La situación explosiva de Corea

Apuntes sobre el conflicto coreano

Por Pedro José Madrigal Reyes

Para comprender los acontecimientos que se suceden en la península coreana se requiere de un análisis objetivo, que profundice en sus causas, y en sus posibles consecuencias… Toda vez que se trata de un nuevo capítulo de un conflicto que se ha desarrollado durante décadas, abonado por el imperialismo, y claro está, por el entreguismo de la burguesía-oligarquía surcoreana, que goza de un enorme respaldo y confianza por parte del imperialismo; es en esa confianza que encontraremos la respuesta al por qué el surcoreanos Ban Ki-moon, ocupa el estratégico cargo de secretario general de la ONU…

He aquí mi intento:

Generalidades

Se ha de partir del hecho de que al finalizar la segunda guerra mundial, la península fue descolonizada del imperialismo japonés por los ‘aliados’, el Norte por la URSS, el sur por EEUU; tras ello, los soviéticos dejaron el área liberada para los norcoreanos al tiempo que el sur se convirtió en una base militar de EEUU; con ello incumplió la ‘promesa’ de que una vez liberado el territorio del yugo japonés, Corea se convertiría en una nación soberana y unificada…

En ese escenario se origina y desarrolla la guerra de Corea como un intento de reunificación del territorio, debido a que la parte sur se encontraba –y se encuentra- ocupada y colonizada por una nueva potencia imperial, los EEUU; y de hecho, convertida en un feudo de ‘colaboracionistas’ del imperialismo japonés y por extensión del nazi-fascismo europeo; ahora bajo la estela estadounidense.

Fue el concurso de los EEUU y de la siempre instrumentalizada ONU –en ausencia de la URSS- la que evitó la reunificación…

El conflicto se ‘enfrió’ con la firma del armisticio del cincuenta y tres, técnicamente la guerra de Corea siempre ha estado activa, que supuso la creación de la zona desmilitarizada, la no agresión, la recuperación de la frontera anterior en la cercanía del paralelo 38, la búsqueda de la paz, etc.

Recrudecimiento del conflicto

En todo el periodo posterior al armisticio, la República Popular Democrática de Corea ha estado amenazada por la beligerancia bélica de EEUU en la región (en la actualidad cuenta con uno 30’000 efectivos en el Sur y unos 150’000 en la zona). Esto ha determinado que Corea del Norte incremente su material bélico ‘disuasorio’ hasta convertirse en una potencia nuclear; hecho que ha sido utilizado como excusa por el imperialismo para imponer, desde la ONU, medidas de bloqueo económico que agravan el conflicto…; y claro está, reforzar los argumentos de su extensa presencia en el pacífico norte. Téngase en consideración que el militarismo de EEUU solo es una extensión, un apéndice de su política económica, especialmente ante poderes emergentes que amenazan su hegemonía global, en este caso Rusia y China.

No obstante. El origen del recrudecimiento del conflicto está específicamente en que en el armisticio no se determinó una frontera marítima, por lo que Corea del Norte asume que esta es una extensión del paralelo 38 –como es lógico-; y en el caso del Estados Unidos y el sur, pues sencillamente lo omiten, especialmente vulnerado desde los ejercicios militares del 2010 en el que se incluyeron ‘zonas fronterizas’…

Ante el acercamiento de fuerzas bélicas de EEUU y Corea del Sur al paralelo 38 –bombardero nucleares, submarinos nucleares, portaaviones nucleare, etc.- y la condena del lanzamiento satelital y de la prueba nuclear subterránea efectuada por Pyongyang, con las consiguientes medidas (resoluciones) dictadas desde el Consejo de Seguridad, el armisticio está roto…

Japón y Corea del Sur

En realidad juegan de simples lacayos; sin duda, sus gobiernos asumirán como propia cualquier decisión dictada desde Washington…, lo que involucraría a sus ejércitos en un eventual conflicto.

Para Estados Unido ambos países son simples plataformas militares geoestratégicas –ambos países se comportan como tal-. En consecuencia, son blancos legítimos de un ataque militar por parte de Corea del Norte en un escenario de guerra.

