MACRI Y SU AGRAVIO A LA HISTORIA DEL REGIMIENTO DE GRANADEROS A CABALLO GENERAL SAN MARTÍN.

(Hernán Andrés Kruse)

La escandalosa e irresponsable intervención al PJ nacional ocultó o, mejor dicho, careció de una repercusión que debió y mereció tener la falta absoluta de respeto del presidente de la nación por el Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín. Durante la visita del franquista Mariano Rajoy al país Mauricio Macri organizó un desafile militar en su honor, lo que hasta aquí no constituye nada grave. Lo que sí lo es fue el hecho de ver a los actuales Granaderos a Caballo portando una bandera española, la bandera del imperio que sometió a sangre y fuego estas tierras hace unos siglos. Lo increíble del caso es que nada ocurrió ya que los grandes medios lo ignoraron y el pueblo ni se inmutó. Pero lo cierto es que el primer mandatario se mofó de un cuerpo de élite creado nada más y nada menos que por José de San Martín, nuestro militar más ilustre. Frente a semejante afrenta conviene rememorar la historia de los Granaderos a Caballo para que todos nos percatemos de la magnitud del agravio cometido por Mauricio Macri.

Cuando llegó al territorio de las flamantes Provincias Unidas del Río de la Plata, el por entonces teniente coronel José de San Martín se dio cuenta que su organización militar era deficiente. A raíz de ello el gobierno Superior Provisional (Chiclana, De Sarratea, Rivadavia y De Herrera) del territorio recientemente independizado de España decidió nombrarlo teniente coronel de Caballería y comandante del Escuadrón de Granaderos. El libertador de América sabía que era muy importante para la seguridad de los flamantes territorios independientes contar con un cuerpo de caballería idóneo y calificado, compuesto por hombres bien preparados profesionalmente, con fuerte personalidad militar y con una moral de hierro. De esa forma las precarias milicias revolucionarias del Río de la Plata contarían con un importante apoyo logístico para hacer frente al desafío español. Pero además quedaría constituida una unidad militar que estaría compuesta por los mejores soldados y oficiales, una unidad que, además de ser un ejemplo para toda la tropa, serviría de insignia dentro las Fuerzas Armadas. Fue por ello que San Martín estipuló un estricto código de disciplina-el Código de Honor sanmartiniano-que hasta el día de la fecha rige el accionar diario de los Granaderos a Caballo. Se trata de la enumeración de una serie de conductas consideradas “delitos” y que, en virtud de ello, hacían de los Granaderos merecedores de la expulsión del cuerpo: “1. Por cobardía en acción de guerra, en las que aún agachar la cabeza será reputado tal. 2. Por no admitir un desafío, sea justo o injusto. 3. Por no exigir satisfacción cuando se halle insultado. 4. Por no defender a todo trance el honor del cuerpo cuando lo ultrajen a su presencia o sepa ha sido ultrajado en otra parte. 5. Por trampas infames como de artesanos. 6. Por falta de integridad en el manejo de intereses, como no pagar a la tropa el dinero que se haya suministrado para ella. 7. Por hablar mal de otro compañero con personas u oficiales de otros cuerpos. 8. Por publicar las disposiciones internas de la oficialidad en sus juntas secretas. 9. Por familiarizarse en grado vergonzoso con los sargentos, cabos y soldados. 10. Por poner la mano a cualquier mujer aunque haya sido insultado por ella. 11. Por no socorrer en acción de guerra a un compañero suyo que se halle en peligro, pudiendo. 12. Por presentarse en público con mujeres conocidamente prostituidas. 13. Por concurrir a casas de juego que no sean pertenecientes a la clase de oficiales, es decir, jugar con personas bajas e indecentes. 14. Por hacer un uso inmoderado de la bebida en términos de hacerse notable con perjuicio del honor del cuerpo”.

