LUCIDO Y REVOLUCIONARIO EN SU VIDA: ROLIHLAHLA MANDIBA.

(Roque Ramírez Cueva)
O también conocido como Nelson, el primer luchador de origen africano que, por el color de su piel, conquistó su acceso al poder en uno de los estados racistas más represivos y sanguinarios, Sudáfrica. Mas llegar a ser presidente de esta nación que les correspondía por natural derecho, y para recuperar su reconocimiento y condición ciudadana que les había sido arrebatados, al pueblo y luchadores sudafricanos les costó la vida, una larga y feroz represión. Todo esto es conocido para la mayor parte de lectores. ¿Por qué evocar a Mandela?
Porque leyendo su autobiografía desde el propio relato de vida y de discurso, llegamos a entender que es necesario ampliar lecturas en ciertos ámbitos de gente preocupada por la revolución y los cambios sociales que ella origina. A veces, todo un vendaval de flujo social se estanca porque no abrimos nuestros pensamientos a otras formas de generar esos cambios, me estoy adelantando con esta conclusión pero ello se desprende nítido de la lectura del libro Nelson Mandela, el cómic autorizado, publicado en Sudáfrica, Jonathan Ball publishers, 2008. Con dibujos y textos de Umlando Wezithombe.
Cómo vemos se trata de un cómic, una historieta decimos, no sonrían es un libro, más que camuflado, teniendo un soporte acertado de gráficos y viñetas. Un buen libro escrito desde la verdad del protagonista que no busca disfrazar sus debilidades y errores humanos, sino muy bien señalados para erigirse ante los lectores como un gran revolucionario e innovador de luchas, para lo cual asimiló experiencias de su pueblo, de democracias burguesas internacionales y tampoco descartó la experiencia de las revoluciones iniciadas mediante guerrillas maoístas.
El soporte del libro, papel couché de 90 gramos, empaquetado a modo de cómic nos trae una historia atractiva no por las viñetas sino por la historia de vida ya anunciada atrás, deslumbrante desde las indecisiones del joven hasta la firmeza del adulto luchador. Suscribo con el protagonista el propósito de que el libro sea leído por jóvenes, ellos son amantes a los cómic, los cómic en el siglo pasado si bien alienaron a los niños cumplieron un papel promotor de hábito lector. La otra coincidencia con Madiba es que “no soy experto en cómics”, pero puede decir que el equipo de dibujantes ha hecho un buen trabajo sin otorgar concesiones al protagonista, quien debió autorizar la publicación de las viñetas.
El libro Nelson Mandela, el cómic autorizado, se organiza por capítulos. En el primero “El HIJO DEL CABO ORIENTAL”, nos describe el nacimiento del niño Rolihlahla (alborotador) en la aldea de Mvezo. El otro nombre conocido, Madiba, es la nominación del clan de Nelson. Al poco tiempo su padre es expulsado de sus tierras por no aceptar pagar tributos a la administración terrateniente de las castas blancas. Llegan a Qunu donde desarrolla su niñez en juegos y abandona sus pantalones cortos para ir a la escuela que como en toda sociedad latifundista le era vedada a los hijos de los trabajadores. La escuela promovida por la iglesia metodista cristiana, al igual que toda imposición de los invasores en cualquier parte del mundo, le obligó a tener un nombre inglés, Nelson. En esa infancia errante pierde a su padre y es llevado a vivir con otra familia para que lo termine de criar, lo cual le era imposible a la madre, quien deseaba tenga otras oportunidades. Así, llega hasta Mohekezwent, donde vivía un regente amigo de su padre, llamado Jongintaba. Allí en esa aldea pasa de la niñez a la pubertad con otros juegos y la escuela que le influye de la moral cristiana.
En Mohekezwent, el Gran Lugar, se reunían todos los clanes de la región para resolver en asamblea comunal toda su problemática y decisión de planes, todos participaban, dialogaban todos, los jóvenes oían y las mujeres observaban. En esta parte de la historia, a los 16 años el cómic nos escenifica un ritual que tienen que cumplir por tradición quienes cumplían esa edad, y lo hace sin tabúes mojigatos , donde se observaba a muchachos desnudos y a un estirado pene siendo circuncidado, el ritual termina con sus chozas quemadas y dando un paso a la plena juventud Rolihlahla Mandela.