Rusia y China

Como ya hemos manifestado en otra ocasión, las diferencias existentes entre estas naciones y EEUU no son ideológicas, sino que se derivan de su competencia por los mercados globales, por espacios dentro de la economía capitalista global…

Así, todas tienen intereses en la península coreana en el sentido de que se trata de un enclave geoestratégico. Para Estados Unidos un punto desde donde rodear a los países referidos y de alguna manera tener opciones intimidatorias; y en el caso ruso-chino en el sentido de evitar esa voluntad de la administración norteamericana. De hecho, ello explicaría el porqué los tres países coinciden en sancionar a Corea del Norte desde el Consejo de Seguridad de la ONU, al tiempo de que Rusia y China se ven obligados a tener una ‘mayor cautela’ debido a: la posibilidad real de una guerra termonuclear que les pueda afectar directamente…, o bien, ver como se construye una nueva plataforma militar junto a sus fronteras que les amenaza directamente.

Lejos queda el decidido apoyo soviético y la deuda moral de china para con la República Popular Democrática de Corea.

EEUU

En tiempos de crisis económica el imperialismo adquiere el único recurso que le queda para sobrevivir, militarizarse y dirigirse al neo-colonialismo (Irak, Libia, Sudán, Siria, Costa de Marfil, Malí, son algunos ejemplos), lo que pasa indudablemente por someter a los pueblos para asegurarse la entrada de baratísima materias primas a su industria… No obstante, y dada las características actuales del capitalismo global, ese control pasa necesariamente por neutralizar a todos los competidores por todos los medios a su alcance…

Con la Unión Europa sometida por las políticas del BM y el FMI –ambos instrumentos de la Reserva Federal- que ha permitido redirigir capital a la economía estadounidense, los próximos pasos se encaminarán a desarticular a los BRICS, ya sea asimilando su industria y colocarla al servicio de las corporaciones estadounidenses –es lo que está ocurriendo en Brasil con la entrada de capital privado internacional, por ejemplo-, o evitar que estos puedan acceder con facilidad a las materias primas que necesitas para su aparato productivo y económico; especialmente relevante en el caso de China, principal competidor en esa materia y el que amenaza a corto plazo la hegemonía económica y militar de EEUU.

¿Qué ocurriría en el caso de un conflicto militar?

La República Democrática Popular de Corea ha manifestado que solo actuaría en defensa y al verse agredida. Llegado el caso, en mi opinión, estas serían las consideraciones:

1. El éxito de Pyongyang pasa por una actuación contundente y desarrollada en el menor tiempo posible. Corea del Norte, dado el bloqueo económico al que ha sido sometida durante décadas, no debería contar con las reservas energéticas necesarias como para mantener una guerra prolongada, y un ejército mecanizado sin combustibles es sencillamente un ejército roto…

2. Ese primer hecho eleva las posibilidades de que ese ataque a gran escala incluya ataques nucleares.

3. Está el detalle del mayor nivel tecnológico del bando estadounidense, de allí que existe la posibilidad exponencial de que Pyongyang efectúe un Ataque con Pulso Electromagnético de Altitud destinado a neutralizar esa superioridad de las fuerzas enemigas y convertir el conflicto en una guerra de infanterías… Claro está que esto implicaría perder los sistemas de defensa propios, pero dada la superioridad numérica de las fuerzas norcoreanas es plausible. En ese sentido, se sabe que EEUU tiene un protocolo de acción de ese tipo ante un ataque nuclear.

4. Un conflicto militar irremediablemente involucraría a China y Rusia, pues serían parte de los países afectados directamente por los efectos de la guerra en todos los sentidos, especialmente si es nuclear. De allí que no permanecerían neutrales, la pregunta está en cuál de los bando actuarían. En cualquier caso, el apoyo a Corea del Norte por ambos países no es seguro, me atrevo incluso de calificarlas de improbable, al menos eso es lo que se desprende de sus recientes actuaciones dentro del Consejo de Seguridad.