A raíz de las complicaciones provocadas por el desarrollo del proceso revolucionario no fue sencilla la preparación de los miembros de este cuerpo de élite. Sin embargo, en diciembre de 1812 ya estaban constituidos tres escuadrones de Granaderos a Caballo. El bautismo de fuego tuvo lugar en la localidad santafesina de San Lorenzo, a pocos kilómetros al norte de la ciudad de Rosario. San Martín y sus Granaderos arribaron al Convento de San Carlos en la noche del 3 de febrero de 1813. Su objetivo era resguardar las costas del Río de la Plata para prevenir posibles incursiones españolas. En ese momento San Martín se entera de un futuro desembarco realista en una zona cercana al convento y decide entrar en combate para evitar que la flota española se reabastezca de víveres en tierra. De esa forma lograría obstaculizar eventuales futuros avances por tierra de las tropas invasoras. San Martín y sus 120 granaderos esperaron el arribo de los realistas protegidos por los muros del convento. El objetivo del gran militar era evitar que los españoles tuvieran la más mínima sospecha de su presencia en el lugar. De esa forma, una vez que los españoles se acercaran al terreno situado delante del convento, quedarían a su merced ya que los atacaría por sorpresa. A la señal del clarín, los dos escuadrones dispuestos estratégicamente por San Martín se lanzaron sobre las líneas enemigas, unos 250 soldados que sólo atinaron a replegarse como pudieron mientras repelían como podían el sorpresivo poder de los granaderos. Como todo el mundo sabe San Martín y sus hombres derrotaron a los realistas en quince minutos. El factor sorpresa fue vital. Los invasores abandonaron el lugar totalmente desconcertados dejando a su paso su artillería, y sus muertos y heridos.

Como siempre sucede con los que ganan, San Martín fue nombrado Comandante de las fuerzas de la Capital por el Gobierno de Buenos Aires. El nuevo desafío de San Martín y sus granaderos se llamó Montevideo, que estaba bajo el control de los españoles. El gobierno de Buenos Aires envió al flamante comandante en auxilio de Manuel Belgrano, que estaba por arribar a Tucumán. Las tropas sanmartinianas arribaron a dicha ciudad el 12 de enero de 1814. Ambos patriotas se encontraron en la “Posta de Yatasto”. El regimiento de Granaderos a Caballo tuvo varios “encontronazos” con los realistas poniendo en evidencia su conocimiento del manejo de técnicas de combate convencional y de guerra de guerrillas. Luego de una serie de combates el regimiento aseguró el éxito de la revolución en septiembre de 1816. Mientras tanto, el escuadrón tercero y cuarto del Regimiento se dirigieron a la Banda Oriental en ayuda del ejército de Oriente. En junio de 1814 ambos ejércitos entraron victoriosos en la Plaza Fuerte de Montevideo.

En agosto de 1814 San Martín fue designado gobernador intendente de Cuyo. En julio de 1816 se reunió con su jefe de escuadrones tercero y cuarto. Junto con los escuadrones primero y segundo conformaron todo el Regimiento que participó de la campaña en Chile. Entre 1817 y 1820 el Regimiento de Granaderos a Caballo tuvo tres escuadrones, con 32 oficiales, 21 sargentos, 39 cabos y 397 soldados en total.

A comienzos de 1821, el escuadrón de Granaderos a Caballo del Perú se constituyó con el aporte de los Granaderos de los Andes. Luego de la campaña esa unidad se distribuyó entre los Granaderos de los Andes y los Húsares de la Legión Peruana de la Guardia. En abril de 1822 un escuadrón compuesto por 96 granaderos fue protagonista de la batalla de Riobamba (Ecuador) considerada por los expertos la más brillante victoria militar de caballería durante la Guerra de la Independencia. Por esta acción Simón Bolívar denominó a este cuerpo de élite Granaderos de Riobamba, que en mayo participó en la batalla de Pichincha. Luego de la batalla de Ayacucho los Granaderos se situaron en Arequipa en marzo de 1825. En diciembre comenzó el cruce de la cordillera rumbo a Mendoza. El 13 de enero de 1826 comenzaron el viaje a Buenos Aires. De un total de 1000 hombres que llegó a tener el regimiento, sólo volvieron a Buenos Aires unos 120. Por decreto del 23 de abril de ese año el presidente Bernardino Rivadavia los convirtió en su escolta presidencial (fuente: Wikipedia y su profusa bibliografía a pie de página).

