LA SITUACIÓN DE INDEFENSIÓN DE LOS TRABAJADORES.

(Hernán Andrés Kruse)

Fue un primero de mayo triste, con sabor agridulce. Los trabajadores están pasando por una situación muy precaria. Se encuentran absolutamente indefensos frente a las garras del capital concentrado, impiadoso e implacable a quienes considera meros objetos. El dinero no alcanza y la desocupación acecha. ¿Cómo celebrar, entonces, el día del trabajador? Imposible. Como era de esperar no hubo un único acto conmemorativo. Centenares de miles de desocupados y trabajadores de la economía popular conmemoraron la histórica jornada instalando ollas populares a lo largo de la Avenida 9 de Julio. Sus dirigentes anunciaron una Marcha Federal que dará comienzo el 28 de mayo y tendrá su fin el 1 de junio en el Congreso. La marcha fue convocada por la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular, Barrios de Pie y la Corriente Clasista y Combativa. Juan Carlos Alderete, histórico referente de la Corriente, consideró que el 1 de mayo es un día de lucha, tal como lo sostenía el Che Guevara y denunció el plan económico del gobierno, a pesar de sus intentos por convencer al pueblo que “estamos mal pero vamos bien”. Como signo elocuente de la carencia de un liderazgo sindical los organizadores anunciaron su decisión de fundar el Sindicato Único de Trabajadores de la Economía Popular. Esteban Castro, secretario general de la Confederación de Trabajadores destacó que es fundamental la reivindicación de la lucha por la tierra, el techo y el trabajo, para lo cual es vital contar con una organización sindical que represente a todos los trabajadores de la economía popular. Es la única manera de ser tenidos en cuenta por una CGT ciega y sorda, sostuvo. Al concluir la movilización fue leído un documento donde fue anunciada la Marcha Federal y el envío al Parlamento de una serie de proyectos legislativos, como la Ley de Expropiación de Barrios Populares, la Ley de Emergencia Alimentaria y la Ley Nacional de Infraestructura Social. Diego Menéndez, jefe de Barrios de Pie, expresó que los magros salarios atentan contra la calidad de vida de las familias populares. Por su parte, Gildo Onorato, del Movimiento Evita, remarcó las nefastas consecuencias de la suba de los precios de los alimentos sobre los que menos tienen, consecuencias que se resumen en dos palabras: hambre y pobreza (fuente: Página/12, “Marcha y ollas populares”, 2/5/018).

Las fuerzas de izquierda marcharon, tal cual es su costumbre, por separado. Para colmo, fueron incapaces de organizar un único acto. Por un lado, el FIT hizo su acto en la Plaza de Mayo. Por el otro, la denominada “Izquierda al Frente” se manifestó ante el Congreso. En el acto del FIT hicieron uso de la palabra varios dirigentes y legisladores del PO. El histórico dirigente del PO, Néstor Pitrola, dijo: “Se están reuniendo las condiciones de crisis económica y política por arriba, y mar de fondo por abajo, para acciones históricas de los trabajadores y el movimiento popular. El régimen hace agua en relación a sus propias premisas, se caen las reservas, se fugan los capitales, escala la inflación, devaluación, crece el déficit fiscal, nos endeudan por generaciones. Y castigan a los de abajo con tarifazos, topes paritarios, despidos y reforma laboral y previsional. El problema es cómo actuamos”. Según Del Caño “Macri y su gobierno opinaban que después de octubre podían avanzar como una topadora, y para eso acordaron con los gobernadores firmar el pacto fiscal, que implicaba el robo a los jubilados. Pero lo que no esperaban era la irrupción de los trabajadores que se movilizaron masivamente el 14 y el 18 de diciembre. Ahora tienen una nueva crisis: las tarifas no se pueden pagar”. Frente al Congreso Vilma Ripoll manifestó: “Reclamamos por el tarifazo, los topes salariales y los despidos. Ahora el Congreso metió la reforma laboral, un regalo del día del trabajador” (fuente: Página/12, “Las tarifas no se pueden pagar”, 2/5/018”).

