Opositores…o repositores.

(Jorge Luis Ubertalli Ombrelli)

¿el otro soy yo?… y no es poesía

Es sabido que en la hipocresía que engendra y signa la democracia capitalista se plasma la idea del oficialismo, siempre sirviendo a los intereses de los ricos, de crear su propia oposición. Sobre todo cuando el oficialismo se emblematiza en el gobierno colonial de Mauricio Macri y sus compinches. Crear la propia oposición, para quien desde un primer momento pensó, diagramó y lleva a cabo la destrucción de la Nación y el pueblo argentino, mayoritariamente trabajador ocupado o no, fue y es parte de la jugada del libre albedrío fullerístico democrático burgués, que en pos de seguir enarbolando la roída bandera de la libertad, la igualdad y la fraternidad de los que mandan a los otros a trabajar y morir por ellos, y de continuar eternizándose en cuanto al ‘mejor sistema de gobierno’, entuerta con sus ‘adversarios’ la continuación del expolio público y privado. Pero, eso sí, en ‘democracia’.

Macri y sus acólitos llevaron a cabo desde el vamos esta farsa de ‘democracia’, y convocaron a sus creados y / o manipulados opositores a seguirles el juego. Así fuesen progresistas o fascistas vernáculos. En el Parlamento, en la desidia y pragmatismo mortal -para todos- de ex dirigentes y dirigentas, en las agachadas y buenos modales de una dirección sindical, social y política adocenada, en los medios periodísticos ‘opositores’, en la chismeada y cobarde definición de que toda acción directa contra los canallas constituye ‘una provocación’, en la promoción de personajes y opinadores que, con su sabias reflexiones o impactantes diatribas televisivas de alta voz – aunque durante los 12 años anteriores no fueron capaces de prever lo que vendría o directamente se alinearon con alguna variante reaccionaria- llaman al pueblo a resistir ‘pacificamente’ y dentro de la ‘ley’. Lo convocan a votar, y ya, el año entrante.

Pues bien. Desde un primer momento dije y repetí hasta el cansancio, sin miedo a nadie ni a nada, que a estos canallas se los debía sacar por medio de la fuerza del gobierno, porque si se los dejaba actuar operarían como un tumor maligno que, de no extirparse a tiempo, se extendería por todo el país hasta dejarlo reducido a un polvo que el viento, al igual que a los vampiros frente al sol- valga la contradicción - se llevaría a cualquier parte.

Pero el pueblo y la Nación no son el vampiro que debe llevarse el viento de la historia, sino a los pandilleros que usurpan la voluntad del pueblo argentino de sobrevivir contra perversos huracanes y tifones.

Los canallas crearon y mantuvieron, como mantienen hasta ahora, una oposición sin sangre y sin voluntad de castigarlos con el derrocamiento violento, tal como los canallas merecen. Y hasta aquí llegamos. No es creíble la ‘oposición’ de los que viven de la politiquería. Ni tampoco de los que son y fueron fascistas, es decir reaccionarios, anticomunistas y patrioteros, aunque ahora bramen como toros enfurecidos frente a una porción del público, ‘target’ que le dicen, que espera eso.

Y que siempre, pero siempre, pugnaron y pugnan en el momento oportuno por sacarle las banderas antiimperialistas a los revolucionarios o a quienes quieran serlo…

El fallarle al pueblo y a la Patria, a la clase trabajadora y a la Nación, recae en todos nosotros, civiles y uniformados esta vez.. Con pocas excepciones, los enemigos- con razón- de los uniformados llamaron a la calma de los cementerios y las iglesias, donde se llora y se pide a dios que salve a los vivos y los muertos. Los uniformados, como siempre, en vez de utilizar las armas pagadas por sus hermanos contra las potencias imperiales enemigas y sus agentes internos, las utilizan contra ellos. Los que históricamente reprimieron a los mejores hijos del pueblo y de la Patria por luchar contra la colonización, la explotación, la indignidad y la vergüenza, ahora no son capaces siquiera de maldecir públicamente a petimetres adinerados que los convocan para frenar la bronca de los justos, y se burlan de ellos, de sus esposas, hijos, nietos, como de todos los demás habitantes del país. Aquellos que decían y siguen sosteniendo que lucharon y luchan por un Cristo de utilería ni siquiera pugnan por castigar como se merecen a los que son capaces de profanar el cuerpo de ese Cristo que dicen amar y adorar, convertido en torta de pantagruélicos angurrientos, saqueadores y profanadores de vivos y muertos.

Así las cosas, no me canso de decir que nos descubrimos como un pueblo de cobardes, hipócritas, arribistas y trapisonderos, de hombres y mujeres que no se animan a herirse o morir para que ellos mismos, sus hijos, nietos y bisnietos vivan en la Patria que construyeron nuestros antepasados con sus manos de hacer, de construir, y no de fullerear en los casinos donde se juega el sudor y el esfuerzo ajeno.

Y la denominada izquierda, y los peronistas ‘buenos’, los trotskistas, progresistas, comunistas, socialistas, anarquistas y cualquier ista que tenga históricamente, con sus luchas y caídas y triunfos, al pueblo argentino como estandarte, entre los que me incluyo, también formamos parte de esta farsa opositora que no se atreve a lanzar a los gusanos a los peces o las aves de rapiña para que se indigesten con ellos. Y entrega a las masas desesperadas en brazos del fascismo, como siempre sucedió…

Vamos hacia la nada porque no somos el todo que debe actuar y castigar. Le dejamos, por temor, indiferencia, soberbia, inconciencia y algunas otras cosas, la Nación, la Patria, la Clase trabajadora, el Pueblo todo a los agentes del capital, de potencias y empresas extranjeras y locales que vinieron, desde el primer día, a despojarnos de nuestra casa, humillar a nuestras familias, corromper a nuestros hijos y nietos, violentar los huesos de nuestros antepasados y transformarlos, mas no sea, en flautas de pan para entretener a los báquicos personajes que nos orinan y defecan cada día sin que siquiera les demos una trompada cuando los vemos por la calle.

Repositores de la verborragia y el non far niente de la ‘democracia de los ricos y vendepatrias’, los llamados opositores siguen hablando con la pared. Algunos reciben guita de los canallas para después aquietar a los más pobres a fin de que asegurarles la ‘gobernabilidad’. Alguien dijo: ‘vamos contra un muro’. Pero es tarde para advertencias. La mugre, desde que afloró por este suelo, estuvo siempre a la orden del día para ser barrida. El muro, desde el principio, estuvo para ser derribado.

Si quieren, queremos, oponernos a esta sabandija, no tenemos más remedio ni camino que llamar a los nuestros a la rebelión en todas sus formas.

Si queremos repositarlos, como a las latas que se consumen en los supermercados, declamando el ‘otro soy yo’, no hay más que hablar…