LA MODA ANDINA NO REPRESENTA AL PERÚ.

Mariella Vargas “Larimel”
Escritora- cantautora

Lima.- Hemos escuchado tantas veces la palabra multicultural y multirracial y aún no entendemos que no solo lo andino representa al Perú. Las migraciones provincianas fueron permitiendo que Lima sea la voz de todos sus cantos y en ella se quedaron distintos sabores con sus dialectos porque en Lima conviven todas las sangres.

No basta extrañarse cuando visitamos las serranías peruanas para ver lo errado que se fue asumiendo como “andino”. Lo “andino” se fue revistiendo como un falso soporte y un legado en el que no debíamos poner resistencia: Cantar en quechua, zapatear un huayno, tomar aguardiente y sentirse orgulloso de las corridas de toros y ver a Machupichu en las postales o al típico niño cuzqueño con sus ovejas.

La “moda andina” quiere enseñarles a jactarse de ser peruanos sin conocer las verdaderas costumbres y tradiciones que se dieron en el Perú en todas sus regiones. Antes estaba de moda odiar lo español y lo chileno y en las escuelas se enseñaba el fanatismo y el resentimiento; con el tiempo, los peruanos se han sentido más mestizos que indígenas o cholos y han querido sentirse que descienden más de los españoles.

Por un lado, salieron los defensores de la cultura andina y quisieron rescatarla mostrando una poesía sosa teñida de un folklore “impuro”; incluso muchos desconocían a un Vallejo enamorado de una francesa que peleó en la guerra civil española, que vivió en Rusia y que escribió sobre los estratos económicos del obrero ruso, para exponer mil veces que el arte no tiene un único sector. La “moda andina” nos hizo creer que la tecno cumbia era parte de nuestro legado y las musas folklóricas dejaron atrás las historias de amor del campo para quedarse con el sabor del aguardiente.

Se fue perdiendo la buena literatura, se fueron creando organizaciones culturales pintoresca en donde se encuentran los mismos miembros amigos, donde está prohibido expresiones de pensamiento convergente y creativo, “hay que darle a la gente lo mismo de siempre, Vallejo, Vallejo y más Vallejo, vendamos lo andino porque nuestras raíces se están perdiendo”; la modernidad dio paso a que de la noche a la mañana, nazcan fanáticos poetas populares, cantantes andinos y cholos emergentes dirigentes de las gestiones culturales que editaban poemarios insulsos, desarrollando un nuevo negocio cultural, de la “manipulación andina” pasamos a la corrupción de la “moda cultural andina”.

Lo andino no solo es haber nacido en la sierra o ser hijo de padres andinos, lo andino es amar su expresión cultural desde sus cimientos morales y humanos porque nuestro país transmite en su cultura valores ancestrales como el amor y el respeto por la tierra y la solidaridad entre sus pueblos. Lo andino es una mezcla de festividad a lo largo de nuestra historia, de manera que también queremos ver la foto de la casa de la literatura, los anfiteatros de poesía, los colegios sin cañerías sanitarias, las barriadas empolvadas limeñas y sus playas junto a los arenales en las postales.

Las confusiones y el rápido acceso de una “moda andina” tienen que ver con el aspecto racial; ¿Realmente se ama lo andino? Cuando nos conviene parecernos a un blanco peruano decimos que todos somos cholos o cuando decimos yo sí soy cholo pero mi hijo tiene abuela “europea”, estamos tratando de decir que no es tan cholo como nosotros ¿Acaso estas expresiones no desestiman lo andino o le dan una falsa plusvalía?

Amar al Perú es identificarse con su identidad racial y cultural sin recibir el pasado como una bofetada, es encaminarse con igualdad y hermandad con el antiguo y nuevo Perú y con nuestros países hermanos y la necesidad de una nueva construcción moral de sus raíces que extermine la corrupción del país.