¿Y la CGT? ¿Qué quedo de aquella poderosa organización que encabezaba actos multitudinarios cada 1 de mayo? El pasado martes se limitó a utilizar su edificio para recibir a la ex presidente de Brasil, Dilma Rousseff, quien ingresó al grito de “Lula libre”, acompañada por Héctor Daer (sanidad), Víctor Santa María (encargados de edificios), Rodolfo Daer (alimentación), Noe Ruiz (modelos) y el ex presidente Eduardo Duhalde. La ex presidente de Brasil agradeció a la CGT la invitación y destacó que a Lula, por su origen obrero, le hubiera gustado estar en ese recinto. En todo momento remarcó la inocencia de Lula y la existencia de un plan diagramado por las fuerzas políticas conservadoras, el poder económico y los grandes medios de comunicación para proscribirlo. A pesar de todos los obstáculo Lula, sentenció Rousseff, “será presidente”. Todo, absolutamente todo, incluida su destitución, fue producto del azar. Jamás mencionó al actual mandatario por su nombre utilizando el pronombre “ellos” para nombrar a Temer y los poderes que lo apoyan. “Ellos interrumpieron nuestro gobierno porque implementamos una agenda que mejoró las condiciones de los trabajadores y sus salarios, promovió además una política social que sacó a millones de la pobreza generando una mejor y más amplia igualdad de oportunidades”… “Ellos implementaron un plan sistemático que comenzó con el impeachment. La segunda etapa fue el límite al gasto en salud y educación para luego arrancarles los derechos a los trabajadores con la reforma laboral que es lo peor y que se quiere hacer también acá en la Argentina”… “Ellos promueven una sumisión integral de los trabajadores al capital y para ello quieren destruir los sindicatos. Sin embargo, tanto el Banco Mundial como el FMI aseguraron que la pérdida de derechos laborales y el cierre de los sindicatos no garantizan el crecimiento de la productividad sino todo lo contrario”. Más adelante consideró que se había tratado de una gran conquista la integración de los colosos de América del Sur por parte de Lula y Kirchner. Aunque parezca mentira previamente hizo uso de la palabra Héctor Daer, quien expresó que “hoy no se cierran las pymes por los salarios o por las indemnizaciones, sino porque no pueden pagar ni la luz ni el gas”. Cada vez que este dirigente sindical aparece en público queda plenamente de manifiesto el por qué de la decadencia del movimiento obrero organizado. Héctor Daer no representa absolutamente a ningún trabajador. Desde hace tiempo que ha dejado de ser un sindicalista para ser un empresario de la sanidad. Su papel como triunviro ha sido lamentable ya que en ningún momento izó las banderas de la reivindicación de los derechos de los trabajadores. No es otra cosa que un burócrata sindical que sólo se interesa por su bienestar personal y de su familia. Es uno de los tantos “gordos” del sindicalismo que han traicionado a la clase trabajadora. Un digno discípulo del “lobo” Augusto Timoteo Vandor, emblema del gremialismo venal y corrupto. Lo mismo cabe decir respecto a Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña, los otros triunviros. Hoy los trabajadores, como expresaba al comienzo, se encuentran a la intemperie, están totalmente desamparados. Por eso el gobierno se envalentona y toma las decisiones económicas por todos conocidas. De existir una conducción gremial como Dios manda Macri y sus CEOS no se hubieran metido con los jubilados ni hubieran aumentado las tarifas como lo hicieron. La carencia de liderazgo en el mundo sindical es atroz. Hacía tiempo que no sucedía un fenómeno semejante. Los obreros necesitan con urgencia un líder que los defienda, que los represente, que de la cara por ellos, que se coloque al frente de cada manifestación. Necesitan un jefe que se la juegue, que no sea sumiso, que no se venda al mejor postor. Necesitan a alguien como, por ejemplo, Agustín Tosco.

