayer el ex viceministro de Economía de Carlos Menem a fines de los ´90, Carlos Rodríguez. Es una visión en la que coinciden economistas de distintas escuelas: el modelo de Cambiemos es inviable y las medidas desesperadas que tomó en los últimos días, desde el sacrificio de más de 7000 millones de dólares de las reservas a la suba de más de 12 puntos de la tasa de interés, pasando por el indulto a las operaciones de dólar futuro y la entrega de divisas que deberán hacer los bancos, apenas están consiguiendo contener una corrida cambiaria que barrió de un plumazo con todos los supuestos que guiaban la política oficial. De un día para el otro, los planes trazados para lograr el crecimiento económico no existen más” (…) “Las tensiones que se verifican en el mercado de cambios son el reflejo de una dinámica del sector externo insostenible”, agregó la titular de FIDE (Marcó del Pont). Esto es porque la fuga de capitales crece sin solución de continuidad trimestre contra trimestre, la avalancha importadora agiganta el déficit comercial, aumenta el pago de intereses de la deuda en moneda dura y suben los gastos en turismo y compras en el exterior. Frente a la multiplicación de tensiones, se espera un incremento de la remisión de utilidades de las multinacionales a las casas matrices. La agudización de todos esos frentes en materia de divisas fue lo que forzó al gobierno a llevar las tasas incluso por arriba del nivel que tenían a comienzos de 2016, y obligará a pagar cada vez más al capital especulativo en cuanto pase el efecto de la anestesia aplicada ayer en carácter de urgencia” (…) “La reaparición pública de Domingo Cavallo en la escena pública retrotrae a la Argentina a los días frenéticos del 2001, cuando también se pegaban manotazos de ahogado para sostener lo que todos sabían que terminaría en un colapso. El megacanje de la deuda, por ejemplo, sólo sirvió para estirar tres meses el fin de la convertibilidad, a un costo exorbitante en tasas de interés, igual que se intenta ahora con las tasas arriba del 40 por ciento” (…) “El paquetazo de ajuste fiscal y rendición incondicional frente al mercado que presentaron ayer Nicolás Dujovne y Federico Sturzenegger abreva en la misma lógica cortoplacista. Despeja la pelota hacia delante con la ilusión de que la posverdad pueda seguir operando para convencer al electorado de que algún día todo irá mejor y que el saqueo producido sobre las mayorías populares no es culpa de Mauricio Macri y su mejor equipo en 50 años” (…) “El debate que ya comienza en ámbitos políticos y económicos también tiene reminiscencias del 2001, entre quienes proponen medidas extremas de sometimiento al capital financiero…y quienes plantean la vuelta a un modelo de desarrollo productivo con base en el mercado interno e inclusión social. A principios de siglo la opción del establishment financiero era la dolarización de la economía, ahora es el ajuste a sangre y fuego e imponer como prioridad absoluta el pago de la deuda. El gobierno, cada vez más acorralado, se va inclinando por este camino, agigantando su dependencia del crédito externo y de los dólares financieros” (…) “Es sabido que quien acepta pagar una tasa del 40 por ciento está jugando tiempo de descuento. En el corto plazo, esa decisión “puede restablecer transitoriamente cierta tranquilidad”, explica Marcó del Pont. “Se trata, no obstante, de una estabilidad con pies de barro” (…) “Si esa desconfianza”, dice Cufré, “se traslada a los inversores que atesoran Lebacs o a los ahorristas en dólares pueden producirse dos efectos igualmente nocivos: la liquidación de letras en pesos del Banco Central para pasar al dólar acrecentando la corrida, y el eventual retiro de las divisas hacia las cajas fuertes o el colchón. El gobierno intentó anticiparse a cualquiera de esos movimientos disruptivos con los últimos recursos”.

