MARX Y EL DINERO COMO MEDIO DE PAGO

(Hernán Andrés Kruse)
Marx analiza ahora el dinero como medio de pago. En la forma directa de circulación de mercancías la misma magnitud de valor se presenta en un polo como mercancía y en el otro como dinero. Al producirse el desarrollo de la circulación de mercancías diversos factores entran en escena “que separan cronológicamente el momento en que se produce la venta de una mercancía de la realización de su precio”. Marx centra su atención en aquellos factores que considera más simples. ¿Qué es lo que provoca que el dinero se convierta en medio de pago? He aquí el interrogante que se formula Marx. No todas las mercancías necesitan el mismo tiempo para producirse. Algunas mercancías se producen en un determinado período del año. Hay mercancías que surgen en el mismo lugar donde existe el mercado y otras que se ven obligadas a efectuar un largo viaje para encontrar un mercado. Ello pone en evidencia, señala Marx, que hay ciertos poseedores de mercancías que están en condiciones de actuar como vendedores con anterioridad a que otros lo hagan como compradores. Las condiciones en que se efectúan las ventas se ajustan a las condiciones en que se producen las mercancías. En ciertas oportunidades se produce la venta del valor de uso de determinadas mercancías durante un determinado tiempo. El comprador adquiere la mercancía antes de efectuar el pago correspondiente. Primero la compra y luego la paga. Alguien decide vender mercancías que ya existen mientras otro decide comprarlas “como simple representante del dinero, o como representante de un dinero futuro”. Juan decide vender un auto a Pedro y éste decide comprarlo antes de pagar el precio correspondiente. En consecuencia, Juan se transforma en acreedor y Pedro en deudor. Como el desarrollo de la forma de valor de la mercancía se desplaza, remarca Marx, el dinero se transforma en medio de pago. Al cambiar de forma, la circulación de mercancías permite el surgimiento del acreedor y el deudor. La antítesis entre el acreedor y el deudor es mucho más profunda que la antítesis entre el comprador y el vendedor. Ahora, el antagonismo entre el acreedor y el deudor es mucho más profundo. Además, ambos roles son independientes del propio proceso de circulación de mercancías. En la antigüedad, rememora Marx, la lucha de clases se circunscribía al antagonismo entre acreedores y deudores, antagonismo que finalizaba con el sojuzgamiento de los segundos hechos esclavos.

Para Marx el dinero tiene dos funciones. Permite la determinación del precio de la mercancía vendida, lo que significa que funciona como medida de valor (el dinero mide el valor de la mercancía X). Al asignar contractualmente el precio a una mercancía determinada, el dinero “mide la obligación del comprador, es decir, la suma de dinero que éste adeuda en el plazo de tiempo señalado”. Si un par de zapatos valen 2 libras esterlinas, dicho precio señala la obligación que tiene el comprador con el vendedor hasta que aquél le entrega a éste el dinero correspondiente (2 libras esterlinas) por el par de zapatos. También funciona como medio ideal de compra. En el momento en que el comprador promete al vendedor que efectuará la compra, la mercancía cambia de dueño. Sólo cuando se efectiviza el pago, el dinero como medio de pago entra en circulación. El lanzamiento del medio de pago a la circulación es posterior a la salida de la mercancía del proceso circulatorio. El dinero deja de cumplir la función de mediación en el proceso de circulación. Marx distingue tres protagonistas: el vendedor, el atesorador y el comprador: “El vendedor convierte su mercancía en dinero para satisfacer con éste una necesidad; el atesorador, para preservar la mercancía en forma de dinero; el comprador a crédito, para poder pagar”. Por una necesidad social que emerge del propio proceso circulatorio, la forma de valor de las mercancías se transforma en fin último de la venta.
En el proceso de circulación hay una suma de precios de las mercancías provocada por su venta. Son las “obligaciones líquidas”, las obligaciones que contraen los compradores con los vendedores cuando aquéllos deciden comprar las mercancías que éstos poseen. La realización de la suma total de precios requiere una masa de dinero, la que depende fundamentalmente del “ritmo circulatorio de los medios de pago”. Según Marx, éste se encuentra condicionado por “la concatenación de las relaciones entre acreedores y deudores, por la cual A recibe el dinero de su deudor B y paga con él a su acreedor C, etc., y el lapso que media entre diferentes plazos de pago”. Para Marx, hay que saber distinguir el entrelazamiento de las metamorfosis estudiadas precedentemente y la cadena progresiva de pagos. El dinamismo de los medios de pago (el dinamismo del dinero) es la expresión de una interdependencia social preexistente.

