LA LIBERTAD INTELECTUAL COMO CAUSAL DE DESPIDO.

(Hernán Andrés Kruse)

Cada ser humano nació con la capacidad de adquirir cualquier pensamiento, opinión o ideología. Con el paso del tiempo puede confirmar su forma de pensar o bien puede mejorarla o reemplazarla por otra. Mario Vargas Llosa, premio Nobel de literatura, es un claro ejemplo (lejos está de ser el único, por supuesto). Progresista de izquierda en su juventud, hoy es un abanderado de la economía ortodoxa. Cada ser humano goza, pues, de libertad intelectual, uno de los principales derechos y libertades.

La libertad individual fue consagrada en un texto constitucional por primera vez en agosto de 1789. El artículo 10 de la Declaración de los derechos del Hombre y del Ciudadano proclamada por la Asamblea Constituyente de la Revolución Francesa dice: “Ningún hombre debe ser molestado por razón de sus opiniones, ni aún por sus ideas religiosas, siempre que al manifestarlas no se causen trastornos del orden público establecido por la ley”. En 1948, la declaración Universal de los Derechos Humanos expresó en sus artículos 18, 19 y 27 lo siguiente: “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia”… “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”… “Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten”. Dos años más tarde la Convención Europea de Derechos Humanos expresó en su artículo 9: “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho implica la libertad de cambiar de religión o de convicciones, así como la libertad de manifestar su religión o sus convicciones individual o colectivamente, en público o en privado, por medio del culto, la enseñanza, las prácticas y la observancia de los ritos…La libertad de manifestar su religión o sus convicciones no puede ser objeto de más restricciones que las que, previstas por la ley, constituyan medidas necesarias, en una sociedad democrática para la seguridad pública, la protección del orden, de la salud o de la moral públicas, o la protección de los derechos o las libertades de los demás”.

La libertad intelectual ha sido analizada desde los comienzos de la historia del pensamiento humano (fuente: Wikipedia):

“…el respeto y la estima a tu propio pensamiento harán de ti un hombre satisfecho contigo mismo, perfectamente adaptado a los que conviven a tu lado y concordante con los dioses, esto es, un hombre que ensalza cuanto aquéllos reparten y han asignado” (Marco Aurelio, “Meditaciones”, Libro VI, 16).

“Mientras yo no sea rebatido a través de las Sagradas Escrituras o con razones evidentes, no quiero ni puedo retractarme, porque es penoso y peligroso ir contra la conciencia. ¡Dios me ayude! Amén (Lutero ante la dieta de Worms, 1521).

“…sé que simplemente garantizo a todos los demás libertad en el ejercicio y práctica de su fe (la propia fe no puede ser forzada por nadie), como yo mismo no querría ser constreñido en esta materia por cualquiera, fuera en la comisión o en la omisión de actos de fe. Pero especialmente odio ver a alguno asumir control sobre la conciencia de todos…me llaman libertino, sin dios e incluso persona diabólica. Inventan historias vergonzosas sobre mi vida y moralidad” (Dirck Volckertszoon, “Sínodo sobre la libertad de conciencia”, 1582).

“El poder de juzgar a los hombres, y sobre todo de juzgar las conciencias y el corazón de los hombres, corresponde sólo a Jesucristo, y cualquiera otro que se lo atribuya, aun cuando fuese un ángel y el más sabio de entre los espíritus bienaventurados, es un usurpador” (Louis Bourdaloue, “Sermones”, 1707).

“Sin libertad de pensamiento, no puede haber tal cosa como la sabiduría; ni cosa tal como la libertad pública” (Benjamin franklin, 1722).

“BOLDMIND-De vos depende aprender a pensar; aunque nacisteis con ingenio, sois como el pájaro, que os tiene preso en su jaula la Inquisición; el Santo Oficio os ha cortado las alas, pero éstas os pueden crecer. El que no sabe geometría puede aprenderla; todos los hombres pueden instruirse; atreveos a pensar, que es vergonzoso poner vuestra alma en las manos de aquellos a quienes no confiaríais el dinero. MEDROSO-Dícese que si todo el mundo pensara por sí mismo, habría mucha confusión en la tierra. “BOLDMIND-Sucedería todo lo contrario. Cuando asistimos a un espectáculo, cada espectador expone con libertad su opinión sobre la obra que se representa, y no por eso se perturba el sosiego público; pero si el protector insolente de algún mal poeta quisiera obligar a los espectadores de buen gusto a que les parezca bueno lo que encuentran malo, en ese caso se llenaría de silbidos el teatro, y los dos partidos se tirarían patadas a la cabeza, como en un caso sucedió en Londres. Los tiranos del pensamiento son los que han causado gran parte de las desgracias del mundo. En Inglaterra no fuimos felices hasta que cada uno de sus habitantes gozó con libertad el derecho de exponer su opinión” (Voltaire, “Dictionnaire philosophique, voz Liberté de penser”, 1764).