En Sudáfrica, los jóvenes africanos tenían dos opciones, ser aldeanos sometidos al duro régimen que imponían la administración latifundista y sufrir trabajando en las minas, o podían optar por seguir estudios parecidos a nuestra secundaria si destacaba en la escuela, los hijos de linaje en los clanes. Así va a la escuela misional metodista Clarkebury, supera ese nivel y es enviado a otra mayor escuela en Healdtown, donde los preparaban para líderes, regentes de su aldea. Sin embargo, las cualidades del joven Madiba le posibilitaban para avanzar. Y a los 21 años sigue estudios en la Universidad de Fort Hare, allí estudió inglés, política, derecho romano-holandés y administración nativa.
En la Universidad empieza a conocer a varias personalidades que luego harían resistencia al régimen sudafricano de los invasores holandeses; el primero, Oliver Tambo, destacado activista intelectual anti apartheid. En el año de 1940 enfrenta su primera decisión difícil de considerarse sudafricano genuino, o someterse de lleno al sistema que los marginaba como ciudadanos en su país de origen. Es expulsado de la Universidad por no aceptar un papel de vigilante y censor de sus compañeros de linaje, a pesar que por la universidad era el único modo de hacerse de la profesión de abogado.
De regreso al Gran Lugar, Mohekezwent, y soportar la natural molestia de Jongintaba su gran jefe étnico, el joven Rolihlahla Mandela enfrenta su segunda dificultad. La tradición le exigía buscar una esposa impuesta, y junto con su pariente Justice que había estado antes en Ciudad del Cabo, deciden fugar para Johannesburgo. Robando caballos al regente consiguen para viajar en tren y auto a su nuevo destino.
Acá empieza el segundo capítulo “TRANSFORMARSE EN LIDER”. Estaban en una región minera, Johannesburgo por breves momentos de su vida le permite conocer las condiciones duras de los trabajadores mineros. Descubiertos de su fuga, se quedan sin empleo y son alojados por su primo Mbekeni, quien tenía un criado llamado Walter Sisulu, futuro activista anti apartheid, y que trabajaba de agente estatal en Johannesburgo, quien lo presenta con Lazar Sidelski, con él se emplea en la firma de abogados que formó junto con Eidelman. Con el nuevo trabajo decide continuar sus estudios de derecho por correspondencia, para lo cual estudia duro a luz de velas. Allí en la oficina conoce al líder sindical comunista Gaur Radebe, quien le hace notar las duras condiciones de marginación que se les impone a los africanos negros: “Ley de pases, toque de queda, transporte caro, separación de comunidades pobres, alta tasa de crímenes y ausencia de servicios” (p.28) (1).
El año, 1942, muere el regente Jongintaba, su real padre adoptivo y por eso viaja breve al Gran Lugar para acompañar sus exequias y dejar como regente sucesor al pariente de su clan Justice. Se despide de su madre, y regresa a la ciudad para enfrentar en Jonannesburgo a enfrentar el reto que nos rebela “quedan muchos ríos por cruzar”. El sindicalista Gau Radebe lo pone al tanto de las nuevas alzas de transporte por la cual los habitantes de Alexandra, el barrio pobre donde pernoctaba Mandela, habían decidido realizar una huelga. Así, “En agosto de 1943, Mandela marchó con 10,000 huelguistas…” (p.30). La huelga obtuvo un triunfo para Union (sindicato) de trabajadores, el primero del joven universitario del clan Madiba, pero sin sentirse constreñido a una sola etnia. Su amistad con Walter Sisulu se fortalece. Ese mismo año se gradúa de abogado en la Universidad Fort Hare. Sin embargo, continúa estudios en la Universidad de Wits, dónde Mandela “el único africano de su clase. No podía usar piscinas, campos deportivos, cafeterías o la residencia. ¡Eran sólo para blancos!” (p. 31).