Emerge en toda su magnitud la importancia del cuerpo de élite creado por San Martín durante las guerras de la Independencia. De no haber contado con los Granaderos a Caballo otra hubiera sido la historia. ¿Hubieran existido lo que hoy se conocen como Argentina, Chile y Perú? Estos tres países le deben a los Granaderos nada más y nada menos que su independencia. Gracias a que existieron estos soldados se consolidó el proceso revolucionario comenzado el 10 de Mayo de 1810. Tal como lo hacen contar los registros históricos los Granaderos fueron soldados valientes, imbuidos de inquebrantables principios éticos. Pero para lograr conformar un cuerpo de élite de semejante magnitud fue fundamental el liderazgo de San Martín. Este militar predicó con el ejemplo, con su ejemplo. A diferencia de lo que hicieron otros militares en otros conflictos más cercanos, San Martín no sólo estuvo al lado de los Granaderos en las batallas sino que se situó al frente. Los argentinos le debemos mucho a San Martín y sus Granaderos a Caballo. En realidad, le debemos todo. Le debemos ser lo que es Argentina en la actualidad. Porque de no haber existido ni San Martín ni sus Granaderos muy probablemente los realistas hubieran aplastado a la revolución y reestablecido la colonia. Ellos son nuestros máximos héroes, qué duda cabe.

Pues bien, Mauricio Macri, al obligar a los actuales Granaderos a Caballo a marchar en homenaje al franquista Rajoy portando la bandera española, está tomando posición en relación con las guerras de la Independencia. Está reconociendo su favoritismo por la corona de España. De haber vivido en aquella época Macri seguramente hubiera sido un colaboracionista de España o, lo que es lo mismo, un traidor a la Patria. Evidentemente para Macri es una necesidad casi vital el pedir perdón a España por el atrevimiento que tuvieron los patriotas de haber consumado la revolución. Cree sinceramente que el 10 de Mayo de 1810 le hizo mal a ese territorio. Cree que el virreinato del Río de la Plata debería haber mantenido su vigencia durante mucho tiempo. Para el presidente todo lo que huela a independencia le provoca escozor. Siente en lo más profundo de su ser que lo que hicieron Moreno, Castelli y sus amigos fue nefasto, una falta de respeto a la investidura de los reyes de España. Para él es lógico y natural que haya imperios que manejen a piacere sus dominios. Es lógico y natural que haya colonias. En su opinión es lógico y natural que haya países que nacieron para dominar y otros países para ser sojuzgados. Igual que Macri piensan la clase media alta y la clase alta de la Argentina. Por eso toleran que, en estos momentos, esté anclado frente al centro porteño un buque británico y que los Granaderos hayan marchado portando la bandera española. Para dichas clases está bien que eso pase porque así debe ser.

A esta altura no cabe la menor duda que el gobierno de Cambiemos quiere hacer de la Argentina una colonia de alguna potencia. Es probable que el más íntimo deseo del presidente sea hacer de la Argentina un apéndice de Estados Unidos o de algún país importante de Europa. Como Trump y Merkl lo menosprecian bastante, cree ver en Mariano Rajoy el presidente ideal para materializar ese objetivo. Ahora bien, ¿no se da cuenta Macri que con semejante bajeza lo único que consigue es granjearse el menosprecio mundial? ¿Qué cree que siente en la intimidad Mariano Rajoy? ¿Cree que siente respeto por Argentina y su presidente? No, lo que siente es asco y repugnancia, aunque, claro está, se cuidará mucho de exteriorizar esos sentimientos. ¿No se da cuenta el presidente que hechos como el de los Granaderos a Caballo portando la bandera española son noticia en todo el mundo? ¿No se da cuenta que si Rajoy siente en la intimidad asco y repugnancia, sienten lo mismo Trump, Merkl, Putin y el resto de los poderosos del mundo? ¿Se imagina el presidente a Merkl, May o Macron obligando a sus tropas a marchar en un día festivo portando la bandera con la esvástica? Evidentemente no se lo imagina y, lo peor de todo, es que el presidente cree que es alguien con peso propio dentro del concierto de las naciones más importantes del planeta.