SUBE, SUBE, SUBE…EL DÓLAR

Hace muchos años hizo furor una propaganda de Cerveza Quilmes Imperial que aludía a la subida de la espuma en un vaso, escena que fue musicalizada con el clásico “sube, sube, la espumita…”. Ayer (jueves 3) el que subió y subió fue la divisa norteamericana hasta estacionarse en los 23.30$, lo que significa un aumento de casi 2 pesos en un día. El país está siendo sacudido por una fuerte corrida cambiaria que beneficia a un puñado de vivos que en cuestión de horas amasan inmensas fortunas a costa, obviamente, de la sangre y las lágrimas del pueblo trabajador. Aunque parezca mentira, estamos viendo una película harto repetida. Obsesión por el dólar, corridas cambiarias, devaluación, inflación, enfriamiento de la economía, desocupación, endeudamiento, déficit fiscal galopante. Una misma película que, lamentablemente, siempre terminó mal. Mal para las mayorías, no para el poder económico concentrado. En las últimas horas no se dice nada en relación con la producción, el trabajo, el crecimiento en ciencia y técnica, el mejoramiento de la calidad educativa, etc. El tema excluyente es la especulación financiera. El país es nuevamente una gran timba que siempre favorece a unos cuantos paniaguados. Evidentemente, no aprendemos más.

En su edición del 4 de mayo Federico Kucher escribió lo siguiente en Página/12 (“Hoy un juramento, mañana una traición”): “El Banco Central no le encuentra la vuelta. Las presiones cambiarias subieron en forma exponencial y la jornada de ayer fue caótica. El dólar minorista cerró en 23,30 pesos, con una suba del 8,3 por ciento, es decir 1 peso y 78 centavos. El mayorista finalizó en 23 pesos, subiendo 1 peso y 80 centavos. La autoridad monetaria vendió reservas y subió 3 puntos la tasa de interés de referencia, hasta 33,25 por ciento, pero no pudo frenar la corrida” (…) “En el gobierno, aunque es cada vez más fuerte el rumor de reemplazo del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, ningunean las tensiones económicas y afirman que el Central las tiene bajo control. No parece. La dolarización es estructural y frenarla subiendo las tasas de interés solamente es patear la crisis para adelante” (…) “Los números de la corrida de las últimas dos semanas impresionan. El tipo de cambio pasó de 20,50 a 23,30 pesos, lo que equivale a una suba de 13,7 por ciento. Desde inicios de año la cotización aumentó 24,6 por ciento y en los últimos 12 meses ascendió al 49,9 por ciento. Sorprende pero el Central todavía considera posible cumplir la meta de inflación del 15 por ciento para 2018. Ayer insistió que su prioridad es cumplir ese objetivo a través de un comunicado de política monetaria. El directorio de la entidad se reunió por segunda vez en diez días por fuera del cronograma habitual para modificar la tasa de referencia. La elevó en 300 puntos básicos hasta 33,25 por ciento, cuando a inicios de abril era de 27,25 por ciento” (…) “La decisión del BCRA impactó en las tasas de las Lebac, que volvieron a negociarse con un rendimiento del 38 por ciento” (…) “En la city indicaron a este diario que en el mercado van a generarse dos tipos de apuestas. Con el dólar a 23 y tasas del 38 por ciento algunos fondos se tentarán y volverán a las Lebac. Son los que piensan que el Central cambió la estrategia cambiaria y hoy dejó subir más de lo necesario el tipo de cambio. El objetivo sería, una vez tranquilizada la corrida, salir a vender divisas en cantidad para hacer bajar la cotización y castigar a los que compraron arriba de 23. El otro grupo de inversores, que son principalmente grandes fondos del exterior con capitales de riesgo en distintos países emergentes, apuestan diferente. Ante la debilidad económica del país endurecen la negociación y pretenden al menos 5 puntos más de tasa en pesos para traer sus capitales” (…) “La tensión económica es notable. No importa dónde se fije el nuevo piso de las Lebac. La meta de inflación del 15 por ciento y tasa de interés arriba del 38 equivale a ofrecer garantías reales de casi 25 por ciento para que los capitales especulativos se interesen en el país. El riesgo argentino está en niveles muy altos” (…) “En estos dos años hubo un fracaso de la estrategia monetaria y cambiaria, lo cual se potenció en los últimos dos meses cuando se intentó manipular el dólar” (…) “El Central comenzó a principios de marzo a intervenir en el mercado cambiario para mantener la cotización debajo de 20,50 pesos y cometió un grave error de diagnóstico. Supuso que sólo con reservas le iba a alcanzar para manejar el precio del dólar pero lo que hizo fue potenciar la expectativa de devaluación del mercado. A partir de ese momento sacrificó reservas internacionales en forma record, alcanzando a ofrecer picos de hasta 1472 millones de dólares diarios. En la jornada de ayer el central intervino con 451 millones de dólares y acumuló ventas por 7839 millones en los últimos dos meses” (…) “El peso fue la moneda que más se devaluó en lo que va de este año a nivel mundial” (…) “Las corridas cambiarias no son racionales y la Argentina experimentó más de una vez a lo largo de su historia situaciones de overshooting. Esta es la palabra que se usa en la jerga de los economistas para hablar de subas desproporcionadas del dólar como la del 2002” (…) “La Argentina no genera divisas genuinas por exportaciones ni por la llegada de inversiones productivas, tiene sobre dependencia de la deuda externa (imposible de mantener en el tiempo), se agranda el déficit comercial, aumenta la fuga de capitales, la inflación no desacelera y la tasa de interés volvió a ser una de las más elevadas del mundo en términos reales. Es imposible que una economía crezca en forma sustentable en estas condiciones”.