5. Estados Unidos no está en condiciones de emprender una aventura bélica que le suponga enormes pérdidas económicas, su deuda interna y externa llegarían a niveles que amenazarían incluso su integridad. De hecho, ya encontramos iniciativas de independencia presentadas por diversos estados, entre ellos Texas. En cualquier caso, ya sea una derrota o una victoria Pírrica significaría su final como potencia…

6. La industria armamentística siempre ha reportado inmensos beneficios…, y está siendo utilizado por la administración Obama para reflotar la economía… Esto eleva las posibilidades de guerra.

7. Existe la posibilidad de que el escenario de la guerra alcance al territorio continental de los EEUU, lo que indudablemente afectaría la credibilidad de la población en las aventuras bélicas de su gobierno. Son dos las posibles consecuencias:

*Que la administración norteamericana en ese caso dicte normas de excepción y anule toda oposición a la guerra, desarrollándose a niveles catastrófico.

*o bien que se vea obligado a capitular por la presión de la opinión pública, y en el mejor de los casos buscar un tratado de paz que ha evadido durante décadas.

8. En cualquier caso, el mundo que conocemos dejaría de existir.

Estemos atentos, el killer-capitalismo se desarrolla hacia la desaparición de nuestra especie…

Las dos Coreas (parte I)

Tomado de Cubadebate

La nación coreana, con su peculiar cultura que la diferencia de sus vecinos
chinos y japoneses, existe desde hace tres mil años. Son características
típicas de las sociedades de esa región asiática, incluidas la china, la
vietnamita y otras. Nada parecido se observa en las culturas occidentales,
algunas con menos de 250 años.

Los japoneses habían arrebatado a China en la guerra de 1894 el control que
ejercía sobre la dinastía coreana y convirtieron su territorio en una
colonia de Japón. Por acuerdo entre Estados Unidos y las autoridades
coreanas, el protestantismo fue introducido en ese país en el año 1892. Por
otro lado, el catolicismo había penetrado igualmente en ese siglo a través
de las misiones. Se calcula que actualmente en Corea del Sur alrededor del
25 por ciento de la población es cristiana y una cifra similar es budista.
La filosofía de Confucio ejerció gran influencia en el espíritu de los
coreanos, que no se caracterizan por las prácticas fanáticas de la religión.

Dos importantes figuras ocuparon los primeros planos de la vida política de
esa nación en el siglo XX. Syngman Rhee, que nace en marzo de 1875, y Kim Il
Sung 37 años después, en abril de 1912. Ambas personalidades, de distinto
origen social, se enfrentaron a partir de circunstancias históricas ajenas a
ellos.

Los cristianos se oponían al sistema colonial japonés, entre ellos Syngman
Rhee, que era practicante activo del protestantismo. Corea cambió de status:
Japón anexó su territorio en 1910. Años más tarde, en 1919, Rhee fue
nombrado Presidente del Gobierno Provisional en el exilio, con sede en
Shanghai, China. Nunca empleó las armas contra los invasores. La Liga de las
Naciones, en Ginebra, no le prestó atención.

El imperio japonés fue brutalmente represivo con la población de Corea. Los
patriotas resistieron con las armas la política colonialista de Japón y
lograron liberar una pequeña zona en los terrenos montañosos del Norte,
durante los últimos años de la década de 1890.

Kim Il Sung, nacido en las proximidades de Pyongyang, a los 18 años se
incorporó a las guerrillas comunistas coreanas que luchaban contra los
japoneses. En su activa vida revolucionaria alcanzó la jefatura política y
militar de los combatientes antijaponeses del Norte de Corea, cuando sólo
tenía 33 años de edad.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos decidió el destino de
Corea en la posguerra. Entró en la contienda cuando fue atacado por una
criatura suya, el Imperio del Sol Naciente, cuyas herméticas puertas
feudales abrió el Comodoro Perry en la primera mitad del siglo XIX apuntando
con sus cañones al extraño país asiático que se negaba a comerciar con
Norteamérica.

El aventajado discípulo se convirtió más tarde en un poderoso rival, como ya
expliqué en otra ocasión. Japón golpeó sucesivamente décadas más tarde a
China y Rusia, apoderándose adicionalmente de Corea. No obstante fue astuto
aliado de los vencedores en la Primera Guerra Mundial a costa de China.
Acumuló fuerzas y, convertido en una versión asiática del nazifascismo,
intentó ocupar el territorio de China en 1937 y atacó a Estados Unidos en
diciembre de 1941; llevó la guerra al Sudeste Asiático y a Oceanía.