En Johannesburgo, entabla amistades gravitantes para él y el movimiento anti apartheid: vuelve a tratar con Oliver Tambo, futura cabeza del Congreso Nacional Africano (CNA); a William Nkomo; y conoce al Dr. Lionel Majobomzi, quien sugeriría organizar a las juventudes; Anton Lembede, primer líder de las juventudes del CNA; a A. P. Mda abogado y líder de las juventudes. Quienes discuten acerca de la organización nuclear no sólo de activistas anti apartheid, sino de todos los africanos, es decir, una organización continental sin exclusión de indios ni de comunistas (los consideraban extranjeros por sus ideas). ¿No es este la concepción de un gran Frente Único de mayor amplitud, continental, aunque no considere los principios clasistas del marxismo?
En abri del año 1944, Mandela estaba integrando el Consejo Ejecutivo de las Juventudes de la CNA, junto al presidente Lembede, y a Oliver Tambo y Walter Sisulu. Por ese tiempo se casa con Evelyn Mase y tiene su primer hijo Madiba Thembekile. Se dan otras huelgas para la Unión conducida aún por líderes de procedencia comunista, mueren huelguistas, son arrestados varios líderes por estar en “connection whit the strike”, entre ellos Rusty Berstein; J. B. Marks y Moses Kotane. Por afecciones ocasionadas por las exigencias de la lucha muere el Presidente de las Juventudes, Anton Lembede. Lo sucede A. P. Mda, y deciden hacer labor de captación en universidades como Fort Hare.
En 1948, sube al poder en Sudáfrica el Partido Nacional Afrikaner, una poderosa coalición derechista de corte fascista, que refuerza y extrema con su aparato de poder las políticas de segregación, separación radical para los negros en todos los aspectos de convivencia con patrones bancos. Es entonces que el Ejecutivo de las Juventudes CNA, liderados por Mandela optan por cambio de planes en su lucha, iniciar la etapa de la resistencia organizada, apelando a acciones no violentas al influjo de Ghandi. Pero el CNA aún no tenía el control de la lucha en su país.
Muchas huelgas, como la del Primero de Mayo de 1950, eran conducidas por líderes comunistas e indios. Después de la represión feroz, se dieron cuenta que los afrikáner blancos no hacían distingos Y, es cuando deciden dar pelea por el control en el mismo seno y ambientes de dichas organizaciones, pero sin fracturarlas, más bien solidarizándose con acciones prácticas, como convocar un día de duelo nacional, el día 26 de Junio de 1950, por los muertos, heridos y apresados el 1 de mayo. Los del CNA optaron por oponerse a la ley de expresión y abolición del partido comunista, emitida por el gobierno. Ello evitó que en el campo del movimiento social se dieran fracturas insanables.
Con trabajo inteligente tomaron el control, los comunistas e indios con menos control de masas los siguieron y apoyaron. De esa manera, en diciembre de 1951, llevan a cabo sus planes de resistencia pacífica, por lo cual convocan a una campaña de resistencia civil masiva, la misma que debía empezar violando las leyes del segregacionismo de no convivencia común y acudir y usar todos los ambientes prohibidos, para ello no debían resistirse al arresto y llenar las cárceles. Cuatro días antes del 26 de Junio de 1952, señalado como el inicio de la resistencia civil, Mandela se reunió en Durban a miles de voluntarios africanos donde dio el siguiente discurso: “Damos la bienvenida a los verdaderos voluntarios por la vida, sin pensar en raza, color o credo…para desafiar estas leyes injustas (…) En este acto juro dedicarme a servir a mi país y a mi gente, participar completamente y sin reservas con lo mejor de mi.” (p.41).
Llegado el día 26 de junio, los afrikáners vieron como los sudafricanos iban ocupando en masa los ambientes que les habían sido arrebatados y prohibidos de usar, durante meses tuvieron que detener a 8 mil personas, cumplieron su arresto. Y el CNA pasó de 5 mil militantes a 100 mil, incluidos los simpatizantes. El 30 de Julio de ese año, la policía asalta las oficinas del CNA y del Consejo Indio, arrestan a 20 líderes, entre ellos Mandela. Después de la condena y libres organiza junto a Tambo una firma de abogados en Chancellor House que abrió otro campo de lides. El gobierno presionó más, y prohibió todo tipo de reuniones en lugares cerrados o públicos, por lo que deciden hacerlas en buses, fábricas, tranvías, chabolas, casas con el fin de no perder contacto con las masas.
