OPINIONES CRÍTICAS ACERCA DE LA CONMEMORACIÓN DEL 9 DE JULIO, EN 2018.

(Carlos Alberto Ortiz)

domingo, 8 de julio de 2018

Habiendo recibido una opinión acerca de la fallida conmemoración del 9 de Julio, emitida por un alto oficial retirado del Ejército, en una comunicación que fue masiva pues la hizo llegar a más de un centenar de destinatarios, redacté mis conclusiones a propósito de las reflexiones de ese señor militar retirado.
Como este intercambio de opiniones es de hecho público, nada obsta para que lo difunda, lo cual por otra parte puede ayudar a reflexionar a muchos compatriotas.
En el intercambio de ideas hay también –hasta el momento- otras tres opiniones, que a mi criterio poco aportan al eje central del debate ya instalado.
Va seguidamente mi opinión, y luego la del Coronel Francisco Cervo, quien parece tener mucho predicamento entre sus pares y sus subordinados, motivo adicional para puntualizar algunos de los muchos aspectos más que opinables de su escrito.
Máxime es importante difundir las discrepancias y los –a mi juicio- serios errores de enfoques, dado el desconcierto doctrinal que impera en sectores retirados de las FFAA y FFSS, que diciéndose “muy nacionalistas” están impregnados de ideología ultra liberal, la cual es antinacional por definición, además de evidentes falencias formativas en asignaturas tan importantes como Historia Argentina, Historia Mundial, Economía y Geopolítica; lo cual los lleva cada vez más a subordinarse de hecho a doctrinas que profundizan nuestra dependencia, fomentan pérdidas territoriales, y nos llevan rápidamente camino a la disolución nacional.
Habiendo sin duda "mucha tela para cortar" en el comentario del Coronel Cervo, solo señalo una perlita: llama al presidente "un argentino bonachón, carente de patriotismo" (palabras más o menos), eludiendo la cruda realidad que como Oficial de Inteligencia no puede desconocer. Estamos en presencia de un mafioso integrante de una familia ídem, claramente malvado pues se burla descaradamente de la gente común y demuestra deleitarse con sus mentiras y falsedades pronunciadas con premeditación y alevosía; además de ser demostradamente un apátrida que nos está empujando a la disolución nacional.
Por otra parte, coincidiendo que Nuestras Fuerzas Armadas son instituciones básicas de nuestra patria, si se las quiere cumpliendo su verdadero rol de brazo armado de la patria, debe comenzar por efectuar el necesario mea culpa de gruesas tergiversaciones en sus funciones. Dentro de esas "tergiversaciones" (o peores conceptos aun) caben las masacres de civiles perpetradas por "los fusiladores" de 1955 (hechos oprobiosos que pretendieron tapar cuidadosamente), así como que en el muy nefasto "proceso" fueron utilizados como tropas de ocupación en el propio territorio, para servir de respaldo y custodia de los personeros del
neoliberalismo apátrida y económicamente genocida que nos destrozó social y económicamente en esos tristes años.
Por otra parte, el Coronel Cervo, como la mayoría casi total de los uniformados retirados,
seguramente impregnados del espíritu procesero, muy afín al liberalismo económico extremo (que es apátrida por definición), apoyó fervorosamente al macrismo, pese a todo su cargado
prontuario, y lo siguió apoyando hasta hace poco, pese a los premeditados desastrosos resultados de la actual gestión CEOcrática gubernativa, manejada en forma descubierta por
personeros de los anglosajones y de la Banca transnacional.
Los comentarios de Decurnex ni siquiera merecen ser respondidos, habida cuenta que es alguien para quien no existen enemigos externos, y está atravesado por un odio total a todo lo Nacional y Popular, pese a lo cual en el colmo de la irracionalidad, se presenta como "muy sanmartiniano", siendo que en los hechos es solo un rivadaviano más, de los tantos que son funcionales a los intereses antinacionales.
A estos temas me referí en mi último artículo, ya difundido y leído ampliamente, incluso en el exterior.
Atte.
PATRIOTISMO DE BOLSILLO
http://caoenergia.blogspot.com/
Atte.
C A O
-----------------------
Estamos en vísperas de celebrar? un nuevo aniversario de la Declaración de Nuestra Independencia, de todo`poder externo a nuestra querida Patria,
Recuerdo cuando era pequeño, mis padres nos preparaban especialmente para concurrir con entusiasmo y emoción a presenciar el desfile militar que para todos, por entonces, era la
manifestación entusiasta de una libertad que para obtenerla y mantenerla a través de la historia y hasta épocas recientes, fuè necesario derramar sangre, sudor y làgrimas.