Marx destaca una contradicción en la función del dinero como medio de pago. Lo explica de la siguiente manera. Como los pagos se compensan entre sí, el dinero únicamente funciona como medida de valor. El panorama se modifica cuando no queda más remedio que efectuar pagos efectivos: en ese momento el dinero actúa “como la encarnación individual del trabajo social, como la existencia autónoma del valor de cambio, como la mercancía absoluta”. Semejante contradicción se torna nítida cuando acontece la crisis de dinero. Para Marx, la crisis de dinero sólo tiene lugar donde la cadena progresiva de los pagos adquiere un gran desarrollo, desarrollándose al mismo tiempo “un sistema artificial de compensación”. Cuando este mecanismo se altera profundamente, la forma puramente ideal del dinero deja su lugar al dinero propiamente dicho. Antes, sólo existía la mercancía como dinero. Ahora, el dinero es la única mercancía existente. “La crisis”, exclama Marx, “exalta a términos de contradicción absoluta el divorcio entre la mercancía y su forma de valor, o sea el dinero”.

Marx analiza a continuación la suma total del dinero que circula en el mercado durante un tiempo determinado. Concluye que, luego de suponer que los medios de circulación y de pago tienen un ritmo de rotación determinado, aquella suma es el resultado de la “suma de los precios de las mercancías que hay que realizar más la suma de los pagos vencidos, menos los pagos que se compensan unos con otros, y, finalmente, menos el número de rotaciones que la misma moneda describe funcionando alternativamente como medio de circulación y como medio de pago”. Juan, por ejemplo, es un labriego que decide vender su trigo por 2 libras esterlinas. En consecuencia, esas 2 libras esterlinas son lanzadas al mercado como medio de circulación. Al recibir ese dinero, Juan logra pagar, el día de su vencimiento, el lienzo que consiguió venderle un tejedor de nombre Pedro. Ahora las 2 libras esterlinas ejercen su función de medio de pago. Con ese dinero, Pedro decide comprar al contado un ejemplar de la biblia, con lo cual vuelve a lanzar las 2 libras esterlinas al mercado como medio de circulación, y así de manera sucesiva. Marx dice, a manera de colofón: “Así, pues, aún suponiendo que los precios, el ritmo de la rotación del dinero y la economía de los pagos, permanezcan invariables, la masa de dinero que rueda y la masa de mercancías que circula durante un período, durante un día, por ejemplo, ya no coincidirán. Una parte del dinero en curso representa mercancías sustraídas desde hace ya mucho tiempo a la circulación. Y una parte de las mercancías que circulan sólo proyecta su equivalente en dinero en el porvenir. Además, los pagos contraídos cada día y los pagos que vencen en ese mismo día son magnitudes absolutamente inconmensurables”.

Marx culmina su análisis del dinero como medio de pago expresando que en los países existen específicos plazos generales para efectivizar los pagos. Tales plazos responden generalmente a la naturaleza de la producción (vinculada, según Marx, con el cambio estacional). A su vez, los plazos regulan los pagos provenientes de los impuestos, las rentas, etc. Para garantizar todos estos pagos debe movilizarse una suma de dinero que periódicamente da origen a perturbaciones superficiales en la economía de los medios de pago. “De la ley que rige el ritmo de rotación de los medios de pago”, concluye Marx, “se desprende que, en lo tocante a todos los pagos periódicos, cualquiera que sea su fuente, la masa de los medios de pago necesaria se halla en razón directa a la duración de los plazos de pago”.

Hernán Andrés Kruse
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