A MERCED DE LOS DEVALUADORES.

(Hernán Andrés Kruse)

Los argentinos tenemos una larga cultura devaluatoria. Nuestra moneda ha perdido a lo largo del tiempo un sinnúmero de ceros, demostración cabal de su depreciación como tal. Desde el “rodrigado” hasta la fecha, más de cuarenta años, hemos padecido este flagelo que nos ha provocado un paulatino e inexorable descenso de nuestra calidad de vida. La devaluación ha sido, pues, una constante en nuestra ajetreada historia económica con los mismos ganadores y perdedores. Entre los primeros están los grandes grupos económicos, especialmente los grandes exportadores, que han obtenido pingües ganancias cada vez que el dólar se escapa. Entre los segundos está la inmensa mayoría del pueblo, están los trabajadores que se desloman por un salario de hambre. Sólo durante el menemato no hubo devaluación y ello por una sencilla razón: con la imposición del 1 a 1 el peso quedó atado al dólar lo que impidió que éste subiera a expensas de aquél. Pero se trató de una ilusión que estalló por los aires en diciembre de 2001. Eduardo Duhalde se encargó de poner las cosas en su lugar. Apenas asumió el 1 de enero de 2002 impuso una feroz devaluación que significó el certificado de defunción de la convertibilidad. En aquel momento se habló de una dura puja entre los devaluadotes y los dolarizadores por el control de la economía. Al imponerse los primeros el peso comenzó a depreciarse a pasos agigantados. En el verano de 2014 el entonces ministro de Economía Axel Kicillof devaluó la moneda, lo que terminó-entre otros motivos-costándole la presidencia al kirchnerismo. Durante la campaña electoral de 2015 el entonces candidato presidencial Mauricio Macri juró y perjuró que si llegaba a la presidencia no devaluaría y pulverizaría la inflación en poco tiempo. Los números no mienten: en diciembre de 2015 el dólar estaba a 9,5$ y hoy está a 28,5$. Huelgan los comentarios. La devaluación en la era de Cambiemos ha sido monstruosa y nada indica que vaya a aminorar. Seguimos, pues, a merced de los devaluadores.

A este tema se refiere Jorge Fontevecchia en un artículo publicada el 7 de julio en Perfil (“El club devaluador”). Escribió el autor: “La creatividad es la moneda del infinito”. La frase atribuida a Pablo Picasso con referencia al arte es aplicable perfectamente al arte de la política. Y en las últimas semanas se percibió la falta de creatividad de la dirigencia argentina, que nuevamente aspira a resolver los problemas de competitividad del país devaluando. El club devaluador lo integran algunos de los principales miembros de la Unión industrial” (…) “La solución de la devaluación es el populismo del capitalismo: puro corto plazo. Así llegamos a un 2018 que pasó de una expectativa de 20% de inflación y el dólar a 20 pesos a fin de año a una inflación de 30% y un dólar a fin de año de 30 pesos, en ambos casos como hipótesis optimista. De terminar siendo así, con una devaluación 50% superior a la esperada y también una inflación 50% superior a la esperada, solo se habrá logrado empeorar la situación de todos. El club devaluador no cuenta que los saltos abruptos del tipo de cambio, al ser tan resonantes, licuan la mejora de la competitividad que generan al comienzo porque el aumento de los precios internos termina reduciendo esa ganancia inicial. Pero mucho peor aún: no solo no se termina ganando competitividad de manera sostenida sino que se la empeora, porque al sumar millones de pobres en la disparada donde los precios suben pero no así los salarios de los que están en negro (la mitad de la población), se obliga al Estado a aumentar los subsidios a los más desprotegidos y, finalmente, también los impuestos. Además del déficit fiscal, que lleva al Estado a endeudarse encareciendo el crédito para los privados. Y en esa calesita todos pierden. El mejor ejemplo es la megadevaluación de 2002, que aumentó la productividad de las empresas pero duplicó la cantidad de pobres de la Argentina, y que obligó a un monumental crecimiento del gasto en asistencialismo que hizo duplicar el gasto público sobre el producto bruto en una década” (…) “Si devaluando la Argentina mejorara su competitividad tendríamos que ser el país más competitivo de la tierra, porque fuimos los que más devaluaron su moneda en las últimas cuatro décadas. La competitividad vía devaluación es hija misma del cortoplacismo del populismo: no construye nada consistente” (…) “Competitividad por devaluación es igual a falta de creatividad. Nadie aspiraba a que nuestra dirigencia tuviera la creatividad de Picasso e hiciera crecer a la Argentina al infinito, pero entristece tanto cortoplacismo porque cuando terminen de acomodarse el dólar, la inflación y las paritarias con sus cláusulas de ajuste o su directa reapertura, como ocurrió en el caso de los empleados de comercio, la verdadera mejora en el cambio real no será significativa y habrá generado un sismo en la economía, además de un daño político inconmensurable. Elites miopes tanto o más que los malos gobiernos producen la realidad mediocre que nos acompaña desde hace décadas” (…) “La creatividad en Argentina no está en el atajo corto de la devaluación sino en encontrar la forma de producir un desagio de la inflación pasada al presente, que corte la inercia de la inflación, un plan creativo que obligue a todos los actores a cambiar drásticamente las expectativas inflacionarias y devaluatorias, o devaluatorias e inflacionarias, en el orden de causalidad que se prefiera. De lo contrario, seguiremos con dólar e inflación corriéndose mutuamente”.

