MACRI Y LA EMBESTIDA DE HUGO MOYANO.

(Hernán Andrés Kruse)

Una vez más Hugo Moyano, el poderoso líder de los camioneros y ex Secretario General de la CGT, está en el centro del escenario político. En la autopista Ezeiza-Cañuelas protagonizó hace unas horas un acto donde habló de un paro general para el jueves 14 si no había reapertura de paritarias para su gremio. Moyano exige una recomposición salarial del 27%, porcentaje que sería el alcanzado por la inflación durante este año. Nada más lógico ese reclamo. Los salarios se encuentran muy lejos de la inflación, lo que trae aparejados serios perjuicios a la clase trabajadora. Sin embargo, el gobierno parece seguir sin tomar nota de la grave situación económica y social creada por su política económica. Su primera reacción ante este nuevo desafío moyanista fue el de acusar al presidente de Independiente de emplear métodos extorsivos para conseguir sus propósitos. De manual.

El gobierno se vale de su táctica predilecta de victimizarse y de culpar de todos sus pesares al “malevo” de turno. Hoy es el turno de Moyano. Figura emblemática del sindicalismo ortodoxo de las últimas décadas, Moyano combatió duramente a Carlos Menem y Fernando de la Rúa. Tuvo un rol protagónico al estallar el escándalo de las coimas senatoriales en 2000 acusando a varios senadores de haber sido favorecidos con la Banelco. Su espíritu combativo amainó cuando Néstor Kirchner arribó a la Rosada. Demostrando un gran olfato político el patagónico se arrimó al camionero para tejer una buena relación. Ambos salieron beneficiados del acercamiento. Moyano vio incrementar el número de afiliados de su gremio y Kirchner pudo controlar la calle. La relación del camionero con el kirchnerismo cambió radicalmente luego del fallecimiento de Kirchner. En efecto, Moyano comprobó que una cosa era Néstor y otra muy diferente Cristina. A diferencia de Kirchner, Cristina fue una presidente poco dispuesta a la negociación y la transa. Su espíritu de combate quedó de manifiesto durante el conflicto con el “campo”, en el que expuso una intransigencia total. Quizá resulte paradójico pero en ese duro año 2008 los camioneros de Moyano pusieron el cuerpo para impedir que los caceroleros se adueñaran de la calle. Tiempo después esa relación comenzó a debilitarse hasta desaparecer luego de que Cristina obtuviera la reelección. De compinche de Néstor Moyano pasó a ser un duro opositor de la ex presidente. En esa época Moyano comenzó a ser mimado por el grupo Clarín, a tal punto que fue un asiduo visitante de los programas políticos más importantes de la señal TN. De golpe, el sindicalista con peor imagen social pasó a ser un emblema de la república.

Al comienzo de la gestión del actual presidente el vínculo entre ambos fue bueno. El trato que se dispensaban era muy cordial. En ese momento la “bestia negra” era Cristina, la figura elegida por Macri para polarizar. Esa táctica le permitió al presidente ganar en octubre del año pasado pero no pudo impedir que Cristina ingresara al Senado como la opositora con más votos conseguidos en la contienda electoral. El escándalo ocasionado por la aprobación de la reforma previsional, que incluyó escenas de violencia el 14 y 18 de diciembre, marcó un quiebre en el vínculo entre el presidente y el camionero. A partir de entonces Moyano comenzó a distanciarse del gobierno. Oh casualidad, la Justicia comenzó a investigarlo por supuestos actos de corrupción, muchos de ellos vinculados con OCA y el club Independiente. Los columnistas más importantes de Clarín y La Nación comenzaron a tenerlo en la mira, al igual que los jueces amigos del presidente. Al sentirse acorralado el camionero decidido contraatacar. Ante la sospechosa pasividad del triunvirato cegetista-Daer, Schmid y Acuña-Moyano pasó a ser el emblema del sindicalismo combativo. En poco tiempo, pasó a serlo de la oposición radical al macrismo. No extrañó, entonces, que se produjera un acercamiento entre el camionero y la ex presidente. Ya se sabe que en política quien es enemigo de tu enemigo es tu amigo. Seguramente tanto Cristina como Moyano se acercaron en función de esa histórica regla política.