No fuè fácil por cierto aquella epopeya, pero en tiempos heroicos contábamos con un pueblo dispuesto a morir por su libertad y dirigentes de excepción con ideas claras sobre el futuro esperado e innata vocación por el ejemplo personal, en todas sus manifestaciones y características.
Mi padre, no era argentino por nacimiento, fuè el primero que me hablò de San Martìn, Belgrano, Alberdi y Roca, quienes eran sus pròceres admirados.
No concebía que en una ventana de nuestra casa faltara ese dìa y también en otras conmemoraciones patrias, la bandera argentina.
Menos aun ausencia con nuestra mejor vestimenta, para presenciar el desfile militar, que según su concepto era el mejor homenaje a fin de recordar y agradecer a los soldados que en diversas circunstancias y a lo largo de la historia, habían dado su vida por la Patria y la defensa de los derechos de su sociedad.
Lo he visto emocionado presenciando especialmente el pasaje de los granaderos, patricios y los institutos de formaciòn, agitando con entusiasmo su bandera argentina.
Siempre me preguntè porque se me ocurrió seguir la carrera militar si en mi familia no habia un solo profesional de las Fuerzas Armadas.
Seguramente mi padre y por cierto mi madre también, sembraron en mi espíritu con su testimonio y sincera emoción, la semilla que germinò después, en el momento en que adolescente, decidì dejar de lado las atracciones fáciles de la juventud sin urgencias, para
someterme a una vida dura plena de esfuerzos, privaciones y sacrificios.
Soñaba con que alguna vez participarìa de esos desfiles solemnes y verìa a mis padres saludando con el agitar de banderas. Y gracias a Dios eso se me dìò y mas tarde no solo ante ellos, sino también ante mi esposa y mis hijos.
Al desfilar al son de las marchas militares querìamos decirle al pueblo; no teman, nadie podrá atentar contra su libertad ni alterar la paz interior para que Uds puedan vivir felices y con progreso, a partir de su trabajo honesto y dedicaciòn. Estamos preparados para cumplir nuestro juramento sagrado o sea; defender su libertad hasta perder la vida, si fuese necesario.
Retrocediendo en mis vivencias, en mi ciclo primario concurrì a la escuela pública, siendo formado por maestros y maestras que para mì, por entonces, eran verdaderos pròceres por su profesionalismo y evidenciada en todo momento, pasión y responsabilidad por enseñar. Los querìamos y respetábamos.
Recuerdo que la semana anterior al 25 de mayo y 9 de julio se determinaban como "semana patriótica" y en su transcurso solo se hablaba de historia patria y recordábamos las jornadas que nos habían llevado al nacimiento de nuestra nacionalidad. Inclusive cada alumno a partir del cuarto grado debía presentar un trabajo escrito sobre las gestas referidas. Los dos mejores, eran leìdos por sus autores en el acto conmemorativo de aquellas epopeyas.
Obviamente una recomendación especial era concurrir con banderas al tradicional desfile militar y en muchas ocasiones cada maestro organizaba con sus alumnos y padres la concurrencia al significativo acontecimiento.
Ha pasado mucho, mucho tiempo de aquellos emocionantes, reconfortantes e inolvidables momentos de nuestras vidas.
Hoy todo ha cambiado casi sustancialmente y no para bien.
Enfrentamos una decadencia que nos consume y paradójicamente la cultivamos dìa a dìa, con nuestras complacencias e irresponsabilidades sociales.
No es posible diseñar una Patria que no estè edificada sobre mandatos fundacionales. Peor aun es construir una historia de conveniencia con argumentos hipócritas, mercantilistas y
falaces.
El actual presidente que hemos sabido conseguir, es la imagen patètica de un argentino bonachòn sin esencia patriótica y, no cabe otra interpretación, con miedos y caprichos.
El dìa de la celebración del aniversario de Nuestra Bandera se borrò olímpicamente de su obligación tradicional de presidir el acto central , "por temor a los piketeros". Es decir en otras palabras, los patoteros de siempre le marcaron la agenda. Y su irresponsable actitud los dimensiona.