En su edición del 7 de julio Página/12 publicó artículos de Luis Bruschtein (“Globos pinchados”) y David Cufré (“Como moscas”).

Escribió Bruschtein: “En la misma semana, desde las pantallas del Grupo Clarín se habló de la granja de trolls del jefe de Gabinete y se anunció en la tapa del diario el programa de gobierno que propone Sergio Massa. Son los mecanismos de un medio para ganar credibilidad o el anuncio de un cambio más de fondo. El Grupo no tiene más para negociar porque con la adquisición de Telecom ya consiguió entrar a las telecomunicaciones por la puerta grande. Antes negociaba, ahora empieza a poner condiciones” (…) “Puede ser coincidencia, reconstrucción de imagen o mínima apertura, pero lo real es que a pesar de que la granja de trolls que administra Marcos Peña ha sido muy denunciada y su existencia probada por distintos medios críticos, la corporación de medios oficialistas había preferido ignorar el tema como parte de su estrategia de blindaje mediático en defensa del gobierno de Mauricio Macri” (…) “Los puntos del programa de gobierno de Massa aparecieron el jueves en los portales de Clarín e Infobae, el despliegue fue similar y hasta con las mismas fotos. Massa acaba de regresar de los Estados Unidos donde, según versiones periodísticas, estaba trabajando con consultores de ese país para lanzar su candidatura después de varios meses de silencio, durante los cuales su tropa se fue desperdigando hacia la gobernadora María Eugenia Vidal o hacia procesos de unidad que se iniciaron en el peronismo” (…) “Si estos datos configuran el anuncio de un cambio más de fondo, estaría en consonancia con el clima de pesimismo en el ámbito empresario con relación al gobierno. Todos dan por instalada la crisis y descartan que Macri le encuentre la vuelta antes de 2019. Para el mundo empresario, el mal manejo de los instrumentos financieros agudizó una crisis que ya no tiene solución con este gobierno. En esa mirada, a Macri le queda un año y medio accidentado en el que va perdiendo imagen positiva y acumulando imagen crítica en un proceso cada vez más pronunciado” (…) “El imperio del grupo, a pesar de todo el poder acumulado, tiene un flanco vulnerable porque ocupa ahora un espacio aún más dominante que antes en un área sensible como son las comunicaciones y la información. Es como si toda la educación de un país estuviera en manos de una sola empresa privada. La vuelta del kirchnerismo y la ley de medios es una obsesión en el Grupo cuya cabeza piensa que ya tiene poder suficiente para poner un candidato propio, al estilo de Televisa en México con el presidente saliente Enrique Peña Nieto” (…) “Si no puede imponer un candidato propio, es indudable que Clarín puede orientar movidas de la política. La principal es buscar el aislamiento de Cristina Kirchner y el kirchnerismo, dividir al peronismo, tratar que el peronismo opoficalista se alinee por fuera de cualquier propuesta del tronco peronista y consiga arrastrar también a una parte de este sector” (…) “Lo real es que, aunque subsista la inquina anti k en gran parte de los ex votantes de Cambiemos, a medida que cobra fuerza la actitud opositora en una sociedad atormentada por la inflación, la devaluación, el desempleo, la pobreza y los tarifazos, en la misma medida gana la posición más opositora, no la intermedia. La gente primero es crítica, después opositora y después radicalmente opositora. El gobierno plantea una realidad sin medias tintas y después del primer replanteo, cuando caen las columnas del sentido común hegemónico, el golpe de la realidad es muy fuerte” (…) “Aunque la ex presidente ni siquiera insinuó que será candidata en 2019, mientras la imagen de Macri baja, la de ella sube. El pedido de captura internacional contra Rafael Correa y la prisión de Lula han cambiado en el mundo la imagen de “corrupción del populismo” por la de “persecución a líderes populares”. Ya no se gana prestigio al denunciarlos, los jueces que los persiguen ya provocan más desconfianza, como alfiles de algún juego político. Un juego de persecución con revanchismo y con miedo. Cada acusación que se cae pone al descubierto la mezquindad de los acusadores” (…) “Lo que plantea el nuevo escenario es que ya no hay ganador cantado, que la disputa se ha vuelto más equitativa. Lo más importante es que la hegemonía que había construido la derecha con las derrotas de los movimientos populares en Argentina y Brasil y la traición de Lenin Moreno en Ecuador, apenas duró dos años. La rueda comienza a dar otra vuelta en la pelea eterna por sociedades más justas en la región”.