Luego de la violencia de diciembre último el gobierno de Macri no dejó de cometer gruesos errores, especialmente uno: se envalentonó. Con el triunfo electoral creyó que había tocado el cielo con las manos. Macri y su círculo áulico (Peña, Lopetegui y Quintana) se convencieron de que el camino hacia la reelección presidencial estaba completamente despejado. Creyeron que el cheque que le había dado la ciudadanía era en blanco. Se equivocaron groseramente. Evidentemente no aprendieron de la historia reciente. Al actuar como patrones de estancia no hicieron más que obligar a la oposición a unirse. Fueron tantos sus yerros que al final el gobierno hizo posible lo imposible: un peronismo unido en el Congreso aprobó la ley de emergencia tarifaria obligando a Macri a vetarla. En Salta se vio a un presidente pedante y altanero, un presidente que pretende darse el lujo de seguir ninguneando a la oposición y, lo que es peor, seguir negando los graves problemas que aquejan a la población. Dicha actitud no hizo más que envalentonar a Hugo Moyano quien rápidamente pasó a ser el abanderado del antimacrismo.

Es cierto que Moyano es una figura muy polémica, que forma parte del gremialismo ortodoxo clásico, que no es muy devoto de la democracia como filosofía de vida. Su poder de fuego es muy grande. En efecto, sus camiones están en condiciones de paralizar el país. Imagine el lector lo que sucedería si decidiera bloquear con sus camiones los puntos de acceso a la CABA. Ésta quedaría sitiada en pocos minutos. Consciente de ello, el gobierno procura aislarlo del resto de sus colegas sindicales, en especial del triunvirato cegetista. Ello explica su decisión de convocar para hoy a las 11 horas (jueves 7) a Schmid, Daer y Acuña para destrabar un paro nacional que parece inminente. Pero Moyano le ganó de mano. Lo acaba de convocar en el acto camionero mencionado precedentemente y contaría con el apoyo de las dos CTA, el gremio de los bancarios y seguramente contará con el apoyo de los gremios docentes más combativos. A ellos se agregará seguramente la izquierda marxista. Aunque en la Argentina es muy difícil hacer pronósticos, por la sencilla razón de que cualquier cosa puede pasar en las próximas horas, da toda la sensación de que en esta oportunidad el paro nacional es un hecho. La población está harta de tanto sufrir penurias provocadas por un gobierno insensible.

Así se refirió Página/12 al acto moyanista en Ezeiza (“A un paso de la huelga”, 7/6/018): “Hugo Moyano no se anduvo con rodeos y advirtió que, si el próximo martes, en el marco de la negociación paritaria, no reciben una respuesta favorable a su pedido salarial lanzará un paro el jueves 14. Los camioneros reclaman un incremento del 27 por ciento que ya fue rechazado por la cámara patronal provocando el fracaso de una segunda ronda de negociaciones. El martes 12 deben volver a encontrarse y el gremio espera que los empresarios por lo menos mejoren su propuesta” (…) “Si el martes no nos dan una respuesta, el jueves hacemos un paro general. Que nadie diga que no hemos avisado”, sostuvo Hugo Moyano frente a un grupo de afiliados al sindicato que conduce” (…) “La semana pasada el propio Moyano había advertido que estos días la paritaria de su sindicato se iba a hacer oír en la calle y cumplió. La semana comenzó con asambleas de dos horas en los puestos de trabajo que demoraban la tarea de las diferentes ramas que forman parte del gremio” (…) “Ha comenzado el camino de la lucha y nadie mejor que los camioneros para conocer los caminos y las rutas”, arengó desde el estrado el dirigente. Los presentes respondieron con canciones y redoblantes. “Esa ruta nos va a llevar al triunfo de los trabajadores”, remató Moyano” (…) “El camionero informó que el paro general depende ahora de la reunión con la cámara empresaria (Fadeaac), que se realizará el próximo martes” (…) “El veterano líder, que supo acercarse al gobierno de Mauricio Macri durante la campaña presidencial pero que desde su llegada a la presidencia del club Independiente se distanció a partir de una larga lista de acusaciones judiciales que pesan en su contra. Moyano asegura que el origen de esas causas se origina en la Casa Rosada y a partir de ello se volvió en un implacable opositor. “¿Hasta qué punto llega la incapacidad y falta de sentido común del gobierno, que pretende que con una inflación del 30 los trabajadores recuperen el 15? ¿Quién puede creer esa idiotez? Por eso vamos a reclamar el porcentaje que corresponde y no vamos a aceptar otro”, lanzó el dirigente y ratificó que el gremio no negociará una cifras inferior al 27 por ciento”.