Los dominios coloniales de Gran Bretaña, Francia, Holanda y Portugal en la
región estaban condenados a desaparecer y Estados Unidos surgía como la
potencia más poderosa del planeta, resistida sólo por la Unión Soviética,
entonces destruida por la Segunda Guerra Mundial y las cuantiosas pérdidas
materiales y humanas que le ocasionó el ataque nazi. La Revolución china
estaba por concluir en 1945 cuando la matanza mundial cesó. El combate
unitario antijaponés ocupaba entonces sus energías. Mao, Ho Chi Minh,
Gandhi, Sukarno y otros líderes prosiguieron después su lucha contra la
restauración del viejo orden mundial que era ya insostenible.

Truman lanzó contra dos ciudades civiles japonesas la bomba atómica, arma
nueva terriblemente destructiva de cuya existencia, como se ha explicado, no
había informado al aliado soviético, el país que más contribuyó a la
destrucción del fascismo. Nada justificaba el genocidio cometido, ni
siquiera el hecho de que la tenaz resistencia japonesa había costado la vida
a casi 15 mil soldados norteamericanos en la isla japonesa de Okinawa. Ya
Japón estaba derrotado y tal arma, lanzada contra un objetivo militar,
habría tenido más tarde o más temprano el mismo efecto desmoralizador en el
militarismo japonés sin nuevas bajas para los soldados de Estados Unidos.
Fue un acto incalificable de terror.

Los soldados soviéticos avanzaban sobre Manchuria y el Norte de Corea, tal
como lo habían prometido al cesar los combates en Europa. Los aliados habían
definido previamente hasta qué punto llegaría cada fuerza. En la mitad de
Corea estaría la línea divisoria, equidistante entre el río Yalu y el Sur de
la península. El gobierno norteamericano negoció con los japoneses las
normas que regirían la rendición de las tropas en su propio territorio.
Japón sería ocupado por Estados Unidos. En Corea, anexada a Japón,
permanecía una gran fuerza del poderoso ejército japonés. En el Sur del
Paralelo 38, límite divisorio establecido, prevalecerían los intereses de
Estados Unidos. Syngman Rhee, reincorporado a esa parte del territorio por
el gobierno de Estados Unidos, fue el líder al que apoyó, con la cooperación
abierta de los japoneses. Ganó así las reñidas elecciones de 1948. Los
soldados del Ejército Soviético se habían retirado de Corea del Norte ese
año.

El 25 de junio de 1950 estalló la guerra en el país. Todavía se discute
quién realizó el primer disparo, si los combatientes del Norte o los
soldados norteamericanos que montaban guardia junto a los soldados
reclutados por Rhee. La discusión carece de sentido si se analiza desde el
ángulo coreano. Los combatientes de Kim Il Sung lucharon contra los
japoneses por la liberación de toda Corea. Sus fuerzas avanzaron
incontenibles hasta las proximidades del extremo Sur, donde los yanquis se
defendían con el apoyo masivo de sus aviones de ataque. Seúl y otras
ciudades habían sido ocupadas. McArthur, jefe de las fuerzas norteamericanas
del Pacífico, decidió ordenar un desembarco de la infantería de Marina por
Incheon, en la retaguardia de las fuerzas del Norte, que estas no podían ya
contrarrestar. Pyongyang cayó en manos de las fuerzas yanquis, precedidas
por devastadores ataques aéreos. Ello impulsó la idea por parte del mando
militar norteamericano en el Pacífico de ocupar toda Corea, ya que el
Ejército de Liberación Popular de China, dirigido por Mao Zedong, había
infligido una derrota aplastante a las fuerzas proyanquis de Chiang
Kai-shek, abastecidas y apoyadas por Estados Unidos. Todo el territorio
continental y marítimo de ese gran país había sido recuperado, con excepción
de Taipei y algunas otras pequeñas islas próximas donde se refugiaron las
fuerzas del Kuomintang, transportadas por naves de la Sexta Flota.

