La ley Básica: Israel como Estado del Pueblo Judío convierte a la discriminación en constitucional .

(Mordechai Kremnitzer)

Fecha: 20 Julio 2018

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Fuente: Haaretz (20-07-2018)

Resultado de imagen para debate ley basica en israelComo consecuencia de los aullidos de críticas dirigidos a la Sección 7 de la Ley Básica del Estado-Nación, que habría de permitir el establecimiento de comunidades segregadas basadas en la religión, nacionalidad u otras características, la coalición propuso una nueva versión: "El estado sostiene que el desarrollo de comunidades judías implica un valor nacional y actuará para alentar, promover y establecer (esas comunidades). Resulta que los racistas siguen siendo racistas.

La versión anterior trató de cubrir la disposición con un manto de apariencia de neutralidad. Fue sólo en apariencia, porque un bebé de un día ya se da cuenta de que el objetivo de la disposición es permitir el establecimiento de asentamientos puramente judíos basándose en constitución y no sólo en la ley. La nueva versión eleva la discriminación abierta y contundente al nivel constitucional. Después de todo, ¿cómo podría avanzar el plan de colonización judía sin confinarlo (exclusivamente) a los judíos? Y eso no necesariamente en pequeñas comunidades existentes sino en las nuevas establecidas para a los efectos de manifestar el valor nacional del asentamiento judío. ¿Y por qué limitar esta judaización a las pequeñas comunidades rurales, en lugar de permitir que este racismo florezca en todas partes, también en las ciudades?

El fiscal general emitió una declaración tranquilizadora de que la disposición no es más que declarativa, pero haríamos bien en no quedarnos tranquilos (con esta aseveración). El lenguaje de la ley la convierte en algo operativo, cuyo carácter discriminatorio es incontestable. Incluso si el valor del asentamiento judío se equilibra con el derecho a la igualdad, el resultado no puede ser la igualdad absoluta. El fiscal general debería haberse opuesto categóricamente a esta disposición, y no haber intentado tacharla de positiva. Un fiscal general que ve la oscuridad y la llama luz hace más daño que bien.

De forma clara, a diferencia de Francia, que promueve el asentamiento francés, Israel promueve el asentamiento judío y no actúa en nombre de todos sus ciudadanos, sino sólo en nombre de la mayoría judía a expensas de los demás. Una vez más, el contraste entre la ley del Estado-Nación y la Declaración de Independencia, en la cual el estado prometió desarrollar la tierra de Israel para toda su gente, es evidente. ¿Qué diríamos sobre algún otro país con minoría judía que llegara a establecer un principio constitucional para promover el asentamiento cristiano?

Si viviéramos bajo un régimen extranjero que tratara de restringir las comunidades judías, entonces podríamos entender la consolidación de un principio para alentar el establecimiento de comunidades judías. En realidad, el estado no necesita una disposición constitucional para asentar a los judíos; sólo necesita esto para discriminar a los no judíos y segregarlos: árabes, drusos o cualquier inmigrante de la Ex Unión Soviética que no sea judío.

¿Qué distancia hay entre esta disposición constitucional y el llamado de los rabinos racistas a no vender o alquilar viviendas a los árabes (y que, a pesar de estas llamadas, no fueron acusados de incitación racista)? ¿Qué tan lejos está de otro eslogan que podría haber sido adecuado en la época anterior al establecimiento del Estado, el eslogan del "trabajo hebreo"?, que implicaba no contratar a árabes para ciertos trabajos a menos que fuesen trabajos no adecuados para judíos.

Nuestros sabios no podrían haber ideado una forma mejor de estimular o ampliar el sentimiento de alienación y aversión de los árabes hacia el régimen y hacia el concepto del estado judío. No fue suficiente expulsar a los árabes del estado que, por su definición constitucional ya no les pertenece sino que pertenecen al pueblo judío; o para derogar el estatus del idioma árabe. A esto se añade ahora el compromiso del Estado, es decir, su deber, de sacarlos de la tierra y evitar que se asienten en ella, mediante la expropiación de sus tierras después de la fundación del estado, seguidas por casi tres generaciones de discriminación en su planificación y construcción.

¿No es esto equivalente a adoptar la visión de que los árabes son intrusos en Israel? ¿No constituye esto su "transferencia" simbólica, y el comienzo de su transferencia real de la tierra?

Es un paso más en la dirección de anexión de los territorios, pero en sentido inverso; los territorios han anexionado al estado. El principio del asentamiento judío, según el cual la colonización en los territorios es exclusivamente un asunto judío, ahora está penetrando en el territorio del estado. Así como los residentes palestinos de los territorios no cuentan, los ciudadanos árabes en el Estado de Israel tampoco cuentan. No hay más remedio que llegar a la conclusión de que la política en los territorios, que correspondería a un régimen de apartheid (basado en la etnicidad) ahora empieza a pisar fuerte en Israel, a través de lo que pretende ser la nueva constitución fortalecida de Israel. La ambición sionista de formar una sociedad justa basada en el valor de la igualdad está siendo puesta en tela de juicio.

Para que los ciudadanos árabes acepten la ley (no podrían estar de acuerdo con ella), deberían aceptar que están ausentes o son inferiores; de acuerdo con el fiscal general, tendrían que aceptar no tener derechos colectivos como minoría nacional. Nadie podría llegar a un acuerdo con cosas como esa que involucra tal humillación, y ninguna persona decente debería apoyar una "ley" que requiere cosas que una ley no debe exigir. Esta no es una acción digna de ser llamada legislación; este es el uso aberrante de la fuerza arbitraria de la mayoría para dañar deliberadamente a la minoría mediante la promulgación de una Ley Básica. Si esto se permite, no tendremos ningún lugar para ocultar nuestra vergüenza.