Durante su alocución Moyano arremetió contra el periodista Luis Majul, a quien tildó de chupamedias y alcahuete. Éste le contestó a través de un artículo publicado en La Nación (“Moyano, el viejo nuevo dueño de la Argentina”, 7/6/018): “Hugo Moyano es el sindicalista más poderoso de la historia de la Argentina. Ni Augusto Timoteo Vandor, ni Lorenzo Miguel, ni ningún otro en ninguna época tuvo tanto poder económico y político ni la capacidad de apriete y extorsión que hoy tiene el líder de los camioneros argentinos” (…) “Hay que investigar por qué si dice que no tiene miedo de ir preso, lo repite a cada rato y pone esa falta de temor como uno de los ejes de la negociación de las nuevas paritarias” (…) “La semana pasada hizo algo inusual: asistió a la primera reunión que se celebró en el ministerio de Trabajo. Estaba muy demacrado y muy nervioso” (…) “Fue raro. Porque en los últimos años mandaba a los primeros encuentros a su hijo Pablo para que hiciera de “policía malo”. Y Hugo se reservaba la lapicera para el acuerdo final. Pero durante la última reunión les “ladró” de mala manera a los empresarios del transporte que estaban ahí en representación de la Federación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor de Cargas” (…) “En el incoherente discurso que dio ayer, Moyano me llamó “alcahuete”, “rufián” y “chupamedias”. Es evidente que no entiende cómo funciona el periodismo. Estaba fuera de sí porque distintas fuentes me revelaron el contenido de la primera reunión en el ministerio y porque no consiguió averiguar quién había sido” (…) “El paro de los camioneros en Brasil, que usó como ejemplo, se extendió durante 11 días. Le generó al país pérdidas por más de 20 mil millones de dólares” (…) “La formidable medida de fuerza generó desabastecimiento de combustibles, alimentos y medicamentos” (…) “El origen de la huelga fue un pedido de los choferes para que se bajara o subsidiara el precio de los combustibles. Es decir: la misma queja que planteó Moyano padre en la primera cita paritaria. Idéntica exigencia de los dueños de camiones que vinieron desde el interior del país y cruzaron con sus enormes vehículos los principales accesos y puntos neurálgicos del tránsito de la ciudad” (…) “Si se lo propusiera, y montado en su legítimo reclamo sindical, Moyano podría detener el país, hacer que los camiones de combustible no lleguen nunca a las estaciones de servicio. O que los vehículos de caudales no carguen de manera fluida los cajeros automáticos. Podría inundar las calles de la Argentina con basura, si decide convocar un paro nacional de recolectores de residuos. Y podría también interrumpir el traslado de alimentos a través del bloqueo de las rutas y los puestos de peaje” (…) “Hace 20 años, Moyano no era tan poderoso. Fue primero el gobierno de Carlos Menem pero más el de Néstor Kirchner el que le empezó a entregar, sin chistar, muchas de las “armas” que hoy esgrime, a cambio de paz social” (…) “En la recordada pelea con Patricia Bullrich, la entonces ministra de Trabajo se encargó de refrescarle que el buchón, o el alcahuete, el chupamedias, había sido él. En realidad, Moyano fue y vino varias veces. En 2001 denunció a los senadores del presidente Fernando de la Rúa de pagar las coimas con el objeto de aprobar la ley de flexibilización laboral. Entre 2004 y 2008, les quitó a otras organizaciones la representación de miles de trabajadores sindicales. Con la ayuda del entonces ministro Carlos Tomada, llegó a agrupar a 200.000 afiliados” (…) “Con Néstor y Cristina también fue y vino, y ahora decide junto a ella cuestiones estratégicas. Con Macri comía milanesas en la quinta de Olivos hasta agosto de 2016. Pero ya antes le había “chupado las medias” diciendo que comprende a los trabajadores mucho más que cualquier peronista. Ahora como no le da lo que quiere, lo acusa de querer meterlo preso. Tiene ocho causas abiertas. Por lavado, enriquecimiento, vaciamiento de la obra social, adulteración de medicamentos y como presunto miembro de una asociación ilícita dedicada a apretar a jugadores y técnicos del club que preside” (…) “Más que por los trabajadores, pelea por su propia libertad”.