Escribió Cufré: “La fábrica de productos plásticos de la calle Heredia al 1200, en el barrio industrial Villa Progreso, del partido de San Martín, acaba de cerrar. Su dueño tuvo que suspender la actividad por falta de trabajo y por el corte de la cadena de pagos” (…) “En febrero de 2017 se relató aquí la situación crítica por la que atravesaba esa zona del conurbano bonaerense, llena de galpones y naves industriales, un lugar emblemático de la Argentina por ser el rincón del país con mayor concentración de fábricas por metro cuadrado. Villa Progreso está pegado a Villa Lynch, otro barrio del mismo partido, que fue declarado Capital Nacional de la Pequeña y Mediana Empresa Industrial en 2014” (…) “Rafael, de la panadería La Rosa, atiende a ese público de operarios y empresarios de mil batallas. Conoce el lugar de toda la vida. “De lo que vieron el año pasado cuando hicieron la recorrida con la fotógrafa de Página/12 se agudizó mucho más. Incluso el dueño de la fábrica al lado de mi negocio, la de productos plásticos, que conversaron con él y defendía al Gobierno, cerró por dos problemas: falta de trabajo y corte de la cadena de pagos…Al minimercado de la esquina, que es amigo mío, le bajaron las ventas un 40 por ciento y no puede cobrar los fiados, y vendió la camioneta para mantener el frigorífico. A mí me cayeron 30 por ciento las ventas. Se hace difícil cubrir las tarifas. La ferretería industrial de la vuelta, con tres empleados, cerró…La fábrica de bolsitas de nylon de la vereda de enfrente que tenía ocho mujeres trabajando y un encargado queda solo la dueña y tres chicas. La fábrica de pintura látex no fabrica más la base blanca. La importa y envasa solamente. Echó a ocho operarios y se quedó con los tres más antiguos. El herrero no trabaja más, un empleado afuera. Cerró definitivamente la fábrica de cartón corrugado, con doce obreros y seis operadores de grúa…Ese es el panorama industrial en cuatro cuadras a la redonda. Después los jubilados están muy mal. Se deteriora la posibilidad de que los chicos sigan yendo al secundario porque hay que changuear para ayudar a la familia. Bajó 20 por ciento la matriculación de alumnos en dos colegios privados…Hay muchos más cartoneros…Ahora, los dueños de fábricas grandes o galpones cambiaron la producción por importación. A ellos no les afecta tanto la crisis, se manejan con dos o tres empleados. Otro detalle, muchos por no tener laburo salen de albañiles o arregla todo, pero se sobreofertó el rubro. Además nadie gasta…Hoy el deterioro es muy profundo. Villa Progreso y Villa Lynch son barrios luchadores. Pero ahora aparentemente se nos acaban los recursos y las fuerzas. Acá nunca se compuso del todo después de la crisis de 2016, pero al menos hasta febrero de este año la cosa no empeoraba. Ahora se cayó todo a una velocidad casi eléctrica…Esto es mucho más grave de lo que se ve en los medios, incluso en los críticos. Lo peor es que tengo casi 50 años y no tengo tanta fuerza para pelear otra vez. No quiero caer más. Ese es mi único sueño. No dejarle nada bueno a mis hijos sería un fracaso como ciudadano y como padre. El país duele y el futuro da miedo”, describe Rafael con dolor y precisión el proceso de achicamiento económico, productivo y social que desangra a esa zona del primer cordón bonaerense. Sus palabras chocan contra la interpretación que ofreció días atrás el presidente del Banco Central, Luis Caputo, sobre la misma crisis, cuando dijo que “es lo mejor que nos podía haber pasado porque nos permitió ir al FMI”, suponiendo que ese escudo político para imponer un ajuste fiscal que ya no será “gradualista”, en la antojadiza definición del oficialismo, sino de shock recargado, podrá atenuar el drama de quienes más sufren. No lo hará, como tampoco ocurrió cuando Domingo Cavallo anunció el déficit cero con los mismos reflejos neoliberales en la crisis de 2001. Ajustar a una economía estresada por la devaluación, la inflación, la caída de la industria, la construcción y las producciones regionales, después de una sequía histórica, con una estampida de desempleo y derrumbe del consumo, en un mundo que ofrece como novedad la guerra comercial entre Estados Unidos y China, emparenta cada día más a Mauricio Macri con Fernando de la Rúa” (…) “Las políticas adoptadas por Cambiemos como la apertura importadora, los tarifazos, la desregulación financiera, el libre flujo de capitales especulativos, la quita de retenciones a las exportaciones y la obligación a petroleras y cerealeras a liquidar las divisas por sus ventas al exterior en el mercado de cambios, entre otras medidas, han ocasionado una crisis descomunal. Las consecuencias están a la vista. Seguir por el mismo camino solo hará que más argentinos sigan cayendo como moscas”.

