MARX Y LAS DIVERSAS FÓRMULAS PARA EXPRESAR LA CUOTA DE PLUSVALÍA.

(Hernán Andrés Kruse)

Marx hacía expresar la cuota de plusvalía en las siguientes fórmulas: p (plusvalía) sobre v (capital variable) = plusvalía sobre el valor de la fuerza de trabajo = trabajo excedente sobre trabajo necesario. Lo que las dos primeras fórmulas expresan como relación de valores, la última fórmula lo expresa como relación de los tiempos en que dichas relaciones se producen. Estas fórmulas (que son iguales entre sí) responden al rigor conceptual, remarca Marx. La economía política clásica (Adam Smith, Ricardo y compañía) no las elabora de un modo consciente. Ella únicamente se limita a presentar las siguientes fórmulas derivadas: II. Trabajo excedente sobre jornada de trabajo = plusvalía sobre valor del producto = producto excedente sobre producto total. En este enfoque, la misma proporción se expresa de manera sucesiva bajo la forma de los tiempos laborales (trabajo excedente sobre jornada laboral), de los valores en que dichos tiempos se traducen (plusvalía sobre valor del producto) y de los productos en que dichos valores se materializan (producto excedente sobre producto total). Según Marx, estas fórmulas expresan falsamente el genuino grado de explotación del trabajo (cuota de plusvalía). Marx emplea el siguiente ejemplo para clarificar sus razonamientos. La jornada laboral es de 12 horas. El verdadero grado de explotación se expresa en este supuesto, según Marx, en la siguiente proporción: 6 horas de trabajo excedente sobre 6 horas de trabajo necesario = plusvalía de 3 chelines sobre capital variable de 3 chelines = 100 por 100. Según las fórmulas que surgen en II se obtiene lo siguiente: 6 horas de trabajo excedente sobre jornada laboral de 12 horas = plusvalía de 3 chelines sobre producto de valor de 3 chelines = 50 por 100. Lo que hacen estas fórmulas es poner en evidencia la proporción en que la jornada de trabajo se reparte entre el capitalista y el trabajador. En consecuencia, si se las considerara como una directa expresión del grado de valorización del capital, regiría una ley que Marx tilda de falsa: “el trabajo excedente o la plusvalía no puede representar nunca el 100%”. El trabajo excedente (el trabajo del obrero que va a parar al bolsillo del capitalista) es sólo una parte alícuota de la jornada laboral y la plusvalía, por su parte, es una parte alícuota del producto de valor; necesariamente el trabajo excedente es siempre inferior a la jornada laboral y la plusvalía es necesariamente inferior al producto de valor. Para comportarse en la relación de 100 sobre 100, el trabajo excedente debería ser igual a la jornada laboral y la plusvalía debería ser igual al producto de valor. El trabajo excedente únicamente podría absorber la totalidad de la jornada laboral si el trabajo necesario fuese 0. Y si esto llegara a ocurrir-la desaparición del trabajo necesario-también desaparecería el trabajo excedente ya que éste es una función de aquél. A raíz de ello, la proporción trabajo excedente sobre jornada de trabajo = plusvalía sobre producto de valor jamás puede alcanzar el límite de 100 sobre 100, menos aún el 100 + x sobre 100.

Pero el verdadero grado de explotación del trabajo, la cuota de plusvalía, sí lo puede alcanzar, remarca Marx. Al exponer la plusvalía y el valor de la fuerza de trabajo como fragmentos del producto de valor, lo que se logra es el ocultamiento de lo que hace a la esencia del régimen capitalista de producción: el cambio del capital variable por el trabajo del obrero, lo que provoca su eliminación (del obrero) del producto. Marx agrega: “se suplanta esto por la falsa apariencia de un régimen de asociación en que obrero y capitalista se reparten el producto en proporción a los diversos factores que intervienen en su creación”. Las fórmulas II pueden reducirse de un momento a otro a las fórmulas I. de esta forma: en la fórmula trabajo excedente de 6 horas sobre jornada de trabajo de 12 horas, el tiempo de trabajo necesario es igual a la jornada de trabajo de 12 horas menos trabajo excedente de 6 horas, por donde trabajo excedente de 6 horas sobre trabajo necesario de 6 horas = 100 sobre 100. Marx destaca la existencia de la fórmula III: plusvalía sobre valor de la fuerza de trabajo = trabajo excedente sobre trabajo necesario = trabajo no retribuido sobre trabajo retribuido. Esta fórmula es la expresión vulgar de la fórmula trabajo excedente sobre trabajo necesario, remarca Marx.

Lo que hace el capitalista es pagar el precio de la fuerza de trabajo, obteniendo a cambio el derecho a disponer directamente del trabajo del obrero. Dicho disfrute abarca dos fases. En la primera, el obrero produce únicamente un equivalente, es decir, produce un valor que es igual al valor de su fuerza de trabajo. A cambio del precio que desembolsó por la fuerza de trabajo (la contratación del obrero), el capitalista obtiene un producto de precio igual. En la segunda fase, la del trabajo excedente, “el disfrute de la fuerza de trabajo crea valor para el capitalista, sin que este valor le cueste equivalente alguno. El capitalista percibe gratis este fruto de la fuerza de trabajo”. El capitalista vive a costa del sudor y las lágrimas de la clase trabajadora. En definitiva, el capital “es, en realidad, un puesto de mando sobre trabajo no retribuido. Toda plusvalía, sea cual fuere la forma específica en que cristalice como ganancia, interés, renta, etc., es, simultáneamente, materialización de tiempo de trabajo no pagado. El misterio de la virtud del capital para valorizarse a sí mismo tiene su clave en el poder de disposición sobre una determinada cantidad de trabajo ajeno no retribuido”. El misterio de la virtud del capital para valorizarse a sí mismo tiene su clave en su capacidad para explotar sin misericordia al obrero, en suma.

Hernán Andrés Kruse

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