La historia de lo ocurrido entonces se conoce hoy bien. No olvidar que Boris
Yeltsin entregó a Washington, entre otras cosas, los archivos de la Unión
Soviética.

¿Qué hizo Estados Unidos cuando estalló el conflicto prácticamente
inevitable bajo las premisas creadas en Corea? Presentó a la parte norte de
ese país como agresora. El Consejo de Seguridad de la recién creada
Organización de Naciones Unidas, promovida por las potencias vencedoras de
la Segunda Guerra Mundial, aprobó la resolución sin que uno de los cinco
miembros pudiera vetarla. En esos precisos meses la URSS se había
manifestado inconforme con la exclusión de China en el Consejo de Seguridad,
donde Estados Unidos reconocía a Chiang Kai-shek, con menos del 0,3 por
ciento del territorio nacional y menos del 2 por ciento de la población,
como miembro del Consejo de Seguridad con derecho al veto. Tal arbitrariedad
condujo a la ausencia del delegado ruso, a consecuencia de lo cual se
produjo el acuerdo de ese Consejo dando a la guerra el carácter de una
acción militar de la ONU contra el presunto agresor: la República Popular de
Corea. China, ajena por completo al conflicto, que afectaba su lucha
inconclusa por la liberación total del país, vio cernirse la amenaza directa
contra su propio territorio, lo cual era inaceptable para su seguridad.
Según datos publicados, envió al primer ministro Zhou Enlai a Moscú, para
expresar a Stalin su punto de vista sobre lo inadmisible que era la
presencia de fuerzas de la ONU bajo el mando de Estados Unidos en las
riberas del río Yalu, que delimita la frontera de Corea con China, y
solicitarle la cooperación soviética. No existían entonces contradicciones
profundas entre los dos gigantes socialistas.

El contragolpe chino se afirma que estaba planeado para el 13 de octubre y
Mao lo pospuso para el 19, esperando la respuesta soviética. Era el máximo
que podía dilatarlo.

Pienso concluir esta reflexión el próximo viernes. Es un tema complejo y
trabajoso, que demanda especial cuidado y datos tan precisos como sea
posible. Son hechos históricos que deben conocerse y recordarse.

Fidel Castro Ruz
Julio 22 de 2008
9 y 22 p.m.

Las dos Coreas (Parte II)

El líder cubano resalta el empuje con que el pueblo norcoreano se levantó de
la devastación causada por la invasión norteamericana y de otros aliados,
así como del impacto de la caída de la Unión Soviética y del campo
socialista. También elogia la decisión y los motivos de ese país para
suspender su programa de armas nucleares, y su esperanza de una
reunificación paulatina y sin traumas Las dos Coreas (Parte I) Reflexiones
anteriores del compañero Fidel

