MACRI AL GOBIERNO, LAGARDE AL PODER.

(Hernán Andrés Kruse=

El presidente de la nación estuvo este fin de semana en la ciudad canadiense de Quebec para confraternizar con los líderes políticos más importantes del mundo y con la jefa del FMI, Christine Lagarde. Mantuvo diálogos con el anfitrión, Justin Trudeau y la poderosa Angela Merkl, entre otros. También se hizo tiempo para sacarse una fotografía con Lagarde, flamante conductora económica de la Argentina. Porque ese es el efecto más contundente de la “ayuda” que acaba de prestar el Fondo por 50 mil millones de dólares: cooptar el manejo de la economía nacional, o lo que es lo mismo, adueñarse de los resortes del estado. En consecuencia, los Ceos y el propio Macri han quedado reducidos a la categoría de empleados de Lagarde, tristes y oscuros “che pibes” de los burócratas fondomonetaristas. A partir de ahora no será de extrañar que las presiones del Fondo sean de tal magnitud que alcancen al propio Congreso nacional, lo que significa que bien podría ordenar al gobierno que obligue a los legisladores nacionales sancionar leyes “propuestas” por el organismo. En este sentido cabe destacar lo que acaba de expresar la ex diputada Margarita Stolbizer, cercana al gobierno de Cambiemos. En un reportaje concedido a Clarín reconoció que el acuerdo del gobierno con el FMI “llega no por fortaleza, sino por debilidad”. “Nos quieren convencer de que el préstamo es en buenas condiciones, cuando depender del organismo no tiene su aspecto más complejo en la tasa de interés, sino en la concesión de soberanía”, remarcó. “El acuerdo llega no por fortaleza sino por debilidad, nos quieren convencer de que el préstamo al 4% es en buenas condiciones, si fuera así, lo hubieran ido a pedir antes”, sentenció. Consideró que “todos sabemos que ir a depender una vez más del FMI no tiene su aspecto más complejo en la tasa de interés que cobra, sino en la concesión de soberanía que implica para un país como el nuestro, que entre otras cosas nos van a decir qué leyes hay que ir a aprobar”. “Siempre hay que mirar cómo se llega al endeudamiento y a qué se destina ya que no está mal endeudarse si es para resolver los problemas estructurales de la Argentina, pero el problema es que no tenemos ninguna certeza de que esto vaya a ser así”, agregó.

No cabe más que coincidir con Stolbizer (en esta cuestión, se entiende). La historia reciente no hace más que confirmar sus expresiones, lo que torna más dramática la situación ya que, evidentemente, los argentinos carecemos de memoria histórica. En 2002, cuando la presidencia estaba a cargo de Eduardo Duhalde, el FMI se ensañó con la Argentina hasta tal punto que el Congreso llegó a legislar en función de sus “recomendaciones”. Así lo rememora María Seoane en su gran libro “El saqueo de la Argentina”: “En ese clima llegó a Buenos Aires el indio Anoop Singh” (…) “La designación de Singh fue una decisión política del FMI para centralizar el caso argentino y desplazar a funcionarios de línea como el argentino Loser y el chileno Reichman. Singh llegó a Buenos Aires al frente del flamante Departamento de Operaciones Especiales del FMI, a cargo de economistas en default” (…) “Además, reportaba directamente a Krueger, la segunda autoridad del FMI luego de Köhler, y la representante del gobierno de Bush en el organismo. El desembarco de Singh tenía condimentos políticos tácitos. Washington y el resto de los miembros del G7 desconfiaban de Duhalde porque lo creían un aliado inseguro de las reformas de mercado que ellos impulsaron en alianza con Menem” (…) “Duhalde no había vetado hasta ese momento la Ley de Quiebras sancionada por el Congreso en febrero, tal como se lo habían pedido. Esta resistencia, pequeños actos de desobediencia política del gobierno argentino según el FMI, irritaba aún más a los funcionarios del Departamento del Tesoro o del board del FMI. El principal reclamo de Singh en esa visita fue “la seguridad jurídica” (…) “Por otro lado, desde principios de 2002 se venía hablando de derogar la Ley de Reforma Laboral aprobada escandalosamente por el Senado en tiempos de De la Rúa. Incluso, Rodríguez Saá, en su brevísimo interinato, había proclamado la necesidad de anularla. Singh, en