MI MANIFIESTO PERSONAL A FAVOR DEL PROYECTO POLITICO NUEVO PERU DEL FRENTE AMPLIO.

(Régulo Villarreal Dolores)

Sin ánimo de profetizar el futuro (toda profecía es aspa alucinada, pretendiendo dilucidar honduras o llamaradas ocultas como postigos abiertos entre el silencio y la luz) asumiendo más bien la práctica escueta de viejas culturas: griega, egipcia, mejicana o peruana (Pre Inca e Inca) que miraban a las estrellas para descubrir o explicar las razones terrenales como contabilidad registrando los destinos de los hijos, contemplando estrellas bajo el cielo de Dinamarca que guían mis deseos de retorno a mi vieja comunidad de San Juan de Pararín, apuesto por la alternativa de cambio de destino para el Perú, propuesto por el Frente Amplio, incidiendo un poco más en la cultura como herramienta político para un Nuevo Perú con identidad nacional, que redundando solo en la politiquería y dados envenenados y el monetarismo como única vía para el “desarrollo nacional”.

Los griegos, egipcios, mejicanos y peruanos, a través de la contemplación de la naturaleza y la observación de los astros, llegaron a conocer al hombre en sus grandezas y pequeñeces. Incluso ahora, la humanidad, armada con la parafernalia de su técnica, lo que no descubre con la vista, lo sigue haciendo mirando a los astros u orientándose por los palpitos de los ojos o las corazonadas como premoniciones, consciente de que desde el astro de la racionalidad, como desde las cimas de las intuiciones, es posible descubrir lo que los usureros nos esconden en la tierra como “mandato divino”: justicia social, libertad y solidaridad como religión de paz con pan.

Como hombre andino, de ancestros andinos, nacido y crecido bajo la generosa hégira de una comunidad de campesinos (Comunidad de San Juan de Pararín-Recuay-Ancash) creo en la organización como poder, en donde los dirigentes entienden que ellos mandan solo por obedecer el mandato de la confianza de las mayorías , pero que, en cuanto ellos pierdan la confianza de las mayorías: por negligencia o mal uso de los recursos de la Comunidad, quedan de inmediato, deslegitimados para seguir “representando” a las “mayorías”.

La Comunidad es la convergencia de todos los intereses y necesidades, en donde todos representan y defienden sus intereses personales/familiares dentro del marco de la colectividad, y nadie puede “representar” a nadie, como en las necesidades biológicas , nadie puede hacer por otro, lo que el/ella misma no haga, si quiere vivir. El hombre andino entiende el poder como resultado de la participación colectiva y no como golpe de suerte para apoderarse los que otros han hecho.

Aunque siempre he caminado cerca y, a veces, junto a organizaciones de izquierdas, democráticas y progresistas, nunca he militado en ninguna de esas organizaciones políticas como miembro, pues, para los comuneros andinos y amazónicos, izquierdas y derechas, en el fondo, son expresiones de ideologías de dominación occidental basadas en el individualismo, el egoísmo y la mezquindad, con desprecio por las culturas originarias, organizadas en torno al colectivismo, la compartimentación de bienes y la solidaridad. Las culturas originarias peruanas y latinoamericanas, son más espirituales que religiosas, más humanistas y pacifistas, que monetaristas y guerreristas para crear clases o clanes como expresiones culturales occidentales-orientales.

La única vez que me inscribí en un partido político, sin militar nunca, fue en el Partido Aprista Peruano, comité Distrital de Lince, y fue arrastrado más por una “tradición familiar” que por convicción personal (mi padre, mis tíos y demás parientes, APRISTAS de Víctor Raúl Haya de la Torre y no del vulgar cuarteto conformado por los 4 siniestros: Alan Garcia-Jorge del Castillo-Javier Velásquez Quesquén-Mauricio Mulder, eternos “parlamentarios, representantes y defensores del pueblo” de ese “pueblo” que asesinan en cárceles y en la selva peruana, por considerarlos “peruanos de segunda categoría”.

Para los comuneros andinos y amazónicos, a parte de las retóricas de colmillos afilados por intereses de grupos al rededor de caudillos angurrientos, el Apra, no se diferencia del partido comunista, ni ambos, de las sectas religiosas (organizaciones políticas y religiosas, copias y calcos de similares europeas-norteamericanas), lo único que quieren del “pueblo peruano” es su presencia como público para sus circos “democráticos”, o, como barro o piedra resignada para sus pedestales mitómanos, en donde los dirigentes y caudillos aparezcan como héroes de la “civilización”.

Los españoles, al invadir el Tawantinsuyu (1532) encontraron un sistema político social matemáticamente organizado, administrado por comunidades, dueñas de los medios de producción y del medio ambiente, en donde el Estado era un péndulo regulador, otorgando a cada quien, según su necesidad y según su capacidad y en donde la jerarquización era el resultado de la participación del individuo en su comunidad y por la adulación a los dirigentes.

El Tawantinsuyu era un Estado Confederado, cuya práctica democrática participativa y de consenso, era la expresión de la Unidad de la Diversidad y la Diversidad en la Unidad y no “un reinado o una monarquía hereditaria” como creyeron los súbditos de reyes usureros europeos que enviaban a sus ejércitos a invadir y saquear pueblos, para tener más poder económico. A esa lógica gansteril obedeció la invasión española al Estado Confederado y socializado del Tawantinsuyu.

