LA CRIMINAL ESTRATEGIA DEL 1%, y asumida por sus lacayos.

(Felson Yajure)
20/02/2018.

Lo primero que podemos decir al respecto, es que ese 1% está sobrevalorado, autores que saben de lo que hablan, afirman que es menos del 1%, o sea, 0,x, los demás son invitados de palo como dicen por ahí. Lo cierto es que un reciente estudio de la Oxfam (organización internacional no gubernamental contra la pobreza), asegura que de toda la riqueza generada en 2017 en el mundo, 82% quedó en manos del 1% más rico, la mayoría del resto es para sus ejecutivos que les manejan sus negocios (digo sus ejecutivos porque realmente son su posesión, y quienes se disputan las migas que caen de la mesa), mientras la mitad de la población no recibió absolutamente nada.

Cada día acumulan más dinero con la pura especulación financiera, sin sustento en un aumento real de la producción de artículos, Las cotizaciones en la bolsa de Wall Street se multiplicaron por tres desde la crisis de 2008. El índice Dow Jones estaba en 8 mil puntos durante 2009 y estos días cotiza a 26 mil. Eso los hace felices. La oligarquía mundial tras las trasnacionales se pregunta, para que producir más, si ya con lo producido poseen todo lo que quieren.

Ese 1% está en guerra permanente por acumular más dinero explotando al resto de la población mundial, en particular, a los pueblos (las clases populares), como siempre han hecho en la historia, desde que se conformaron como clase social. Su línea de acción es someter el mundo a su voluntad y explotación. En ese afán de lucro, usan la manipulación de sus medios, y no escatiman en ningún otro medio, pero la guerra es su método preferido, pues ella es fuente directa de lucro, ya que son los dueños del complejo industrial-militar mundial, ahora podemos llamarlo complejo industrial-militar-mediático, por que el lavado de cerebro de las poblaciones les enriquece sin arriesgar. Les encanta la guerra porque así disminuyen la población mundial por millones, reduciendo el número de posibles adversarios, y les es más fácil dominar a los sobrevivientes; vuelan torres gemelas y no gemelas; hacen a los gobiernos lacayos y secuaces invadir países, promueven guerras mundiales, o regionales, como en el llamado medio oriente, hacen creer que es Guerra permanente contra las drogas, contra los terroristas, o sencillamente por la “democracia” y la “libertad”, y muchos les creen. Destruyen países, como hicieron con Libia y tratan de hacer con Siria, y luego los obligan a pagar lo que usaron para destruirlos y les cobran por tratar de reconstruirlos a su conveniencia. Destruyeron casi toda la infraestructura de corea del Norte, represas, hidroeléctricas, asesinando de paso, a más del 20% de su población, familias y niños incluidos, verdaderos crímenes de guerra, y lesa humanidad, genocidio, dejando caer más de 630.000 toneladas de explosivos, destruyendo más ciudades que en Japón o Alemania durante la segunda guerra mundial. El “héroe” Mc Arthur pretendía lanzarles entre 30 y 50 bombas atómicas. Y todavía se preguntan porque no los quieren por allá. Esa es la condición moral del 1% que pretende dominar el mundo.

Ellos son los verdaderos terroristas, que buscan someter al mundo entero a sus deseos, mediante la guerra o su amenaza de guerra. Son capaces de acabar con el mundo, con tal que solos ellos se lucren.

Cuando no logran imponer su guerra militar, la hacen económica, con supuestas sanciones económicas “contra personas”, pero que afectan a toda la población de un país, causando muertes, como si se tratase de verdaderas bombas, pero que les

resultan más económicas, desconocen gobiernos que no les son sumisos, manipulan elecciones (como en Honduras), y si no logran imponer a sus candidatos, allí viene la guerra que más les convenga, si ganan sus candidatos se hacen la vista gorda, como en Colombia, donde en lo que va de año han asesinado más de 23 dirigentes sociales, y permanentemente aparecen fosas comunes, o como en Méjico, donde aparecen cadáveres a cada rato, o mejor dicho desaparecen seres humanos, de a 43 de un solo golpe, y esas oligarquía sólo lamentan no poder hacerlo más abiertamente en todos los países que quieran. Las sanciones “económicas” contra los pueblos son verdaderos crímenes de guerra, de lesa humanidad, y debiera enjuiciárseles por ellos, si de verdad el mundo actual realizara algo de Justicia. Como crimen de guerra es la inflación inducida con la cual roban y saquean a los pueblos.

Otra de sus estrategias es que, a los que no matan con la guerra, allí donde impera su “democracia” los mantienen como enfermos crónicos para lucrar de sus enfermedades con sus trasnacionales farmacéuticas, empresas más orientadas no en encontrar curas definitivas, sino a mantener las enfermedades para poder seguir lucrando de la enfermedad.

Esa es la moral de quienes pretenden darnos lecciones de democracia, y obligarnos a elegir a quien ellos quieran, para apoderarse de nuestros recursos, del futuro de las venideras generaciones de esta Patria. Prueba de ello es que quienes los representan en el país, sus serviles lacayos ni siquiera se atreven a decir cuales sin sus planes de gobierno para en caso negado que llegaran a imponer al país sus planes de gobierno, o son planes de sus amos que ni ellos conocen o son planes inconfesables, o ambos.

Venezuela sufre de sanciones económicas, un bloqueo financiero por parte de Estados Unidos, principal gobierno al servicio del 1%, y que se resisten al inevitable surgimiento del mundo multipolar, para mantener sus privilegios, como el de fijar la moneda de reserva mundial, el dólar y controlar su precio al imponer que el petróleo, fuente energética que da el actual nivel de vida al planeta, sea negociado en dólares, de allí que el Petro sea una amenaza, como lo son China con su próximo petro/yuan e igualmente, Rusia con su proyectado petro/rublo. Esos proyectos aceleraran la caída del imperio del dólar, con la consecuente finalización de la hegemonía estadounidense, que Trump trata inevitablemente de detener o ralentizar con su “America primero” y “América grande otra vez”, claro por América se refieren a ellos, ya que el resto de América es para ellos sólo su patio trasero, perros que le menean la colita, como lo hace la apartida oposición venezolana. Si realmente les conmoviera la imposibilidad de acceso a medicamentos y alimentos, ellos deberían de levantar el bloqueo económico para que Venezuela pueda comprar y pagar.

Claro, que el ser el policía mundial del gran capital les ha tenido un costo social, ya que el capitalismo es su esencia es un sistema corrupto, y como consecuencia de ello, por ejemplo, su famoso Complejo Industrial-Militar-Mediático, se pudre en corrupción.

Los pueblos del mundo deben revelarse contra ese 1% y sus lacayos, creando uno, dos, tres, y más espacios nacionales, de dignidad y resistencia, como la actual Venezuela (cualquier parecido con la idea del dicho del Ché, no es coincidencia).

No queda otra.

¡Unidad, lucha, Batalla y Victoria!