Anexo

En su edición del 1 de julio La Nación publicó un artículo de Jorge Liotti titulado “Sin plan B, entre el neodesarrollismo y el liberalismo”. Escribió el autor: “Las semanas se cuentan en siglos para el gobierno. Son interminables para los funcionarios que están al frente de la gestión cuando las turbulencias cambiarias trastocan los planes y el presidente Mauricio Macri parece quedar atrapado entre sus deseos y la dura realidad, una ambivalencia que muchas veces termina por retroalimentar la incertidumbre” (…) “El gobierno había tenido la semana pasada los primeros días de calma en dos meses” (…) “En este contexto de ligero optimismo resurgió la versión neodesarrollista que Macri dice incubar” (…) “Lo nuestro es desarrollismo moderno del siglo XXI”, dijo después de ser electo presidente en un intento por dar una referencia ideológica de lo que aspiraba para su administración” (…) “Embebido en este espíritu, al principio de la semana Macri bajó una indicación firme en una reunión reservada: no habrá recortes en la obra pública. Había sido la primera promesa de ajuste de Nicolás Dujovne cuando ni siquiera había acuerdo con el FMI, en una conferencia en la que habló de una poda de 30.000 millones de dólares” (…) “A media semana el ministro del Interior se hizo invitar a una reunión con pronóstico crítico acordado entre el líder de la Uocra, Gerardo Martínez, y el presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, Gustavo Weis. Allí prometió que no se pararían las obras y que se pondría al día con atrasos en los pagos” (…) “Macri pareció convencerse de que la obra pública es uno de los pocos activos que tiene para exhibir y que reprimirla hubiese implicado una claudicación extrema. Además, hay una razón práctica: la casa Rosada evalúa desplegar sobre la mesa de negociación con los gobernadores el compromiso de continuidad de los trabajos ya presupuestados a cambio de la promesa de compartir los costos del ajuste” (…) “En esa línea también se inscribe la propuesta que impulsan varios gobernadores…de gestionar la prórroga de un año en la baja del impuesto a los ingresos brutos” (…) “En la misma línea, y a partir de la insistencia de Elisa Carrió y de los radicales alineados con la visión productivista y exportadora del economista Pablo Gerchunoff, Macri le regaló a Dante Sica una primera función amigable ante las pymes, cuando al exponer en la CAME esta semana habilitó el anuncio de una serie de incentivos para las pequeñas y medianas empresas” (…) “Por su parte, el ministro de energía, Javier Iguacel, habló con su silencio. Dejó entrever que analiza ciertas flexibilizaciones en dos temas cruciales: una reprogramación de los aumentos de tarifas de los servicios y de las subas de combustibles” (…) “Obra pública, incentivos a las pymes y al consumo, gradualidad en los aumentos de tarifas, todo forma parte de un ingente esfuerzo oficial por recrear un relato alternativo que compense la retórica del ajuste, el recorte del déficit fiscal y los controles del FMI. Neodesarrollismo versus liberalismo. Un viejo dilema conceptual de Macri” (…) “Los mercados no dan señales de racionalidad, pese a las medidas que adoptó el gobierno y a los gestos de apoyo internacional. Están explorando la vulnerabilidad de la Argentina con demandas no escritas que expondrían al país a una situación crítica. Pero también está claro que de la cúspide del poder político emanan señales contradictorias. Ante esta situación hay dos conclusiones que anidan en la propia Casa Rosada. “No es el mismo escenario de hace veinte días”, dice, por un lado, un funcionario muy cercano a Macri” (…) “Pero al mismo tiempo, como admite un influyente ministro, eso implica que “no hay plan B”. Si las medias aplicadas no dan el efecto esperado, no hay muchas alternativas del mismo calibre”.