Este juego especulativo sería un tema digno de los análisis puramente académicos si no provocara efectos muy dañinos sobre el bolsillo de la clase trabajadora. En efecto, la feroz escalada del dólar del jueves repercutirá negativamente sobre los precios de los alimentos y de los medicamentos, fundamentalmente. La historia económica argentina lo confirma. Al respecto, escribió Tomás Lukin (“Ahora viene el dunga dunga con los precios”, Página/12, 4/5/018): “Las devaluaciones en Argentina son acompañadas por aumentos en los precios. Un aumento en el valor del dólar se traduce en más inflación ya que se encarecen los alimentos, los insumos importados y el resto de los precios dolarizados como los combustibles. El impacto es directo sobre la capacidad de compra de los salarios. La regla es ineludible y no reconoce grietas” (…) “Los investigadores del ITE de la fundación Germán Abdala estiman que el traslado de una devaluación a los precios en el corto plazo es del 20 por ciento. Pero el impacto no se agota ahí ya que con los efectos indirectos el impacto esperado escala hasta 40 por ciento en un año. En otras palabras, una suba en el precio del dólar del 10 por ciento como la de esta semana suma 4 puntos porcentuales a la inflación a lo largo de los próximos cuatro meses” (…) “El Relevamiento de Expectativas del Mercado que elabora el Banco Central informó que para abril la inflación esperada de 2018 será del 22 por ciento, 2 puntos más de lo que habían previsto en marzo y 4,6 de lo que habían calculado en diciembre. Los economistas y académicos refieren al fenómeno con un anglicismo: el pass-through. El nivel es elevado en Argentina, mayor que para el resto de las economías latinoamericanas, pero la cifra final dependerá de distintos factores. Los precios internos aumentarán pero la intensidad quedará definida por cómo evolucionen el tipo de cambio, la reacción de los salarios ante la pérdida del poder adquisitivo (el poder de negociación de los asalariados) y la existencia de mecanismos de indexación automática” (…) “A partir del recambio presidencial, el Banco Central se propuso “desarticular el pass-through”. Estaban convencidos que el objetivo estaba cerca pero como reflejaron los últimos comunicados e informes oficiales los funcionarios de la entidad (re)descubrieron la vigencia inflacionaria del canal cambiario” (…) “El traspaso de una devaluación a los precios internos sigue siendo elevado. Las investigaciones académicas muestran que el pass through baja cuando el entorno inflacionario es más bajo y cuando hay reglas monetarias creíbles. Ninguna de esas dos condiciones se cumple en Argentina”, indicó a Página/12 el economista de Radar Consultora, Martín Alfie, para quien “aunque los precios no hayan mostrado una escalada como en devaluaciones anteriores hay que tener en cuenta que todavía no se agotaron los movimientos en el tipo de cambio y, por lo tanto, tampoco se terminó el pass through” (…) “Cuando hay una corrida cambiaria cualquier gobierno que no quiera controlar el mercado cambiario tiene tres medidas posibles para contrarrestarla y cada una tiene sus consecuencias: una es vender reservas, que expone financieramente al país, otra es convalidar una devaluación con su consiguiente impacto en precios, y la otra es subir la tasa de interés, que genera recesión. Lo insólito es que el gobierno está haciendo las tres cosas juntas, y vamos a tener los tres problemas: mayor vulnerabilidad externa, mayor inflación y recesión”, explicó el director del Observatorio de Coyuntura Económica y Políticas Públicas, Itai Hagman”.