Bajo control y vigilancia, el ejecutivo del CNA inicia otro nivel de lucha a partir de la elaboración y redacción de una constitución multirracial que represente a todos los habitantes de Sudáfrica “sin importar el color de piel”, la misma que se llamó Constitución de la Libertad. Como se lee en el libro Nelson Mandela, el cómic autorizado, “Cuatro organizaciones se unieron a la Constitución de la Libertad: el CNA, el Congreso Indio, la Organización de los Mestizos y el Congreso Demócrata. Juntos formaron el Congreso de la Alianza y escucharon propuestas de todo el país”. Labor de unidad, de frente, sin sectarismo alguno. La campaña del 25 y 26 de junio de 1950, culminó en un mitin multitudinario en el barrio de Kliptown, Soweto, donde se aprobó la Constitución de la Libertad. ¿Las organizaciones de izquierda latinoamericanas y del país entienden esto, de sumar sin sectarismos?
El régimen del apartheid incrementó sus políticas de segregacionismo, decretó cambios en el sistema educativo y prohibió la enseñanza occidental y universal que recibió Mandela, e instituyó la antigua educación Bantú para los africanos. Educación aldeana, tradicional –campesina- que los vetaba del conocimiento universal y formaba a los chicos en la idea de la superioridad de personas, los blancos para gobernar y los negros para dejarse gobernar, el objetivo era evitar que se formaran otros líderes como los conductores del CNA y del Congreso de Juventudes y las otras organizaciones. Mandela en un recorrido encomendado observó y averiguó, no se cruzó de brazos y empezó a preocuparse por el tema de la educación de los niños, no se sintieron predestinados, los hijos del campo y las ciudades obreras tenían derecho a una mejor educación.
De regreso a Johannesburgo, se anoticia de una gran protesta en contra de la ley de pases para las mujeres en general. Una líder de la Federación de Mujeres, Lilian Ngoyi junto con sus colaboradores había reunido cien mil firmas para entregarlas al primer ministro. El 9 de agosto de 1956, casi 20 mil mujeres le entregaron al primer ministro Strijdom. A quien cantaron la consigna de ellas, “Strijdom has tocado a las mujeres, golpeas una roca, mueves una piedra. Te aplastaremos” (p.47). La respuesta de los afrikáners fue la persecución de todo activista político, y en una redada general detuvieron a 156 líderes, entre ellos Mandela, bajo cargos de alta traición siendo arrestados en la prisión de Old Fort, “desposeídos de la más básica dignidad humana y amenazados con la pena de muerte” (p. 48). Mas eso tuvo algo a favor del movimiento, todos los líderes de Sudáfrica se hallaron reunidos tras los barrotes, sin planearlo revisan su estrategia y la ajustan. Allí nace la leyenda de LA PIMPINELA NEGRA, el tercer capítulo de Nelson Mandela, El comic autorizado.
En diciembre de 1956, los 156 acusados fueron llevados a juicio, los acusaron de querer derribar al gobierno, cuando en realidad buscaban se promueva un gobierno que integre sin discriminaciones a todos, blancos y negros. El pueblo los apoyó masivamente en las calles, los liberaron pagando fianzas. Rompe con su primera esposa, no descuida los ejercicios de su defensa, mantiene contacto con los activistas. Se da un breve descanso para reunirse con su familia y su clan, aparte de adquirir tierras como parte de su tradición. En Johannesburgo trata de mantener el oficio de la abogacía, en ese lapso conocerá a quien sería su segunda esposa, Winnie Madikizela, se casaron, y a continuar la lucha. Meses después, en octubre de 1958 se organizó otra protesta contra la ley de pases (salvoconductos), fueron arrestadas más mil mujeres entre ellas Winnie Mandela, Lilian Ngoyi, y Albertina Sisulu.