Tosco nació el 22 de mayo de 1930 en Coronel Moldes (Córdoba). Luego de terminada la escuela secundaria se inscribió en la Universidad Tecnológica para estudiar la carrera de electrotécnico mientras trabajaba en la empresa provincial EPEC. Luego de finalizar el servicio militar decidió abandonar los estudios para dedicarse de lleno a la vida sindical. Gran lector, había construido en su hogar una biblioteca de escasas dimensiones, pero de gran utilidad. Leyó con fruición a José Ingenieros, un autor que, a pesar de su filosofía positiva, “enseñaba cosas”. Luego se dedicó al estudio de la situación de la clase obrera y ensayos de autores marxistas. Vale decir que Tosco era un dirigente intelectualmente formado. Desde muy joven se destacó por su capacidad oratoria y su disciplina militante. Con tan solo 19 años fue elegido subdelegado en EPEC y un año después, delegado. Había nacido para ser líder sindical, qué duda cabe. En ese momento Perón derrota a la Unión Democrática y llega a la Casa Rosada. Pese a sentir simpatía por el movimiento político que se oponía al embajador norteamericano Braden, no dudó en definirse como marxista en sus discursos posteriores. A raíz de su concepción de integración de la clase independientemente de las categorías políticas, era considerado por unos un peronista y por otros un antiperonista. Entre 1953 y la Revolución Libertadora integra el Consejo Directivo bajo el mando de Cristóbal Sierra. Al año siguiente es elegido secretario gremial del secretariado nacional de la Federación Argentina de Trabajadores de Luz y Fuerza. En 1956 fue arrestado por el gobierno surgido tras el derrocamiento de Perón. Luego del fin de la intervención del gremio de Luz y Fuerza pasa a ser parte del Congreso Normalizador del gremio siendo elegido en Córdoba otra vez secretario general y miembro del Fatlyf. En 1972 estuvo preso en Rawson pero esa circunstancia no le impidió ser elegido nuevamente dirigente del gremio y secretario adjunto de la delegación gremial.

Tosco fue el emblema del “Cordobazo”. El 29 de mayo de 1969 la ciudad de Córdoba fue el epicentro de una rebelión popular contra el régimen militar encabezado por el general Onganía. Por primera vez participaron conjuntamente obreros y estudiantes que se enfrentaron a la fuerza represiva del ejército. Luego de sofocada la rebelión fue condenado por un tribunal militar a ocho años de prisión. Un año y medio más tarde recuperó la libertad. Tosco fue partícipe de un acontecimiento histórico ya que obligó al régimen militar a desprenderse de Onganía, demostrando los primeros síntomas de debilidad y fatiga políticas. Una vez en libertad regresó a Córdoba y al poco tiempo comenzó a ser perseguido. En 1974, uno de los años más violentos de la Argentina contemporánea, decidió pasar a la clandestinidad a raíz de la intervención del sindicato de Luz y Fuerza. Tiempo después se enferma gravemente pero no puede internarse en ningún hospital ya que ello habría delatado su ubicación, lo que hubiera significado su condena inmediata. Sus compañeros de lucha lo ocultaron durante un año en las sierras de Córdoba y llegaron incluso a disfrazarlo con ropas femeninas para garantizar su clandestinidad. Falleció muy joven, a los 45 años. Su entierro fue multitudinario, a pesar de las amenazas de la AAA (fuente: Wikipedia y la bibliografía a pie de página).

