Maduro los tiene bebiendo agua en la mano.

(Teófilo Santaella)

En la época del Comandante Supremo de la Revolución, Hugo Chávez Frías, se decía, popularmente, que “Chávez los tiene locos”. Y, en la práctica fue así. No pudieron con el hijo de Sabaneta de Barinas, en ninguna forma. En ningún terreno. Por donde metían la cabeza, por allí recibían lo suyo. Ahora estamos en la época de Nicolás Maduro Moros, el llamado hijo político de Chávez. La oposición se equivocó también con Maduro. Creyeron que era pan comido, en las primeas de cambio. Se burlaban de él, como querían y donde querían. Aún algunos disociados lo hacen por las redes. Pero allí está el hombre mandando más que un dinamo nuevo.

En efecto, Nicolás Maduro se montó en los 300 desde hace rato. Busca batear los 400, antes de que termine su mandato. Si sique así como va, no tengo la menor duda de que alcanzará ese altísimo average e implantará un nuevo record para un mandatario en ejercicio. ¿Y costilla de que pitcher ha logrado tal promedio? Usted adivinó, sin ser adivino. La dirigencia oposicionista, con sus metidas de patas, con sus errores garrafales, con su actitud anti patria, ha permitido que Maduro crezca como la espuma. Después que se montó en el caballo, ha sorteado todo tipo de corcoveo, sin caerse. Hicieron de todo para asustar la cabalgadura, pero nada que ver. Allí estuvo el jinete obrero. Agarrado como un varón. ¿Y que pasó? Sucedió

Todo lo contrario, y cada día se asienta más y más sobre la silla.

Nicolás Maduro Moros, hoy día, luce tranquilo, pero mandando como mandaba Gustavo Ávila en la recta final, en su tiempo de jinete en la Rinconada. Su perfil se ha agigantado, nacional e internacionalmente. Y, tal como se ven las cosas, ni que se arrodillen frente a Donald Trump, llorisqueándole para que intervenga en Venezuela, ni que se vayan a llorarle a Rajoy, a la Merkel, o al tal Almagro, podrán con Maduro y con el chavismo. Me atrevo a decir, sin temor a equivocarme, que ahora, en estos momentos, el chavismo se ha fortalecido y ha crecido, mientras que el pueblo opositor se desintegra, mientras Maduro tiene a la dirigencia de la MUD bebiendo agua en una mano… ¡Se cansa uno!

Por: Teófilo Santaella | Sábado, 11/03/2017 01:55 PM | Versión para imprimir

En la época del Comandante Supremo de la Revolución, Hugo Chávez Frías, se decía, popularmente, que “Chávez los tiene locos”. Y, en la práctica fue así. No pudieron con el hijo de Sabaneta de Barinas, en ninguna forma. En ningún terreno. Por donde metían la cabeza, por allí recibían lo suyo. Ahora estamos en la época de Nicolás Maduro Moros, el llamado hijo político de Chávez. La oposición se equivocó también con Maduro. Creyeron que era pan comido, en las primeas de cambio. Se burlaban de él, como querían y donde querían. Aún algunos disociados lo hacen por las redes. Pero allí está el hombre mandando más que un dinamo nuevo.

En efecto, Nicolás Maduro se montó en los 300 desde hace rato. Busca batear los 400, antes de que termine su mandato. Si sique así como va, no tengo la menor duda de que alcanzará ese altísimo average e implantará un nuevo record para un mandatario en ejercicio. ¿Y costilla de que pitcher ha logrado tal promedio? Usted adivinó, sin ser adivino. La dirigencia oposicionista, con sus metidas de patas, con sus errores garrafales, con su actitud anti patria, ha permitido que Maduro crezca como la espuma. Después que se montó en el caballo, ha sorteado todo tipo de corcoveo, sin caerse. Hicieron de todo para asustar la cabalgadura, pero nada que ver. Allí estuvo el jinete obrero. Agarrado como un varón. ¿Y que pasó? Sucedió

Todo lo contrario, y cada día se asienta más y más sobre la silla.

Nicolás Maduro Moros, hoy día, luce tranquilo, pero mandando como mandaba Gustavo Ávila en la recta final, en su tiempo de jinete en la Rinconada. Su perfil se ha agigantado, nacional e internacionalmente. Y, tal como se ven las cosas, ni que se arrodillen frente a Donald Trump, llorisqueándole para que intervenga en Venezuela, ni que se vayan a llorarle a Rajoy, a la Merkel, o al tal Almagro, podrán con Maduro y con el chavismo. Me atrevo a decir, sin temor a equivocarme, que ahora, en estos momentos, el chavismo se ha fortalecido y ha crecido, mientras que el pueblo opositor se desintegra, mientras Maduro tiene a la dirigencia de la MUD bebiendo agua en una mano… ¡Se cansa uno!