“Daba igual que escribiese o no “Abajo el Hermano Mayor”. Tanto si continuaba con el diario como si no la Policía del Pensamiento acabaría descubriéndolo. Había cometido-y lo había cometido incluso aunque no hubiese aplicado la pluma al papel-el delito esencial que incluía todos los demás delitos. Lo llamaban “crimental”. El crimental no podía ocultarse eternamente. Podías disimular un tiempo, incluso unos años, pero antes o después acababan descubriéndote” (George Orwell, “1984”, 1948).

En pleno siglo XXI, en la República Argentina, bajo el gobierno de Mauricio Macri, la libertad intelectual acaba de sufrir un severo menoscabo. El martes pasado, “casualmente” cuando Argentina jugaba su crucial partido contra Nigeria, el gobierno nacional, por intermedio de uno de sus secuaces preferidos, Hernán Lombardi, despidió de Télam a unos 350 trabajadores con el pretexto de que no se adecuaban al nuevo perfil de empleado que el gobierno pretende para “la nueva Télam”. Sin embargo, para su presidente, el periodista Rodolfo Pousá, la razón última de los despidos era el perfil ideológico de los cesanteados. Vale decir que los despidos se debieron al modo de pensar de los trabajadores, con lo cual el gobierno no hizo más que pisotear el sagrado derecho a la libertad intelectual. Dijo Pousá: “Los despedidos tenían un perfil muy ideológico. “Muchos de los paros que nos hicieron no tenían anda que ver con lo que ocurría con la agencia”. “Nuestro objetivo es profesionalizar la agencia. Hubo un núcleo duro que no se sumó a esto y que decidió mantenerse con un perfil muy ideológico”. “Se aumentó la cantidad de empleados en el 2009 cuando el presidente de la agencia de ese momento dijo que los periodistas somos prostitutas y que era necesario tener militantes”. Por su parte, desde el Sistema Federal de Medios Públicos (Lombardi) se dijo que “como tantos organismos y empresas del Estado, la agencia que heredamos también fue víctima de la irresponsabilidad y del desmanejo del gobierno anterior, que utilizó lo público para fines político-partidarios”.

Los despidos en la agencia Télam sientan un peligroso antecedente. Porque a partir de ahora en cualquier repartición pública el jefe puesto por Cambiemos puede considerar que tales empleados son demasiado ideológicos, motivo suficiente para eyectarlos. Ahora bien, ¿cómo se determina la intensidad ideológica de una persona? Por supuesto que es imposible hacerlo, lo que pone en evidencia que lo que el gobierno pretende es limpiar las estructuras del Estado de “personas molestas”, de trabajadores que se atrevan a cuestionar las órdenes superiores, que no comulguen con el flamante credo oficial. No es cierto lo que dice Pousá respecto de la intención del gobierno de profesionalizar la agencia Télam. Lo que en realidad persigue el oficialismo es hacer de Télam una guarida de macristas, llenar ese espacio con periodistas que militen a favor de la causa del ajuste.

