La poesía investigativa o documental.

(Raúl Allain)

¿Qué hay de nuevo en la poesía peruana? Sin duda, la poesía investigativa o documental es la estética revolucionaria que puede romper la tradición formal de hacer literatura en el Perú.

El mayor exponente de esta poesía es el activista político, poeta, editor, periodista y músico Ed Sanders –cuyos aportes ya se están estudiando en nuestro país–. Para él, la poesía investigativa es una red de versos realizados de todas las formas disponibles en la historia y la imaginación, configurados a partir de datos de la más diversa naturaleza: desde los detalles más subjetivos hasta cifras duras e inexpresivas.

Así como para un reciclador todo es valioso, también para la poesía investigativa todo material es útil. En lo personal, observo que a nivel de Latinoamérica ya hay un estallido de esta poesía, por ejemplo en México y recientemente en el Perú, donde se viene enseñando como lo fue el taller de poesía documental dictado en la Casa de la Literatura.

El poeta documentalista despliega un trabajo de apropiación y articulación de diversos documentos: textuales, iconográficos, sonoros, audiovisuales, electrónicos, virtuales, así como variadas propuestas que el avance tecnológico pudiera proyectar en el futuro. Y el Perú, que es un país multilingüe y pluricultural, donde como enunciaba Arguedas, conviven “todas las sangres”, es un espacio ideal para desarrollar esta vivencia estética.

Por lo tanto, la poesía investigativa o documental tiene un componente histórico, tal como se estableció desde su nacimiento de la mano de Ezra Pound y Charles Olson. Esta escritura es una exposición coral y polifónica, por lo cual exige al poeta asumir nuevas percepciones, comprender nuevos panoramas y evolucionar su trabajo a una realidad multiforme. El poeta analiza la realidad, convirtiéndose en un perito de la historia.

En mi visión, el creador tiene la obligación de describir la realidad histórica. Y a partir de allí destilar y verter líneas de belleza lírica, descendiendo desde el racimo de datos hasta el alma de los lectores. El vate debe ser controversial y radical, pero al mismo tiempo su poesía tiene que humanizar a la sociedad. Como dijo Vallejo: “Todo acto o voz genial viene del pueblo y va hacia él”.

(*) Escritor y sociólogo. Presidente de IPJ y director de Editorial Río Negro.

Expreso, 05-07-2018