Operación Venezuela Freedom-2.

(JM. Rodríguez)

¿Recuerdan cuando Bolívar nos dijo?: Los Estados Unidos de Norteamérica parecen destinados por la providencia, para plagar la América de miserias a nombre de la libertad… ¿Y cuando, 175 años después, Chávez nos lo recordó?: La profecía de Bolívar se ha cumplido, buena parte de las tragedias de la América Latina y del Caribe están allá… Pensando en eso alguien, con mucho acierto, expresó que el llamado a la intervención extrajera es la más grave afrenta que se pueda cometer contra la Nación. Pues bien, en eso está la derecha venezolana.

Ella, incapacitada para cualquier plan político honesto, hacen lo mismo que aquellos sirios residenciados en New York que pidieron la intervención armada de su tierra. ¡Destrozar el país para sacar a los otros! Por eso ven con fascinación el reciente lanzamiento de misiles norteamericanos contra el ejercito sirio. Como lo hicieron dos comentaristas gringos a punto de orgasmo: el de la MSNBC, Brian Williams: estoy encantado con la belleza de los misiles Tomahawk lanzados sobre Siria… Y Fareed Zakaria de CNN: con haber llevado a cabo el bombardeo, Trump se convirtió en el presidente de Estados Unidos…

Y es así, presidente norteamericano que no agreda no es presidente. El Nobel de la Paz es un premio a la guerra. Así es el imperialismo, esa su verdadera intención. Torcer brazos y arrancar cabezas. Todo lo que no esté con ellos, todo lo diferente, debe ser eliminado, al precio que sea. Luego viene su “democracia” de mercado que, por ser omnipotente, tiene la supremacía absoluta. Dios, a martillazos, le abre paso a su destino manifiesto.

Ya no causa asombro que la dirigencia opositora, moviéndose con desfachatado alcahuetazgo entre Venezuela y las salas de espera de Washington, llame abiertamente a la intervención. Están prendidos, y con placer, del falo tutelar. Recuerdo a aquel economista que, con lascivia, nos preguntaba hace tiempo por TV ¿A quién preferirían ustedes tener, a Greenspan o a Tony Casas? Sin embargo, es bueno que no olviden que los patriotas morimos por la patria, y cuando eso está en juego ninguna otra cosa cuenta.