su paso por Buenos Aires, dejó claro que el FMI no vería con buenos ojos que se la tocara. Tampoco entendía las demoras en vetar la Ley de Quiebras. Y comenzó a exigir que se derogara la ley conocida como de Subversión Económica, sancionada los meses previos a la dictadura del ´76, de la que se valían los jueces para encarcelar a los banqueros acusados de delitos de lavado y fuga de dinero” (…) “En este sentido, los banqueros y empresarios se habían quejado ante el FMI. Singh se hizo eco de esa necesidad de protección y expresó que la seguridad de los banqueros, vía la derogación de la Ley de Subversión Económica, era una condición para la ayuda financiera a la Argentina” (…) “Pero el delegado del FMI insistió además con el resto de los reclamos de siempre: profundizar las reformas estructurales (Estado, Justicia, régimen tributario, política impositiva, jubilaciones y desregulación del sistema de salud). Y, puntualmente, con el acuerdo fiscal firmado con todos los gobernadores, que consideraba insuficiente; el presupuesto (que después de la visita de Singh sería reformulado); la flotación monetaria; la emisión de bonos compulsivos para canjear los depósitos acorralados y el comienzo de la renegociación tarifaria con las empresas privatizadas” (…) “Abril comenzó con el arresto de Cavallo por la causa de la venta ilegal de armas a Ecuador y Croacia” (…) “Poco tiempo después comenzó una ofensiva del gobierno para que finalmente se modificara la Ley de Quiebras y se derogara la de Subversión Económica” (…) “El FMI, obsesivamente, pedía a voz en cuello que el Congreso sancionara a medida las dos leyes clave para este proceso. Cada una de estas leyes, de Quiebras y de Subversión Económica, tuvo un trámite escandaloso en el Congreso que mostró cabalmente el deterioro institucional de la Argentina presa, por entonces, de todo tipo de lobbies y juego de intereses. En Diputados, la sesión que finalmente restituirá el mecanismo del “cram down” en la Ley de Quiebras, comenzó con un incidente televisado que dio la vuelta al mundo. La diputada Alicia Castro…se levantó de su banca, caminó hacia la presidencia de la Cámara y dejó sobre el estrado una bandera norteamericana: “Si el Congreso se va a limitar a ser la triste escribanía del FMI, yo sugiero que los responsables sean más sinceros, arríen la bandera nacional y procedan a seguir legislando bajo esta bandera” (…) “La modificación de la ley, que favorecía la compra por parte de los acreedores externos de las empresas endeudadas, fue aprobada. Días después, el Senado repitió sin escándalo el trámite de aprobación” (…) “En una sesión del Senado que guardó sorpresas hasta el final, a fines de mayo el gobierno logró que la mayoría del PJ impusiera la derogación de la Ley de Subversión Económica. El aporte de la UCR fue clave, ya que el radicalismo facilitó en primer lugar el mínimo de los dos tercios necesarios para poder sesionar” (…) “Para conseguir sí o sí la sanción de las leyes de Quiebras y de Subversión Económica, Duhalde hasta había amenazado con renunciar. Los sondeos de opinión indicaban que el 52 por ciento de la sociedad ya no quería saber de ningún acuerdo del FMI” (…) “Finalmente, hacia fines de junio de 2002, Duhalde vetó parcialmente la Ley de Subversión Económica para enviar una señal que el FMI esperaba. La ley, tal como había sido aprobada por el Congreso, no lo conformaba. Los legisladores habían derogado la ley pero habían trasladado al Código Penal la figura de vaciamiento de empresas por imprudencia o negligencia. Sólo quedó en pie el artículo que castigaba el vaciamiento si se demostraba una indudable intención dolosa previa. De este modo, una vez modificada nuevamente la Ley de Quiebras y derogada la de subversión económica, incluido el veto de Duhalde, los banqueros, exceptuados de la Ley de Quiebras, podían no pagar sus deudas generadas de manera fraudulenta (por vaciamiento) sin que esto implicara un castigo, y exigir compulsivamente el cobro de sus acreencias o quedarse con los bienes de sus deudores. Ésa era la “seguridad jurídica” que había reclamado el FMI, junto con la inmunidad del directorio del BCRA, que debía intervenir en el saneamiento del sistema financiero”.