Ayer (miércoles 28), la economía entró en clima pre-recesión, como bien señala Cristian Carrillo (“De la euforia “emergente” al clima pre-recesión”, Página/12, 28/6/018). Escribió el autor: “Al gobierno se le acabó el sueño mundialista. La euforia por la posible incorporación de la Argentina como “mercado emergente” y por el blindaje del Fondo Monetario cedió su lugar a la decepcionante realidad de una economía que se aleja diariamente de esa supuesta condición y se prepara a un semestre de recesión. En una jornada de alta volatilidad financiera global, el promedio de precios de acciones líderes en la Bolsa porteña se derrumbó un 8,9 por ciento, la mayor caída medida en dólares en más de una década y sólo comparable con el escenario de crisis global de las hipotecas de alto riesgo (subprime). En Wall Street, donde cotizan también empresas argentinas y recibieron el primer empujón en sus cotizaciones al conocerse el acuerdo con el FMI y la incorporación del país al índice emergente que elabora la firma privada MSCI, los ADR de esas compañías perdieron hasta más de 13 por ciento. El miércoles negro también cubrió a los títulos públicos, que perdieron hasta más de 2 por ciento, ante un mercado que comienza a mostrar signos de fatiga ante la constante emisión de deuda de Cambiemos. Como resultado, el cotejo entre rendimientos de deuda con la de mercados centrales, denominado riesgo país, se ubicó en su máximo desde que asumió la administración macrista, a 585 puntos básicos” (…) “Desde que asumió en diciembre de 2015, el gobierno viene prometiendo lluvia de dólares” (…) “Luego estableció un paquete de reformas para que la Argentina fuese aceptada como mercado emergente, lo que, según prometieron los funcionarios, estimularía el ingreso de fondos. Finalmente, se acordó un endeudamiento compulsivo con el Fondo Monetario para blindar al país contra un ajuste brutal de la actividad” (…) “La semana pasada se anticipó una posible recalificación a emergente y se concretó el arribo del primer desembolso de 15.000 millones de dólares del Fondo. Pero el gobierno no capitaliza el envión por la incertidumbre que genera su política” (…) “Lo que el gobierno vendió con bombos y platillos es que lo de ser emergentes resolvía todos los problemas de la Argentina. Con eso hicieron entrar a muchos inversores a ese juego accionario y ahora el mercado te muestra que no somos emergentes”, expresó el economista del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), Hernán Letcher” (…) Continúa carrillo: “El empujón que recibieron las acciones con la promesa de que en un año el país se convierta en emergente ya se esfumó, con la baja que vienen sufriendo desde el viernes. El peor desplome fue ayer. El promedio de acciones líderes, medido por el índice Merval, perdió 8,9 por ciento a precios corrientes” (…) “La incertidumbre de corto y largo plazo abarca a todos los sectores, aun el financiero y bancario. La salida de capitales de las economías emergentes hacia los Estados Unidos se amplificó en la bolsa local por problemas domésticos. Entre las empresas que integran el sector energético hay dudas respecto de cuáles serán las medidas que pueda tomar la nueva conducción en el Ministerio de Energía, mientras reclaman más tarifazos en el rubro eléctrico para compensar el alza de costos producto de la devaluación” (…) “A largo plazo, la expectativa tampoco mejora. “Por el lado financiero, la perspectiva de un dólar fuerte y de alta inflación tracciona a la baja de las acciones. Por su parte el esquema de guerra comercial en el mundo tampoco ayuda a cerrar el déficit de cuenta corriente, teniendo en cuenta que el principal problema es la falta de divisas”, advirtió el ex presidente del BCRA Alejandro Vanoli. “Es un problema de la plaza local. El acuerdo con el Fondo reduce la posibilidad de Macri de perpetuarse en 2019”, agregó Letcher. Por lo pronto, el riesgo país, el sobrecosto crediticio que enfrenta la Argentina respecto de otros países, no es de emergente”.