25 de Julio del 2008 1:41:12 CDT
El 19 de octubre de 1950 más de 400 mil combatientes voluntarios chinos,
cumpliendo las instrucciones de Mao Zedong, cruzaron el Yalu y salieron al
paso de las tropas de Estados Unidos que avanzaban hacia la frontera china.
Las unidades norteamericanas, sorprendidas por la enérgica acción del país
al que habían subestimado, se vieron obligadas a retroceder hasta las
proximidades de la costa sur, bajo el empuje de las fuerzas combinadas de
chinos y coreanos del Norte. Stalin, que era sumamente cauteloso, prestó una
cooperación mucho menor que lo que esperaba Mao, aunque valiosa, mediante el
envío de aviones MiG-15 con pilotos soviéticos, en un frente limitado de 98
kilómetros, que en la etapa inicial protegieron a las fuerzas de tierra en
su intrépido avance. Pyongyang fue de nuevo recuperado y Seúl ocupado otra
vez, desafiando el incesante ataque de la fuerza aérea de Estados Unidos, la
más poderosa que ha existido nunca.
MacArthur estaba ansioso por atacar a China con el empleo de las armas
atómicas. Demandó su uso tras la bochornosa derrota sufrida. El presidente
Truman se vio obligado a sustituirlo del mando y nombrar al general Matthews
Ridgway como jefe de las fuerzas de aire, mar y tierra de Estados Unidos en
el teatro de operaciones. En la aventura imperialista de Corea participaron,
junto a Estados Unidos, el Reino Unido, Francia, Países Bajos, Bélgica,
Luxemburgo, Grecia, Canadá, Turquía, Etiopía Sudáfrica, Filipinas,
Australia, Nueva Zelanda, Tailandia y Colombia. Este país fue el único
participante por América Latina, bajo el gobierno unitario del conservador
Laureano Gómez, responsable de matanzas masivas de campesinos. Con ella,
como se vio, participaron la Etiopía de Haile Selassie, donde todavía
existía la esclavitud, y la Sudáfrica gobernada por los racistas blancos.
Hacía apenas cinco años que la matanza mundial iniciada en septiembre de
1939 había concluido, en agosto de 1945. Después de sangrientos combates en
el territorio coreano, el Paralelo 38 volvió a ser el límite entre el Norte
y el Sur. Se calcula que murieron en esa guerra cerca de dos millones de
coreanos del Norte, entre medio millón o un millón de chinos y más de un
millón de soldados aliados. Por parte de Estados Unidos perdieron la vida
alrededor de 44 mil soldados; no pocos de ellos eran nacidos en Puerto Rico
u otros países latinoamericanos, reclutados para participar en una guerra a
la que los llevó la condición de inmigrantes pobres.
Japón obtuvo grandes ventajas de esa contienda; en un año, la manufactura
creció un 50%, y en dos recuperó la producción alcanzada antes de la guerra.
No cambió, sin embargo, la percepción de los genocidios cometidos por las
tropas imperiales en China y Corea. Los gobiernos de Japón han rendido culto
a los actos genocidas de sus soldados, que en China habían violado a decenas
de miles de mujeres y asesinaron brutalmente a cientos de miles de personas,
como ya se explicó en una reflexión.
Sumamente laboriosos y tenaces, los japoneses han convertido su país,
desprovisto de petróleo y otras materias primas importantes, en la segunda
potencia económica del mundo.
El PIB de Japón, medido en términos capitalistas —aunque los datos varían
según las fuentes occidentales—, asciende hoy a más de 4,5 millones de
millones de dólares, y sus reservas en divisas alcanzan más de un millón de
millones. Es todavía el doble del PIB de China, 2,2 millones de millones,
aunque esta posee un 50% más de reservas en moneda convertible que ese país.
El PIB de Estados Unidos, 12,4 millones de millones, con 34,6 veces más
territorio y 2,3 veces más población, es apenas tres veces mayor que el de
Japón. Su gobierno es hoy uno de los principales aliados del imperialismo,
cuando este se halla amenazado por la recesión económica y las armas
sofisticadas de la superpotencia se esgrimen contra la seguridad de la
especie humana.
Son lecciones imborrables de la historia.
La guerra, en cambio, afectó considerablemente a China. Truman dio órdenes a
la VI Flota de impedir el desembarco de las fuerzas revolucionarias chinas
que culminarían la liberación total del país con la recuperación del 0,3 por
ciento de su territorio, que había sido ocupado por el resto de las fuerzas
pro yanquis de Chiang Kai shek que hacia allí se fugaron.
Las relaciones chino-soviéticas se deterioraron después, tras la muerte de
Stalin, en marzo de 1953. El movimiento revolucionario se dividió en casi
todas partes. El llamamiento dramático de Ho Chi Minh dejó constancia del
daño ocasionado, y el imperialismo, con su enorme aparato mediático, atizó
el fuego del extremismo de los falsos teóricos revolucionarios, un tema en
el que los órganos de inteligencia de Estados Unidos se convirtieron en
expertos.
A Corea del Norte le había correspondido, en la arbitraria división, la
parte más accidentada del país. Cada gramo de alimento tenía que obtenerlo a
costa de sudor y sacrificio. De Pyongyang, la capital, no quedó piedra sobre
piedra. Un elevado número de heridos y mutilados de guerra debían ser
atendidos. Estaban bloqueados y sin recursos. La URSS y los demás Estados
del campo socialista se reconstruían.
Cuando llegué el 7 de marzo de 1986 a la República Popular Democrática de
Corea, casi 33 años después de la destrucción que dejó la guerra, era
difícil creer lo que allí sucedió. Aquel pueblo heroico había construido