Así funcionaba el país hace 18 años. Un presidente con escaso poder que debió debatirse frente a una situación que evidentemente lo sobrepasó. Muchos argentinos parecen haberlo olvidado pero en aquel fatídico 2002 el Congreso pasó a ser una escribanía del FMI. Nunca antes había funcionado en función de la voluntad del Fondo. Aunque parezca mentira dos leyes fueron derogadas para dejar contentos a Singh, Krueger, Köhler y al gobierno republicano de los Estados Unidos. Seguramente Stolbizer se basó en lo que pasó en ese entonces para alertar sobre la posibilidad de que la historia vuelva a repetirse. Si antes el FMI presionó al Congreso argentino ¿por qué no lo volvería a hacer? Claro que ahora hay una gran diferencia: el presidente no es Duhalde sino Macri. El ex presidente de Boca no va a sufrir las presiones del Fondo como le ocurrió a Duhalde porque él se considera parte de su tropa. Este fin de semana el G7 le demostró que efectivamente es así pero siempre en la categoría de soldado raso. De manera pues que conviene estar preparados ya que no sería extraño que más adelante el Congreso deba legislar en función de los “requerimientos” de Lagarde, la presidente de facto de la Argentina.

En su edición del 9 de junio La Nación publicó artículos de Eduardo Fidanza (“La necesidad de un proyecto más allá del ajuste”) y Héctor M. Guyot (“Un país que vive en el Día de la Marmota”).

Escribió Fidanza: “Las grandes democracias, encabezadas por Estados Unidos, acaban de dar una señal clave: no permitirán la desestabilización de la Argentina, cuyo proceso político consideran un ejemplo aún plausible de cómo una nación emergente puede pasar del populismo a la economía de mercado. Esa es tal vez la razón central que explica el generoso paquete de dólares del FMI. El gobierno saborea esta ayuda como un triunfo que le permite recomponer la expectativa de ser reelegido en 2019, un proyecto puesto en duda por la corrida cambiaria. Para lograrlo, tendrá que conquistar o doblegar a tres actores sociales decisivos: la volátil opinión pública que miden los sondeos; los sindicatos y los movimientos sociales, que se expresan con huelgas y protestas callejeras; y la oposición peronista, que aun dispersa ha mostrado que cuando la ocasión lo justifica puede converger. Si Macri lo consiguiera, habrá que volver a las idea de que es un líder excepcional, adjetivo usado aquí no como un elogio, sino como una expresión de rareza estadística” (…) “Cree que ningún presidente tuvo en las últimas siete décadas la suficiente convicción para enmendar este error crucial (gastar por encima de los ingresos), que ha llevado al país a la decadencia, y cree que será él quien, finalmente, lo logre. Por último, Macri está embelesado con decirles a los argentinos-a quienes parece considerar un grupo homogéneo y amorfo-la verdad para que tomen conciencia de la equivocación y la corrijan. Confirmando esa orientación, evalúa la llegada del FMI como una victoria de la racionalidad fiscalista que lo apasiona e impulsa” (…) “Este proyecto homérico contiene un par de falacias, dilectas de la ortodoxia económica. La primera es describir a la sociedad como si fuera una totalidad, atribuyéndole conductas homogéneas” (…) “La segunda falacia es estigmatizar el gasto público. En esta narración, así como no se distinguen los estratos sociales, tampoco se diferencian las partidas presupuestarias. Todos los argentinos gastan mucho, empezando por el Estado, y todo gasto público resulta sospechoso. El corolario es que hay que ajustar. Para este discurso, esa es la amarga medicina que por inmadurez, propiciada por la vieja política, la sociedad se niega a aceptar” (…) “La otra cuestión es el énfasis en la verdad, cuando se la considera una mera adecuación a hechos inequívocos. Ante esta ingenuidad, es preciso recordar que en ausencia de relatos dominantes y liderazgos fuertes la democracia posmoderna suele alcanzar la verdad por consenso, no debido a la iluminación de un grupo. Ese acuerdo es político y programático o no sirve. Por eso, la verdad del ajuste de gastos, que seduce al presidente, corre el riesgo de resultar débil, además de parcial y poco atractiva” (…) “Acaso falte completar la verdad de los números diciendo cómo va a crecer la Argentina. Cómo se volverá más rica, no menos dispendiosa atada al FMI” (…) “La moraleja de Ulises no es desechable: deben evitarse las atracciones que pueden ser nefastas. Pero en la Argentina de estos días urge otra necesidad: un proyecto político sugestivo e integral para remontar el desencanto”.