Ahora" huye a Tucumán" y ordena la supresión del tradicional desfile militar en Capital Federal; ¡¡¡¡¡por economía!!!!. Seguramente también elude el Te Deun en la Catedral para no
escuchar reconvenciones. Ni siquiera los KK llegaron a esas elegantes transgresiones.
Su argumento, a través de lo que trasciende, es que aquí desfilarìan cinco mil quiñientos hombres y en Tucumán solo setecientos. Original y estúpido argumento para justificar una decisión objetable.
En resumen, para èl y sus esclarecidos asesores, el desfile militar solo representa un "gasto innecesario". No significa nada para las tradiciones de la Patria. Obviamente un sentido de patriotismo muy difuso que èl y sus secuaces en la emergencia, desean imponer en forma caprichosa y soberbia.
Y seguramente habrá sectores que aplaudirían su "decisiòn y agallas". Y porque no, hasta podrá repercutir favorablemente para la elevación en dos o tres puntos de su imagen en las encuestas. Duràn Barba, feliz.
¿O es que toma esta determinación para que el pueblo no se entere que los tanques están herrumbrados, no hay aviones para volar y resulta un riesgo imprevisible hacer navegar a barcos carentes de mantenimiento.?
Seguramente sus esclarecidos asesores y opinòlogos lo han convencido "que nuestra desvencijada Argentina, no tiene ni necesita hipótesis de conflicto". Descubrimiento impresionante de un paradigma que probablemente no estè vigente en ningùn país mas o menos serio del mundo.
Asistimos constantemente al despilfarro organizado y hasta desorganizado de millones de pesos y dólares diarios en la timba financiera en la cual se ha convertido el país. Seguramente
muchos amigos indirectos o directos del poder estaràn engordando sus billeteras en forma casi infinita.
No hablemos de las aventuras sibarìticas del monigote Sampaoli, del impresentable Chiki Tapia y "las dudosas gestiones del amigo Daniel Angelici". Esas enormes cantidades de fondos manejados en forma desaprensiva y arbitraria, de alguna manera son esquilmados al pueblo todo, aunque quieran convencernos con historietas creativas de que no es así. Obviamente, el poder político, ante semejantes aberraciones, mira al costado.
Los iluminados funcionarios salvadores de turno, son ràcticamente elefantes en un bazar. Lo que dicen y aplican hoy, lo desdicen mañana. Lanzan manotazos al aire en forma constante por si tienen la suerte de cazar un pajarito. Inclusive están casi a merced de los impresentables defensores del deskalabro anterior, quienes (todo es posible en la dimensión desconocida), intentan volver.
En todo este panorama macabro "parece que tenemos la suerte de ahorrar diez millones de pesos", suprimiendo un acto patriótico sin utilidad crematística.
Mas aun se ha desatado un show, para reducir al mínimo no solo los medios materiales, sino tambièn los derechos y la dignidad de los integrantes de nuestras depreciadas FFAA.
El inefable ministro de indefensión y el administrador de la caja, "están estudiando con magnanimidad" como compensar elegantemente con lo mínimo posible, a los oficiales y
suboficiales de las instituciones, inclusive con el "si mi" complaciente y ya asegurado, de los "pequeños altos mandos". Seguramente en su momento deberemos agradecer con emoción, "su generosidad y desprendimiento".
Es indignante también la brecha existente en cuanto a retribuciones, con las Fuerzas de Seguridad. Esa diferencia no obedece a ningún razonamiento lógico, y no existe en ningún país del mundo. Felicito a quienes conducen esas instituciones pues según comprobamos, han hecho valer sus derechos y necesidades y defendido coherentemente a sus subordinados.
Finalmente y pese a mis deseos mas profundos, en estas circunstancias solo deseo recordar con emoción a nuestros queridos pròceres y soldados, quienes en otras etapas e inclusive hasta épocas recientes de nuestro desenvolvimiento como sociedad, supieron sacrificar su vida, libertad y su futuro, para defender los derechos y la libertad de un pueblo maleable, ingrato y despersonalizado, que ha perdido la conciencia del honor y la grandeza de sus destinos.
Ahora no hay nada para celebrar ni destacar. Estamos conducidos por ineptos y demagogos irresponsables y navegamos a la deriva en busca de un abismo.
Estamos peor y vamos horrible.
No soy ni me siento el dueño de la verdad, Sinceramente desearìa estar equivocado, Es mi punto de vista, discutible por cierto con argumentos valederos, en el análisis de la realidad que nos angustia.
Por lo menos, así, lo veo yo.
Francisco Cervo.