En su edición del 2 de julio Página/12 publicó un artículo de Horacio González titulado “Crítica del pensamiento financiero”. Escribió el autor: “Un lugar común de la filosofía del siglo XX dictaminó que era posible hacer cosas con palabras. Desde luego, las más antiguas filosofías siempre supieron que era posible hacer política con palabras, y más aún, casi exclusivamente con palabras, y en caso extremo, con una palabra única. Por eso vale la pena detenerse en una cuestión principal. Es decir, bajo qué condiciones una palabra está indisociablemente unida a una cadena de hechos, por lo cual lo que entendemos habitualmente por palabra se convierte en una pieza al rojo vivo, acero laminado de una realidad política inmediata. Es el caso de la palabra incautación, que aparece en uno de los folios del entendimiento con el FMI, con la cual se interpretan los acontecimientos que bajo el gobierno de Cristina Kirchner llevaron a la restitución al Estado de los fondos jubilatorios, que habían sido apropiados por el sistema financiero” (…) “El acontecimiento libre que en que debería convertirse la ciudadanía, en las grandes tesis heredadas de las revoluciones clásicas burguesas, se torna ahora en una coacción que impone la bancarización obligada de los ex sujetos sociales. En el período arcaico de las burguesías, la bancarización del sujeto público no era coactiva, por eso se podía seguir hablando de sujetos. No lo somos ya, aunque los gigantes financieros, comunicacionales e informáticos fusionados, nos hablen de vos y de ir juntos y de acompañarnos siempre. Este acompañamiento sí que preocupa” (…) “Al señalar la presencia de esta palabra en el memorándum de entendimiento con el FMI, se revela uno de los gravísimos basamentos que lo constituyen. Y esa reveladora palabra, sobre la que descansa una red de decisiones que serían adversas y ruinosas para la población, es motivo de un proyecto de ley para que se la retire. Al presentar ese proyecto en el Senado, la senadora Cristina Kirchner produce una singular novedad que se une a la invitación siempre necesaria a refinar las luchas políticas” (…) “¡Una ley para cuestionar una Palabra! Es evidente que las formas heredadas de las políticas de resistencia tienen siempre una aureola épica, masiva, perentoria. En ellas siempre late el justo deseo de continuidad y de agregados constantes de nuevos resistentes en virtud de los nuevos capítulos que va escribiendo una pedagogía de luchas sociales, intelectuales y morales. Sabemos, en tanto, que ellas no serían igualmente efectivas si no fueran punteadas con una rigurosa observación de las palabras, unidades de sentido a través de las cuales se lucha, pero que son asimismo los sentidos por los cuales se lucha” (…) “Los que descartan la vida política testimonial…tanto como los que ahora se arrepienten de no haber integrado un número de parlamentarios resistentes…deben aleccionarse de cómo la realidad efectiva tan cantada y la actividad testimonial se complementan absolutamente.Y hasta se pueden fusionar…en un sutil testimonio como lo es un Proyecto de Ley, que también quiere hacer de la palabra una fuerza operativa y social. Entonces, un hecho que parece una intervención ocasional, que no iría al pleno de las cosas, se convierte en una pieza esencial de la crítica a los tientos de acero revestidos de túnicas benévolas, con los que el FMI avasalla a una nación”.