Anexo

En su edición del 2 de mayo Página/12 publicó un artículo de Horacio González titulado “Qué es la política”. Escribió el autor: “Reacia a ser definida, en primer lugar la política fascina porque jamás concluye su intercambio de piezas y estas nunca se equivalen entre sí. Si todo ocurre en un espacio plano, el conjunto de los actuantes siempre estará obligado a rezar la oración de “lo que falta”, “lo que no alcanza” (…) “Aquí las promesas solo se combinan con olvidos y construcciones fugaces. La atracción principal de la política consiste en que condiciona todo lo que todos decimos querer. Precisamente porque todos actuamos al mismo tiempo una divergencia” (…) “Cada uno, en el ruedo político, no puede dejar de ser lo que es. Visto desde un plano único, lo político obstaculiza cada conjunto de hechos con otro conjunto fáctico, semejante y contrapuesto” (…) “Ahí se ve que en política solo hay tiempos entrecruzados, repletos de cortes, oscuros y profundos. El ser político no es euclidiano, sino que transcurre en múltiples espacios que no encajan entre sí” (…) “En esa estabilidad ficticia, el político adquiere la máscara añorada del tecnócrata, cuando ya no tiene que decir quién es” (…) “La política es enemiga de la satisfacción total y simultánea en sus partes tan diversas. Debido a eso también crea, pero para combatirlo, su “espacio público basado en la totalidad de la comprensión social” (…) “Pero que algo quede firme, que las cosas tengan una dádiva de inmovilidad, es lo que subyace en cualquier política, ya se diga conservadora, reformista o revolucionaria. El movilizador más entusiasta, el juglar del cambio más convencido, construye siempre un ritual, una base firme para tanto movimiento” (…) “Pero en el neoliberalismo estas difíciles características se convierten en una exuberante impostura, siempre disimulada en la construcción de personas enumeradas, computadas, remarcadas y repuestas permanentemente en la góndola del Mall. Por eso, decir “cambiemos” no es ilógico. Un ser vacío pero situado en un lugar fuerte, se reviste de una voz colectiva para escucharse decir, y escuchar que le dicen, en un susurro insoportable: cambiemos, cambiemos. Consigue entonces moldear por el reverso a los individuos para adecuarlos a velocidades, fluidos y ondulaciones sin acto de cierre, pues eso ya se produjo al principio” (…) “Cambiar, así, es postular un Amo que te susurra “¿viste que ahora auténticamente sos vos?” (…) “Con eso, la política (del neoliberalismo) ilusiona con una libertad en singular, que no altera las bases más firmes de una arcaica dominación. Dicta una orden pero finge recibirla de los que ya la aceptaron y proclaman: cambiemos, cambiemos, que deseamos ser átomos liberados. Pero todo ello, gracias a la sospecha y el odio. El neoliberalismo elimina la forma representacional, tan deficiente, que se conoció por siglos. Por eso, esta política se concibe como una progresiva absorción del sujeto, hasta el punto de que ya expropiado cree que habla por sí mismo. Pero ahora es ventrílocuo” (…) “Parte de la contradicción en el corazón de los neoliberales es que destruyen viejas instituciones, que, aún burocráticas, son parte de un mínimo cimiento de la vida pública. La reemplazan con procedimientos, colores, aplicaciones digitales, espectáculos del Estado y de personas vivientes, pero como en Shakespeare, disfrazados de árboles. Nada que obstruya el flujo del capital, nada de prisiones, sino fuga” (…) “Los sujetos reales del neoliberalismo surgen de plasmas previos, embriones que esperaban encontrar póstumamente su vida, aunque atenazada. Lo que se plasma allí es la obligación de portar y vivir como individuo su propia condición de dato, de emisor de pulsaciones” (…) “Solo se habla ahora de dejar sueltos los deseos singulares, que una fea realidad condiciona siempre. “Qué más quisiera yo que todos los argentinos la tuvieran más fácil; si hubiera otro camino, créanme, ya lo hubiera propuesto”. He aquí un caso de singularización del sujeto neoliberal, con la pegadiza plegaria del inverosímil impostor” (…) “Por eso todo en él es una clase maestra de indigencia humana. Si pensó tanto para buscar otro camino y no lo encontró, hay una falla muy honda en el significado del pensamiento” (…) “Fuera del neoliberalismo, lo más escuchado en términos de lo que se habla-cuando se habla de política-es sobre algo que no alcanza, algo que falta, lo que no se sabe qué, lo que está aún disponible. Evidentemente este es otro elemento de fascinación” (…) “Es que el modo en que el neoliberalismo configuró la política del “no había otra” surgió de una suma cero donde nada se crea, sino que el que pensó tanto para concluir que no había más solución que un quebranto gradual-más perverso aún-solo puede sacar algo del fondo de la olla rascando con furia contenida” (…) “Como siempre hay algo peor, se nos invita así a la antiquísima leyenda del mal menor, donde el mundo son graduaciones y no cortes decididos por una historia soberana. Llamaríamos lo político, en sentido estricto, a la resistencia al “mal menor” (…) “Solo el neoliberalismo postula, en la base, la rigidez de la ley, mientras permite arriba la norma de la ilegalidad, que hace continuas excepciones para sí misma. Entonces la ilegalidad domina sobre la ley o pasa a ser la ley. Pero esos simulacros les costarán caro. En cambio, un conjunto humano por el que ronda un sentido de emancipación, mantiene la ley en su conciencia con intensidades diversas, no como un latigazo reglamentario manejado por la mano del Gran Ilegal con casco de gasista que profesa el “no había otra”, matriculado un día antes de la explosión” (…) “El neoliberalismo necesita la norma para computar sujeto por sujeto, inmunizar a cada uno del otro y decir “pensé todas las alternativas, pero no hay otro remedio, créanme”.