Los imperdonables amarillos.

(Gustavo Rosa)

Los imperdonables amarillos

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El empresidente Macri dijo en su discurso inaugural que “crecer depende de nuestra capacidad de sentarnos a dialogar sin patoterismo ni extorsiones”. Una reprimenda para los ajenos más que una lección para los propios. ¿O no toman forma patoteril las presiones que el oficialismo realiza sobre jueces y fiscales para mantener las sospechas sobre el gobierno anterior con insostenibles causas basadas en fantasías denuncistas? ¿O no es extorsión la difusión de conversaciones privadas en medios acólitos? ¿Consideran que es sano el diálogo cuando uno de los participantes ha sido demonizado en titulares, editoriales y flashes informativos? ¿Qué debate puede ser constructivo si los que deberían escuchar se lo pasan gritando desde el trono de impunidad que el Poder Real garantiza?

Si el Ingeniero puede pregonar sobre transparencia y Marcos Peña, minimizar la anomalía de las cuentas off shore de casi todos los funcionarios es porque hay un perverso andamiaje discursivo que enloquece el entendimiento. Aunque abundan los casos, hay dos que deberían hacer ruido en la opinión pública: el del ministro de Hacienda y el del nuevo director de la AFIP. El primero, Nicolás Dujovne trata de generar confianza en su plan económico pero mantiene todo su capital en cuevas financieras y el segundo, Leandro Cuccioli, encargado de la recaudación fiscal, es un experto en evadir al fisco. Si esto hubiera pasado durante el kirchnerismo, habrían convocado a bullangueros cacerolazos. Tanto buscar la inexistente ruta del dinero K, la autopista de los millones M salta a la vista pero los voceros del establishment no se escandalizan; apenas alzan las cejas y balbucean algunas frases hechas antes de pasar rápidamente a otro tema.

Y el público cautivo nutre su confusión con mansedumbre y permite que su sentir navegue las turbulentas aguas agitadas por la angurria de los empachados. Con la docilidad de una oveja, acepta ser el plato principal del lobo. La maestra de Bella Vista, Corrientes, forma parte de esa manada, al contar con orgullo al buen Mauricio que “por la tarde vende carbón”. La docente correntina se convierte en ejemplo porque presentó como un valor lo que debería haber sido un reproche. Un presidente que lleva como bandera la ‘educación de calidad’ debería pensar que el doble trabajo perjudica su objetivo. Al contrario, para Macri es la evidencia de que “sí, se puede” sacrificar más dignidad para profundizar el ajuste que sólo beneficia a unos pocos.

Angelicales malandras

Ellos rechazan el patoterismo, pero Hernán Lombardi exigió ante un periodista amigable que los conductores de Cocineros Argentinos pidan disculpas por pasar el hit del verano. Ellos no extorsionan, pero recompensan muy bien a los que ofrendan el poco profesionalismo que les queda. Y condenan al silencio a quien desentone una corchea en el coro de apologistas y encubridores. Ellos no patotean ni extorsionan pero difunden grabaciones ilegales de conversaciones privadas para seguir alimentando los prejuicios de los odiadores. Como las causas contra CFK y muchos de sus funcionarios se empantanan en la inconsistencia, recurren a tretas propias de mafiosos. Si Aníbal Ibarra tuvo que renunciar a su rol de defensor fue porque desde los medios hegemónicos agitaron los fantasmas de Cromañón. Para los portavoces del Poder, las víctimas sólo tienen lugar en sus estercoleros si resultan funcionales al plan desigualador en marcha.

Y para los que dicen no estar ni de un lado ni del otro pero envenenan su espíritu con contenidos de Clarín y sus satélites, que evalúen si es proporcional la cobertura que desplegaron con Cromañón y Once respecto a la de Iron Mountain y el ARA San Juan. Las primeras son presentadas como tragedias por corrupción y desidia y las segundas como simples accidentes del destino. Las primeras con indignación y las segundas, resignación. Para consumir estas desigualdades desinformativas hay que ser muy distraído o estar convencido. Y para digerirlas e incorporarlas como conocimiento, un fanático. Con Iron Mountain no se incendió una papelera sino un monstruoso archivo con documentos que confirmaban las filtraciones del HSBC sobre las tropelías de muchos de los que hoy nos gobiernan, en su mayoría empresarios. Y el submarino zarpó con los desperfectos que provocaron su desaparición hacia una urgente y misteriosa misión de la que nadie habla. En la primera ya están acusados a 12 funcionarios macristas, tres directivos y dos empleados de la empresa. Y la investigación sobre el submarino empieza a verificar las peores sospechas. Sin embargo, los colonizados ni se enteran porque los colonizadores apenas si lo mencionan.

En cambio, las palabrotas y los chismorreos de Cristina aparecen hasta en la sopa de letras. Como si fuera exclusivo de ella usar apelativos soeces al criticar adversarios. Si hicieran lo mismo con los miembros del oficialismo, dejarían la trilogía de El Padrino como una historia de hadas. En estos días, el amañado Consejo de la Magistratura multó al juez Daniel Rafecas –después del fracaso de la destitución- por haber descartado la denuncia de Nisman por inexistencia de delito. Un castigo a quien no es funcional a la demonización. Ahora, para evitar rebeldía en los tribunales, consiguen que la causa por encubrimiento del Memorando con Irán caiga en manos de TOF 9, con tres jueces sin concurso nombrados por un decreto de Macri, gracias a un sorteo espurio.

El expediente que entregó el Juez Claudio Bonadío ya no contiene la figura de ‘traición a la patria’ porque no hubo guerra ni los beneficios económicos que incluía Nisman; incorpora el levantamiento de las alertas rojas, a pesar de las desmentidas del ex director de Interpol, Roland Noble, al que no citó como testigo. Y todo un mamotreto de contradicciones para hacer un juicio sobre un delito que nadie cometió, porque no existe. Si esto no es extorsión contra Cristina y algunos de sus funcionarios, que alguien diga qué es. Si no es patoterismo judicial, que alguien explique porqué Comodoro Py gasta una fortuna en un juicio que terminará como empezó: en la nada.

No sólo burlan la Justicia. Hasta los empresarios de la UIA reciben burlas, amenazas y consejos especulativos ante sus reclamos. Y después Lombardi exige que los cocineros se disculpen por pasar la ya famosa melodía. Ellos deberían disculparse por todo lo que están haciendo, por atropellar instituciones y amoldar el Estado a la avidez privada, por empobrecernos a fuerza de tarifazos y ajustes, por prometer lo que no pensaban cumplir, por distorsionar hechos y conceptos, por mentir con descaro y vomitar tanto cinismo. Todos los Amarillos y sus cómplices deberían pedir perdón y si no lo hacen es porque saben que son imperdonables.