En noviembre de 1958, el CNA de Transval celebró un gabinete de crisis, la ruptura entre africanistas –comunistas- y otros causaba división en el movimiento. “El 6 de abril de 1959, Robert Sobukwe fue nombrado primer presidente del nuevo Congreso Panafricano. El CPA rechazó la Constitución de Libertad y la política de trabajar junto a otros grupos raciales” (p.56). En ese año de 1959 el gobierno arremete con las tierras de los nativos africanos, lo cual origina revueltas que no pudieron conducir los activistas anti apartheid. Las fricciones entre los del CPA y el CNA se daban en la realización cambiando de tácticas pero sin interferir sus convocatorias.
Los del CNA no se inmiscuyeron en las protestas anti pases organizada por el CPA el 21 de Marzo, las cuales se dieron con marchas pacíficas, pero una de esas marchas de 5000 personas ante la comisaría de Sharpeville tuvo una fricción que luego se convirtió en una matanza de 69 y 200 heridos, baleados por la espalda. Y otras marchas fueron disueltas a cachiporrazos que dejaron que dejaron dos muertos y contusos. Los del CNA se obligaron a reunirse para tomar decisiones, la estrategia de no violencia fue impactada y no aceptada por la mayoría del CNA. De inmediato hicieron una quema pases, un día de brazos caídos en casa, y un día de duelo el 28 de Marzo. El día 31 de Marzo la respuesta del gobierno fue declarar el estado de emergencia, otra vez masivas detenciones de gente y de los activistas. Mandela es vuelto a ser detenido. Y el 8 de abril ilegalizan al CNA y el CPA, desactivando su capacidad movilizadora. A los 5 meses fueron liberados y se levantó el estado de emergencia.
En la prisión cambiaron sus planes ante la situación de ilegalidad del CNA, disuelven las ligas de jóvenes y las femeninas, en su lugar forman pequeños comité de trabajo y conformar una red no visible. Mientras atendía asuntos domésticos Mandela recorre Sudáfrica preparando la conferencia “Todos en África”. Así en marzo de 1961 dice “llamaremos a la unidad africana y todos los sudafricanos crearemos una nueva constitución. Mientras tanto, el 29 de marzo de 1961, después de cinco años, un juez los declara libres del cargo de traición, los tribunales no probaron que eran comunistas. Allí, Mandela supo que tenía que pasar a reorganizar al CNA, desde la clandestinidad.
Se reúne con trabajadores del campo y la ciudad, líderes religiosos, trató de obtener apoyo en la prensa para que no desinforme. Mandela se opone a otro método que no sea el de la no violencia, en tanto otros la consideraban inútil. En el CNA se discutía de manera dividida la opción de tomar las armas. Mandela entonces piensa: “Ha llegado el momento de considerar si los métodos empleados son los adecuados.” (p.65). En una segunda reunión del CNA la formación de una rama militar estaba en la agenda del comité ejecutivo como prevención a más resultados inofensivos del uso de la no violencia. Se plantea un programa de sabotajes contra estructuras gubernamentales, cuidando de no afectar ni comprometer a civiles ajenos al conflicto.
Mandela es nombrado Comandante en Jefe de la lanza de la nación, reclutaría miembros y elegiría líderes para estos propósitos. Se decide que el brazo militar sería independiente del CNA, sin dejar de informar directamente. En casa de un periodista amigo se entrena físicamente y lee a Clausewitz. Se muda a otras granjas de propiedad de activistas comunistas, discute sobre la nueva opción, lee bastante para conocer la asignada función de jefe de la insurgencia, preparan planos para sabotear centros neurálgicos que afecten al estado sin dañar a la población civil. En diciembre de 1961, las subestaciones eléctricas y los edificios del gobierno de Johannesburgo y Pretoria fueron los blancos del sabotaje, acción reivindicada por Umkhonto (la Lanza), en volantes que decían: “Llega la hora en la vida de cualquier nación donde sólo hay dos opciones: ¡someterse o luchar! Ese momento ha llegado a Sudáfrica” (p.71)
En tanto en el resto del continente africano había impactado toda la lucha del movimiento antiapartheid. Habiendo obtenido el Premio Nobel de la Paz el Jefe Luthuli líder del CNA, y el impacto de los sabotajes, motivó a que invitaran a la Conferencia Panafricana para organizar un movimiento por la libertad del África oriental, central y del sur en Addis Abeba, representó al CNA Nelson Mandela. Así empezó su periplo por el continente negro en busca del compromiso internacional y apoyo y difusión de su lucha. Hasta aquí el libro nos anuncia el IV capítulo, EL PROCESADO.