Fue, qué duda cabe, un jueves de locura. El clima de crisis no cambió la estrategia del gobierno: brindar una imagen de tranquilidad. Marcos Preña fue muy claro: “Las situaciones de volatilidad no nos tienen que asustar, tienen que ser parte del aprendizaje de vivir con un tipo de cambio flotante”. Horas antes el propio Presidente había manifestado en forma tajante que las tarifas eran intocables y respaldó a Federico Sturzenegger, el vapuleado presidente del Banco Central. Durante la tarde la Casa Rosada, en un hecho por demás inusual, recibió al visita de Elisa Carrió quien, al retirarse, aseguró que no había motivos para alarmarse, tal como en su momento aseguró el expresidente Alfonsín durante el motín de Semana Santa 1987.

Durante la mañana el presidente juntó a su tropa para bajar línea sobre dos asuntos muy importantes: la táctica a seguir para frenar la embestida opositora para enfriar el tarifazo y la suba del dólar, histórica obsesión de los argentinos. Aludió a la necesidad de dar una batalla cultural en esta cuestión (el tarifazo), tal como lo había hecho al estallar el caso Chocobar. Para el primer mandatario es fundamental convencer a los argentinos y argentinas que deben acostumbrarse a pagar tarifas exorbitantes. Hay que llevar adelante, manifestó Macri con vehemencia, “una batalla cultural para bajar el consumo” y remató diciendo que en Argentina se paga menos que en Chile y Uruguay pese a que los argentinos consumen más. Además, aseguró que si el proyecto opositor es aprobado por el Parlamento, tiene decidido vetarlo. Respecto al dólar, vinculó su trepada con una cuestión internacional. “Esta es una suba que se está dando en todo el mundo y es normal. El Banco Central lo va a ir controlando. En otros países, la suba del dólar no impacta en la economía, pero acá sí nos pega en la inflación”, reconoció. Luego se atrevió a pronosticar una baja de la inflación en el mes de mayo.

Luego de la reunión del presidente con sus ministros, el número 2 del gobierno, Marcos Peña, procuró llevar tranquilidad al pueblo: “es parte de este aprendizaje de vivir en un tipo de cambio flotante. No nos tiene que asustar”. Vale decir que los argentinos debemos acostumbrarnos a convivir con sacudidas como la de estos días, que en la práctica implican un atentado contra el bolsillo de la clase trabajadora. Quien acaparó el escenario durante la tarde fue la diputada Elisa Carrió. Apenas ingresó a la Casa Rosada mantuvo un encuentro con Aranguren, con quien trató el tema tarifario. Luego charló con Fulvio Pompeo, secretario de Coordinación Estratégica, sobre sus gestiones hechas recientemente ante los organismos interamericanos de derechos humanos para revertir la imagen argentina luego del encarcelamiento de Milagro Sala y el asesinato de Santiago Maldonado. Una vez concluido su “periplo” por la Casa de Gobierno la legisladora mantuvo un “intercambio de ideas” con los periodistas. Expresó que “es un día con gestos y ese gesto es que estoy en la Casa Rosada. Quiero llevar tranquilidad a toda la Argentina. El dólar va a bajar. Hay una guerra comercial mundial. No hay que alarmarse. Tenemos que acostumbrarnos a estas fluctuaciones”. “Yo te puedo asegurar que Estados Unidos estaba lleno de argentinos y hay que acostumbrarse a que el dólar vale”. “A los de afuera lo que les da miedo es el regreso del kirchnerismo. Se preguntan si vamos a poder aguantar”…“No venden nada (los supermercados) porque están carísimos. Yo no voy más a los supermercados. Los ciudadanos tenemos que buscar mercados. Nosotros compramos en cualquier lado y nos quejamos”. “Estamos pagando la fiesta de los kirchneristas”. Increíblemente, son millones los argentinos y argentinas que aún le creen (fuente: Werner Pertot, “Un día de nervios disimulados en la Rosada”, Página/12, 4/5/018).