En la misma edición La Nación publicó un artículo de Carlos Pagni titulado “Un nuevo juego y otra realidad entre Macri y el PJ”. Escribió el autor: “El gobierno y el peronismo dialoguista juegan al póker en la mesa de la crisis económica. Mauricio Macri busca un soporte político para gestionar su acuerdo con el FMI. Pero poniendo a salvo todo lo posible su competitividad electoral. Los peronistas buscan ser, con la vista puesta en los comicios, la voz de los desamparados ante la tormenta. Pero evitando que se los señale como un factor de ingobernabilidad” (…) “La partida podría ser perfecta si no fuera porque en cada bando reinan la dispersión y la incoherencia” (…) “El oficialismo y la oposición están ajustando su percepción a la sorpresiva mutación que ha tenido el paisaje material” (…) “La Casa Rosada atiende en estas horas la frontera más urgente de la relación con el PJ: el conflicto sindical. La CGT se reunirá hoy a primera hora de la tarde para definir un paro general el próximo 14” (…) “Los funcionarios pretenden, por lo menos, postergar la protesta” (…) “El objetivo inicial de la entrevista (entre los gremialistas y Quintana, Lopetegui y el jefe de Gabinete de Triaca) será explicar a los gremialistas que el programa fiscal tendrá “un enfoque particular en la protección de los más vulnerables”, como señaló el comunicado del Fondo el lunes pasado” (…) “A los gremios se les ofrecerá una rama de olivo: la eliminación de un nuevo régimen indemnizatorio en la ley de blanqueo laboral. Y un látigo: un nuevo sistema de financiamiento para las obras sociales. Sin embargo, el verdadero propósito del encuentro es acordar una actualización expeditiva de las paritarias que se cerraron con mejoras del 15%. Se agregarían 5 o 6 puntos, sin modificar las cláusulas de revisión” (…) “La intención oficial es desalentar la medida de fuerza. Aunque también aspira a que no se derrumben los niveles de consumo, como temen algunos empresarios. Y a que Macri no sucumba en una pesadilla: la imagen del Presidente sube y baja según el nivel del salario real. Es la piedra filosofal de Cambiemos para encarar las elecciones” (…) “El gobierno sabe que Hugo Moyano obstruye la cooperación del sindicalismo” (…) “Con la excusa de conseguir un aumento del 27% Moyano dispuso un paro para el jueves próximo, en superposición con la huelga general. No le importa que esté dictada la conciliación obligatoria. Ni que, en consecuencia, el Ministerio de Trabajo le aplique una multa millonaria. Está impresionado con el impresionante bloqueo de Brasil, donde sus colegas consiguieron doblegar a Michel Temer y que renunciara el titular de Petrobras” (…) “La rama sindical del peronismo dialoguista no quiere ser arrastrada por Moyano. Y tampoco aparecer como un auxiliar del gabinete” (…) “El jefe de los senadores peronistas visitó la CGT. Pero mantuvo otra reunión, mucho más reveladora: se encontró casi en secreto con Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal. Los dos gobernadores de Cambiemos pretenden reconstruir un puente con el peronismo. Pichetto les aconsejó hablar con un grupo de gobernadores: Manzur, Bordet, Uñac, Corpacci, Insfrán. En otras palabras, volver a la receta que hizo posible, a fines del año pasado, una compleja reforma tributaria” (…) “La recomendación de Pichetto tiene dos cláusulas. La primera: terminar con las disidencias en el oficialismo” (…) “La segunda condición de Pichetto: dejar de provocar disidencias en el PJ” (…) “El peronismo dialoguista enfrenta una limitación estratégica: carece de un candidato capaz de capitalizar la tensión con el gobierno. Es un estímulo a volverse razonable. Mientras no aparezca ese candidato, la conflictividad robustece al kirchnerismo. El oficialismo también está debilitado por la falta de un plan de acción más o menos homogéneo” (…) “Hacia dentro del gabinete tampoco el programa es uniforme. Macri reincorporó a su mesa a sus gerentes políticos. Sin ir más lejos, Marcos Peña viajó a Londres y a Nueva York con Emilio Monzó y Nicolás Massot. Pero eso no significa que aceptará modificar su modo de tomar las decisiones” (…) “El presidente no confía en las mesas con sindicalistas y empresarios. Confía en que el cheque que recibirá del FMI, respaldado por el poderoso Grupo de los Siete este fin de semana, en Canadá, impondrá una nueva disciplina a sus adversarios. Son comportamientos previsibles. Cuando, en 1999, consiguió la reelección en Boca con el 84% de los votos, modificó los estatutos y eliminó a la minoría de la conducción. La vieja escuela de Socma. El estilo de franco Macri”.