Cuando el Frente Amplio surgió como alternativa de cambio para el Perú (antes de las elecciones generales de 2016) frente la politiquería corrupta y asquerosa representada por 18 “partidos políticos” del lodo, tras leer su plan de gobierno que incluye la Consulta Previa a las Comunidades para la explotación de sus riquezas naturales por parte de las empresas extranjeras apoyadas por el Estado Peruano, me adherí al Frente Amplio, con el convencimiento de que solo organizados en un Frente Amplio, todas las fuerzas de izquierda, progresistas, democráticas y nacionalistas, se puede parar a la corrupción y las mafias orquestadas por el fujimorismo y danzada por todos los traficantes de la “democracia” que creen que solo institucionalizando la corrupción como “partido” y el cinismo gansteril como sustento “ideológico” se puede “hacer patria”

Y ampliando un poco más el Frente Amplio hacia el rescate de la milenaria cultura peruana y su socialismo “sin copias ni calcos” que funcionaba antes de la invasión española, incluyendo a las comunidades campesinas como protagonistas de la nueva lucha política para alcanzar la justicia social, con sus propias estructuras colectivistas (no igualitarias), el Frente Amplio puede inaugurar la nueva era peruana, en donde el ser humano sea la prioridad y no la colosal e insultante riqueza material que acumulan las empresas extranjeras, apoyados por corruptos peruanos, con sobre explotación a peruanos mal pagados y el envenenamiento del medio ambiente y la putrefacción de la conciencia nacional.

El socialismo peruano del SXXI, al que debe aspirar el Frente Amplio, apoyándose en las comunidades campesinas y su espiritualidad (evidencias del edificio de la solidaridad dejada por los Pre Incas e Incas) tiene que ser un socialismo sustentado por la conciencia y la responsabilidad personal dentro del colectivo y no por clientes coyunturales financiados por el narcotráfico, la minería o el petróleo.

El socialismo peruano, practicado durante el Tawantinsuyu, no fue “igualitario” como eufemismo o elucubración ideológica de algún pensador, sino, resultado de un largo proceso de convergencias de necesidades colectivas, expresadas en solidaridad. Era un socialismo como reflejo racional de justicia, según la participación del individuo en su sociedad y no premio a la incondicionalidad a los jefes o poderosos del momento.

El Frente Amplio, con su puntal Nuevo Perú, para representar realmente al pueblo peruano, tiene que dirigir sus esfuerzo al rescate de ese socialismo “sin copias ni calcos” que fue la experiencia tawantinsuyana, que no fue una utopía, sino, una experiencia a rescatar y poner en escena como propuesta peruana para la humanidad del futuro (no solo para una clase), en donde la solidaridad y no la lástima, sea la nueva religión para alcanzar a Dios de la justicia.

Por las razones expuestas, manifiesto mi adhesión pública, desde mi ejercicio literario, al Movimiento Nuevo Perú, como alternativa real en defensa de las comunidades campesinas, ingredientes supremos de la nacionalidad peruana. Las comunidades andinas y amazónicas por sus prácticas espiritualistas, son las únicas que pueden cuidar el medio ambiente y poner los recursos naturales, al servicio del progreso de los peruanos y no solo al enriquecimiento brutal de empresas extranjeras vaciando la conciencia nacional de los peruanos.

A partir de la fecha, bajo el epígrafe: LA VUELTA DE INKARRY AL SXXI, difundiré, por todos los medios que me sea posible, una serie de poemas, que expresan mi visión de país y mi adhesión al proyecto político del Frente Amplio orientado a un Nuevo Perú, un Perú mejor y más justo, para todos los peruanos y no solo para los “cholos con plata” socios y guardianes de capitalistas extranjeros protegidos por la constitución fujimorista como guachimán con palo de ciego.

Al Perú no lo salvará un “amor” etéreo y evasivo implorado en iglesias, sino, el respeto por nuestros mayores y sus legados, asumido como responsabilidad personal como manifestación de identidad cultural.

Régulo Villarreal Dolores /20.1.17

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LA VUELTA DE INKARRY AL SXXI-1

LO QUE TENIA QUE LLEGAR

1

Aunque las bizcachas,

con la atrevida inocencia de sus miradas,

nunca escribirán la clave de sol,

ya sugerían

desde el mismo genocidio

de Cajamarca (nov.1532).

el surgimiento

de vientos liberadores,

como vuelos de cóndores

para un Nuevo Perú,

Nuevo Perú

es la escritura de los sueños

desde el reír de choclos

y de bruma de grillos

vislumbrando alboradas

con la rebelión de

Tupac Amaru II

y Micaela Bastidas (1780-1782).

2

El remedio del amor

es abismo de carámbanos,

sonora selección de plumas

y acordes de arco iris,

arpegios de paja bravas

convocando a peruanos humillados,

a bailar sobre el siniestro

carnaval occidental y cristiano

mezquinando el futuro mayoritario

con embustes populistas de neoliberalismo.

3

Era de esperarse la iluminada verbena

de calles con esperanzas de panes

como ignotas llamaradas de débiles

robustecidos por la organización

como arma solidaria.

No son las ideologías “correctas”

ni teologías puras o impuras

que liberan al hombre de sus miserias,

sino, su dignidad como compromiso

y pieza sagrada de la organización

como piedra abrazando a otras piedras.

La fortaleza de los débiles es organización.

Quien se organiza, es fuerte.

La organización no es milagro ni regalo

de “señores buenos” a los pobres,

sino, resultado de la participación

consciente para el cambio de destino.

Regulo Villarreal Dolores

C.27.12.16

NEPER Perú Caminante.

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