Anexo

En su edición del 4 de mayo Página/12 publicó un artículo de Claudio Scaletta titulado “Infelices ilusiones”. Escribió el autor: “El nuevo consenso de los economistas y paraoficialistas, esa amplia franja de consultores que se nutren de fuentes como la universidad Di Tella, una usina ortodoxa apenas más sofisticada que la noventista CEMA, sostiene que con tipo de cambio flotante no hay que preocuparse por la restricción externa (escasez de dólares), dato que presupone una entrada de capitales siempre abundante (o un dólar a 1000)” (…) “Estas ideas simples son las que nutrieron las esperanzas de Cambiemos desde que asumió el gobierno. Se creía que el poder económico global, al conocer la nueva existencia de una administración amistosa, apostaría por la nueva Argentina desencadenando una lluvia de inversiones que, al madurar, conjuraría la dependencia crónica de dólares” (…) “La tarea del gobierno consistía en cambiar las reglas para la rentabilidad del capital y, especialmente, financiar la transición recurriendo a los mercados internacionales. Esa fue la racionalidad de pagar a los buitres sin chistar para poder empezar a endeudarse lo más rápido posible. El proceso sería ayudado por el carry trade, la bicicleta financiera, que aportaría la entrada de dólares financieros. Deuda más dólares financieros, entonces, deberían traducirse en un tipo de cambio estable. A la vez, un dólar estable resultaba una condición necesaria para una macroeconomía equilibrada, ya que el tipo de cambio es uno de los tres principales precios relativos de la economía, junto con salarios y tarifas” (…) “Al comienzo todo funcionó acorde a lo programado. Efectivamente, mercados financieros globales altamente líquidos le abrieron al país la posibilidad de endeudarse aunque a tasas suculentas en la comparación regional, mientras que las condiciones de altísimas tasas internas en pesos y dólar estable fueron el contexto ideal para la bicicleta. El problema fue que mientras en el mundo financiero todo marchaba sobre ruedas las inversiones no derramaban a la economía real, que nunca comenzó a aumentar la generación de dólares genuinos. Ya en el tercer año de gobierno lo único que se avizora es la continuidad de déficits de cuenta corriente. En concreto la demanda futura de dólares prestados será mayor, no menor” (…) “Luego, los capitales financieros no se guían solamente por los análisis de largo plazo, sino fundamentalmente por la rentabilidad esperada en el corto. Frente a la ausencia de llegada de capitales productivos del exterior una parte del gobierno comenzó a creer que el problema era la alta tasa de interés interna y, a fines de diciembre pasado, se indujo al Banco Central a iniciar una baja de tasas. La consecuencia esperable fue que el dólar pasó de 17,5 pesos en el promedio de diciembre a 19 en enero y a 20 en febrero” (…) “La señal para los capitales especulativos fue de salida de las posiciones en Lebac y de regreso al dólar y a sus países de origen” (…) “Sin embargo, esta es solamente una parte de la película. La otra, igual o más importante, es la puja distributiva, la que no se expresa solamente a través del nivel nominal de salarios, sino en los restantes precios relativos, especialmente el dólar. El tipo de cambio es también una variable distributiva. El dato duro de la corrida, con grandes empresas y bancos comprando dólares, es que no existe consenso entre los sectores dominantes locales para mantener el tipo de cambio apreciado. Esto puede ser útil para algunas fracciones del capital que remiten utilidades al exterior, pero al mismo tiempo aumenta los salarios en dólares disminuyendo la tasa de ganancia global de la economía” (…) “Las razones de la intensa corrida, entonces, son internas y fundamentalmente dos. Primero los inversores financieros ya saben que la restricción externa es un hecho sin final feliz y, frente a la incertidumbre de tasas y dólar generada por las impericias de la política, comenzaron a desarmar posiciones en pesos, dato agravado por la completa desregulación de estos movimientos. Segundo, el capital local no está dispuesto a aceptar salarios altos en dólares. Todavía no está claro en qué nivel quedará la divisa, sí que su alza se traducirá rápidamente en ajustes de precios que impactarán en la inflación de los próximos meses, con una meta oficial que sólo quedó en el recuerdo”.