Escribió Guyot: “En la Argentina estamos siempre en el mismo lugar. Como en la película “El Día de la Marmota”, con el impagable Bill Murray, te levantás de la cama y salís al día solo para darte de bruces con una realidad que debiste haber dejado atrás hace días, meses, años, y que sin embargo sigue allí, inamovible. Estamos atrapados en las redes de un pasado que no se resuelve y desafía el paso del tiempo. Cautivos en la pesadilla de nuestras contradicciones, no podemos despertar. Cada día es igual al anterior y prefigura el siguiente, con el consabido desfile de viejos personajes y el repertorio gastado de argumentos que jamás llegan a un desenlace, porque en el país de la marmota la única condena firme es la eterna repetición de lo mismo” (…) “Te levantas fresco, te regalás una ducha caliente y un café cuyo aroma te reconcilia con la vida y te induce a creer que el día avanza hacia un horizonte provisorio y virgen, hasta que por alguno de los dispositivos que nos conectan con eso que llamamos realidad empiezan a llegar las noticias” (…) “En suma, la condena de volver sobre un pasado que no se resuelve. Y que estamos destinados a repetir, según parece. Detrás de la imposibilidad de salir de esta trampa hay otra constante vieja como el país que ha recrudecido en la última década y que estuvo muy presente en estos días: la intolerancia, la fuerza como único medio para dirimir los conflictos e imponer el propio interés. Un antagonismo férreo entre unos y otros que vuelve estéril la palabra y agrava los problemas en lugar de resolverlos” (…) “El problema es que siempre nos creemos la patria. O los dueños absolutos de la razón, que es lo mismo” (…) “Porque este necesidad de doblegar y anular al otro para confirmarnos en nuestro pensamiento se verifica aquí en casi todos los órdenes” (…) “El préstamo del FMI, que volvió a mostrar la grieta, también suena a película repetida. Eso es lo que intentan usufructuar sus críticos. Es difícil adivinar si esos 50 mil millones de dólares representarán un camino de salida o una versión remozada de aquel blindaje que no alcanzó para darles un destino al gobierno de De la Rúa y al país hace casi veinte años. Hay, acaso, una diferencia: esta inyección de dinero llega ahora como una suerte de vacuna contra el populismo, muy fresco en la memoria y siempre al acecho” (…) “¿Alcanzará para contener el virus? Todo lo que se puede decir al respecto es que depende de nosotros salir de una vez por todas del Día de la Marmota, dar vuelta la página para interrumpir la larga serie de oportunidades perdidas que nos han devuelto siempre al fracaso. Pero no se puede pretender darle al cuento un final distinto si seguimos haciendo lo mismo de siempre”.