Para no perder protagonismo el dólar volvió a ubicarse por encima de los 28 pesos. Al respecto escribió Federico Kucher (“No hay Caputo que venga bien”, Página/12, 28/6/0218): “El dólar cerró ayer en 28,05 pesos en el mercado al público, con un incremento de 32 centavos. Las presiones cambiarias volvieron a aparecer en la city y la subasta de 100 millones de dólares diarios dejó de ser efectiva para frenar el avance de la divisa. El mundo empezó a mostrarse más volátil, con un reverdecer de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, y una mayor salida de capitales de los países emergentes” (…) “El clima financiero local se muestra cada vez más espeso y preocupa entre inversores. El dólar se negoció a más de 32 pesos para finales de este año en las operaciones de futuros” (…) “Los analistas aseguran que el préstamo de 15.000 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional no alcanza para cerrar las cuentas este año. El rojo de la cuenta corriente de más de 9000 millones de dólares del primer trimestre dejó en claro que el desajuste macroeconómico es muy elevado y la economía no tiene dólares suficientes para sostener el déficit comercial, la salida de capitales por ahorro y turismo y el pago de los vencimientos de la deuda externa” (…) “La suba del tipo de cambio funciona como un mecanismo de ajuste ante una economía en la que no se generan dólares genuinos (por exportaciones e inversiones). Los consultores del mercado indican que la persistencia de las tensiones cambiarias, con una tasa de interés en pesos del 47 por ciento y una autoridad monetaria que asegura que mantendrá estos rendimientos en el tiempo, refleja esta situación de incertidumbre en la que los inversores dejaron de confiar en la capacidad del país para sostener el valor del peso, encauzar el proceso inflacionario y reducir el desequilibrio externo, monetario y fiscal. El alza del dólar de más de 30 centavos en la víspera, junto con una caída de la Bolsa superior al 10 por ciento, son resultado del quiebre de las expectativas” (…) “Los contratos de dólar futuro registraron fuertes subas y mostraron las expectativas de devaluación de los inversores para los próximos meses. El tipo de cambio mayorista para diciembre se pactó a 32 pesos, en tanto que para marzo del próximo año se ubicó en 34 pesos y para junio en casi 36. Se trata del contrato de futuro negociado a más largo plazo y adelanta que los inversores esperan una devaluación de al menos otro 30 por ciento para los próximos 12 meses. El efecto sobre los precios del mercado interno y la actividad económica de esta inestabilidad cambiaria empezó a sentirse con fuerza a partir de mayo y lo reconoció el propio Banco Central. Redujo la perspectiva de crecimiento del PBI este año a 1 por ciento, una cifra que sigue siendo optimista contra el pronóstico de recesión de los consultores privados”.

Paralelamente el jefe de Gabinete, Marcos Peña, ratificó en el Senado el rumbo de la política económica y demandó el avance del tratamiento de la reforma laboral. Escribió Miguel Jorquera (“Con el libreto de la herencia y el futuro mejor”, Página/12, 28/6/018): “Marcos Peña volvió a describir ante los senadores un país pujante y a prometer un futuro venturoso de la mano de la política económica del Gobierno. Ante un recinto despoblado, el jefe de Gabinete definió como “innovador” el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional porque “fue la mejor manera de evitar una gran crisis”, pronosticó un crecimiento de entre el 2 y el 3 por ciento para 2019 y, sin mencionar la huelga general que paralizó el país el lunes, reclamó al Congreso que avance sobre los tres proyectos de reforma laboral del oficialismo. Peña también ratificó el rumbo económico y justificó su optimismo acoplándose al discurso presidencial: “Todas las economías más importantes del mundo sostienen que Argentina está en el camino correcto”. La devolución de la oposición no coincidió con el diagnóstico del coordinador de los ministros. “Van como una locomotora a toda velocidad a estrellarse contra una montaña sólida que es la realidad”, dijo Fernando Solanas. Marcelo Fuentes (FPV-PJ) sostuvo que ya no pueden recurrir al discurso de la “pesada herencia” porque “el gobierno está encerrado en su propio laberinto que construyó con su política económica”. Hasta el discurso conciliador del peronista federal Miguel Pichetto tuvo una clara advertencia al Gobierno: la centralidad del ajuste puede generar “resistencia social” en “el electorado que definió la elección de 2015” a favor de Mauricio Macri” (…) “En su informe de gestión, Peña responsabilizó de la crisis financiera a factores ajenos al Gobierno. “En los últimos meses hubo al menos tres factores que alteraron la economía: la sequía más intensa en años, la suba del precio mundial del petróleo y la volatilidad de los mercados financieros internacionales”, dijo” (…) “Luego sostuvo que, frente a ese panorama, en el Gobierno “se decidió preventivamente solicitar la asistencia financiera del FMI, para minimizar el impacto de las turbulencias sobre nuestra economía”. “Fue la mejor manera de defender el gradualismo y evitar una gran crisis”, agregó. Apeló a su muletilla sobre hechos históricos para destacar el acuerdo con el FMI. “El apoyo recibido fue muy grande. Es el más grande de la historia del Fondo”, dijo sobre el endeudamiento de 50 mil millones de dólares” (…) “El plan económico sigue siendo el mismo: ordenar los desbalances económicos heredados y sentar las bases para crecer de manera sostenida y disminuir así la pobreza”, dijo para ratificar el rumbo oficial en la economía. Sentenció que “no habrá más financiamiento del déficit fiscal con emisión monetaria”, auguró un crecimiento de entre el 2 y el 3 por ciento y pidió el acompañamiento opositor al presupuesto del año próximo”.