Nicaragua: los hechos increíbles.

Víctor Manuel Ramos

Nicaragua fue protagonista de esos hechos increíbles que, en la historia del Caribe, ocurrieron bajo el amparo del bandidismo de Los Estados Unidos de América. Nicaragua era parte del botín que Los Estados Unidos reclamaba para sí. Había expulsado a los ingleses de los territorios misquitos y, con la proclamación de su Doctrina Monroe, quería reservarse casi todos los países que conforman la frontera del Caribe. Esta triste historia, que no es más que una pesadilla para los pueblos caribeños, la ha escrito, con gran maestría, el no menos célebre patriota dominicano y latinoamericano Profesor Juan Bosh, que también fue víctima de la agresión intervencionista norteamericana cuando le desalojaron de la presidencia de la República Dominicana.

En casi todos estos episodios ha habido malinches nicaragüenses que, al no poder alcanzar el poder mediante el apoyo del pueblo nicaragüense, optaron por solicitar la intervención norteamericana, intervención que posteriormente arrasó también a esos traidores a la patria.

El primer episodio ocurre con motivo del descubrimiento del oro en
California, en1848, territorio que fue arrebatado a México. Los norteamericanos, temerosos de hacer la travesía por el territorio continental norteamericano por la presencia de los indígenas hostiles, hacían su viaje atravesando Nicaragua o Panamá. Ambos países fueron víctimas del atraco, pero ahora trataremos el caso nicaragüense. Una compañía norteamericana pactó con el gobierno nicaragüense la explotación del paso de los norteamericanos por el desaguadero, el lago de Nicaragua y la corta travesía terrestre hasta San Juan del Sur. La compañía se comprometió a pagar diez mil dólares al año más un 10% de las ganancias. Nunca pagó la segunda parte, por lo que el Presidente de Nicaragua, Don Fruto Chamorro, hizo los reclamos correspondientes. Vandervilt, principal accionista de la compañía y hombre de mucho poder en Washington hizo que la Compañía y el gobierno norteamericano ignorara los reclamos nicaragüenses. Como respuesta derrocaron al presidente y como se armó una disputa entre dos aspirantes a la presidencia, el grupo del general Castellón llamó a la intervención y trajo al suelo nica a los filibusteros encabezados por William Walker. Este no solo impuso un presidente a su medida, sino que lo cambió cuando le plugo hasta que él mismo se encaramó en el puesto de presidente de Nicaragua; pero no solo eso, también se apoderó de la Compañía y se enfrentó con Vandervlt. Ese enfrentamiento, más la postura patriótica de los demás países centroamericanos, que acudieron en auxilio de Nicaragua para expulsar a los invasores, llevaron a la derrota de Walker, quien en un tercer intento de apoderarse de Centro América fue capturado y fusilado en Trujillo.

El segundo episodio ocurre con motivo de la intervención norteamericana para derrocar al presidente Zelaya. Dos norteamericanos hacen volar dos buques nicaragüenses con todo y la tropa en el Río San Juan. Zelaya los captura y los fusila, luego de un juicio que los condena a muerte. Los Estados Unidos, que veían en el presidente Zelaya a alguien hostil a sus designios presiona y logra la renuncia del mandatario que es sustituido por un personaje traidor afín a los intereses norteamericanos. El Secretario de Estado norteamericano era el Señor Knox, dueño de minas en Nicaragua, fue quien propició la nueva intervención en Nicaragua, intervención que duró hasta 1925, período durante el cual Nicaragua fue gobernada por Los Estados Unidos. Knox terminó imponiendo en la presidencia a Adolfo Díaz, con el apoyo de los marines, quien era empleado de las minas de Knox en Nicaragua.

Se marcharon los yankees pero pronto regresarían, pues al año siguiente protagonizaron una nueva intervención, acción que propició el levantamiento de Augusto César Sandino quien se opuso férreamente a la presencia yankee en Nicaragua hasta que realmente les derrotó, pero cayó asesinado por un mandadero norteamericano que se llamaba Anastasio Somoza y que se hizo con el control del poder y gobernó durante muchos años de manera dictatorial, con la tutela de los norteamericanos, hasta que cayó víctima de las balas de un patriota llamado Rigoberto López Pérez. Los hijos de Somoza, que era el procónsul norteamericano, al morir su padre asumen la dirección del Estado que manejan con la misma ferocidad que el viejo. Fue en contra de estos déspotas que se levanta del Frente Sandinista de Liberación Nacional que logra la victoria e instala un gobierno revolucionario que más tarde es obligado, mediante una nueva intervención norteamericana, a convocar a elecciones que pierde el FSLN y se ve obligado a entregar el poder a Violeta Chamorro, a quien le suceden varios presidentes pro yanquis hasta que nuevamente Daniel Ortega, el héroe y comandante sandinista, retoma el poder por la vía electoral.

El gobierno sandinista, ligado al pueblo y autor de muchas reivindicaciones populares que han elevado el nivel de los nicas, es un gobierno incómodo para Los Estados Unidos. Ellos se han propuesto, lo ha dicho el Secretario de Estado, derriba a los gobiernos de Venezuela, de Cuba y de Nicaragua.

Y esa es la razón, y no otra, de las protestas de grupúsculos de empresarios ligados a los norteamericanos y de jóvenes financiados por los norteamericanos para causar el caos en el país y exigir el retorno al gobierno de los grupos retardatarios y ligados a la política derechista de USA, de la OEA y del grupo de Lima.

La violencia con que han actuado estos grupos es realmente asombrosa. Han realizado destrozos y son los responsables de muchos asesinatos que luego atribuyen al gobierno. Se han sentado ante la mesa de negociaciones, pero sus exigencias están totalmente fuera de la realidad porque reclaman la salida del presidente electo democráticamente, lo que de llevarse a cabo sería otro auténtico golpe de Estado.

Por suerte el pueblo sandinista ha mantenido en alto las banderas del Héroe de Las Segovias que sentenció: “la soberanía de un pueblo no se discute niño que se defiende con las armas en la mano”. Daniel y los sandinistas abogan por el camino de la paz.

Las Organizaciones populares de Honduras, expresan su incondicional solidaridad con la Revolución Sandinista y repudian la intervención norteamericana y de los traidores a la patria para trastornar el orden democrático que vive Nicaragua y alterar la paz del pueblo nicaragüense.