infinidad de obras: grandes y pequeñas presas y canales para acumular agua,
producir electricidad, abastecer ciudades y regar los campos;
termoeléctricas, importantes industrias mecánicas y de otras ramas, muchas
de ellas bajo tierra, enclavadas en las profundidades de las rocas a base de
trabajo duro y metódico. Por falta de cobre y aluminio se vieron obligados a
utilizar incluso hierro en líneas de transmisión devoradoras de energía
eléctrica, que en parte procedía de la hulla. La capital y otras ciudades
arrasadas fueron construidas metro a metro. Calculé millones de viviendas
nuevas en áreas urbanas y rurales y decenas de miles de instalaciones de
servicios de todo tipo. Infinitas horas de trabajo estaban convertidas en
piedra, cemento, acero, madera, productos sintéticos y equipos. Las siembras
que pude observar, dondequiera que fui, parecían jardines. Un pueblo bien
vestido, organizado y entusiasta estaba en todas partes, recibiendo al
visitante. Merecía la cooperación y la paz.
No hubo tema que no discutiera con mi ilustre anfitrión Kim Il Sung. No lo
olvidaré.
Corea quedó dividida en dos partes por una línea imaginaria. El Sur vivió
una experiencia distinta. Era la parte más poblada y sufrió menos
destrucción en aquella guerra. La presencia de una enorme fuerza militar
extranjera requería el suministro de productos locales manufacturados y
otros, que iban desde la artesanía hasta las frutas y vegetales frescos,
además de los servicios. Los gastos militares de los aliados eran enormes.
Lo mismo ocurrió cuando Estados Unidos decidió mantener indefinidamente una
gran fuerza militar. Las transnacionales de Occidente y de Japón invirtieron
en los años de la Guerra Fría considerables sumas, extrayendo riquezas sin
límites del sudor de los surcoreanos, un pueblo igualmente laborioso y
abnegado como sus hermanos del Norte. Los grandes mercados del mundo
estuvieron abiertos a sus productos. No estaban bloqueados. Hoy el país
alcanza elevados niveles de tecnología y productividad. Ha sufrido las
crisis económicas de Occidente, que dieron lugar a la adquisición de muchas
empresas surcoreanas por las transnacionales. El carácter austero de su
pueblo le ha permitido al Estado la acumulación de importantes reservas en
divisas. Hoy soporta la depresión económica de Estados Unidos, en especial
los elevados precios de combustibles y alimentos, y las presiones
inflacionarias derivadas de ambos.
El PIB de Corea del Sur, 787 mil 600 millones de dólares, es igual al de
Brasil (796 mil millones) y México (768 mil millones), ambos con abundantes
recursos de hidrocarburos y poblaciones incomparablemente mayores. El
imperialismo impuso a las mencionadas naciones su sistema. Dos quedaron
rezagadas; la otra avanzó mucho más.
De Corea del Sur apenas emigran a Occidente; de México, lo hacen en masa
hacia el actual territorio de Estados Unidos; de Brasil, Suramérica y
Centroamérica, a todas partes, atraídos por la necesidad de empleo y la
propaganda consumista. Ahora los retribuyen con normas rigurosas y
despectivas.
La posición de principios sobre las armas nucleares suscrita por Cuba en el
Movimiento de Países No Alineados, ratificada en la Conferencia Cumbre de La
Habana en agosto de 2006, es conocida.
Saludé por primera vez al actual líder de la República Popular Democrática
de Corea, Kim Jong Il, cuando arribé al aeropuerto de Pyongyang y él estaba
discretamente situado a un lado de la alfombra roja cerca de su padre. Cuba
mantiene con su gobierno excelentes relaciones.
Al desaparecer la URSS y el campo socialista, la República Popular
Democrática de Corea perdió importantes mercados y fuentes de suministros de
petróleo, materias primas y equipos. Al igual que para nosotros, las
consecuencias fueron muy duras. El progreso alcanzado con grandes
sacrificios se vio amenazado. A pesar de eso, mostraron la capacidad de
producir el arma nuclear.
Cuando se produjo hace alrededor de un año el ensayo pertinente, le
transmitimos al Gobierno de Corea del Norte nuestros puntos de vista sobre
el daño que ello podía ocasionar a los países pobres del Tercer Mundo que
libraban una lucha desigual y difícil contra los planes del imperialismo en
una hora decisiva para el mundo. Tal vez no fuera necesario hacerlo. Kim
Jong Il, llegado a ese punto, había decidido de antemano lo que debía hacer,
tomando en cuenta los factores geográficos y estratégicos de la región.
Nos satisface la declaración de Corea del Norte sobre la disposición de
suspender su programa de armas nucleares. Esto no tiene nada que ver con los
crímenes y chantajes de Bush, que ahora se jacta de la declaración coreana
como éxito de su política de genocidio. El gesto de Corea del Norte no era
para el gobierno de Estados Unidos, ante el cual no cedió nunca, sino para
China, país vecino y amigo, cuya seguridad y desarrollo es vital para los
dos Estados.
A los países del Tercer Mundo les interesa la amistad y cooperación entre
China y ambas partes de Corea, cuya unión no tiene que ser necesariamente
una a costa de la otra, como ocurrió en Alemania, hoy aliada de Estados
Unidos en la OTAN. Paso a paso, sin prisa pero sin tregua, como corresponde
a su cultura y a su historia, seguirán tejiéndose los lazos que unirán a las
dos Coreas. Con la del Sur desarrollamos progresivamente nuestros vínculos;
con la del Norte han existido siempre y continuaremos fortaleciéndolos.