Anexo

En su edición del 3 de junio Página/12 publicó un artículo de Alfredo Zaiat titulado “Shock contra el salario”. Escribió el autor: “Los aumentos de productos de la canasta básica de los hogares y el tarifazo en luz, gas, agua y transporte en los primeros cinco meses del año se han desplegado con salarios que no tuvieron variaciones significativas” (…) “La devaluación que disparó la paridad cambiaria a 25 pesos ya tuvo traslado a precios, pese a que funcionarios relativizan ese impacto. La persistencia en el engaño queda al descubierto con datos duros: entre la segunda quincena de marzo y la primera de mayo, el alza promedio de un conjunto de 37 artículos seleccionados de una canasta básica de consumo subieron 16 por ciento en promedio, según un relevamiento del Centro de Economía Política” (…) “El castigo a los ingresos de los jubilados es similar al de los trabajadores: en marzo, el haber subió apenas 5,7 y otro porcentaje similar a partir de junio, para ubicar el mínimo en 8906 pesos. Ni salarios ni jubilaciones aumentaron igual o más que la inflación. Por eso se está registrando una importante caída del poder adquisitivo por un shock inflacionario que recién está transitando la primera etapa, con riesgo de ser alimentado con una segunda vuelta de devaluación, más tarifazos y alza de combustibles. Mientras, el Banco Central sigue perdiendo reservas, el dólar sigue subiendo y ahora es el Banco Nación que liquida billetes verdes del Tesoro para atender la corrida” (…) “En apenas dos semanas el papel de coordinador del ministro Nicolás Dujovne quedó desdibujado” (…) “Mientras los precios suben, los salarios han quedado en evidente desventaja, explican los economistas del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNdAv), porque si bien muchos gremios han pactado aumentos, éstos fueron en cuotas, lo que impide preservar el poder adquisitivo con aceleración inflacionaria” (…) “Los datos oficiales correspondientes al primer trimestre del año, antes de la corrida cambiaria, muestran que el índice de salarios anotó un alza del 3,9 por ciento entre diciembre y marzo, 2,8 puntos por debajo de la inflación de ese período. Este resultado se dio pese a que varios gremios recibieron una compensación por lo perdido en 2017, y ni así lograron evitar la caída promedio de la capacidad de compra del salario” (…) “Cómo quedará el salario real este año dependerá de dos factores: el primero, del resultado de la segunda tanda de paritarias que lidera el gremio de los Camioneros, que reclama 27 por ciento, y después, del saldo de la pelea por la reapertura de los acuerdos que tienen cláusula de revisión. Hasta entonces, el poder adquisitivo del salario retrocederá varios escalones” (…) “Con la estimación de la inflación 2018 cercana al 30 por ciento, el salario real anotaría entonces un retroceso adicional al ya acumulado. Los economistas del Instituto de Trabajo y Economía-Fundación Germán Abdala proyectan una caída del 5 por ciento, o sea, si no aparecen cambios en la dinámica de las paritarias o si no se gatillan rápidamente las cláusulas de revisión el deterioro de los ingresos de los trabajadores sería parecido al de 2016” (…) “El deterioro de la calidad de vida de trabajadores y jubilados en lo que va de este año, retroceso que agudiza la tendencia iniciada con el gobierno de Macri, puede ser que siga avanzando si se precipita una segunda vuelta de devaluación” (…) “Cuando se precipitan estos procesos de inestabilidad económica, con corridas cambiarias, incertidumbre financiera y shock inflacionario lo que hoy parece caro en dólares (dólar o precio de bienes) mañana será barato. El dólar a 25 pesos en mayo de este año era impensado a comienzos de diciembre pasado” (…) “La entrega de reservas de casi 14 mil millones de dólares desde el stock máximo registrado en enero pasado, que incluye la liquidación de los billetes verdes obtenidos por la última colocación de deuda en el mercado internacional por 9 mil millones y los 2 mil millones del préstamo del Banco de Basilea, deja al descubierto que las divisas que ingresan se van rápidamente vía el sector externo y la fuga. Los dólares de deuda sirven para reforzar en forma transitoria las reservas pero rápidamente se evaporan” (…) “Acuerdos pasados con el FMI enseñan que de una u otra forma, reprimiendo al tipo de cambio o con una fuerte devaluación, los dólares de esos préstamos vinieron a dar tiempo a un gobierno débil mientras financian la fuga de capitales. No hay indicios de que el actual recorrido sea diferente a esas experiencias traumáticas”.