En Addis Abeba, en su conferencia resumió lo esencial de las acciones y discursos del movimiento liderado por el CNA, los mismos que ya venimos explicando en este comentario al libro de Mandela. Después recibe lecciones de uso de armas en Marruecos, vuela a Senegal y Londres a establecer contactos, junto a Oliver Tambo, regresa a Etiopía para su entrenamiento militar, y regresa a Sudáfrica. Informa al jefe del CNA los resultados de sus encuentros con los presidentes y reyes africanos, en uno de esos viajes el aún clandestino Mandela fichado por la policía como La pimpinela negra, es detenido en la prisión de Johannesburgo, se crea un comité para la liberación de Mandela apoyado por una gran masa popular que se encadenó en las calles. Aprovechó la cárcel para validar su título en la universidad de Londres.
Luego se inició el juicio al cual se presentó con una piel de leopardo símbolo del nacionalismo africano, manipuló el juicio para confrontar a sus acusadores acerca de quién es el culpable, el que desoye reclamos justos o el que los plantea por considerarlos asuntos vitales para los ciudadanos. Y le hace saber a los jueces que lo consideran criminal no por lo que hizo sino por lo que piensa, por lo que defiende –el derecho a la libertad-, por su consciencia. Es condenado a cinco años de prisión en dos cárceles diferentes una en la ciudad, y otra en una isla en Ciudad del Cabo. El resto de líderes ejecutivos del MK –la Lanza de la Nación- siguieron reuniéndose para decidir acciones de sabotaje pero fueron también detenidos y confinados en la cárcel de Pretoria, fueron enjuiciados y se declararon no culpables porque el culpable era el gobierno, sin embargo el fiscal y la policía lograron la confesión de algunos traidores y los incriminaron.
En la continuación del proceso le tocó a Mandela subir al banquillo de la corte, desde allí lanzó el siguiente discurso:
“He dedicado toda mi vida a la lucha del pueblo africano. He combatido contra la contra la dominación blanca y contra la dominación negra. He acariciado el ideal de una sociedad libre y democrática en la que todas las personas vivan en armonía y con las mismas oportunidades. Es un deseo que espero vivir. Pero, si es necesario, es un ideal por el que estoy dispuesto a morir.” (p.92).
Mandela y los demás miembros ejecutivos de MK, se negaron a incriminar a sus compañeros, fueron declarados culpables, y su sentencia es cadena perpetua. En este capítulo IV, el libro concluye: “Los acusados de Rivonia condenados a perpetuidad. La imagen es la de hombres acosados más allá de lo soportable. El veredicto de la Historia será que el último culpable es el Gobierno en el poder y ése ya es el veredicto de toda la opinión mundial.” (p.95)
El libro cómic es no sólo un excelente trabajo de narración a modo de crónica, sino que es importante destacar no incendia sus páginas con discursos de panfleto. Los dibujos de las viñetas y su variedad de encuadres, reflejan muy bien las emociones y las tensiones humanas de los personajes del lado del protagonismo; y las muecas y rostros patéticos de los anti héroes. No es la voz de Rojihlahla Madiba narrando su performance política, es la narración de una guía de turistas comprometida con la historia cierta de la lucha y victoria del movimiento anti apartheid y lo vital de su protagonista y co protagonistas. El responsable de los dibujos y textos ha hecho bien su trabajo.
En una segunda parte, confirmaremos estas apreciaciones de una especie literaria y gráfica, el cómic, del cual he confesado no ser muy entendido en la materia, a pesar que siempre he ejercitado mi hábito lector con los chistes le decíamos de niños, en la secundaria supe que también se llamaban historietas. Aún estamos en la mitad del relato y las experiencias leídas y observadas son sorprendentes sobre todo aquellas que nos narran el enorme sacrificio y tenacidad que desplegaron los líderes y masas del pueblo sudafricano para conseguir su libertad.

(1) Nelson Mandela, el cómic autorizado, publicado en Sudáfrica, Jonathan Ball publishers, 2008.