Fidel Castro Ruz
Julio 24 de 2008

China moviliza tropas, blindados y aviones en la frontera con Corea del Norte

Rt.com - www.aporrea.org
01/04/13 - www.aporrea.org/internacionales/n226014.html

Credito: AFP

01/04/13.-Informes desde la región revelan que el Ejército Popular de Liberación (EPL) ha aumentado su presencia en la parte nororiental desde mediados de marzo pasado, una movilización que incluye el desplazamiento de tropas, blindados y aviones de combate.

La Marina de guerra china también ha realizado simulacros de combate en el Mar Amarillo, que debían terminar este lunes, cerca de la península coreana, al parecer en respaldo a Corea del Norte, según informó el diario ´The Washington Free Beacon', citando a funcionarios estadounidenses que se reservaron el anonimato.

Informes de inteligencia

La movilización militar china fue detectada en la provincia de Jilin, e informes de inteligencia desde la zona fechados el 19 de marzo pasado, indicaron que las fuerzas del EPL se encuentran en el Nivel 1 de alerta, el grado más alto de preparación de combate.

Las fuentes explicaron que se trata de grandes grupos de efectivos desplegados en las calles de la ciudad de Ji´an, así como el movimiento de vehículos blindados en la zona del río Yalu, que separa a China y Corea del Norte.

Las tropas son parte de la 190ª brigada de infantería mecanizada, con base en Benxi, la provincia adyacente de Liaoning.

Asimismo, soldados y vehículos blindados fueron vistos cerca de la urbe de Baishan, en la provincia de Jilin, el 21 de marzo.
Se informa también que aviones chinos, presuntamente cazas, fueron divisados en varias zonas fronterizas con Corea del Norte, en las provincias de Jilin, Hebei y Liaoning.

Pacto militar

Los funcionarios atribuyen la actividad militar china a las preocupaciones de un conflicto entre Corea del Norte, el Sur y Estados Unidos.

Pekín y Pyongyang están vinculados por un pacto militar que obliga a China a defender a Corea del Norte en caso de una agresión.

Portavoces militares chinos frecuentemente describen sus relaciones con las Fuerzas Armadas de Corea del Norte como lazos “tan estrechos como los de los labios y los dientes”.

Ante la nueva serie de sanciones de la ONU y los ejercicios militares que Estados Unidos y Corea del Sur vienen realizando conjuntamente en la región, Pyongyang emite amenazas casi diariamente contra Washington y Seúl y moviliza sus fuerzas nucleares, incluidos los misiles de corto y mediano alcance, según los funcionarios familiarizados con imágenes de satélites de bases militares.

Corea del Sur, por su parte, ha declarado que respondería con fuerza a cualquier provocación militar por parte del Norte.