En su edición del 4 de junio Página/12 publicó un artículo de Juan Gabriel Tokatlian titulado “Sobre la doctrina de inseguridad nacional”. Escribió el autor: “El presidente Mauricio Macri afirmó en el día del Ejército: “Necesitamos Fuerzas Armadas que dediquen mayores esfuerzos en colaboración con otras áreas del Estado, brindando apoyo logístico a las fueras de seguridad para cuidar a los argentinos frente a las amenazas y desafíos actuales”. Su aserción parece preanunciar un eventual decreto en el que se explicitaría la decisión política de comenzar a desmantelar el consenso sociopolítico existente desde la recuperación de la democracia respecto a la estricta separación entre defensa y seguridad interior” (…) “En este caso me quiero concentrar en la expresión “amenazas y desafíos actuales”. ¿A qué parece apuntar ello? ¿En qué matriz interpretativa se puede inscribir esa referencia? ¿Qué vínculo podría tener dicha expresión en el contexto de las relaciones interamericanas? A mi modo de ver, la respuesta a dichos interrogantes exige detenerse, inicialmente, en Estados Unidos y la llamada “grand strategy” como punto de partida y su evolución en el tiempo” (…) “Lo anterior conduce a reconocer el macro nivel global y la especificidad continental en los que se ha ido expresando la “gran estrategia” estadounidense” (…) “Durante la Guerra Fría Washington desplegó, en el terreno inter-estatal, la estrategia de la contención. En aquel período era fundamental frenar la expansión de la Unión Soviética” (…) En el campo no estatal y, en particular, en las naciones periféricas y de modo directo o indirecto, Washington recurrió a la contra-insurgencia: una modalidad de confrontación destinada a socavar la legitimidad del oponente armado, interrumpir el acceso a recursos para impedirles librar su lucha, debilitar las oportunidades políticas del adversario y lograr adhesión social” (…) “La principal doctrina militar que primó fue la disuasión” (…) “La dinámica de la “destrucción mutua asegurada” subyacía a una doctrina que tenía su espejo en el mismo tipo de mensaje que Moscú le enviaba a Estados Unidos” (…) “Ahora bien, en el ámbito latinoamericano la “grand strategy” estadounidense remitía a una doctrina subalterna. La eventual y definitiva confrontación Este-Oeste tenía unos protagonistas principales…mientras que las fuerzas armadas de Latinoamérica no eran contempladas como un actor decisivo en el hipotético combate directo contra la URSS. El papel de los militares latinoamericanos era, en términos de la gran estrategia de Washington, prioritariamente doméstico: luchar y doblegar al “enemigo interno”-el “comunismo” local-que era concebido como la extensión en la región del expansionismo soviético” (…) “En la inmediata Posguerra Fría se mantuvo, respecto de la estrategia, la contención tanto frente a un potencial resurgimiento de Rusia como ante el emergente poder de China” (…) “En cuanto a la lógica subalterna se produjo, después del colapso soviético y del desmoronamiento del comunismo en Europa oriental, la configuración-en especial desde Estados Unidos-del denominado fenómeno de las “nuevas amenazas” (narcotráfico, terrorismo, crimen organizado, etc.)” (…) “Los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos fueron de enorme trascendencia e impacto y dieron paso a una redefinición de su “gran strategy”. En ese sentido, la nueva estrategia se orientó hacia la primacía; es decir, Washington no estaba (ni está) dispuesto a tolerar, ni en el campo militar ni en el político, a ningún competidor internacional de igual talla, fuese este un viejo rival (Rusia) o un nuevo oponente (China). No se trataba de un asunto de (buena o mala) voluntad o de ideología (conservadora o liberal), sino de un empuje derivado, en buena medida, de la elocuente disparidad de poder existente en el sistema mundial” (…) “En cuanto a la doctrina, la disuasión continuó siendo la columna vertebral en materia militar” (…) “Una novedad posterior a los atentados de septiembre de 2001 fue la incorporación de la doctrina de la “guerra preventiva” (…) “Finalmente, la lógica subalterna que se ha ido consolidando en gran parte de América Latina en el marco de una redefinición de la “grand strategy” estadounidense ha sido la de las aludidas “nuevas amenazas”. Las mismas son múltiples, entrelazadas y letales. Esa proliferación de peligros entrecruzados se nutre de la ausencia y/o captura parcial del Estado y, en consecuencia, requiere de un rol activo de las fuerzas armadas para hacerle frente, borrando así las diferencias entre seguridad interna y defensa externa. Eso remite a lo que llamo una Doctrina de Inseguridad Nacional en sustitución de la vieja DSN: los enemigos actuales son un entramado de actores interconectados que operan domésticamente como parte de una oscura acechanza global y, por lo tanto, se necesita de los militares y su poder de fuego para neutralizarlos y eliminarlos” (…) “El llamado del presidente Macri a que los militares se vinculen a la lucha contra las “amenazas y desafíos actuales” se puede localizar en la dinámica de las “nuevas amenazas” que, a su turno, se inscriben en los cambios ocurridos en las relaciones interamericanas”.