En su edición del 7 de junio Clarín publicó un artículo de Luis Gregorich titulado “Una coalición propositiva, y un pacto para proteger el futuro”. Escribió el autor: “Se sabe que hay, en la vida de las sociedades democráticas, períodos de estancamiento o repetición en que el poder, en lugar de ser ejercido en la forma prevista institucionalmente, apela a desviaciones autoritarias, que en realidad solo terminan demostrando que son un poder sin poder” (…) “En la Argentina, para que estas malformaciones se afirmasen, resultaron necesarias dos crisis: la política y la económica” (…) “La primera se manifiesta, en general, con un quiebre del sistema de partidos, reemplazado por una serie de grupos inorgánicos, sin claro liderazgo visible, o bien con un liderazgo hipertrofiado si se trata de feudos provinciales o municipales” (…) “El shock económico, por su parte, puede tener cien causas diferentes, de las que solo mencionaremos algunas, como el derrumbe fiscal, la explosión del endeudamiento, la brusca caída del precio de la soja, y los distintos mecanismos de la corrupción, encarnados principalmente por las “fugas” en las obras públicas. Pero en realidad la única y verdadera causa de esta crisis es, sencillamente, que gastamos más de lo que tenemos, y que no damos mayormente señales de cambiar este conducta letal” (…) “A fines de 2015 pareció que se iniciaba una nueva época, gracias a la derrota peronista y el inesperado triunfo electoral de Mauricio Macri y la coalición Cambiemos que prometían nada menos que reinventar la Argentina, a partir de la lucha frontal contra la corrupción y el restablecimiento de un formato republicano, prometido muchas veces, pero habitualmente derrochado y despreciado” (…) “¿Cómo definir a una coalición? Se trata de una reunión de partidos diferentes que, sin embargo, deponen sus diferencias para ejecutar una acción en común” (…) “Aludimos, al comienzo, a la estancada política argentina protagonizada por el peronismo y llevada a una exasperante repetición: un gobierno peronista seguido por otro gobierno peronista, al que seguirá un gobierno no peronista que en no más de dos años será expulsado del sagrado recinto de la Plaza de Mayo por masas llegadas en micros, camiones y el subte…Para encontrar la salida de este torturante laberinto, se creó en 2014 la coalición Cambiemos, integrada por tres fuerzas” (…) “¿Hasta qué punto resultó importante la construcción de Cambiemos en todo lo que siguió, es decir, en la victoria electoral, en los dos años de esperanza de cambios vividos, y en la descompensación de los bloques opositores, incapaces de detener su fragmentación? ¿Y qué decir del panorama actual, en que la caída de la economía incrementó la protesta social, acelerada por la suba de tarifas y servicios? ¿Cómo explicar el pedido al Fondo Monetario todavía nimbado por una fácil simbología antiimperialista?” (…) “A pesar de todo, la coalición Cambiemos sigue siendo el dispositivo adecuado para (empezar a) abandonar la decadencia de la Argentina y ocupar el lugar que merecen su historia, sus recursos naturales y su riqueza intelectual” (…) “Es cierto que se han cometido errores…pero también hay que decir que estamos frente a un gobierno trabajador y racional, que asegura una absoluta libertad de expresión, y que no se mueve por intereses personales” (…) “El mundo global nos pide inteligencia y austeridad” (…) “Quizá Cambiemos debería ofrecer a sus opositores un pacto legislativo, por el que serían debatidas las tres o cuatro leyes que reclama nuestra sociedad: por lo menos una de modernización del sistema educativo, y otra más destinada a combatir la pobreza, y por fin otra de anticorrupción y reforma judicial, que permitiese que los que roban y matan puedan ser rápidamente detenidos y juzgados” (…) “Si este Pacto Grande…es hoy impensable, a lo mejor estas leyes, que podríamos denominar “de mayorías”, sirvan para mitigar la división de los argentinos, y consolidar la paz social”.